Chapter 5 Model Construction, Operation and Data Collection
5.1 Model construction
5.3.2 Growing the model delta
evaluación de los distintos aspectos relacionados con el dolor: cuestionario de McGill Pain, test de Latinen, etc.
B) METODOS FISIOLÓGICOS, con ellos se trata de medir las respuestas fisiológicas como índice del dolor .Uno de ellos es el estudio de las respuestas psicofisiológicas del sistema nervioso autónomo (frecuencia cardiaca, presión arterial, dilatación pupilar, temperatura corporal...)
Dentro de estos métodos encontramos la electromiografía y los estudios de conducción nerviosa que permiten localizar lesiones ,valorar su gravedad y pronóstico , y la termografía muestra anomalías en la emisión térmica del cuerpo que es reflejo de alteraciones fisiopatológicas ,nerovasculares circulatorias y síndromes músculo esqueléticos .
C) METODOS CONDUCTUALES: escala de sedación y otra serie de test y escalas poco usadas.Entre ellas encontramos la escala de valoración de Andersen.
Los modelos unidimensionales tratan de medir la intensidad del dolor mediante formatos descriptivos, numéricos, análogos visuales, de valoración conductual o de representación de expresiones faciales. Las escalas cuantitativas o de intensidad se utilizan para que el paciente realice una valoración global de su dolor, son fáciles de aplicar y relativamente fiables, pero al no contemplar la naturaleza multidimensional del dolor se deben de utilizar junto a otros sistemas de evaluación. Como escalas cuantitativas encontramos: Escala de valoración verbal. Es el abordaje más básico para medir el dolor, tiene cuatro graduaciones 1. dolor leve 2. dolor moderado 3. dolor grave 4. dolor angustiante Es inespecífica, no muy sensible y no siempre reproductible. Escala verbal simple.
Escala descriptiva simple
Presenta los valores de no dolor, dolor leve, dolor moderado, dolor severo, dolor muy severo y máximo dolor posible. Tambien se puede utilizar para valorar el alivio del dolor y conocer así la eficacia de la pauta terapéutica.
Escala numérica.
De 1 a 10, el paciente señala un valor relacionado con su dolor, entre 0 o no dolor y 10 o dolor insoportable; es fácilmente comprensible y útil para la medición y valoración de la respuesta a un tratamiento.
En la escala verbal numérica (EVN) el paciente expresa su percepción del dolor desde el 0 («no dolor») al 10 (el «peor dolor imaginable»). Puede ser por tanto hablada o escrita y por consiguiente más útil en pacientes críticos o geriátricos.
La EVN tiene una muy buena correlación con la EVA, con una menor incidencia de no respondedores (2 % frente a 11%). Probablemente es la escala de mayor utilidad en el paciente crítico
Escala analógica visual: EVA
Consiste en una línea horizontal o vertical con los extremos marcados con dos líneas verticales que representan la ausencia de dolor y el máximo dolor. Su principal ventaja es que no contiene números o palabras descriptivas . En la escala visual analógica (EVA) la intensidad del dolor se representa en una línea de 10 cm. En uno de los extremos consta la frase de «no dolor» y en el extremo opuesto «el peor dolor imaginable». La distancia en centímetros desde el punto de «no dolor» a la marcada por el paciente representa la intensidad del dolor. Puede disponer o no de marcas cada centímetro, aunque para algunos autores la presencia de estas marcas disminuye su precisión. La forma en la que se presenta al paciente, ya sea horizontal o vertical, no afecta el resultado. Es la escala más usada, incluso en los pacientes
críticos. Para algunos autores tiene ventajas con respecto a otras. Se necesita que el paciente tenga buena coordinación motora y visual, por lo que tiene limitaciones en el paciente anciano y en el paciente sedado. El paciente debe indicar sobre la línea continua la intensidad de su dolor en relación a los extremos de la misma. La EVA es un método simple, fiable y reproducible .Es importante explicar la EVA al paciente previamente a la intervención. DOLOR LEVE: EVA de 1 a 3 DOLOR MODERADO: EVA de 4 a 6 DOLOR SEVERO/INSOPORTABLE: EVA de 7 a 10
Escala de grises.
