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Austria. Escritor del libro "Glasenbach-

Nürnberg-Landberg".

Testigo Nº 25 Coronel Lothar Rendulic.

Comandante en jefe Lothar Rendulic: "Pero muy pronto pudo notarse que la película no había sido hecha con mucha

habilidad; pero sí con mala intención. Esto se aclaró por completo cuando apareció, entre el montón de cadáveres, un hombre vestido con el uniforme de la SS. Los hombres... lo

identificaron inmediatamente como suboficial del grupo de seguridad quien, por lo visto, fue asesinado después de la toma del campo de concentración..."

PERSECUCIÓN: Internado en el campo de concentración para

alemanes, después de la guerra, en Glasenbach. Condenado a largos años de prisión durante la farsa procesal de Nürnberg.

EL FRAUDE DE DACHAU

El Comandante Rendulic informa acerca de su estadía en el campo de concentración de Glasenbach, página 39:

"En esa época -comienzos del verano de 1946-, ya se había notado claramente el antagonismo entre los EE. UU. y Rusia. Podíamos leer muy poco acerca de ésto en los periódicos, pero éramos informados a través de los presos que trabajaban para la administración americana. Estos conversaban con ellos y se enteraban de todas las noticias tanto como de sus opiniones. Una noche, ya casi finalizando el verano, todos los presos fueron obligados a reunirse en la plaza, entre las barracas. Se nos iba a mostrar una película filmada en Dachau. En una de las paredes de la barraca, fue colocada una pantalla; luego comenzó la proyección. Habíamos escuchado mucho acerca de horribles hechos en los campos de concentración, en especial de Glasenbach. Estas figuras, completamente demacradas, despertaban una fuerte impresión en nosotros, así como una repugnancia ante estos maltratos. Pero, muy pronto, pudo notarse que la película no había sido hecho con mucha habilidad, aunque sí con mala intención. Esto se aclaró por completo cuando apareció, entre el montón de cadáveres, el cuerpo de un hombre vestido con el uniforme de la SS. Los hombres de la SS allí presentes, lo identificaron inmediatamente como suboficial del grupo de seguridad quien, por lo visto, fue asesinado después de la toma del campo de concentración. Este fue uno de los motivos por el cual el efecto malintencionado del film no cumplió su fin. Esta proyección fue el único intento por parte de los administradores del campo de concentración, tendiente a impresionar a los presos. Decían que la

película perseguía un fin educativo. Este no fue logrado, pero no por culpa de los presos -pues ellos eran muy perceptibles a los documentos del pasado reciente-. La mayoría los valoraba críticamente. El motivo del fracaso, en el efecto malintencionado del film, fue la deficiencia del mismo".

El arrepentimiento tardío de un juez en Nürnberg.

El Comandante Rendulic relata en la página 191: La entrevista.

“Tres Días después de haber terminado el proceso, tuve una especial sorpresa. El Presidente del tribunal, juez Charles T. Wennerstrum, le concedió una entrevista a un representante del "Chicago Tribune", poco antes de su partida de Nürnberg, el 22 de febrero de 1948: "Sí yo hubiera sabido, hace siete meses atrás, todo lo que sé ahora, nunca hubiera venido aquí. Aquellas nobles ideas, proclamadas como lema al originarse este tribunal, nunca se cumplieron.

Los vencedores de la guerra no son los mejores jueces de criminales de guerra. La autoridad acusadora no demostró objetividad así como tampoco estar libre de ambiciones y deseos de venganza. La mayoría de las pruebas fueron documentos seleccionados especialmente de entre las toneladas de los que fueron confiscados a los alemanes. La defensa sólo tuvo acceso a aquellos documentos que fueron considerados válidos por los acusadores, durante el transcurso de todo este proceso. El acusador principal, general Taylor, intentó frustrar la disposición del tribunal de dar acceso a la defensa no sólo a extractos, sino a documentos enteros. Fueron empleados juristas, protocolistas, interrogadores y pesquisadores que, recién en los últimos años, adquirieron la nacionalidad americana y que estaban presos en sus odios y prejuicios contra Alemania". Finalmente, el juez Wennerstrum declaró que, la falta de una posibilidad de apelación, le daba la impresión de que no se le había dado importancia a la justicia. Al leer yo esta entrevista me encontré, como todos los acusados y sus abogados, ante un enigma psicológico. El mismo presidente del tribunal que, tres días antes nos había declarado culpables, daba ahora una sentencia destructiva sobre partes esenciales del juicio. Aparte de la característica general de las autoridades acusadoras, relataba principalmente la forma del juicio que ésta había empleado en base a los documentos. que

significaban el porqué de la defensa. Este principal obstáculo para la defensa, repetidamente señalado por nosotros, también fue percatado por parte del tribunal pero, a pesar de ello, nos sentenciaron de todas formas.

También tuve que rechazar la idea de que, tal vez, les hubieran bastado los documentos existentes para sentenciarnos, pues nosotros les habíamos demostrado detalladamente que esos documentos, arrebatados de las circunstancias y usados para fines agraviantes, podían ser juzgados con la envergadura de los documentos faltantes, que complementaban y aclaraban. Pero ésto no hubiera sido comprensible tan sólo con las declaraciones del juez Wennerstrum si el mismo Tribunal no lo hubiera reconocido. Por un lado, la crítica referente al acusador principal. Telford Taylor, era sensacional. porque mencionaba directamente a una persona; por otro lado, se iluminaba con una luz característica a la autoridad acusadora, la cual no siempre se basaba en documentos completos sino que se esforzaban en mostrar aquellas partes que consideraban oportunas para sus fines. Por lo tanto, no se puede comprender que las exigencias empleadas por la acusación fueran reprendidas por Wennerstrum con el sólo fin de lograr una sentencia. No menos conmovedora fue la constatación del juez americano, cuando dijo que de haber sabido siete meses antes lo que entonces sabía, no hubiera ido a Nürnberg. Esto nos lleva a la conclusión que cuando tuvo idea de las reales circunstancias ya era tarde para volver al principio. Deben haber obrado fuerzas muy poderosas en su contra, al punto de hacerle imposible cambiar las cosas dadas y reprendidas luego por él, obligándole a dejar que los hechos siguieran su curso Por lo tanto, si las circunstancias le hubieran impedido ir a Nürnberg. por lo menos las hubiera desestimado. A pesar de lo enigmático de esta entrevista, no nos ilusionamos, ya que sabíamos Que a pesar de las declaraciones de Wennerstrum acerca de las fallas e inconvenientes en el proceso, nuestra situación en nada cambiaría.

Pero tenemos la esperanza de que algún día haya una revisión minuciosa de este proceso judicial y que ésta se haga valer” .

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Henri ROQUES, Doctor en Literatura moderna

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