PRIORITY ISSUES
4. gARbAgE COLLECTION ANd dISPOSAL
Los valores promedios de proteína cruda y sus fracciones, medidos en las gramíneas P.
purpureum y P. maximum que conformaron los dos arreglos silvopastoriles, durante los cinco
periodos experimentales y sus interacciones se pueden observar en la tabla 13.
Los promedios de la proteína cruda presentaron diferencias altamente significativas (P<0.0083) entre tratamientos, observándose una mayor cantidad de proteína cruda en P.
purpureum (9,83%); superando en 1,23% unidades porcentuales a P. maximum (8,60%). Este efecto
posiblemente está asociado a la interacción más estrecha entre P. purpureum y L. leucocephala. La gramínea por su mayor profundidad radicular, incrementa su área de absorción de compuestos nitrogenados y deposita mayores niveles de proteína, esto unido con fijación biológica del nitrógeno de la leguminosa (Chamorro, 2002b).
Tabla 13. Concentración de proteína y sus fracciones en el componente gramíneas en los sistemas silvopastoriles multiestrato VARIABLE PC (%) Proteína soluble (%) Fracción A
(%) Fracción B1 (%) Fracción B2 (%) Fracción B3 (%) Fracción C (%)
P . p u rp u re um P. maximum P. p u rp u re um P. maximum P. p u rp u re um P. maximum P. p u rp u re um P. maximum P. p u rp u re um P. maximum P. p u rp u re um P. maximum P. p u rp u re um P. maximum TRATAMIENTO 9,83a 8,60b 21,23a 16,54b 4,38a 2,96b 30,50a 28,59a 27,92a 22,60b 24,93b 33,23a 12,24a 12,88a PERIODO 1 ±0,155 10,40 ±0,247 10,90 ±0,113 20,10 ±0,565 20,54 ±0,176 0,66 ±0,212 11,72 ±1,803 30,24 ±1,159 29,33 ±0,148 19,58 ±0,233 20,32 ±0,459 33,84 ±1,385 27,49 ±1,357 15,66 ±0,219 11,13 PERIODO 2 ±0,240 8,29 ±0,007 5,68 ±0,728 23,31 ±0,403 14,27 ±0,459 19,97 ±0,141 1,40 28,06± 0,014 ±2,064 28,63 ±0,989 27,26 ±2,524 19,47 ±1,866 13,49 ±2,432 34,58 ±0,424 11,21 ±1,972 17,31 PERIODO 3 ±0,113 11,49 ±0,233 9,00 ±0,339 24,93 ±1,046 19,53 ±0,141 0,95 ±0,134 0,62 ±0,332 36,76 ±2,715 28,46 ±1,081 25,93 ±0,544 18,00 ±0,827 29,88 ±3,988 41,73 ±0,212 6,46 ±0,601 11,17 PERIODO 4 ±0,120 8,38 ±0,148 7,84 ±0,480 18,33 ±0,162 14,35 ±0,148 0,15 ±0,077 0,11 ±1,626 23,42 ±1,294 19,65 ±2,877 37,47 ±3,160 28,83 ±0,346 24,10 ±2,644 37,23 ±1,746 14,85 ±0,862 14,17 PERIODO 5 ±2,616 10,62 ±0,148 9,56 ±0,395 19,50 ±2,361 14,04 ±0,226 0,20 ±0,127 0,95 ±18,109 34,03 ±0,749 36,91 ±15,44 29,39 ±2,906 26,40 ±2,729 23,34 ±1,138 25,13 ±0,289 13,03 ±1,152 10,60 Tratamiento ** ** ** NS * ** NS Periodo ** ** ** NS * ** ** Trat x Per NS ** ** NS NS ** **
PC= proteína cruda, A= Nitrógeno no proteico, B1= Proteína soluble, B2= Proteína insoluble, B3= Proteína sobrepasante, C= Indegradable e indigerible; **= Diferencia altamente significativa (P<0,01) *= Diferencia significativa (P<0,05) NS= Diferencia no significativa (P>0,05). Promedio en una misma fila con letras iguales no hay diferencias significativas según la prueba de Tukey.
Los porcentajes de proteína cruda del presente trabajo en las gramíneas asociadas con L.
leucocephala son mayores que los reportados por Simón (1999), donde A. gayanus cv. CIAT-621 y B. decumbens obtuvieron un valor promedio 6,2%. Los niveles de proteína cruda son similares a los
reportados por Chamorro (1989), quien obtuvo una relación inversa entre la disponibilidad de proteína cruda de P. purpureum, S. sinence y H. rufa con el periodo de descanso; reportado para P.
purpureum a los 21 días (12,47%), seguido por (9,78%) a los de 30 días de descanso y 8,14% con 45
días., trabajando en la misma zona Agroecológica.
