El mercado de gas natural en México se encuentra dividido por regiones, esto se debe principalmente a la limitación que se tiene en cuanto a la infraestructura disponible de ductos de transporte y distribución, actualmente existe una zona en la parte Noroeste, cuya red de ductos no está conectada al resto del país.
En dicha zona la demanda es satisfecha a partir de las importaciones (por logística) provenientes de Estados Unidos. Las regiones que se han definido, identifican las áreas más activas y con mayor potencial de desarrollo del mercado nacional del gas natural.
Así, las regiones con mayor demanda de gas natural fueron las del Golfo, Noreste y Centro. Estas representan en promedio alrededor de 79.1% del consumo nacional. Esto se debe a que en ellas se tiene el mayor desarrollo de los sectores que demandan este producto.
Cabe mencionar, que la oferta de gas natural seco creció con una tasa promedio anual de 3.1% y la demanda con un 2.7%. La producción de gas natural seco pasó de satisfacer 93.3% de la demanda interna total en 1991 a 97.9% en 1997.
El déficit en el balance entre la demanda y producción nacional se cubrió con importaciones. Estas se redujeron en el mismo periodo de 164.0 MMPCD a 84.0 MMPCD.
En lo concerniente a la extracción y procesamiento, en los últimos años han estado marcados por un importante repunte y se espera que esta tendencia continúe en el futuro. Dadas las expectativas de extracción de gas y condensados de P.E.P., la disponibilidad de gas natural para su procesamiento por P.G.P.B. (Pemex Gas y Petroquímica Básica) se elevaría significativamente.
Por lo tanto, con base en el programa de inversiones y en los cambios estructurales del mercado, se espera por una parte que la producción neta de gas natural pase de 4,225.9 MMPCD en 1998 a 6,234.0 MMPCD en el año 2007, lo que representa una tasa de crecimiento promedio anual de 4.4% (No incluye importaciones por logística); y por la otra, la demanda se tiene proyectado pase de 4,019.5 MMPCD en 1998 a 8,664.8 MMPCD (escenario base) ó a 7,644.4 MMPCD, (escenario alternativo) en el año 2007, con una tasa de crecimiento de 8.9% ó 7.5% respectivamente.
En este contexto, el proyecto se enmarca con el objetivo del proyecto integral “Desarrollar un plan integral de exploración y protección para evaluar el potencial remanente, incorporar reservas e incrementar la producción de gas con el fin de evitar
su importación y satisfacer la demanda nacional, particularmente en la región sur del país”; mediante la contribución en la implantación de objetivos específicos dirigidos a:
Incorporar un promedio anual de 138.34 MMB y 383.80 MMPCD con un máximo en el año 2006 de 35.31 MBPD y en el año 2007 la de gas con 105.01 MMPCD y una reserva promedio de 25 años más después del año 2014, maximizando el valor económico de los yacimientos.
Acelerar los (procesos) periódicos de exploración y explotación de las reservas.
Generar planes (alternativos) integrales a corto, mediano y largo plazo considerando el nivel de conocimiento e infraestructura.
Disminuir costos y tiempo de perforación.
En conclusión, este proyecto y las obras a futuro permiten apreciar que después del año 2000 la oferta estará determinada por el nivel de inversión asignada para el desarrollo de campos y para la exploración destinada específicamente a gas, ya sea de campos de gas no asociado, o de prospectos con altas relaciones gas-aceite. Por lo tanto, en la próxima década será la inversión y no las reservas de gas lo que determine la expansión de la oferta interna de este hidrocarburo.
III.2. Análisis de los instrumentos de planeación. • Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006.
El Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 representa al país que se requiere construir, el futuro que buscamos hacer realidad y los esfuerzos que esta administración pública y federal se compromete a realizar para alcanzarlo, para mejorar la calidad de vida de los mexicanos. Contiene los compromisos y lineamientos del gobierno expresados en objetivos claros y estrategias concretas para lograrlo, pero también representa una visión estratégica para el México del nuevo milenio con claro sentido de perspectiva histórica.
El Plan Nacional de Desarrollo pone ante la opinión de los ciudadanos lo que este gobierno se propone hacer junto con la sociedad, para que sea visto como un compendio que todo mexicano puede contemplar.
El Plan establece los objetivos que permitirán realizar los cambios medulares que este gobierno impulsará: cambios que consoliden el avance democrático, que abatan la inseguridad y cancelen la impunidad, que permitan abatir la pobreza y lograr una mayor igualdad social; una forma educativa que asegure oportunidades de educación integral y de calidad para todos los mexicanos.
