2.3 The BonnRouteRules Module
2.3.2 Generating Wire Types
Existen enfermedades infecciosas provocadas por bacterias, virus o parásitos que pueden disminuir el porcentaje de preñez del rebaño, lo cual repercute en el resultado económico final de los productores dedicados a la crianza de terneros, los cuales necesitan que el máximo número de vientres se preñen y den como resultado un ternero nacido vivo al cabo de cada temporada. En este Capítulo se pretende entregar en forma simple la descripción de las principales enfermedades infecciosas que afectan los índices de preñez en el ganado bovino, su forma de presentación y diseminación, medidas de control y tratamiento si lo hay.
1. Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR)
Es una enfermedad infectocontagiosa causada por el virus Herpesvirus bovino
tipo 1. Se caracteriza por generar signología respiratoria con abortos en las hembras preñadas producto a la viremia, o signología genital (vulvovaginitis y balanopostitis).
La forma respiratoria se caracteriza por fiebre, aumento en la frecuencia respiratoria, disminución del apetito, tos seca, secreción nasal bilateral claro, en la mucosa nasal pueden formarse membranas difteroides, y puede complicarse la signología si existe infección bacteriana secundaria. Los abortos es consecuencia de la forma respiratoria, el periodo de incubación entre la infección y el aborto es de 15 a 64 días, sin importar la edad de gestación. Si la infección se presenta durante el celo puede ser responsable de muerte embrionaria, lo que muchas veces se interpreta como una falla en la concepción. Frecuentemente se presenta el aborto en el último tercio de gestación, siendo los fetos de 4,5 a 6,5 meses los más susceptibles.
La forma genital se caracteriza por lesiones en la mucosa de la vulva o del pene y prepucio de aspecto puntiformes color rojo oscuro, y donde posteriormente se observan nódulos, vesículas y pústulas que pueden evolucionar a lesiones ulcerosas, muy dolorosas por lo que en ocasiones imposibilitan la monta. Puede incluso afectar la calidad del semen hasta 6 meses posterior a la recuperación clínica, lo que afecta la fertilidad del rebaño.
Por ser una enfermedad viral no tiene tratamiento, siendo importantes las medidas de control como el diagnóstico y eliminación de los animales portadores mediante la detección por pruebas serológicas; esquemas de vacunación anual a
todo el rebaño y medidas de bioseguridad como aislar a los animales enfermos de los sanos, eliminar fetos y placentas producto de abortos, con la finalidad de minimizar las pérdidas.
Los antecedentes en Chile indican una alta prevalencia en la zona sur. A la fecha no existen estudios oficiales de prevalencia en la Provincia, sin embargo, en un análisis realizado a 90 animales aleatoriamente en todo el territorio, se obtuvo un 67% de animales con serología positiva. Probablemente es una patología subestimada debido a las características extensivas de la producción.
2. Diarrea Viral Bovina (DVB)/ Enfermedad Mucosa (EM)
Es una enfermedad infecciosa causada por un Pestivitus de distribución mundial
con signología variable dependiendo de la cepa presente, edad e inmunidad del huésped. Se caracteriza por trastornos respiratorios, diarrea, muerte súbita, abortos y nacimientos de terneros débiles. En la actualidad las mayores pérdidas de esta enfermedad son de tipo reproductivo. Por otra parte, tiene una presentación que es mortal llamada enfermedad mucosa.
La infección puede ocurrir entre animales (horizontal) o de la madre al ternero (vertical). El virus se elimina por las secreciones nasales, oculares y material fecal, ingresando a través de las mucosas de la boca, nariz y diseminándose luego libremente por el torrente sanguíneo o dentro de las células del sistema inmune.
