Según Ferrell (1992)96 es brindar una forma de ver no sólo la enfermedad o sus síntomas, sino también, a la persona que rodea la patología; es el medio por el que reconocemos al paciente con la enfermedad, sus relaciones y sus roles. (Se enfoca en los componentes de interrelación de la calidad de vida, incluido el estrés familiar, el aislamiento social, las finanzas y la función sexual).
El funcionamiento social hace referencia, según World Health Organization (2000)97 al trastorno de las actividades sociales normales y es el resultado de diferentes factores, como limitaciones funcionales debidas al dolor y/o fatiga, el miedo del paciente de ser una carga para los demás, el temor por los síntomas o las discapacidades, sentimientos de incomodidad entre los miembros de la red social del paciente, miedo al contagio, etc. Dentro de este apartado, hay que considerar también las actividades de rol, esto es, desempeño de papeles asociados con el trabajo y la familia.
96 FERRELL Y GRANT., Op.cit., p.56
97 OMS. Formulación de estrategias con el fin de alcanzar la salud para todos en el año 2000. Ginebra citado por VINACCIA S, OROZCO L. Universidad de San Buenaventura Medellín, Aspectos psicosociales asociados a calidad de vida de personas con enfermedades crónicas. Junio del 2005.
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Según Sánchez Roberto (2002)98 el asilamiento social se define por una tendencia a mantenerse distanciado de los demás, por inhibir a menudo la expresión de emociones y conductas en la interacción social, y por bajos niveles de soporte social percibido. Décadas de investigación han relacionado el aislamiento social y el bajo nivel de apoyo social percibido con el incremento en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Las personas con alta aislamiento social son propensas a inhibir sus sentimientos y la expresión de emociones negativas, se sienten tensas e inseguras en presencia de otros, a menudo presentan poca acertividad, usan estrategias de afrontamiento de evitación y tienen pocas capacidades comunicativas.
Cuando Vinaccia y Orozco (2005)99 hablan de calidad de vida en el paciente crónico se hace alusión a su propia valoración global frente a la adaptación funcional, cognitiva, emocional, social y laboral. Algunos trabajos en los que se ha evaluado el importante papel que juegan diferentes variables psicológicas y sociales en el mantenimiento, recuperación o pérdida de la salud, incluyendo estudios sobre los problemas de la adhesión al tratamiento y calidad de vida.
Por otra parte Vinaccia y Orozco (2005)100 refieren que la ciencia y la técnica en las últimas décadas han tenido un desarrollo vertiginoso en muchos sentidos, pero habrá que preguntarse si a las funciones biológicas y a la actividad psíquica humana se les ha garantizado una evolución acorde a las nuevas formas de vida. El incremento de las llamadas “Enfermedades sociales” consecuencia del desarrollo, indica que el hombre no ha evolucionado a la par que el desarrollo creado por él. Al ser el hombre, un ser social, se debe enfocar la salud de las personas no sólo desde posiciones biológicas
98SÁNCHEZ Roberto. Personalidad tipo D y riesgo cardiovascular.2002
99 VINACCIA Y OROZCO, Op cit. p. 60
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sino considerando las características sociales y dentro de estas las psicológicas y espirituales. La salud debe ser entendida como la calidad de la existencia del hombre determinada por su relación armónica con el medio natural- social que le corresponde.
Según Vinaccia y Orozco (2005)101, la Hipertensión Arterial ofrece aspectos orgánicos y socioculturales, y no se puede descartar a priori ni solapar la importancia de estos últimos, más si se tiene en cuenta que la prevención de la enfermedad es la medida más importante, universal y menos costosa para reducir la morbimortalidad que ella acarrea, y que los cambios en el estilo de vida del paciente a veces son suficientes para controlarla, al menos por un tiempo, una vez establecida. El abordaje integral de la hipertensión arterial requiere del esfuerzo mancomunado de muchos factores tales como: el estado, condiciones de vida, educadores, profesionales de la salud y es muy importante la responsabilidad del individuo y cómo este valore su salud y participe en su preservación.
2.5.3.1 Aspectos Socioeconómicos De La Hipertensión
Según Vinaccia y Orozco (2005)102, es bien conocido que el bajo nivel socioeconómico se relaciona epidemiológicamente con mayor prevalencia y mayor severidad de la hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular. Esto también explica en buena medida las diferencias existentes en estos aspectos entre diferentes grupos étnicos y diferentes regiones geográficas. Las diferencias en el estilo de vida, el stress laboral crónico, como así también en el
101Ibid., p.63
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nivel educacional y en las posibilidades de acceso al control y tratamiento adecuados son la base de estos hallazgos. El Sexto Informe del Joint National Committe plantea entre los desafíos que nos presenta el tercer milenio en cuanto al control de la hipertensión, corregir en la medida de lo posible estos aspectos.
Según Ramírez, López Y Gaviria (2006)103 , afirman que el apoyo de la familia a las personas del grupo estudiado estaba en continua contradicción: había en ellos una tendencia a la dependencia económica de los hijos y, por lo tanto, en la toma de decisiones familiares; pero en las entrevistas realizadas se evidenció soledad en ellos y que echaban de menos el apoyo familiar, lo cual resulta afectando el Bienestar psicológico y social de la persona con hipertensión, ya que en muchos casos las personas sienten que son una carga para la familia. A la vez Chapuis y Cols (2006)104 afirman que la hipertensión, representa una carga económica importante. En donde los pacientes hipertensos requirieron de hospitalización en al menos una ocasión en el 54% en un año y pacientes que acudieron de 2 a 10 veces al servicio de urgencias, lo que representa un costo elevado.
Otro de los aspectos sociales que se deben tener en cuenta al evaluar la calidad de vida de los pacientes con hipertensión arterial es la sexualidad, en la cual según Ferrer (2007)105, afirma que un gran porcentaje de la población hipertensa, padecen problemas sexuales derivados de las consecuencias de una presión arterial superior a un valor de 140, la diastólica, y de 90, la sistólica. Así lo revela un estudio realizado por alumnos del quinto curso de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria y dado a conocer en el
103 RAMIREZ, LOPEZ Y GAVIRIA, Op.cit., p.26
104 CHAPUIS T, BARRIGUETE J, CHERON P, HERNÁNDEZ M, VIEYRA A, GARCÍA M. Hipertensión
Arterial; diagnostico y tratamiento.2006
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XIII Congreso de Cardiología para Estudiantes que se celebra en Salamanca. El estudio, dirigido por el jefe de la Sección de Cardiología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander), José de Berrazueta, señala que en los hipertensos se ve afectada la fase de excitación y 'aparecen dificultades en la lubricación vaginal y disfunción eréctil'.
También añade Ferrer (2007)106 que es frecuente los trastornos en el orgasmo, sobre todo entre las mujeres con una alta presión arterial. La hipertensión lesiona el sistema circulatorio y además, agrega el estudio, 'se ha comprobado que algunos medicamentos que se emplean para su tratamiento repercuten de manera negativa sobre la erección', como sucede con los betabloqueantes, los sedantes y los diuréticos.