Las estrategias contenidas en este plan están encaminadas a facultar a los actores sociales y económicos para que participen de manera activa en las reformas que se promoverán. Considera como palancas de cambio en el país la educación, el empleo, la democratización de la economía, el federalismo y el desarrollo regional. Busca, mediante dichas estrategias, establecer alianzas y compromisos con los grupos sociales, económicos y políticos, así como con los gobiernos estatales y municipales. Para que la construcción de nuestro país sea una tarea compartida.
El Plan Nacional de Desarrollo establece un diálogo abierto y permanente con los ciudadanos, con las agrupaciones políticas y sociales, con los otros poderes y ámbitos de gobierno, y con la sociedad en general, este Plan y la participación social constituyen una invitación a fortalecer el papel de los ciudadanos en la conducción del país.
El medio ambiente es prioritario. Se trata de un mandato social, de una convicción de gobierno, de una estrategia para el crecimiento a largo plazo y, finalmente de un requerimiento ético y comercial de la nueva convivencia internacional. El medio ambiente es una prioridad para el Ejecutivo Federal y para el Plan Nacional de Desarrollo, toda vez que el desarrollo de la nación no será sustentable si no se protegen los recursos naturales con que se cuenta. Se ha visto como la degradación del capital natural del planeta ha producido cambios climáticos que afectan negativamente a las actividades humanas, y ello confirma la necesidad de conservar de manera racional los recursos naturales de nuestro país.
Dentro del Plan Nacional la transición económica juega un papel muy importante por que la globalización y la nueva economía crean oportunidades para México y los mexicanos de
avanzar en su desarrollo, pero también presenta enormes riesgos que podrían recrudecer la situación actual de rezago económico y tecnológico.
La globalización de la economía mundial es un hecho que nadie puede detener y es producto de cambios fundamentales en la naturaleza de la actividad económica y avances tecnológicos, lo que ha modificado la forma de producir, la fisonomía de los empleos disponibles y las fuentes de riqueza.
La misión del poder ejecutivo Federal 2001-2006 es conducir responsablemente, de manera democrática y participativa, el proceso de transición del país a una sociedad más justa y humana y una economía más competitiva e influyente, consolidando el cambio de un nuevo marco institucional y estableciendo la plena vigencia del Estado de derecho.
Para lograrlo habremos de:
Contar con una política de finanzas públicas sanas, que nos permitan apoyar las acciones que encaminen al país hacia el desarrollo que se requiere:
Ser un buen gobierno, mediante la implantación de prácticas y procesos que garanticen la concertación de los resultados del Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006.
Establecer el desarrollo humano como eje rector de su acción, para diseñar e instrumentar políticas públicas que den lugar a un desarrollo económico y dinámico, incluyente y en armonía de la naturaleza.
Crear condiciones políticas, económicas y sociales que promuevan los procesos de desarrollo nacional.
El Plan Nacional de Desarrollo es también, el marco en que se definirán los programas sectoriales, regionales, institucionales y especiales.
Para que se establezcan las condiciones y oportunidades que requiere el conjunto de población en México es necesario el cambio; éste a su vez exige el establecimiento de un sistema democrático y de responsabilidad compartida entre las instituciones públicas y las organizaciones de la sociedad.
• Ordenamientos ecológicos decretados (regionales o locales).
Dentro del programa de ordenamiento territorial el medio ambiente ha sido objetivo y marco de referencia fundamental dentro del cual debe desprenderse la planeación urbana de la entidad.
La política de ordenamiento territorial contribuye a atenuar las desigualdades sociales y económicas entre las distintas regiones de cada estado, buscando el óptimo desarrollo de las mismas, promoviendo el uso racional de los recursos naturales, elevando el nivel de vida de sus habitantes evitando el deterioro del medio ambiente y fortaleciendo la integración de todas las comunidades.
Los criterios se orientan a reducir los riesgos y evitar problemas que ponen en peligro la vida de los pobladores urbanos y rurales; y a evitar situaciones que implican un elevado costo social.
En estos criterios se abordan asuntos relativos al patrón territorial, los centros de población y los edificios, en una exposición organizada con respecto a los siguientes temas:
1.- Ocupación del territorio.
2.- Regulación general del uso de suelo. 3.- Usos industriales y ductos.
4.- Infraestructura vial y transporte. 5.- Infraestructura de agua y drenaje. 6.- Infraestructura eléctrica.
7.- Regulación de equipamientos.
8.- Preservación del patrimonio histórico. 9.- Protección contra incendios.
El área de estudio no cuenta con un Ordenamiento Ecológico regional o local.
• Plan Estatal de Desarrollo Chiapas 2001-2006.
