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Geophys Res., 116, D18206, 10.1029/2010JD015302

Dios en cada hombre.

Algunos escolásticos y otros autores como Brentano han querido ver afirmada la misma tesis también por Aristóteles. E n efecto, esto parecería afirmar prima facie el Filósofo. Después de decir éste que el alma vegetativa y sensitiva está Producida por los padres, que la engendran con el concurso de la causa material ("por educción de la potencia de la materia", como traducen los escolásticos al hablar de la producción de toda forma material), en cuanto al alma humana el Estagirita se expresa así: "No queda sino que [el alma] entre por la puerta [que venga de otra parte] y sea solamente algo divino; porque

con su acto nada tiene de común el acto corporal” [433]

Lo que evidentemente establece aquí Aristóteles es que el alma intelectiva viene "desde afuera", de un modo distinto al del alma vegetativa y sensitiva, que, como las demás formas de seres materiales, son "educidas o sacadas de la potencia de la materia" por el concurso de su causa eficiente, en este caso de los padres. Los averroístas interpretan el pasaje en el sentido de que una vez engendrado el hombre por el nous patétikos, por el alma corruptible del entendimiento pasivo -producido por los padres con el concurso de la materia- el nous poiétikos, el alma del entendimiento agente, común e impersonal divina, entra en el hombre para sus funciones intelectivas.

Descartada esta interpretación, como poco probable y contraria a sus propios principios -conforme y en dependencia de nuestra

crítica del c. VI, n. I I y sgs.- ¿ qué quiere decirnos Aristóteles en ese texto cuando afirma que el alma proviene “tíraten”a, "por la puerta", es decir de otra parte que no sea por la generación misma?

Evidentemente la opinión de los escolásticos y de Brentano es la más conforme con el pensamiento del Filósofo griego, pues, como enseguida veremos al exponer la doctrina de S. Tomás, el origen por creación del alma humana es una consecuencia lógica de su

naturaleza espiritual y, en definitiva y otra vez, de la espiritualidad de su inteligencia en que aquélla se manifiesta. Sin embargo, tal

interpretación tiene contra sí un grave inconveniente: Aristóteles en sus obras no habla nunca de la creación. n. Aún en el argumento de la existencia de Dios, su prueba se dirige a demostrar la existencia de un Primer Motor del mundo, que mueve sin ser movido, que

causa el movimiento del universo pero no precisamente su ser [434].

Sin embargo, y pese a que lo más probable sea que Aristóteles haya desconocido del todo el concepto de creación -y por consiguiente, el origen creacionista del alma humana- aquí, como en otros puntos obscuros ya señalados del Filósofo, sigue siendo verdad la frase de Maritain de que la creación del alma humana es una conclusión "que por todos sus principios metafísicos él está afirmando

virtualmente" [435].

Ultimamente De Corte ha formulado otra interpretación [436], que él

cree más simple y concordante con el sentido literal. “Tíraten”

querría decir que el alma espiritual no es producida por el concurso de los dos sexos, sino que vendría "de afuera", llevada en el semen masculino.

Semejante interpretación nos parece un tanto arbitraria y peregrina, destituída de un apoyo sólido.

Por nuestra parte creemos que la interpretación más sobria y natural, y más conforme y ajustada con el texto antes citado, es la siguiente: 1) A diferencia del alma vegetativa y sensitiva, el alma intelectiva, a causa de su espiritualidad, no puede ser producida por una causa eficiente orgánica (la generación efectuada por los

padres) con el concurso y en dependencia de la causa potencial de la materia. Esto es lo claramente afirmado en el texto. 2) Sin poder determinar positivamente cómo es producida e introducida esta alma en el cuerpo -por ignorar el concepto de creaciónAristóteles se habría limitado a decirnos simplemente que entra tíraten, desde afuera, pero sin decirnos desde dónde y cómo. Esta interpretación

tiene la conveniencia de no violentar el texto, está más conforme con el conjunto doctrinal del Filósofo, quien parece haber

desconocido el concepto de creación y, por otra, la de avenirse mejor con el carácter cauteloso y prudente de Aristóteles de no afirmar más de lo que él ve en los hechos y en sus exigencias. Así como, según acabamos de ver a propósito del entendimiento del alma separada del cuerpo y como según apuntamos antes a

