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HARD DETERMINISM

CHAPTER FIVE

HARD DETERMINISM

Si bien estas mujeres han experimentado sentimientos de confianza en la relación conyugal y aunque ellas digan ser “muy confiadas” y “confiar en sus parejas” esta confianza no ha sido, ni tendría porque serlo, permanente.

“me decía mentiras o uno se da cuenta de cosas por otra parte, ya uno no puede ser tan confiado porque uno no se da cuenta por él mismo sino por otras personas, por fotos […] la confianza que yo le daba ya después no era la misma, cada vez que iba a salir él me tenía que decir y él ya como que cayó en cuenta, pero yo ya era desconfiada con él, él perdió la confianza que yo le había dado” (Isabel)

“Lo que hizo que fuera perdiendo la confianza en él son las cosas que ha hecho, las infidelidades, las mentiras y muchas cosas insignificantes que uno de mujer luego se da cuenta, las percibe” (Rosa)

“bueno yo empecé a desconfiar de él cuándo empezaron a llamarme todo el tiempo a la casa “Doña María, don Mauricio está en este momento en tal parte con fulana de tal” (María)

Según estos fragmentos, para ellas la vida de pareja no ha sido como lo deseaban, las situaciones de engaños e infidelidad han sido significativas para que la confianza se fracturara y la desconfianza ganara terreno. Para ellas la

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infidelidad es algo que les causa mucho daño, les ha generado sentimientos de rabia, tristeza y por supuesto, ha conllevado a que dejen de creer en la pareja. Si bien la confianza absoluta no existe, los seres humanos experimentan en algunas situaciones mayores sentimiento de confianza y en otros menores sentimientos de confianza, así como momentos en que dichos sentimientos puede llegar a perderse.

Vale la pena aclarar que los sentimientos de confianza fácilmente se convierten en desconfianza pero a la inversa no funciona igual; es decir, cuando alguien dice confiar en una persona puede en momentos llegar a dudar, esto es posible y no implica desconfianza plena. Mientras que la persona que desconfía de otra acrecienta la tolerancia a la incertidumbre. Si bien la confianza una vez fracturada puede tejer algunos estados de reparación, no quiere decir que la duda se erradique definitivamente.

Si bien las mujeres entrevistadas inicialmente se autodefinieron como “mayormente confiadas” en los relatos se puede observar que con el transcurrir de la vida en pareja se fueron presentando situaciones que hicieron que disminuyeran los sentimientos de confianza y se incrementaran los sentimientos de desconfianza hacia su pareja. Con ello se evidencia la temporalidad y fluctuación de la confianza, la cual depende en estas mujeres de las creencias, antecedentes y situaciones a las que se enfrentan en la cotidianidad conyugal.

Como cuando Rosa se casó con su esposo ella tenía unas expectativas que no se cumplieron, esto hizo que en ella aumentaran los sentimientos de desconfianza hacia su esposo, dichos sentimientos los ha matizado con su creencia religiosa, la que según ella le ha permitido seguir unida a él, esperando y creyendo fielmente en que en algún momento Dios lo hará cambiar. Para Rosa hay una certidumbre “que su pareja le miente”

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“ya no confío en él porque yo sé que él tiene muchas falencias y tiene muchas cosas, sólo he aprendido que en Dios se pueden cambiar […] yo sé que él miente y yo sé que me miente” (Rosa)

María en su experiencia conyugal vivió la infidelidad por parte de su esposo, esto hizo que ella dejara de confiar en él, con el transcurrir del tiempo éste logró al modificar su forma de actuar, ganar la confianza nuevamente.

“A él le tocó volver a empezar […] volverme a conquistar de nuevo con sus detalles, estando en casa, más atento, con tantas cosas […] eso hizo que uno vuelva como a encarrilarse, porque uno se va como desencarrilando, no lo volví a consentir, dejé de ser cariñosa, no lo abrazaba, no quería besarlo, me daba mucha rabia” (María)

Esta mujer al usar la palabra “desencarrilando” hace referencia al no cumplimiento del comportamiento, que según los designios de nuestra cultura, deben cumplir las esposas con sus esposos en todo momento, a saber, ser amorosas, atentas, cariñosas, sumisas, entre otras.

Isabel por su parte, recuerda que por algún momento sintió que los sentimientos de confianza hacia su compañero se disminuían, debido a que éste le había mentido. Ella, al igual que María considera que fue la modificación en el modo de actuar lo que hizo que volviera a confiar en él.

“eso fue como una época o por ese momento, por ese transcurso del tiempo en que él hizo eso, entonces ya me generó desconfianza, pero ya él como cambió y volvió con el comportamiento que él ya tenía, ahora volví a dar confianza, porque pues fue como en ese momento así de rabia que yo dije ya no confío en él, pero ya después él se volvió a ganar la confianza” (Isabel)

Es recurrente que ellas manifiesten, explícita o implícitamente, que la confianza debe ser ganada por lo que el otro hace, con ello hacen referencia al proceso de construcción que ella sufre en el marco de las interacciones que sostienen los seres humanos. Castilla del Pino (2000:327) entiende el ganarse la confianza como “una expresión feliz que expresa el laborioso forcejeo que se ha de hacer entre la confianza que se otorga y la desconfianza de que se partía inicialmente”, o lo que es lo mismo, en toda relación los cónyuges siempre van a estar danzando

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entre sentimientos de confianza-desconfianza y son los antecedentes, las creencias y las acciones realizadas lo que los llevará a inclinarse por uno o por otro sentimiento.