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B. Model for sustainable inclusion of small and medium-

2. The four pillars model

caso de los medios de producción: Cuando considerábamos el proceso de

producción bajo el punto de vista del proceso de trabajo, el trabajador se

relacionaba con los medios de producción… como mero medio… para el

fin de su actividad productiva… Pero se veía de otro modo tan pronto como

considerábamos el proceso productivo bajo el punto de vista del proceso de

aprovechamiento. Los medios de producción se transformaban de pronto en

medios de succión del trabajo ajeno. Ya no es el trabajador quien aprovecha

los medios de producción, sino que son éstos los que se aprovechan de él.

En lugar de ser consumido por el trabajador en tanto elementos materiales

de su actividad productiva, son ellos los que le consumen a él como fuerza

motriz de su propio proceso vital… Fábricas y fundiciones que descansen

por la noche sin succionar trabajo vivo, son “pura pérdida” para el

capitalista. Por eso las fábricas y las fundicions defienden el “derecho al

trabajo nocturno” de la fuerza del trabajo. Hay que aplicar esta reflexión al

análisis de Grandville. ¿Hasta qué punto el obrero asalariado es el alma del

movimiento de sus objetos? [G 12 a, 3]

<La noche distribuye esencia estelar entre las flores dormidas. Todos los pájaros que vuelan tienen en la pata del hilo del infinito.> Victor Hugo, CEuvres complétes [Obras completas], París, 1881, Novela 8, p.114 [Les Misérables [Los miserables], IV] [G 12 a, 4]

Drumont llama a Toussenel <uno de los mayores prosistas de este siglo>. Èdouard Drumont, Les héros el les pitres [Los héroes y los payasos], París, (1900), p. 270 [Toussenel] [G 12 a, 5]

Técnica de la exposición: <Una regla fundamental qu la observación hace descubrir enseguida es que ningún objeto debe estar situado directamente sobre el suelo a la altura de las vías de comunicación. Los planos, los muebles, los instrumentos de física, las máquinas están mejor expuestas sobre un zócalo o sobre un piso elevado. Las instalaciones que conviene emplear comprenden dos sistemas muy distintos: las exposiciones tras la vitrina y las que están al aire libre. Algunos productos, en efecto, deben, por su naturaleza o por su valor, ser puestos al abrigo del contacto del aire o de la mano; otros ganan al ser expuestos al descubierto> Exposition universelle de 1867, ó

París –Album des instalations les plus remarquables de l’exposition de 1862, ò Londres publié por la comisión impériale pour servir de renseigmement aux exposants des divers nations. [Exposicion universal de 1867 en París –Album de las más notables instalaciones de la exposición de 1862 en Londres, publicado por la comisión imperial para servir de información a los expositores de las diversas naciones]. París, 1866, (p. 5). Álbum de gran formato, con ilustraciones muy interesantes, algunas de ellas en color, junto con secciones transversales y longitudinales de los puestos de la exposición universal de 1862. Biblioteca Nacional, V. 644 [G 13, 1]

París en el año 2855: <Los huéspedes que vienen de Saturno y de Monte olvidaban al desembarcar aquí los horizontes del planeta de origen. París es en la sucesiva la metrópolis de la creación… ¿Dónde estasi, Campos Eliseos, tema favorito de los novelistas del año 1855?... En esa alameda, provimentada con hierro hueco, cubierto de techos de cristal, zumban las abejas y los avispones de las finanzas. Los capitalistas de la Osa Mayor discuten con los especuladores de Mercurio. Acabamos de poner hoy mismo en acciones los restos de Venus en su mitad incendiada por sus propias llamas>. Arsène Houssaye, <Le París Futur> [[<El París futuro>], París el les Parisiens ou XIXº secle [París y los parisinos en el siglo XIX], París, 1856, pp. 458-459] [G 13, 2]

A propósito de la decisión de establecer en Londres la secretaría general de la Internacional de Trabajadores corría el dicho: <Al niño nacido en los talleres de París se le ponía nodriza en Londres>. [S. Ch. Benaist, <Le “mythe” de la clase ouvrière> [<El “mito” de la clase obrera>], Revue des deux mondes, 1 de marzo de 1914, p. 104] [G 13, 3]

Yo que el baile es la única reunión en donde los hombres saben comportarse, acostumbrémonos a calcar todas nuestras instituciones a partir del baile, done la mujer es la reina.> A. Toussenel, Le monde des oiseaux [El mundo de los pájaros], I, París, 1853, p. 134. Y: <Hay muchos hombres que son galantes –y mucho- en un baile, que no sospechan que la galantería es un mandamiento de Dios, loc, cit, p. 98. [G 13, 4]

Sobre Gabriel Engelmann: <Cuando publique, en 1816, sus Ensayos litográficos, tendrá gran cuidado en poner esta medalla en el frontispicio de su libro, con una leyenda: “Concedida a M. M. G. Engelmann, de Mulhouse [Haute-Rihn]. Ejecucion de gran altura y perfeccionamiento del arte litográfico. Ánimo. 1816>. Henri Bouchat, La

lithographie [La litografía], París, (1895), p. 38 [G 13, 5]

