mitad del siglo. En creciente medida, el acento de los estímulos se traslada
de su centro sustancial a su principio y a su fin. Esto comienza con los
síntomas más insignificantes, como… la sustitución del cigarro por el
cigarrillo, y se manifiesta en el afán por viajar, que divide el ritmo de la
vida anual y en los períodos más cortos posibles, acentuando fuertemente la
despedida y la llegada. El… ritmo de la vida moderna no sólo expresa el
anhelo por un rápido cambio en los contenidos cualitativos de la vida, sino
también el poder del estímulo formal del límite, del principio y del fin.
George Simmel, Cultura filosófica, Leipzig, 1911, p. 41 (La moda). [B 7 a,
1]
Simmel afirma que las modas son siempre modas de clase, que las modas de la clase superior se diferencian de las modas de las inferiores, siendo abandonadas en el
momento en que estas últimas comienzan a apropiárselas. George Simmel, Cultura
filosófica, Leipzig, 1911, p. 32 (La moda) [B 7 a, 2]
El rápido cambio de la moda provoca que las modas ya no pueden ser… tan caras como lo eran antes… Surge aquí… un verdadero círculo vicioso: cuanto más rápido cambia la moda, tanto más baratas tienen que ser las cosas y cuanto más baratas resultan, tanto más incitan a los consumidores a un cambio rápido de la moda, forzando a los fabricantes a ellos. George Simmel. Cultura filosófica, Leipzig, 1911, pp. 58-59 (La moda) [B 7 a, 3]
Fuchs en torno a las afirmaciones de Jhering sobre la moda: Es necesario… decir una vez más que los intereses de la separación de clases son sólo una de las causas del frecuente cambio de la moda, y que hay una segunda… que también se ha de tener en cuenta: el cambio frecuente de la moda como consecuencia del modo de producción del capitalismo privado, que en interés de su tasa de beneficios se ve obligatorio a aumentar constantemente su cifra de ventas. Esta segunda causa le pasa por completo desapercibida a Jhering. Y lo mismo con una tercera: los fines de estimulación erótica que persigue la moda y que se cumplen inmejorablemente cuando el atractivo erótico portador o de la portadora se realza continuamente de distintas maneras… Fr. Vischer, que escribió sobre… la moda veinte años antes que Jhering, aún no conocía las fuerzas de la separación de clases en la formación de la moda… pero en cambio tuvo conciencia de los problemas eróticos del vestido. Eduard Fuchs, Illustrierte Sittengeschible uom
Mittelalter bis zur Gegemuart. Das bargerliche Zeitalter. [Historia ilustrada de la moral desde la Edad Media hasta nuestros días. La época burguesa], volumen
complementario, Múnich, pp. 53-54. [B 7 a, 4]
Eduard Fuchs (Historia ilustrada de la moral desde la Edad Media hasta nuestros días.
La época burguesa, volumen complementario, pp. 56-57) cita –sin localizarla–una
observación de F. Th. Vischer que considera el color gris de la vestimenta masculina como un símbolo de la completa indolencia del mundo masculino, de su languidez y molicie. [B 8, 1]
<La idea boba y funesta de oponer el conocimiento profundo de los medios de ejecución… el trabajo sabiamente sostenido… al acto impulsivo de la sensibilidad singular, es uno de los rasgos más cercanos y más deplorables de la ligereza y de la debilidad de carácter que han marcado la edad romántica. La inquietud por la duración de las obras se debilitaba ya y cedía, en los espíritus, ante el deseo de sorprender: el arte se vio condenada a un régimen de rupturas sucesivas. Nació un automatismo de la audacia. Esto se convirtió en imperativo, tal como lo había sido la tradición. Por último la Moda, que es el cambio muy frecuente del gusto de una clientela, sustituyó las lentas formaciones de los estilos, las escuelas y las lamas, por su movilidad esencial. Pero decir que la Moda carga con el destino de las Bellas Artes es tanto como decir que el comercio se mezcla en ella> Paul Valéry, Prèces sur l’art [Piezas sobre el arte], París, pp. 187-188 [En torno a Coral] [B 8, 2]
<La gran y capital revolución ha sido lo hindú. Fue preciso el esfuerzo combinado de la ciencia y del arte para obligar a un tejido rebelde, ingrato: el algodón, a sufrir cada día tantas transformaciones brillantes y así transformado… ponerla al alcance de los pobres. Cualquier mujer llevaba antiguamente una falda azul o negra que conservaba durante diez años, sin lavarla, por miedo a que no se fuera en jirones. Actualmente, su marido,
un pobre obrero, al precio de una jornada de trabajo, la cubre con un vestido de flores. Todo ése pueblo de mujeres que presenta sobre nuestros paseos un deslumbrado arca iris de colores, no ha mucho estaba de duelo> J. Michelet, Le peuple [El pueblo], París, 1846, pp. 80-81. [B 8, 3]
<El comercio del vestido y no el arte como en altas ocasiones, es quién creó el prototipo del hombre y de la mujer modernos… Se imita a los maniquíes y el alma es la imagen del cuerpo> Henri Pollés, <L’art du commerce> [<El arte del comercio>] (Vendredi. (12) de febrero de 1937. Cfr. la moda señorial inglesa y los tics [B 8, 4]
<Se calcula que, en Armonía, los cambios de moda… y la colección imperfecta, causarían una pérdida anual de 500 francos por individuo, pues el más pobre de los armorienses tiene un guardarropa con ropa para todas las estaciones. Armonía… quiere, en ropa y en mobiliario, infinita variedad, pero el mínimo consumo… La excelencia de los productos de la industria societaria… eleva cada objeto manufacturado a la extrema protección, de manera que el mobiliario y la ropa… se vuelven eternas> (Fourier), cit. en Armand y Moublanc, Fourier, II, París, 1937, pp. 196 y 198. [B 8 a, 1]
Ese gusto de la modernidad llega tan lejos que tanto Baudelaire como Balzac lo extienden hasta los más sencillos detalles de la moda y del vestir. Ambos los estudian en si mismos y hacen de ella cuestiones morales y filosóficas, pues representar la realidad inmediata en su aspecto más agudo, más agresivo y tal vez más irritante, pero también el más generalmente vivido> [Nota] <Además para Baudelaire estas preocupaciones se suman a su importante teoría del dandismo, de la cual precisamente hace una cuestión de moral y de modernidad> Roger Callois. <París, mythe moderne> [<París, mito moderno>] Nouvelle Revue Française XXV, 284, 1 de mayo de 1937, p. 692]. [B 8 a, 2] ¡Gran acontecimiento! las bellas damas experimentan un día la necesidad de hincharse el trasero. Rápidamente, a millares, ¡fábricas de armazones!... Pero ¡que es un simple polisón sobre ilustres coxis! En verdad una fruslería… “¡Abajo las rabadillas! ¡Viva los miriñaques!”. Y de repente, el universo civilizado se convierte en manufactura de campanas ambulantes ¿Por qué el bello sexo ha olvidado los aderezos de campanillas?... Tener sitio no lo es todo, hay que hacer ruido aquí abajo… El barrio de Biéda y el
faubourg Saint-Germain rivalizan en piedad tanto como en platería en moños ¡Que no
tomen a la Iglesia por modelo! En vísperas, el órgano y el clero declaman alternativamente un versículo de los salmos. Las bellas damas y sus campanillas podrían tomarse según este ejemplo, palabras y tintineos retornando alternativamente la continuación de la conversación>. A Blanquí, Critique sociale [Crítica social], I. París, 1885, pp. 83-84 (El lujo).- <El lujo> es una polémica contra la industria del lujo [B 8 a , 3]