Chapter 7 Systematic Procedure To Determine Relay Settings
7.2 ASPEN Software for Relay Database
7.3.3 GE L90 Current Differential Settings
Luego de haber realizado una breve reseña histórica y analizado los datos estadísticos de los pueblos afroecuatorianos obtenida en el VI Censo de Población y V de Vivienda 2001, podemos ver que, los afrodescendientes han sido unos de los grupo poblacionales más marginados desde el inicio de su historia en América y en nuestro país, siendo, desde un inicio, excluidos y maltratados, sin siquiera reconocerles el aporte por ellos brindado, para el afianzamiento del Ecuador como república. Los afroecuatorianos han sido invisibilizados histórica y estadísticamente, lo que no ha permitido encontrar alternativas que ayuden a mejorar, peor a equiparar las condiciones de vida de los afrodescendientes con el resto de la población ecuatoriana.
En el Ecuador, desde la colonia, los grupos afrodescendientes fueron utilizados como fuerza de trabajo, que permitió dinamizar la economía, desde siempre, gracias a la explotación de la mano de obra en labores agrícolas -caña, tabaco- en la minería –plata, oro- además, el vigor de sus brazos se utilizó para forjar la construcción de carreteras, el ferrocarril e infraestructura varia. Muchos participaron en la guerra independentista (General Juan Otamendi Anangono; General Piar; Almirante José Prudencio Padilla), y, sin embargo, al triunfar y romper el yugo español, ello tan solo benefició a los criollos. La República del Ecuador, al nacer, heredó el sistema económico colonial, en el que nunca
existió una distribución equitativa de las tierras, sino la concentración de éstas en pocas manos y para un mismo grupo poblacional. Para John Antón, la forma en la que se construyó la noción de ciudadanía en la nueva república, fue excluyente, aislando, desde un inicio a la población afro e indígena, permitiendo, de esta manera, la profundización y agravamiento de las desigualdades sociales, lo que se ha mantenido hasta la actualidad. Con la abolición del régimen esclavista por parte del General José María Urbina, los afroecuatorianos recuperan su libertad pero, al igual que los indígenas y las mujeres no fueron considerados ciudadanos. El General Urbina, a través de la firma de la ley de la manumisión, permitió que los afroecuatorianos siguieran sometidos a sus antiguos amos, a cambio de salarios mínimos o podían enrolarse en su ejército servil “Los Tauras”, y, en caso de no optar por una de estas posibilidades eran declarados indigentes y, por lo tanto, ser llevados presos. El General Urbina fomentó y auspició el servilismo de los afroecuatorianos a favor de los latifundistas.
Históricamente, la pobreza ha sido fomentada hacia estos sectores y promovida por las autoridades de turno, quienes han aprovechado las necesidades no satisfechas de estos sectores, para conseguir fuerza de trabajo a bajo costo y extender sus latifundios expropiando sus propiedades a las poblaciones indígenas y afrodescendientes. A estos pueblos se les ha negado, una y otra vez, los medios necesarios que les permita y les brinden la posibilidad de buscar su desarrollo, personal y económico, mejorando, así, su calidad de vida.
La concentración de tierras en pocas manos y el uso de monocultivos, que, además, provoco el desgaste del suelo, no ofrecieron los puestos de trabajos, ni los ingresos necesarios para que los jornaleros tengan una vida óptima.
Durante el “boom” petrolero, en la década de los setentas, aunque hubo un ingreso económico importante para el país, no existió una distribución igualitaria de la riqueza, siendo, nuevamente, el campesinado, los afros e indígenas los menos beneficiados. Como consecuencia de las medidas adoptadas durante estos años, la migración campo-ciudad tuvo un alto incremento, debido a que la población de la zona rural, tratando de mejorar su calidad de vida, prefirió dejar de cultivar sus escasas tierras, y se volcó a la ciudad, para trabajar en oficios, tales como, la construcción, en servicios, seguridad, entre otros. Ello
permitió que se creen, extensos cinturones de pobreza, ubicados en zonas marginales, alrededor de las grandes ciudades de nuestro país, especialmente en Guayaquil y Quito (Estero Salado, Los Guasmos, Carapungo, Carcelen, La Roldós, Atucucho, entre los más importantes).
