7.5 Single Node GPU Performance
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De acuerdo con Tarrow (2012) la acción colectiva contenciosa es la base de los movimientos sociales, porque solo a través de ésta la gente se enfrenta a adversarios mejor equipados y poderosos.
Se convierte en contenciosa cuando es utilizada por gente que carece de acceso regular a las instituciones, que actúa en nombre de reivindicaciones nuevas o no aceptadas y que se conduce de un modo que constituye una amenaza fundamental para otros o para las autoridades (Tarrow, 2012, pág. 34).
Durante el desplazamiento, en las reuniones que hacían en San Luis, los aquitaneños comprendieron que la única manera de regresar al corregimiento era hacerlo como colectivo. De esta manera reducirían los riesgos frente a los actores armados. Antes de que la gran mayoría de desplazados volviera al corregimiento otros lo habían hecho de manera individual, entre ellos José Ignacio Ramírez, uno de los líderes comunitarios.
Cuando llegué esa plaza estaba llena de basura y de maleza, me tocó motivar a la gente para limpiar eso, otra vez como si viviera gente en Aquitania. Yo llegué acá y se veía el desorden tan bravo. Algunas personas ya habían venido, tenían negocios por ahí. Los que vendían cerdos todas esas basuras las tiraban a la calle. Ese malecero, una cosa horrible, y empezamos a trabajar, por lo menos para que mejorara la imagen de Aquitania. Empezamos a limpiar las calles, el parque, eran unos basureros feísimos que habían dejado los
52 Entrevista con Ana Ligia Higinio en julio de 2015. 53 Entrevista con Ana Ligia Higinio en julio de 2015.
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paramilitares y el ejército. Con un tío mío y Carlos Toro empezamos a botar esos basureros. Empezamos a motivar, a hacer de nuevo la acción comunal porque eso todo estaba desorganizado y yo tenía unas fonditos. Yo era tesorero del comité interinstitucional porque nos reuníamos el padre, los profesores, el presidente de la junta, algunos representantes de los negociantes, la enfermera y entonces yo era el tesorero y tenía unos fonditos de 450 mil pesos. Yo les dije que tenía esos fondos. Que qué bueno, que creían que la plata se había perdido. Les dije que la plata estaba ahí. Yo les dije que tenía el libro, que tenía todo registrado como eran las cosas. La carretera estaba muy acabada, empezamos a meterle trabajo a la carretera, después empezó a venir la línea [el transporte] y ellos daban un aportecito para ir arreglándola, y en convites también se arreglaba la vía54.
Durante el retorno, una vez empiezan a tejerse nuevas organizaciones o a reconstruir las rotas por el desplazamiento, la ciudadanía incorpora diversas acciones como la organización, la resignificación de los espacios, las marchas, las negociaciones con los grupos armados o los eventos con los que copan el espacio público, con los que invitan a los desplazados a retornar e incluso con los que hacen críticas a los armados aun cuando están presentes entre la población.
Para ello se vuelve a conformar la Junta de acción comunal, la Asociación la sonrisa del niño, el grupo de la tercera edad y se crea la Asociación de víctimas Revivir con esperanza. Estos ejercicios ciudadanos no solo aparecen para reconstruir los lazos destruidos por el desplazamiento forzado y el conflicto armado, sino también para tener un papel como actores políticos en la región.
En ese sentido se organiza en varios municipios –San Luis, San Francisco, Marinilla, Rionegro y Medellín- colonias de aquitaneños para apoyar el retorno al territorio. Las colonias son fundamentales en este proceso porque financian y promueven el regreso. Asimismo, se organizan las Fiestas del Afecto y el Retorno y se hace cada 20 de julio, a través de una marcha y diversas actividades culturales, un retorno simbólico al corregimiento. En estos eventos hay unas formas de acción política colectiva que se apoyan en redes construidas previamente, y que les permite fortalecerse como grupo e interactuar con los actores causantes de sus afectaciones en el conflicto armado.
Luego del retorno, en la organización aparece un tipo de ciudadanía comunitaria: todos trabajan por la recuperación de la carretera, la limpieza del parque, la ayuda a los más pobres, el acompañamiento a los retornados. Incluso, quienes no retornan se asocian con desplazados de otros municipios, que se autodefinen como colonias de aquitaneños, para apoyar el retorno de los que sí desean regresar al territorio. Y lo más importante: la organización comunitaria, reflejada en las nuevas organizaciones –de niños, ancianos, de víctimas- tiene un carácter político de rechazo a la guerra. La organización comunitaria se
erige como estrategia para resistir en medio del conflicto armado, para resistir como colectivo, como grupo, y no como individuos.
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En estos ejercicios de ciudadanía también está inmersa la necesidad de construir una comunidad política, una que evite de nuevo el desplazamiento, que incite al retorno y que defienda el territorio de las acciones de los grupos armados a través de unas estrategias de resistencia, que constituyen prácticas legítimas de ciudadanía.
La resistencia civil está articulada con prácticas no violentas dirigidas a socavar el poder
del que domina, “a obtener un propio sentido de control desafiando el miedo a reparar y recrear los elementos de cultura e identidad golpeados o destruidos por la violencia”
(García, 2004, pág. 108).
En este caso, a la luz del caso de Aquitania, no se trata de una organización social consolidada, sino de una organización comunitaria con fisuras, pero con algunos elementos claros luego de su primer objetivo que es el retorno: la defensa del territorio y su identidad, en oposición al conflicto armado y sus actores parte. No se trata de una organización uniforme sino de un ejercicio común para mantenerse en el territorio.
Hay una reconfiguración de la ciudadanía como de las organizaciones comunitarias. La construcción de una comunidad política gira en unos aspectos específicos, diferentes a los objetivos de la Junta en décadas anteriores, dado que su organización obedecía a obtener obras de infraestructura para el corregimiento o recibir diversos servicios del Estado. Antes del desplazamiento masivo el ejercicio de ciudadanía de las organizaciones tenía como eje transversal demandar al Estado bienes o servicios. En esta nueva dinámica, de la subjetivación de los sujetos y de la comunidad política, la organización comunitaria no solo ejerce su rol como actor político frente al Estado sino ante diferentes actores de los sectores público o privado, sean de naturaleza legal o ilegal. Este tipo de prácticas y discursos se dan de manera sutil, simbólica, y no se ejerce únicamente frente al Estado, sino ante otros actores armados ilegales. Así, el ciudadano despliega prácticas y emite discursos.
[Los desplazados son] una población que va tejiendo su condición de ciudadanía en el día a día, en la calle, en cualquier espacio donde puede denunciar su condición vulnerable, en la lucha por el reconocimiento no solo como población desplazada, sino por el reconocimiento ciudadano (Muñoz Lopera, 2013, pág. 162).