Adicionalmente, el presente trabajo obtuvo valores similares de proteína cruda que los citados por Jacques (1994), donde el promedio de proteína cruda en 15 cultivares de capim-elefante estuvieron entre 7,94% y 9,73%. Y son superiores a los valores encontrados en P. purpureum cv. Cameroon por Aguiar et al. (2006) de 7,59%. Sin embargo, las concentraciones de proteína cruda de esta investigación son menores a los reportados por Batista et al. (2006) en capim-elefante cv. Napier 10,63% PC, así mismo con los valores de proteína en laminas foliares de capim-elefante, reportados por Lopes et al. (2005), los cuales aplicaron N y K, y fueron de 16,5% y 15,7% para 400 kg N/ha y 320 kg K/ha; 14,8% y 15,5% para 300 kg N/ha y 240 kg K/ha; 14,1% y 13% para 200 kg N/ha y 160 kg K/ha y 14,2% y 13,7% para dosis de 100 kg N/ha y 80 kg K/ha, en la época de sequia con irrigación y sin riego respectivamente. Los valores para la misma gramínea evaluando por un año con riego y sin este los promedios fueron de 21,8% y 23,5%; 19,8% y 22,5%; 18,3% y 19,3% y 17,3% y 18,3%, para dosis de 400:360; 300:240; 200:160 y 100:80 kg de N y K por hectárea, respectivamente (Lopes et
al., 2005).
Los valores promedio de PC en capim-elefante cv. Napier fueron de 13,58% variando de 10,81% a 17,11%, fertilizada con 1.000 kg/ha/año con la formula 20:05:20, estos valores fueron reportados por Deresz et al. (2006). Es importante anotar que en muchas partes del mundo Tropical estas aplicaciones elevadas están siendo cuestionadas desde el punto de vista ambiental y económico y la tendencia es utilizar sistemas de ganadería ecológica como el evaluado en esta investigación.
Adicionalmente, los valores en proteína cruda del presente trabajo en la gramínea P.
maximum en sistemas silvopastoriles de sombra y ramoneo, son superiores a los reportados por
Osuna et al. (1991) los cuales reportan valores de 6,39% y 6,41%, para las cargas de 2 y 3 AU/ha, respectivamente. Así mismo, superó la investigación de Hernández et al. (2000) con respecto al tratamiento control de P. maximum en monocultivo (7,36%), pero es inferior en la asociación con L.
leucocephala donde esta leguminosa sin poda, permitió a P. maximum un valor de (11,64%), con
poda y sin adición del follaje al suelo (10,77%); con poda y adición al suelo del 50% del follaje (11,24%), poda y adición del 100% del follaje de los árboles (11,27%).
Los promedios de proteína cruda en esta investigación, son similares a la evaluación realizada por Sequí et al. (1998) donde compararon 18 genotipos de P. maximum en condiciones donde no se utilizó riego ni fertilización. Los valores para proteína cruda estuvieron fluctuando entre 9,53% y 11,67% para el periodo poco lluvioso y de 6,63% a 7,63% para el periodo lluvioso.
En los resultados de Iglesias et al. (2003) en gramínea P. maximum cv. Likoni en un sistema silvopastoril asociado a L. leucocephala los valores promedios de proteína bruta para P. maximum fueron de 9,19%, superando ligeramente al presente trabajo.
El contenido de nitrógeno como el de proteína en cada uno de los periodos evaluados presentó diferencias significativas, presentando mayores concentraciones en los periodos 1, 3 y 5. El mayor valor en el periodo I, puede ser debido a que en los tratamientos P. purpureum y P. maximum asociados en el sistema silvopastoril de sombra y ramoneo quedaron residuos de hojarasca como efecto de la poda inicial que se realizó a cada uno de los tratamientos, mejorando la disponibilidad de nutrientes del suelo; el periodo III posiblemente, estuvo asociado a la mayor precipitación, los cuales fueron las más altas de la fase experimental y en el quinto periodo posiblemente se ve reflejado por el efecto del riego que se aplicó en la cuarta rotación, incrementándose la disponibilidad de nutrientes que se reflejaron en mayores concentraciones de proteína en el último periodo.