Durante este período, se promocionó la construcción de carreteras, instalación de redes de energía eléctrica, entre otras, creando puestos de trabajo, ocupados por esta población, étnicamente variada, pero igualmente indigente.
Las políticas neoliberales adoptadas en el Ecuador y en muchos países de América Latina, permitió la concentración del poder en las élites, debilitando a los movimientos sociales y a la población en general. El neoliberalismo, a través de sus políticas, disminuyó la capacidad de inversión del Estado en sectores estratégicos para el desarrollo económico, social y productivo del país. Se descuidó el acceso y la calidad de los servicios públicos como la salud y la educación, además de permitir la concentración de tierras en pocas manos. La política de liberalización de mercados, la flexibilidad laboral y la dolarización, permitieron el deterioro de las condiciones laborales y la profundización de la pobreza en el país.
Los afrodescendientes han sido históricamente excluidos, discriminados, invisibilizados e inferiorizados a nivel social, político y económico, desde la época colonial-esclavista. No han existido políticas incluyentes que permitan cumplir, con satisfacción, las necesidades básicas de los hogares más pobres del Ecuador, ni se ha promovido políticas suficientes, que permitan la eliminación de la discriminación racial, permitiendo, de esta manera, la creación de estereotipos sociales que han estigmatizado, cruelmente, a las poblaciones afrodescendientes, disminuyendo, por lo tanto, sus oportunidades para acceder a empleos bien remunerados, sin poder recibir la atención, por ellos requeridos, en servicios tan vitales como son los relacionados a la salud, educación y vivienda.
En el Ecuador, los grupos que presentan mayores índices de pobreza son los indígenas y los afroecuatorianos, quienes, según las estadísticas analizadas anteriormente, tienen menor acceso a tierras productivas, al agua, a la salud, el empleo, la vivienda y falta de crédito productivo, en relación a la población autodefinida como blanca o mestiza. La
pobreza y el aumento de la desigualdad son consecuencia del modelo de desarrollo poco incluyente y discriminatorio hacia los grupos étnicos considerados “minoritarios”.
A todo ello se le suma, la negación a la identidad de los pueblos afroecuatorianos, quienes han sido sometidos a la ideología del blanqueamiento emitida desde el poder, a partir de la
Colonia, en la que la idea de “raza”, y, como afirma Quijano en su obra La Colonialidad
del poder, eurocentrismo y América Latina, es el instrumento de clasificación básico
de la población, que asocia a la “raza” como patrón de dominación y exclusión social, en la que los afros, indígenas y todo lo que sea diferente al blanco, debe estar asociado a roles sociales sometidos al poder. Durante la Colonia, los afrodescendientes fueron considerados por los colonizadores como inferiores, por lo que no eran dignos para recibir el pago de un salario. Los afrodescendientes al ser esclavizados fueron despojados de su historia, su universo simbólico, sus directrices de expresión y de objetivación de la subjetividad. Fueron obligados a aprender, parcialmente, las costumbres, la cultura y la historia de los dominadores como si fuera la suya propia, para, así, reproducir la dominación. La historia de los europeos occidentales se volvió hegemónica dentro del nuevo universo subjetivo del poder mundial. Los pueblos conquistados, según Quijano, al ser colonizados fueron despojados de sus propias y singulares identidades históricas, imponiéndoles una nueva identidad racial. Toda esta influencia negativa involucró la usurpación de su lugar en la historia y su contribución cultural para la humanidad.
La esclavitud se convirtió en América en una mercancía que favoreció la producción de más mercancía, alimentando, de esta manera, los propósitos y necesidades del capitalismo. Todas las formas de control de trabajo impuestas en la colonia estuvieron articuladas alrededor del capital y el mercado, permitiendo así que el capitalismo se consolide.