Utiliza una serie de tonalidades que van del blanco al negro, representando el blanco el bienestar y el negro el mayor dolor; el paciente elige la tonalidad que mejor representa la intensidad de su dolor, proporciona tambien información sobre el estado anímico del paciente.
Los métodos multidimensionales incluyen aquellas escalas que tratan de evaluar los distintos aspectos relacionados con el dolor; se utilizan más en dolor crónico, son de medición compleja, miden la intensidad, y cualidad y efectos que produce el dolor en otras variables psicológicas y sociales. Cuestionario de McGill Analiza componentes cualitativos desde una perspectiva afectiva, evaluativa y sensorial, utilizando 78 adjetivos que describen el aspecto emocional pero no sustituyen la medición del dolor .Cada término tiene asignado un numero que permite obtener una puntuación que refleja la forma en que el paciente vive la experiencia dolorosa, así como la influencia de factores emocionales y sensoriales sobre la misma . Es un test complejo, extenso y con utilidad limitada.
El cuestionario de McGill es el instrumento de evaluación del dolor con mayor difusión . Los sistemas de puntuación resultan complicados , lo que genera dudas sobre la fiabilidad de las puntuaciones de las subclases. Muchos de los descriptores pertenecen a la dimensión evaluativa y describen aspectos afectivos ,algunos difíciles de comprender por muchos pacientes.
Evalúa aspectos cuantitativos y cualitativos del dolor, como son localización, cualidad, propiedades temporales e intensidad.
Consta de varias partes claramente diferenciadas:
Localización del dolor: suele representarse por una figura esquematizada del cuerpo humano, donde el paciente señala las zonas en las que siente dolor.
Cualidad del dolor: el paciente debe escoger de entre una amplia lista de tipos de dolor aquellas características que definen el
que presenta. Están agrupados en varias categorías que a su vez forman cuatro grandes grupos: sensorial, emocional, valorativo y miscelánea. En la versión original inglesa el número de palabras era 78, aunque en las distintas validaciones del cuestionario pueden variar (en la versión española 66).
Intensidad del dolor en el momento actual: se explora mediante una pregunta con cinco posibles categorías de respuesta.
Valoración del dolor en el momento actual mediante una escala analógica visual, que va desde “sin dolor” a “dolor insoportable”.
Se pueden obtener distintos resultados:
a) Índice de Valoración del dolor (PRI): total y para cada una de las cuatro áreas (PRI sensorial, PRI emocional, PRI valorativo y PRI miscelánea). La puntuación se calcula sumando la de cada grupo de palabras que forman cada categoría.
b) Número de palabras elegido (NWC): suma del número de características del dolor seleccionadas por el paciente.
c) Índice de intensidad del dolor (PPI): respuesta seleccionada del ítem que explora este aspecto.
Test de Latinen
Utiliza un lenguaje simple y fácil de comprender. Se realizan cinco preguntas sobre la intensidad subjetiva del dolor, frecuencia de presentación del mismo, consumo de analgésicos, discapacidad e influencia del dolor sobre el sueño. Cada pregunta tiene cuatro posibles respuestas, a las que se le asigna un número de 0 a 4, siendo posible obtener una puntuación máxima de 20 puntos.
La escala de valoración del dolor de Andersen, la encontramos dentro de los métodos conductuales. Cuando es imposible comunicarse con el paciente, puede utilizarse, mide el dolor desde el punto de vista dinámico. Se cuantifica la intensidad del dolor en relación con el reposo, el movimiento o con la tos. Tiene buena relación con otras escalas y es muy útil en el dolor agudo postoperatorio, debido a la asociación con la disminución de la actividad física que provoca el dolor. ESCALA DE VALORACION DEL DOLOR DE ANDERSEN 0. NO DOLOR. 1. NO DOLOR EN REPOSO Y LIGERO A LA MOVILIZACION O TOS. 2. DOLOR LIGERO EN REPOSO O MODERADO A LA MOVILIZACION O TOS. 3. DOLOR MODERADO EN REPOSO O INTENSO A LA MOVILIZACION O TOS. 4. DOLOR INTENSO EN REPOSO Y EXTREMO A LA MOVILIZACION O TOS. 5. DOLOR MUY INTENSO EN REPOSO TEST DE LATTINEN 1. INTENSIDAD SUBJETIVA: LIGERO 1 MODERADO 2 INTENSO 3 INSOPORTABLE 4 2. FRECUENCIA: POCAS VECES 1 FRECUENTE 2 MUY FRECUENTE 3 CONTINUO 4 3. CONSUMO DE ANALGESICOS: OCASIONAL 1 REGULAR, POCOS 2 REGULAR, MUCHOS 3 MUCHISIMOS 4 4. INCAPACITACION: LIGERA 1 PARO FORZOSO 2 NECESITA AYUDA 3 INCAPACITADO 4 5. REPOSO NOCTURNO: DUERME 0 SE DESPIERTA 1 SE DESPIERTA MUCHO 2 NO DUERME 3 HIPNOTICOS +1
EVALUACIÓN DEL DOLOR EN LOS NIÑOS.
