• No results found

B. CASE STUDY SUMMARY AND ANALYSIS

1. Great Britain

Estudiar los comportamientos típicos en la primera infancia impone atender al rol ancestralmente verificado de la imitación y su contribución al mundo expresivo y comunicacional de los niños.

La conducta imitativa en los primeros años de vida se manifiesta cotidianamente, entre otras acciones, a través del canto y los juegos corporales acompañados de breves canciones y recitados.

La teoría ideomotora concibe la conducta imitativa como una representación somato-sensorio-motriz en que la percepción modula y dispara la acción al poner en juego la imagen de lo que hay que hacer. La intención de expresar evoca respuestas motrices asociadas (Massen y Prinz, 2009).

La imitación puede ser vista como una forma de lenguaje no-verbal que implica la intencionalidad para sí y para el otro y se constituye en un fundamento semántico para el desarrollo del lenguaje (Nadel, 1993). Este mismo autor en 1986 filmó más de 150 niños de diferentes edades. Observó un predominio de la imitación en los intercambios sociales a partir de los ocho meses de edad, con un pico de uso alrededor de los treinta meses. Las imitaciones observadas mostraban rasgos comunes: eran

precedidas por rutinas, seguían reglas convencionales, eran recíprocas y habitualmente comprometían un uso referencial de objetos. Asimismo observó que los niños en sus juegos de imitación tomaban turnos, intercambiaban roles, aplicaban reglas convencionales y de este modo se comunicaban e interactuaban. Posteriores observaciones en contextos naturalistas en la edad preescolar permitieron corroborar el cotidiano y efectivo uso de la imitación como modo de comunicación.

El lenguaje imitativo pone en juego componentes cognitivos y meta cognitivos tales como el atribuir intenciones al imitador planear e inducir conductas imitativas, comprender la incitación a imitar y negociar la toma e intercambio de roles (Nadel, 1993).

El modelo like-me hipotetizado por Meltzoff y Gopnik (1993) y sus estudios empíricos obtuvieron evidencias de la imitación del adulto por niños desde los primeros meses de vida, como así también la complacencia del niño cuando el adulto es quien lo imita. Estos intercambios son descriptos como mapeos cross modales de equivalencia entre movimientos sentidos en sí mismo y movimientos realizados por otro.

Estas iniciativas comenzaron en la década del 70 con un trabajo de Maratos19 que luego fue continuado por Meltzoff y Moore (1977, 1983). Las observaciones sistemáticas obtenidas han abierto nuevas avenidas de indagación y convergentes investigaciones en el área. Los recién nacidos son hábiles para imitar movimientos faciales tales como la protrusión de la lengua o abrir la boca, como así también lo son para imitar expresiones faciales.

Imitaciones tan avanzadas para la edad de los bebés, producen la reacción emotiva y entusiasta de los adultos; por ello se considera que la imitación es una de las

muestras más tempranas de la contingencia social. Los avances producidos por los autores citados les permiten sugerir que los niños a partir de los cinco meses forman sus primarias representaciones del propio cuerpo. Asimismo hay acuerdo entre diversos expertos en que los niños adoptan un modelo representacional de la mente entre los tres y cinco años de edad (Melzoff, 1995). Según Melzoff (2007) las bases de las preferencias infantiles son la contingencia temporal y la equivalencia estructural.

Ya en 1993 Meltzoff y Gopnik20 habían propuesto una provocativa hipótesis: la imitación temprana provee los medios para la elaboración de propiedades esencialmente humanas que lideran una teoría de la mente humana. Los autores han mostrado que el uso de la imitación pre-verbal facilita en los niños el intercambio social al impulsar iniciativas personales y responder a las del otro, esto es, emprendimientos intersubjetivos de comunicación precoz.

En un simple juego de ronda los niños cantan mientras realizan movimientos corporales y observan a sus compañeros para el desarrollo y cumplimiento de las reglas del juego. Convergen en ello percepciones auditivas, corporales y visuales. Recientes investigaciones con infantes han brindado evidencia de que la información sensorialmente redundante y con sincronía temporal a través de dos o más modalidades sensoriales alista la atención y facilita el aprendizaje (Malbrán, 2012, en prensa). Por ende se enfatiza la importancia del uso de estímulos multimodales para el desarrollo de la atención y la percepción durante la infancia temprana (Licklitterm et al., 2001).

En el marco de este trabajo la imitación juega un rol fundamental ya que se aprende a cantar cantando y de acuerdo a modelos. Como todo acto imitativo se mejora por aproximaciones sucesivas (Malbrán, Martínez y Segalerba, 1994). Una teoría del

canto necesita adentrarse en los modos de interacción imitativa del aprendiz tanto con el adulto como con los compañeros, quienes frecuentemente se constituyen en maestros apropiados al momento y la circunstancia de la acción de cantar.

El capítulo ha tratado de presentar las Teorías Psicológicas que fundamentan las hipótesis de trabajo y las variables comprometidas en el presente estudio.

La compleja habilidad de cantar entonado requiere para su estudio una mirada multifacética que atienda a la diversidad de problemáticas comprometidas en su desarrollo. Indudablemente la masa crítica disponible para fundamentar los comportamientos y las prácticas es de amplio espectro. Resta enriquecer dicho universo con las necesarias transferencias y miradas transversales entre los avances científicos vinculados con los comportamientos neuro-psicológicos y las pericias musicales puestas en juego.

Capítulo3

El canto en la primera infancia: estado del arte