propósito del conocimiento divino de las creaturas, Aristóteles se habría limitado a afirmar que el alma sin cuerpo no puede conocer del mismo modo que con él y que Dios no puede conocer el mundo por una determinación objetiva que provenga de éste, sin negarles - ni afirmar tampoco- en absoluto que puedan ejercer ese mencionado conocimiento de un modo distinto y superior, que él desconoce; así también en el presente problema: su actitud sería más bien una epoké, una afirmación escueta de la imposibilidad de que el alma espiritual pueda estar engendrada por una causa inferior, material, y de que haya de provenir de otra parte, de otra causa, con la

suspensión de su juicio en lo tocante a su origen positivo y determinado.

Lo de que el alma es "solamente algo divino (teion einai monon)", que ha dado fácil pie a la interpretación averroísta, es susceptible de otra interpretación: se trata más bien de una afirmación hiperbólica de su espiritualidad, que tampoco falta en los Padres y Doctores de la Iglesia.

Contra el traducianismo material de Tertuliano y el espiritual

propuesto como solución probable por S. Agustín, de que el alma es engendrada por los padres mediante una semilla material o

espiritual, respectivamente, y contra el panteísmo neoplatónico emanatista, históricamente de múltiples matices, que hace del alma algo de Dios -como su partícula, o como una información de Dios en el cuerpo, etc.- S. Tomás afirma vigorosamente el origen del alma, espiritual individual humana por creación directa de Dios en cada caso. S. Tomás ha creído además que en el primer momento de la concepción humana el cuerpo es informado por un alma vegetativa, que más tarde es generada en su lugar otra vegeto-sensitiva y que, finalmente, cuando el cuerpo está dispuesto a recibirla, esta alma es substituída por el alma espiritual vegeto-sensitivo-intelectiva, que ya n o es gen erada de la materia por el concurso paterno, sino

directamente creada por Dios [437].

estrictamente humana, es cuestión secundaria. Ni la ciencia ni la filosofía tiene nada en su contra. Sin embargo, lo más obvio es que el alma espiritual, que tiene potencias vegeto-sensitivas para

ejercitarlas en unión con el cuerpo, sea la primera y única alma

infundida desde el primer momento de la concepción del hombre. La organización del cuerpo desde el primer instante de su concepción encamínase al cuerpo del hombre como tal, y puédese decir que ya lo es en virtud o potencialmente. E s por eso, lo más natural que sea el alma humana, espiritual, quien lo estructura desde ese primer momento. En este punto la opinión de S. Tomás, sin ser absurda ni improbable, no tiene por qué ser mantenida y debe desglosarse, en cualquier caso, como una opinión científica de su tiempo, ya

superada, de su tesis fundamental, filosófica, del origen por creación del alma espiritual.

He aquí su argumentación en sus líneas generales. En primer lugar prueba el S. Doctor "que el alma no pertenece a la substancia

divina". E n efecto, no puede ser parte de esa substancia, pues la substancia divina es simple y carece de partes; ni puede originarse por comunicación o información de la divina esencia, pues, en tal caso ipso facto dejaría ésta de ser Acto puro para convertirse en un

principio parcial del hombre [438].

En segundo lugar, "el alma intelectiva [...], como quiera que es

substancia inmaterial, no puede ser causada por generación" [439],

ya que ésta se lleva a cabo con el concurso causal de la materia, y lo espiritual es esencialmente independiente de la materia en su ser y, consiguientemente, en su origen.

Finalmente, el alma no puede originarse sino por creación, vale decir, por producción total de su ser, debe ser causada de la nada, y por intervención divina, ya que según el mismo Santo Doctor, la creación es siempre obra exclusiva de Dios, único que puede

producir "según el ser", como es preciso para la creación [440].

"Siendo el fieri el camino al existir (via ad esse), del mismo modo conviene a una cosa el fieri como le conviene el esse [...]. Ahora bien, el alma racional es forma subsistente les decir, espiritual o independiente de la material [...]. Y porque no puede ser hecha de la materia preyacente [...J es necesario afirmar que no es hecha sino por creación (necesse est dicere, quod non fiat nisi per

creationem)" [441]. "A sólo Dios pertenece el crear [...]. Por

su existir" [442].

10. De esta vida intelectiva, surge connaturalmente el apetito

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