Atendiendo a este mandato, el nuevo gobierno estatal incorpora a este Plan de Desarrollo Chiapas 2001-2006 siete prioridades, unas de las prioridades dentro el ámbito ambiental se menciona lo siguiente:
Es deber del nuevo gobierno y de la sociedad vigilar que en la protección de los recursos naturales no se escatimen esfuerzos, que se desarrollen iniciativas tendientes a modificar el deterioro ambiental, y se sienten las bases para el restablecimiento de los ciclos naturales que eviten el agotamiento de la naturaleza. El nuevo gobierno de Chiapas se propone dar prioridad a:
Impulsar el desarrollo equilibrado de las actividades productivas, las áreas naturales, el desarrollo urbano, la infraestructura de comunicación y las actividades extractivas para proteger la naturaleza, ordenando y delimitando el espacio territorial a partir de criterios de sustentabilidad y consenso social.
Promover una cultura de protección de la naturaleza en todos los ámbitos del que hacer humano, inculcando en la población hábitos sobre el uso racional de los recursos naturales, disminución de contaminantes, restauración y conservación del ambiente.
Aplicar y reformar el marco legal en materia ambiental con el fin de proteger los recursos naturales, la biodiversidad y los recursos genéticos, y establecer normas sobre la emisión de contaminantes y los impactos ambientales en obras de desarrollo y planificación urbana.
Protección de la naturaleza
.
El nuevo gobierno se enfrenta al reto de detener la devastación de la naturaleza para heredar a las generaciones futuras la vasta riqueza del estado. No es un reto sencillo. Caracterizado por su gran diversidad, tanto social y cultural como natural, en Chiapas persisten factores de inequidad, marginación, centralismo y despojo que afectan negativamente a seres humanos, plantas, animales y recursos naturales.
La extensa superficie hídrica, estratégica para el estado y la nación, genera actualmente 53 por ciento de la energía hidroeléctrica del país; la extracción de gas natural representa 13.3 por ciento de este recurso a nivel nacional, y los 86 pozos petroleros han sido explotados en nombre del desarrollo y en menoscabo de los ecosistemas.
Debido a que el crecimiento territorial de las actividades productivas ha sucedido sin planeación, ordenar el territorio definiendo los límites de perturbación para que no se ponga
en riesgo la capacidad de autorregulación de los ecosistemas es una tarea urgente e impostergable.
Este tipo de planificación permite identificar y evaluar la problemática ambiental para orientar y facilitar la restauración del ambiente; considera las características de los ecosistemas y la vocación óptima para el uso del suelo; permite identificar las zonas con alta fragilidad, los riesgos ambientales y los efectos causados al ambiente por las actividades y los asentamientos humanos. Toma en cuenta a los diferentes actores sociales y las diferentes entidades públicas y privadas, puesto que sólo a través del consenso este ordenamiento se convertirá en una herramienta eficaz para el desarrollo.
De esta manera es posible instrumentar una política ambiental que armonice la dinámica entre el crecimiento económico y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. La diversidad natural ha sido determinante en la construcción de las culturas que se han desarrollado en estas tierras. La enorme riqueza cultural representa un gran acervo de conocimientos tradicionales sobre la naturaleza, que es indispensable preservar.
Una política ambiental dirigida al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales no tiene sentido si no considera como prioritaria a la sociedad, ya que es ella quien resguarda y utiliza los tesoros de la naturaleza.
El problema es múltiple: proteger los recursos naturales y la biodiversidad y, al mismo tiempo, resolver los desequilibrios económicos y educativos, los problemas sociales, de salud, migración, pobreza y la deuda con los pueblos indios, que han visto amenazada su existencia por la devastación de los recursos naturales. De nada sirve la conservación natural a costa del bienestar social.
Para proteger la naturaleza y promover el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales es vital construir un marco legal adecuado que resuelva las ambigüedades y carencias que dificultan su observancia y su aplicación, que contemple los derechos de los pueblos indios, que regule el uso del amplio e inagotable acervo genético de nuestras especies y la extracción de minerales y rocas fósiles.
• Programas sectoriales.
El área donde se desarrollarán las obras no se encuentra dentro de un programa sectorial.
Dentro de los instrumentos de la política ambiental en el programa de medio ambiente 2001 – 2006 del Poder Ejecutivo Federal destacan las Áreas Naturales Protegidas.
El Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINAP) involucra a 89 áreas decretadas, que cubren poco más del 5% del territorio nacional (10 millones de hectáreas), lo cual, aunque parece considerable en términos absolutos, es relativamente pequeño y poco representativa en la diversidad biológica y ecológica de México.
La creación, financiamiento y la administración de áreas naturales es un instrumento crítico para la protección de la biodiversidad y el mantenimiento de un gran número de funciones ambientales vitales, así como para definir nuevos parámetros e instituciones para un desarrollo regional sustentable.
De acuerdo a los decretos establecidos por el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la zona en donde se desarrollarán las obras no se encuentra dentro de algún área natural protegida.
• Programas de recuperación y restablecimiento de las zonas de restauración ecológica.
En el área de estudio, no existen programas de recuperación y/o restablecimiento de zonas ecológicas.