Escala de caras.
Se recomienda utilizarla en pacientes pediátricos a partir de 3 años; está formada por 6 imágenes que representan diferentes situaciones.
La escala más utilizada es la de rostros del dolor. Esta se puede complementar con la EVA o EVN si el niño es capaz de comunicarse con nosotros. Los padres pueden ser también un gran refuerzo.
Tiene una buena correlación con la EVA para poder registrar los valores.
EVALUACIÓN DEL DOLOR EN EL PACIENTE INTUBADO CON SEDACIÓN NO PROFUNDA
No se debe presuponer que un paciente intubado y, por tanto, con la pérdida de su comunicación verbal no pueda comunicarse. Igual que con un paciente no intubado, hay que preguntar con claridad acerca de su dolor, y darle el tiempo suficiente para responder. El paciente puede comunicarse con movimientos, y usar por tanto las escalas EVA o EVN. El uso de diagramas del cuerpo facilita al paciente la descripción de sus puntos dolorosos y de su
irradiación. En ocasiones sólo es posible obtener respuestas con movimientos de la cabeza o de los ojos. Sin embargo, estas respuestas a preguntas claras y concisas nos pueden orientar sobre la intensidad de dolor que padece el paciente.
EVALUACIÓN DEL DOLOR EN EL PACIENTE NO COMUNICATIVO O BAJO SEDACIÓN PROFUNDA
Es preciso recordar que el dolor, y por tanto la respuesta fisiológica a éste, existe en el paciente comatoso, ya sea en el coma de origen estructural o de origen medicamentoso. Es, por tanto, necesario e imprescindible en este tipo de pacientes evaluar y descartar la posible presencia de dolor. Aquí se pierde la herramienta fundamental de la cuantificación del dolor, es decir la referida por el paciente, por lo que nos debemos apoyar en herramientas indirectas. Hay que tener en cuenta que la falta de especificidad de los signos puede ser mal interpretada y habitualmente es infravalorada por parte del personal involucrado en su cuidado. Indicadores fisiológicos La presencia de dolor puede ir asociada a hipertensión arterial, taquicardia, sudoración, midriasis o lagrimeo. La taquicardia y la hipertensión arterial son los indicadores de dolor más precisos en los pacientes críticos con incapacidad para comunicarse. Aunque estos signos no son específicos, y menos en un paciente crítico, su control con analgésicos puede ser clave como indicador de presencia del dolor. También hay que tener en cuenta que en ocasiones, paradójicamente, un paciente con dolor puede evocar una respuesta vagal. Indicadores conductuales Entre estos indicadores figuran la expresión facial, la presencia de movimientos o posturas antiálgicas o el tono muscular. La escala de rostros de dolor puede ser utilizada para la valoración de este tipo de pacientes.
Recientemente se han descrito diferentes escalas conductuales diseñadas expresamente para la evaluación del dolor en el paciente crítico. La escala BPS (behavioral pain scale) descrita por Payen , valora del 14 la expresión facial, la movilidad y conducta de las extremidades superiores y la presencia o no de lucha contra el ventilador. Esta escala de 12 puntos fue utilizada y validada en 30 pacientes críticos postquirúrgicos, aunque recientemente ha sido empleada y validada sobre pacientes críticos médicos
La principal limitación de esta escala es que sólo estima si el estímulo producido es o no doloroso, teniendo poca utilidad para cuantificar la intensidad del dolor.
