• No results found

Chapter 5 Conclusions and Future Work

5.2 Generalizations of the Statistical Model

Platón planteaba que el arte constituía una imitación de la realidad, que a su vez estaba compuesta por formas que imitaban la esencia de las cosas, aprehendidas por el hombre a través de sus sentidos. Aristóteles considera al arte como imitación también, pero no con el mismo matiz. Cree que el arte lograba arreglar lo que en la naturaleza no se ha dado perfecto. La imitación no es más que llevar una forma que estaba anteriormente en una materia a otra materia. En este sentido, se representa lo que de universal hay en el objeto que se ha escogido para su realización.

En su Laocoonte o los límites entre la pintura y la poesía (1766), Lessing sostenía que el arte estaba autolimitado y lograba su elevación sólo cuando las mismas limitaciones eran reconocidas. Winckelmann, por su parte, decía que al igual que con los antiguos griegos, el mejor arte es impersonal y expresa la “proporción ideal y el equilibrio” más que la singularidad de su creador. El arte, considera, tiene un sentido orgánico. Es, en consecuencia, algo que nace, se desarrolla y finalmente, muere. Así, todo el arte puede

reducirse a determinadas leyes: todo arte en principio es útil, después tiende a lo bello, se dirige al exceso, etc.84

Para Kant el arte debería producir el mismo placer desinteresado que la belleza natural. Este puede ofrecer belleza y fealdad a través de un objeto, lo cual no podía, sin embargo, hacer la naturaleza. Plateaba, muy análogo a Aristóteles, que una obra bella, aun cuando tomara como objeto de su representación lo feo, podía llegar a ser hermosa.

El pensador húngaro de tendencia marxista, Georg Lukács, identifica en gran parte de sus investigaciones el arte con el realismo. Para Lukács, el arte es una forma de captación de lo real. Parte de la oposición del conocimiento científico y artístico. El científico se da a partir de la categoría de la particularidad como punto donde se supera tanto lo singular como lo universal. Sin embargo, en el artístico, la esencia no puede ser separada del fenómeno, de lo contrario no podríamos hablar de la autonomía del arte.85

La concepción lukacsiana del arte está definida a partir de la mejor o peor captación de la realidad, del reflejo de la misma, de la profundidad con que se haga. Sin embargo, de esta idea se deduce que su concepción de arte es estrecha, y, según Sánchez Vázquez, limitada. “Todo gran arte es realista; lo es desde Homero, por el hecho mismo de que refleja la realidad, y este es el criterio irrecusable de todo periodo artístico, incluso aunque los medios de expresión varíen infinitamente.”86 A partir de anterior, A.S.V. comprende que

84

. Cfr. Bayer, Raymond. Historia de la Estética, ed. cit., p.195 85

. Véase el libro de Lukács Prolegómenos a una estética marxista(Sobre la categoría de la particularidad), versión española de Manuel Sacristán, La Habana, 1966

86

. La Nouvelle Critique, n. 156-157, junio-julio, 1954, citado por Adolfo Sánchez Vázquez en Las ideas estéticas de Marx, ed. cit. p.38.

para Lukács todo lo que se salga de esta concepción no entra en su definición de arte. Sin embargo, reconoce que el pensador acepta fenómenos dentro de este gran arte, pero que no son considerados como tal por su manera de captar la realidad. Tales 'fenómenos' para Lukács poseen cierto mérito, pero la falta de un éxito total consiste en el escaso reflejo que hace de la realidad. Sánchez Vázquez reconoce el gran valor que tiene esta concepción del arte en cuanto a forma de conocimiento, pero señala como limitación el hecho de que considerara no arte todo lo que escapa de su prisma realista. Así pues, Sánchez Vázquez señala lo que considera el verdadero arte realista, luego de afirmar que cualquier concepción de arte debe siempre aceptar otros postulados de estilos anteriores y reconocer su justo valor:

Otra posición importante dentro de la relación entre arte y realismo, la encontramos en el pensador Roger Garaudy, quien plantea la noción de lo que él mismo ha denominado 'realismo sin riberas'. En resumen, las ideas de Garaudy87 apuntan hacia la inclusión, bajo el término realismo, de cualquier manifestación artística producida por el hombre. A.S.V. cuestiona este planteamiento, preguntando qué se gana “con subsumir en la categoría de realismo a todos los fenómenos artísticos, y establecer, desde ese nuevo ángulo, la igualdad entre arte y realismo.”88 Está claro, entonces, que la limitación es mayor, o si se prefiere, apenas tiene sentido esta proposición, ya que no todas las de Garaudy, y de ello da cuenta A.S.V., al plantear que es necesario que no se pierdan algunas características, en este caso,

87

. Cfr. Sánchez Vázquez, A.: Las ideas estéticas de Marx. ed cit., pp.39-41; ver también Garaudy, R.: De un realismo sin riberas (Picasso, Saint John-Perse, Kafka), trad. Raquel Catala y Graziela Pogolotti, Ediciones Unión, [s.a]

88

la triple condición de que el arte realista es creación de una nueva realidad, que parte de una anterior y fuera de esta, que refleja lo esencial humano.

El arte es una actividad humana primordial. “Las obras de arte son en primer lugar, creaciones. En ellas el hombre extiende la realidad humanizada por el trabajo y se eleva la conciencia de su dimensión creadora”89. Una obra de arte es una nueva realidad que se integra en el mundo de los objetos que solo existen por y para el hombre. En este sentido A.S.V. coincide con la idea de Mukarowsky90 de ver al arte como signo, mediador entre una realidad y otra; esta última entendida como el contexto en que se produce, es decir, la filosofía, la religión, la política, la economía, etc. Para A.S.V. el arte tiene un marcado carácter sígnico ya que se constituye como una realidad nueva que funciona como expresión de los anhelos y dudas de un grupo de hombres (los artistas) frente a la colectividad humana.

En las relaciones entre el arte y la sociedad, A.S.V. deja clara su posición al adherirse a la tesis de Marx de que el arte decadente no se da necesariamente en una sociedad decadente. Par él, como para Marx, la decadencia social no implica decadencia artística. Para resolver esta situación, A.S.V. aclara que definir la decadencia como concepto es sumamente complejo. Para él la decadencia está dada por la declinación que comienza a surgir en la producción artística una vez alcanzado su clímax. Sin embargo, el arte verdadero no pude ser decadente. Tal decadencia aparece con el agotamiento de las fuerzas creadoras del

89

. Sánchez Vázquez, A.: “Socialización de la creación o muerte del arte”, en Adolfo Sánchez Vázquez: A tiempo y destiempo. ed. cit., p.171

90

. Mukarovski, Jan. Escritos de estética y semiótica del arte, Barcelona, Selección, prólogo, notas y bibliografía de Jordi Llovet y traducción de Anna Anthony-Visová,Editorial Gustavo Gili, 1977.

hombre. Los elementos decadentes en la obra de arte “solo pueden seguir dos caminos: o bien son tan poderosos que se agostan el impulso creador, o bien se encuentra ya integrados y trascendidos en la obra de arte, contribuyendo así en una curiosa dialéctica de la negación de la negación, a afirmar el poder creador del hombre que, en definitiva, es la negación misma en una actitud vital decadente.91

Para Sánchez Vázquez, el arte vive por su potencia creadora y no por ser un mero reflejo de la realidad. La obra artística es ante todo una creación humana que no exige una actitud unívoca frente a lo real, sino que demuestra el choque con lo esencial humano. El arte satisface la necesidad de humanización del hombre, por lo que “no hay ni puede haber «arte por el arte», sino arte por y para el hombre.”92

Para A.S.V. el arte es una forma peculiar del trabajo creador que no se aleja ni deja de reconocer su contenido ideológico ni la función cognoscitiva. No se debe reducir lo artístico a lo ideológico, y no se puede ver solamente como reflejo de la realidad, sino que es un producto artístico que corrobora la presencia del hombre como individuo creador. Es génesis de una realidad en la que se pueden ver los fines humanos, en la que se hace presente, fundamentalmente, su utilidad espiritual.

91

. Sánchez Vázquez, A.: Las ideas estéticas de Marx, ed. cit., p.25 92

2.1.2 LA POLIFUNCIONALIDAD Y SU ESPECIFICIDAD EN EL SISTEMA DEL

Related documents