Sobre la exposición universal de Londres: <En medio de esta inmensa exposición, el observador reconocía enseguida que, para no perderse… tenía que reunir a los diversos pueblos en cierto número de grupos, y que el único modo eficaz y útil de componer esos grupos industriales consistía en tomar como base, ¿qué? las creencias religiosas. A cada una de esas grandes divisiones religiosas entre las que se reparte el género humano le corresponde en efecto… un modo de existencia y de actividad industrial que le son propias>. Michel Chevalier, Du progres [Del progreso], París, 1852, p. 13 [G 13 a, 1] Del primer capítulo de El capital: La mercancía parece primera vista una cosa que se comprende por sí misma algo trivial. Su análisis muestra que es algo retorcido, lleno de sutileza metafísica y de resabios teológicos. En tanto valor de uso, no hay nada místico en ella… La forma de la madera cambia cuando se hace de ella una mesa; pero la mesa sigue siendo de madera, una cosa ordinaria y sensible. Sin embargo, en cuanto parece

como mercancía, se transforma en una suprasensible cosa sensible. No sólo se apoya con sus cuatro pataa en el suelo, sino que se obstina frente a todas las demás mercancías, y de su cabeza de madera brota las ideas más peregrinas, causando mucho más asombro que si empezara a bailar motu proprio. Cit. en Franz Mehring, <Karla Marx und das Gleichnis> [<Karl Marx y la comparación>] en: Karl Marx als Denker,

Mensch und Revolutionär [Karl Marx como pensador, hombre y revolucionario],

Viena/Berlín, D. Rjazanov ed., (1928), p. 57 (publicado en Die Neue Zeit, 13 de marzo de 1908)] [G 13 a, 2]

Renan compara las exposiciones universales con las grandes fiestas griegas, como los juegos olímpicos o las panatencas. Pero, a diferencia de ellas, les falta la poesía. <Por dos veces Europa se ha molestado para ver mercancías expuestas y comparar productos materiales y, a la vuelta de esos peregrinajes de nuevo género, nadie se ha quejado de que le faltase algo.> Algunas páginas más adelante: <Nuestro siglo no va ni hacia el bien ni hacia el mal; va hacia la mediocridad. En cualquier cosa lo que en nuestros días resalta es lo mediocre>. Ernest Renan, Essais de marale et de critique [Ensayos de

moral y de crítica], París, 1859, pp. 356-357 y 373 [<La poesía de la exposición>] [G

13 a, 3]

Vision de hachís en la sala de juego de Aix-la-Chapelie. <El tapete de Aix-la-Chapelle es un congreso hospitalario donde se admiten las monedas de todos los reinos… Una lluvia de leopaldos, de federicoguillermos, de reinovictorias y de napoleones caía… sobre la mesa. A fuerza de considerar este brillante aluvión… creo haberme apercibido… de que las efigies de los soberanos… se borraban invenciblemente de sus escudos, guineas o ducados respectivos, para dejar sitio a otros rostros totalmente nuevos para mí. La mayoría de esas caras… gesticulaban… el despacho, la avidez o el furor. Las había alegres, pero pocas… Pronto ese fenómeno… palideció y desapareció ante una visión de otro modo extraordinaria… Las elfigies burguesas que habían suplantado a las Majestades no tardaron en agitarse en el círculo metálico… donde estaban confinadas. Pronto se separaron de él, en primer lugar por su relieve groseramente exagerado; después las cabezas se desprendieron como una joroba redonda. Tomaron a continuación… no solamente la fisonomía, sino el color de la carne. Vinieron a adherirse a ellas cuerpos liliputienses; todo mal que bien, se modeló, y criaturas en todo semejantes a nosotros, excepto el tamaño… comenzaron a animar el tapete verde de donde había desaparecido todo lo metálico. Escuché bien los choques del dinero contra el acero de las raquetas, pero era todo lo que quedaba de la antigua sonoridad… de los luises, de los escudos convertidos en hombres. Esos pobres mirmidones huían a lo loco ante la homicida raqueta del crupier… pero en vano… Entonces… la pequeñísima jugada, obligada a confesarse vencida era despiadadamente prendida al cuerpo por la fatal raqueta de crupier. Éste, ¡horror! ¡cogía delicadamente al hombre entre los dedos y la masticaba a dentelladas! En menos de media hora vi engullir de ese modo en aquella horrible tumba a media docena de aquellos imprudentes liliputienses… Pero cuando más espantado me quedé fue cuando, al levantar los ojos por azar hacia la galería que rodeaba ese terrible campo de muerte, pude comprobar no solamente una perfecta semejanza, sino una completa identidad entre diversos puntos en juego que parecían jugar a un juego enorme, y las miniaturas humanas que se debatían sobre la mesa… Cada vez más, esos puntos…, me parecieron… desplomarse sobre si a medida que sus infantiles focsímiles ganaban velocidad… merced a la formidable raqueta. Parecían compartir… toas las sensaciones de sus pequeñas sosias; y nunca en mi vida olvidaré la mirada y el gesto rencorosos, desesperados, que uno de los jugadores

dirigió a la banca en el momento mismo en que su preciosa falsificación, atrapada por la raqueta, se iba a sociar el hombre voraz del crupier.> Felix Mornand, La vies des eaux [La vida de las aguas], París, 1862, pp. 219-221 [Aix-la-Chapelle]. [G 14]

En cuanto a la representación de las máquinas por Grandville, resulta útil