Afecta con mayor frecuencia a animales de 6 a 24 meses de edad, con alta morbilidad, pero baja mortalidad. Animales susceptibles pueden contagiarse presentando una infección subclínica transitoria o diarrea o inmunodepresión pasajera que predispone a otras infecciones, pero que los animales eliminan al virus del organismo y desarrollan anticuerpos. Si una hembra gestante se infecta en el primer tercio de la gestación, pueden nacer terneros persistentemente infectados (PI) que presentan una mayor probabilidad de morir jóvenes, o pueden eliminar el virus en grandes cantidades a través de toda su vida, siendo reconocidos como el principal vehículo de transmisión de un rebaño a otro. Al introducir vaquillas susceptibles al predio se infectan con los PI, lo que se traduce en graves pérdidas reproductivas si se encuentran en una etapa de preñez vulnerable. Ahora bien, si se introduce un IP en un predio susceptible es más grave, asociándose a problemas reproductivos como mortalidad embrionaria
Esta enfermedad no tiene tratamiento, por lo que los programas de control deberían basarse en la identificación de los animales IP (los cuales serán negativos a la serología, debiendo ser sometidos a una prueba de ELISA, lo que permitirá identificar a los animales susceptibles (que no han estado en contacto con el virus de los animales IP). Si son susceptibles se deberían vacunar y si son IP se deberían eliminar. Tanto los fetos abortados, como animales sospechosos (terneros nacidos con menor tamaño, con malformaciones, ciegos, o con problemas nerviosos) tendrían que ser enviados a un centro de diagnóstico para establecer si son producto de la acción del virus.
En Chile, estudios serológicos denotan una amplia difusión del virus en el país. En la Provincia de Palena el resultado de la prevalencia de esta enfermedad en 90 animales analizados al azar fue de un 81% como serológicamente positivos.
3. Neosporosis
Enfermedad producida por Neospora caninum, protozoo parásito, caracterizada
por causar aborto en vacas. Su ciclo de vida involucra al hospedero definitivo que es el perro, como también el coyote. Entre los hospederos intermediarios se incluyen bovinos, ovinos, caprinos y equinos. Serológicamente se han identificado animales silvestres como zorro rojo y gris, zorro de Chiloé y león, como también en animales marinos.
Neosporosis en bovinos
El perro elimina ooquistes contaminando praderas, alimentos o agua y de esta manera, vía ingestión los hospederos intermedios adquieren el parásito. Sin embargo, en bovinos una de las principales vías de mantención de la infección durante generaciones es la vía vertical. Se cree que hay una reactivación de la infección latente en vacas. La mayoría de los terneros infectados vía vertical nacen sanas, y en alrededor de un 5% ocurre muerte fetal. Las principales lesiones que se producen son en el sistema nervioso central del ternero y en la placenta.
En las vacas adultas el principal signo es el aborto desde los 3 meses de gestación, siendo más frecuente entre los 4 a 6 meses. Los fetos pueden morir en el útero, ser expulsados, reabsorbidos, momificados, autolisados, mortinatos o nacer vivos pero enfermos o clínicamente sanos con infección crónica. En terneros menores de 2 meses se describen signos como baja ganancia de peso y trastornos neurológicos como problemas de coordinación de movimientos, exoftalmia o asimetría en los ojos.
Para el diagnóstico si una vaca resulta serológicamente positiva significa que ha estado en contacto con el parásito, pero no necesariamente que es el causante del aborto. Solo con un examen histopatológico del feto abortado se puede hacer el diagnóstico definitivo de Neosporosis. Hay estudios que indican que
una vaca que abortó previamente por Neospora tiene menor riesgo de abortar
en su siguiente gestación por esta causa (pero esto puede estar influenciado por el alto porcentaje de eliminación de vacas que abortan en los predios).
En la actualidad no hay tratamiento efectivo para las vacas infectadas que puedan prevenir la transmisión vertical. Existe una vacuna muerta donde estudios preliminares indican que tiene la capacidad de reducir la incidencia de abortos. Es recomendable disminuir el contacto entre perros y vacas, en especial sentido, disminuir la contaminación fecal de alimentos y agua. Para cortar el ciclo es necesario además retirar los tejidos potencialmente infectados como fetos abortados y placentas.