Es importante resaltar que a medida que el sistema incrementa su edad, la L. leucocephala aumenta su crecimiento y desarrollo dasométrico, favorece el crecimiento microbial del suelo; por consiguiente, este efecto induce cambios en la composición química, ya que genera un microclima favorable para la acumulación y absorción de nutrientes en las gramíneas mejorado así los valores de nutrientes principalmente en proteína y minerales (George et al., 1996; Nair et al., 1999 y Nygren et
al., 2000).
Es de resaltar que en los mejores promedios en los periodos (1, 3 y 5), el tratamiento P.
purpureum fue superior a P. maximum con valores de 10,83% y 9,82%, respectivamente, siendo el
promedio de P. purpureum + L. leucocephala (T1) menor que investigaciones realizados por Chamorro et al. (2005), donde las mayores concentraciones de proteína cruda en hojas a los 45 días de edad los obtuvo con el P. purpureum Clon CT 115 (14,9%) y el Elefante SENA que presentaron valores similares (10,7% PC).
Con respecto al valor proteico de P. maximum asociado a L. leucocephala si se compara con King grass verde (9,3% PC) y Taiwán (9,4% PC), son promedios similares a los reportados por Chamorro et al. (2005). Es de resaltar que el mantilho de P. purpureum representa un sustrato para la macro, meso y micro fauna del suelo tornándose, una fuente importante de nutrientes en las praderas, lo que incide en una mejor interacción de la especie con el sistema reflejándose en mayores concentraciones de nutrientes (Dilly et al., 2004).
Las dos gramíneas evaluadas P. purpureum y P. maximum no presentaron diferencias estadísticas para la interacción especie por periodo en la variable proteína cruda. Es importante resaltar, que únicamente en el periodo 2, en la especie P. maximum, se presentaron bajas concentraciones de proteína. Estos valores estuvieron siempre por encima del nivel crítico de 7%, establecido por Milford & Minson, citado por Botrel et al. (2002). Esto es muy importante ya que el nutriente deficitario en sistemas de producción bovina del trópico bajo es la proteína. Por lo anterior, con estos niveles se garantiza el nitrógeno amoniacal a nivel ruminal, para el crecimiento microbial y la degradación de los carbohidratos estructurales, con lo cual se satisfacen los requerimientos energético-proteico de las novillas (Chamorro et al., 2005).
Los mejores indicadores en proteína cruda en P. purpureum coinciden con los reportes de (Franke et al., 2001), quienes encontraron mayores concentraciones de proteína bajo sombra tanto en la planta completa (7,19% - 8,86%), hoja (8,86% - 9,86%) y tallos (2,94% - 7,46%), con la sombra de Samanea sp. y E. maximum. La respuesta en mayores niveles de proteína están asociados a que moderadas sombras, estimulan la absorción de nitrógeno por las gramíneas (Pezo & Ibrahin, 1998). Así mismo, los mayores valores en PC del P. purpureum en esta investigación esta asociadas al efecto sombra y coincide con lo planteado por Benavides et al. (1994b), quienes encontraron una alta
correlación entre el porcentaje de intercepción de la luz por los árboles y los contenidos de proteina cruda del P. purpureum (r²=0,86).
La planta bajo sombra, requiere de mucha energía para lograr reducir los nitratos, para lo cual se incrementa el nivel de proteína (Penton & Blanco 1997; Penton & Blanco 1997; Blanco, 1998 Penton & Blanco 1997). Un incremento en la sombra, se asocia a menor elongación de tallos y por lo tanto existe mayor concentración de contenidos celulares principalmente compuestos nitrogenados, ya que el nitrógeno soluble se incrementa (Schöberlein & Lampenter, 1977).
Se considera según Wilson et al. (1990) que el incremento del contenido de nitrógeno puede estar asociado con una mayor y activa mineralización de la materia orgánica bajo las condiciones de sombra, lo cual coincide con los promedios encontrados en este trabajo. Este mismo autor reportó una extracción de 170 kg/ha a la sombra comparado con 52 kg/ha al sol en Panicum maximum (Wilson et al., 1986) y esto se hace más evidente bajo condiciones en que el nitrógeno disponible en el suelo es un factor limitante, como sucede con la mayoría de las empresas ganaderas del bosque seco Tropical, y esto coincide con lo planteado por Anon (1990), quien consideró que la baja intensidad lumínica incrementa la absorción de N en la planta, al mejorar la mineralización de este en el suelo, los sistemas silvopastoriles de sombra permiten incrementar este tipo de efectos.