Es elemental, para que exista una verdadera igualdad en América Latina y en este caso específico en el Ecuador, la necesidad de una descolonización y una redistribución del poder, lo que permitirá, a todos los grupos sociales, obtener su propia historia e identidad como pueblo, permitiéndoles tener y acceder con las mismas oportunidades de las que gozan los demás.
Como hemos visto, las comunidades afroecuatorianas han sido víctimas de diferentes modos de exclusión, consecuencia de su legado esclavista, generando marginalización,
entendiendo a este como plantea Germani, una situación de no participación en áreas determinadas del quehacer social, pobreza a nivel colectivo, frustración y resentimiento a nivel individual. La discriminación se encuentra latente en el mercado laboral, por lo que son ellos quienes deben realizar los trabajos más pesados y peor remunerados. Además, deben afrontar la alta desvalorización de su mano de obra y enfrentarse a realizar ocupaciones que no representan mayores ingresos. De igual manera, como consecuencia de su marginalidad, han tenido difícil acceso a cargos públicos y a puestos políticos. Los afrodescendientes han sido sujetos estigmatizados que deben luchar contra barreras estructurales que han dificultado su desarrollo integral. Según el organismo de las Naciones Unidas,
el origen étnico-racial influye de manera importante en la posición que ocupan las personas dentro de la estructura social, siendo la discriminación y la exclusión los mecanismos a través de los cuales un grupo dominante mantiene y justifica la subordinación social y económica de otros, reproduciendo y perpetuando inequidad.62
El deterioro de las condiciones de vida de los afroecuatorianos en las zonas rurales, causadas por la falta de tierras productivas, falta de agua, uso exagerado de pesticidas en sus parcelas, escazas fuentes de empleo, sumado, a la falta de servicios básicos, centros de salud y de educación, han provocado que se originen grandes olas migratorias dirigidas hacia las principales ciudades del país, que al no contar con las fuentes de trabajo requeridas, ni el espacio adecuado para acogerlos, se han creado grandes cinturones de pobreza, en los que no se ha podido llegar a cubrir las diferentes necesidades por estas comunidades requeridas ni dotarles de los servicios básicos fundamentales. Además, como consecuencia del desempleo se promueve la contratación de mano de obra barata, que perpetúa su pobreza, incrementando los índices de violencia, delincuencia y prostitución por la necesidad de tener ingresos que les permita subsistir.
El racismo y la discriminación hacia los pueblos provenientes de la diáspora africana, fomentan la pobreza, la marginalidad, la desigualdad y la exclusión social, que a su vez genera y mantiene actitudes racistas, creando más pobreza y exclusión. Es un círculo vicioso que debe ser eliminado desde su base original, a través de su reconocimiento como sujetos, para que exista un diálogo real en búsqueda de una sociedad más justa y equitativa,
eliminando todo trato racista, excluyente y discriminatorio en contra de los
afroecuatorianos. Estoy totalmente de acuerdo con la CEPAL cuando afirma “la pobreza
la discriminación y la exclusión se han convertido en una característica estructural de los afrodescendientes. Superar este desafío es una condición insalvable para su
desarrollo”63.
Según el Diagnóstico de la Problemática Afroecuatoriana y Propuestas de Acciones
Prioritarias:
la pobreza y la exclusión social son determinantes para el bajo desarrollo humano. Lo que demuestra que los afroecuatorianos llevan niveles de vida empobrecidos, con bajos e insuficientes ingresos y precarios satisfactores materiales. De modo que una vida empobrecida no solo demarca estigmatización y negación, sino que además refleja la manera como unas comunidades han sido históricamente segregadas del desarrollo y de las condiciones dignas de participación en la vida productiva del país, de acceso a la riqueza y del pleno goce de las ganancia y el excedente, para de este modo tomar parte activa en la vida social, económica y política del Ecuador64