Por este motivo, el Grupo de Trabajo de la SEMICYUC recomienda el uso de la escala de Campbell, que está diseñada no sólo para evaluar la presencia de dolor, sino para cuantificar su intensidad. Su graduación del dolor del 1 al 10 la hace más equiparable a las escalas usadas en los pacientes conscientes. Sin embargo, el uso de esta escala está poco extendido y necesita ser validada. Escala de Payen 1 2 3 4 EXPRESIÓN FACIAL relajada fruncimiento parcial del ceño fruncimiento completo del ceño, cierre de los ojos. muecas de dolor. MIEMBROS SUPERIORES ausencia de movimiento parcialmente flexionados completamente flexionados, con flexión de los dedos. retracción permanente ADAPTACIÓN A VENTILACIÓN ASISTIDA tolerancia completa tos pero tolerancia a la ventilación la mayor parte del tiempo
lucha contra el ventilador.
imposibilidad de controlar la
RECOMENDACIONES DE LA SOCIEDAD AMERICANA DEL DOLOR: Estudio adecuado. Diagnóstico precoz. Exploración completa. Frecuentes revisiones para evaluar la respuesta al tratamiento. Equipo multidisciplinar. Plan de cuidados. Paciente, familia y equipo. Tratamiento eficaz, seguro, adecuado al coste y situación sociocultural, con acceso a sistemas de alta Especialización cuando se requiera Un enfoque de rutina para la evaluación del dolor y su manejo se resume en el formato nemotécnico “ ABCDE”
A: Averiguar regularmente la situación del dolor y medirlo sistemáticamente, con instrumentos
B: Basarse siempre en la información que el paciente aporta sobre el dolor y lo que lo alivia.
C: Capacitar a los pacientes y familias para que puedan controlar las situaciones, evaluando.
D: Distribuir las intervenciones de forma coordinada. E: Escoger la opción mejor para el paciente
REGISTRO DEL DOLOR
Hasta hace relativamente poco tiempo, como ya hemos visto, la importancia de la repercusión del dolor mal controlado no se ha tenido en cuenta en los pacientes ya sean con procesos médicos o quirúrgicos, críticos o crónicos. Por lo tanto ¿ porqué registrar algo a lo que tanto médicos como enfermeras no tenían incorporado en su conocimiento? Además tampoco estaban capacitados para hacerlo.
El Dr. James Cambbell, Presidente de la Sociedad Americana del Dolor en 1995 expuso:” A los signos vitales se les otorga una enorme importancia. Si el dolor fuera considerado con la misma relevancia con que se asumen otras señales vitales, tendría muchas más oportunidades de ser abordado adecuadamente. Es necesario formar a los especialistas y a los miembros de servicios de Enfermería para que traten el dolor como un signo vital más. Una asistencia de calidad pasa por que el dolor se mida y se trate”.
Se hace necesario, y en algunos servicio es ya una realidad, incorporar lo que ya se ha definido como la 5ª constante. El registro debe reflejar la evaluación sistemática , mediante la escala adecuada a cada paciente, del valor del dolor en reposo y en movimiento. Nos ha de servir como herramienta de evaluación de las medidas adoptadas y así servir de información puntual para todo el equipo que cuida al paciente
Después de un trabajo realizado por un equipo multidisciplinar del SCS en el año 2007 “ Proyecto de Mejora del Dolor Posquirúrgico” se acordó realizar el registro de la valoración del dolor, dentro de la gráfica de constantes, en color magenta. Determinadas unidades, por sus características, solo anotan el valor numérico.
Las enfermeras, como personal sanitario que más tiempo dedica al cuidado de los pacientes por tener una atención continuada ( ya sea en unidades de hospitalización, Unidad de Cuidados Intensivos, hospitalización no convencional : Hospitales de día Médico y Quirúrgico, Servicios de Urgencias así como la continuidad de cuidados en Atención Primaria), deben adquirir los conocimientos para poder evaluar, registrar y reevaluar de forma sistemática la adecuación del tratamiento instaurado. Valorando también los efectos secundarios de la analgesia que en muchos casos, al no ser gratos para el paciente, puede obligarle al abandono de la terapia analgésica.