Hay evidencia serológica de su presencia en vacas en todo el país, donde más del 50% de las muestras recibidas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y
que fueron sometidas al análisis de Neospora resultaron positivas. En el análisis
realizado a 90 animales aleatoriamente en toda la Provincia de Palena, se obtuvo un 31% de animales con serología positiva.
En este análisis aleatorio además se puede determinar prevalencias del 0% para el caso de Leptospirosis y Brucelosis bovina, enfermedades que provocan abortos y problemas reproductivos en ganado bovino.
4. Brucelosis bovina
Es una enfermedad infecciosa, producida por la bacteria Brucella abortus,
que afecta principalmente a las hembras bovinas en edad reproductiva y cuyo principal signo clínico es el aborto durante el último tercio de la preñez. Los machos enteros también pueden infectarse y en ellos la enfermedad se manifiesta con pérdida de la fertilidad debido a orquitis y epididimitis. Esta patología es una zoonosis y causa una enfermedad invalidante si no es tratada (Fiebre ondulante).
Las Brucellas son patógenas intracelulares facultativas, es decir se ubican dentro de la célula, propiedad que las mantiene protegidas de la acción de los
Esta patología es reportada en todos los países donde existe ganado bovino, siendo libres solo algunos países del centro y norte de Europa, Australia, Canadá, Japón y Nueva Zelanda.
Las pérdidas económicas se expresan a través de menor producción de kilos de carne a la venta, menor número de terneras para reemplazo, menos litros de leche y un aumento de animales a eliminar por problemas de fertilidad. La enfermedad se trasmite generalmente por el ingreso de un animal enfermo al predio, el cual aborta o tiene un parto normal, pero en cualquiera de estos eventos se produce una alta excreción de bacterias al medio ambiente, de donde se infectan los animales sanos. El mayor factor de riesgo de diseminación, en rebaños con alta prevalencia, es la contaminación de la pradera, ya que esta bacteria puede permanecer viable por largos periodos de tiempo, siendo más resistentes en presencia de material orgánico.
Actualmente, existen directrices oficiales para el diagnóstico oficial y erradicación de esta patología; las cuales se basan, en el diagnóstico y eliminación de reaccionantes, implementación de medidas de bioseguridad, ingreso de animales con condición sanitaria conocida y vacunación preventiva en predios de riesgo. El diagnóstico tradicional y más económico es la prueba de Rosa de Bengala, la cual mediante una muestra de sangre determina si un animal
es reaccionante a B. abortus.
Para la prevención de esta enfermedad en Chile solo se utiliza una vacuna viva atenuada conocida como RB51; la cual se caracteriza por no generar anticuerpos que interfieran con las pruebas diagnósticas y no provoca abortos posteriores cuando es aplicada en el periodo seco. Actualmente esta enfermedad se encuentra erradicada de la Provincia de Palena.
5. Leptospirosis
Esta enfermedad es provocada por una serie de serotipos de la bacteria Leptospira sp. que se transmite entre diversas especies de mamíferos, incluyendo el hombre: tienen especificidad por algunas especies de animales (huésped definitivo) y en otros casos pueden ser reservorios (huésped accidental).
Los roedores son el principal reservorio de Leptospira en el medio ambiente. En
los bovinos se han aislado diversos serotipos, siendo icterohemorragiae, hadjo A y B y Pomona las más frecuentes.
La bacteria se adquiere por el contacto de las mucosas y/o piel con aguas contaminadas con orina de animales infectados; especialmente cuando la
piel tiene lesiones microscópicas. También puede ingresar al organismo por inhalación de gotas de orina contaminada.
Puede provocar fiebre, depresión, falta de apetito, debilidad, hemoglobinuria (orina color rojizo), anemia, ictericia (mucosas color amarillo). La forma más importante de transmisión es por vía transplacentaria en el animal gestante, que origina aborto y ocurre generalmente en el último tercio de gestación. Generalmente se produce un brote de abortos afectando al 15-40% de los animales.
El tratamiento de los animales enfermos se realiza con antibióticos. El control se basa en disminuir la población de roedores y otros animales potencialmente portadores. También es posible vacunar a los animales en etapa de terneros y en adultos cada 6 meses.