5.7 Archaic haplotype networks
5.7.3 Geographical separation
La vocación de imponer la voluntad más allá de los límites otorgados por la responsabilidad del cargo estuvo asociada permanentemente a la extorsión, el soborno y al saqueo.
La constante convivencia de la sociedad mexicana con un ejercicio corrupto de la política ha logrado que se adhiera la corrupción a la vida misma. Durante todas las guerras y revoluciones en México, el robo y el saqueo estuvieron presentes y, en algunos casos, estas actitudes fueron solapadas e incluso promovidas. En el ejercicio del poder se hizo inherente al manejo de la hacienda pública como caja chica personal.
El hecho de que la corrupción fuera un rasgo innato en la actuación de los políticos y en la vida de las instituciones, tuvo efectos nefastos en la formación de la cultura ciudadana. La generalización de la deshonestidad y la impunidad fueron el origen no solo de la aceptación sino incluso de la admiración de quienes se enriquecían ilegalmente a su paso por la política, por ello se acuñaron frases populares que sintetizan el drama nacional, como: “el que no transa no avanza”, “político pobre, pobre político”, “es un error vivir fuera del presupuesto”.
La falta de contrapesos en el poder político, la ausencia de una cultura cívica y el control de la mayor parte de los medios de comunicación permitió que quedaran impunes millonarios fraudes, desvíos y robos descarados de líderes políticos y sindicales. Krauze lo explica así:
“La corrupción moderna en México está cumpliendo en estos días medio siglo. La crearon los licenciados, universitarios preparados, civiles de traje y corbata, a quienes el público llamó los tanprontistas porque tan pronto como se sentaron en sus puestos públicos, comenzaron a servir con diligencia a sus negocios privados. El catálogo era amplio: un ministro establecía una compañía ad hoc para surtir a precios inflados los requerimientos de su propia secretaría; desde el poder se alentaban monopolios de distribución de gasolina y transportes; se hacían fortunas gigantescas mediante la especulación monetaria e inmobiliaria. Y la desgracia es que no había límites […]”254
Y añade Krauze al recuento histórico de la corrupción del siglo XX en México:
254 op. cit., Krauze, pp. 175, 176.
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“Con la expansión del sector público (casi dos millones de plazas, cientos de organismos, programas, fideicomisos y un presupuesto «apalancado» con 20,000 millones de dólares de deuda externa) la corrupción cambió de escala. Ahora no sólo los amigos del presidente amasaban fortunas: bastaba un puesto menor en un nivel estatal para echar mano a la colación de la piñata pública […]”255
Bajo esta estructura de corrupción, se conformó una oligarquía que se protegía mutuamente de coexistir en la ilegalidad, donde el “éxito” político se mide en metros cúbicos de casas y en marcas de automóviles de lujo, como si se viviera en un país rico y no en uno donde los habitantes son en su mayoría personas que viven en condición de miseria y pobreza.
La corrupción fue escalando también de nivel hasta llegar a situaciones más comprometedoras como la vinculación con el crimen organizado. En una entrevista de la periodista Carmen Aristegui el ex presidente Miguel de la Madrid, llegó a hacer esta grave declaración:256
-Carmen Aristegui (C.A.): Usted creía que Salinas era estudioso, inteligente, honesto, buen muchacho. Y resultó que cometió errores muy serios. El peor la corrupción.
-Miguel de la Madrid (M.M.): Sí y sobre todo la corrupción de su hermano. Conseguía contratos del gobierno, se comunicaba con los narcotraficantes…
-C.A. ¿Con quienes?
-M.M. No sé exactamente, los que le dieron el dinero para llevárselo a Suiza.
-C.A. Acuérdese que un grupo de empresarios reconocieron un parte de ese dinero.
-M.M. Por complicidad. -C.A. ¿Era dinero del narco?
-M.M. Es posible, si
-C.A. Y ellos pusieron su nombre…?
255 Ibidem, pp. 175, 176.
256 AA. VV.: Transición. Conversaciones y retratos de lo que se hizo y se dejó de hacer por la democracia en
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-M.M. Para llevarse una tajada. Son informaciones muy difíciles de obtener; fue más fácil procesar a Raúl por la muerte de Ruiz Massieu.
-C.A. ¿Es más fácil demostrar un asesinato que la corrupción o los vínculos con el narco?
-M.M. Sí
-C.A. De haberlo sabido usted a tiempo…
-M.M. Hubiera actuado
-C.A. ¿Desde cuándo tenía Raúl Salinas vínculos con el narcotráfico?
-M.M. A partir del gobierno de su hermano.
-C.A. ¿Cuál fue la última referencia que tuvo sobre esa relación?
-M.M. Desafortunadamente fue cuando yo ya no era presidente.257
Con una corrupción tan enquistada, la impunidad se convierte en una espiral sin fin que persiste hasta nuestros días, donde no hay castigo en el 98.5% de los casos en donde se infringe la ley.
Entonces el ciudadano termina cuestionándose: ¿qué sentido tiene cumplir la ley si otros la evaden sin consecuencias? ¿Por qué pagar impuestos si la autoridad derrocha los recursos? ¿Por qué estar en el lado del ciudadano cumplido y no del funcionario hábil y corrupto que le va bien? Ante estas preguntas y dudas muchos ciudadanos sucumben a la corrupción convirtiéndose en parte del sistema.
Una de las causas de esta corrupción fue precisamente la forma en cómo se ocultó la información pública. Ayllón hace un análisis puntual de la forma en cómo operó el llamado «secreto administrativo»:
“La formación y consolidación del aparato estatal en México durante el siglo XX supuso dos reglas implícitas en materia de información: por un lado, el manejo discrecional de la información (que en algunos casos implicó que los funcionarios se apropiaran de los archivos y documentos administrativos como si fueran parte de su patrimonio), y por otro la práctica del secreto que
257 Dado el impacto que tuvieron estas declaraciones, en donde un ex presidente afirma la corrupción y los vínculos del narcotráfico con la familia Salinas de Gortari, al día siguiente día de la publicación de la nota, el ex presidente Miguel de la Madrid se desdijo aduciendo enfermedad, lo cual es poco creíble dado que su propia oficina había aclarado días antes que se encontraba bien de salud.
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suponía negar sistemáticamente cualquier solicitud de información por parte de los gobernados; menos aún dar cuenta de las razones de la acción gubernamental. Este modelo, que corresponde al denominado «secreto administrativo», responde a una concepción propia de los Estados autoritarios, donde la información es un bien de acceso restringido a quienes detentan el poder”.258
Por todo lo anterior, con acierto Gabriel Zaid afirma: “La corrupción no es una característica desagradable del sistema político mexicano: es el sistema”.259