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Por otra parte, hablando propiamente de los sujetos niños que nos convocan a esta investigación, nos preguntamos ¿Qué ocurre durante el proceso de desarrollo del niño con discapacidad visual? Al respecto, Natalie Barraga2 (1985) expone que “Los niños

disminuidos visuales son básicamente iguales a todos los niños, muchas de sus necesidades son también iguales, a pesar del hecho de que el proceso y la forma de satisfacer esas necesidades puede requerir de los padres un conocimiento especial y una constante atención” (p.20).

Así mismo, Lafuente de Frutos3 (2011) menciona que “El crecimiento y desarrollo de los niños con discapacidad visual es parecido al de los niños que ven, pasan por los mismos estadios, aunque con un ritmo de progresión diferente” (p.5). De acuerdo con lo anterior es necesario tener en cuenta que los niños con discapacidad visual, tienen un desarrollo similar a

2 Doctora en Educación, Catedrática de educación especial de la universidad de Texas. Precursora de los

métodos de estimulación y rehabilitación visual.

3 Coordinadora técnica del documento La didáctica del braille más allá del código. nuevas perspectivas en la

alfabetización del alumnado con discapacidad visual de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE). Participa en el consejo de redacción de la Integración: revista digital sobre discapacidad visual de España.

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los niños con visión funcional, pero se debe reconocer que cada uno de ellos tiene su ritmo propio para aprender las diferentes cosas que trae cada año de vida.

A continuación, abordamos el desarrollo del niño ciego desde las distintas dimensiones.

Desarrollo sensorial y perceptivo

Los sentidos son muy importantes en la formación de imágenes que permitirán organizar la información del mundo de los niños(as) ciegos(as) de acuerdo con Lafuente de Frutos (2011) “Que una persona no vea no significa que no tenga imágenes. El tacto, el oído, el olfato, el gusto y el sentido kinestésico le proporcionarán sensaciones y, por tanto, «imágenes» sensoriales’’ (p.12). De la misma manera, Natalie Barraga (1985) expone:

El juego con el cuerpo reemplaza, en el niño disminuido visual, el juego con los ojos, que lo lleva a comunicarse con su madre y a percibir su amor y preocupación, elementos éstos que facilitan el desarrollo de la auto imagen. Mucho tiempo se debe dedicar en acariciar, tocar, palmear y mover al bebé. Al mismo tiempo, el susurro y las palabras de aliento por parte de los padres contribuirán a crear lazos afectivos a través del «lenguaje táctil auditivo» (p.21).

El sentido del tacto le da información de las diferentes texturas que lo rodean, pero los sentidos trabajan de manera conjunta, así la percepción auditiva le presenta los diferentes sonidos que componen todo su mundo como sus juguetes sonoros, la voz de sus padres y de las personas que le rodean, los sonidos de la naturaleza, el tráfico, el timbre de su casa o del teléfono, todo esto le permite organizar el mundo en el cual está creciendo.

Desarrollo psicomotor

A diferencia de los niños y niñas que ven, el niño o niña ciego(a) no puede hacerse una idea general del espacio en donde se encuentra ubicado a través del uso de su visión, para esto requiere del movimiento. El movimiento se convierte en el reemplazo de la visión en los primeros años de vida del niño, ya que, al encontrarse en constante exploración le permite al niño o niña invidente recolectar información hasta lograr crear representaciones mentales del espacio que lo rodea.

El espacio existe para las personas ciegas sólo en la medida en que el cuerpo o una parte de éste se mueve en el espacio. Este movimiento comprende el sistema muscular y a través de su uso se percibe y se interioriza un conocimiento kinestésico o un «sentir» kinestésico. Esto puede ser denominado «sentido muscular». La interiorización de esta información kinestésica debe ser la preocupación fundamental de los padres, primeros educadores, y luego de la de los maestros (Barraga, 1985, p.25)

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El desarrollo motor se constituye así en una dimensión muy importante a tener en cuenta durante el proceso de desarrollo de la primera infancia con discapacidad visual, “Si el niño recibe una adecuada estimulación, se evitan retrasos psicomotores y se contribuye al desarrollo del esquema corporal, la adquisición de la marcha, la prensión, la organización del espacio y del tiempo, el aprendizaje de posturas adecuadas, la orientación espacial, autonomía personal” (La fuente de Frutos, 2011,p.25). Por lo anterior el acompañamiento que se le debe hacer al niño ciego es fundamental para motivarlo y darle la seguridad para que se movilice con las estrategias pertinentes.

Desarrollo cognitivo y del lenguaje

Así como en las otras dimensiones del desarrollo, él niño que no ve tiene un proceso diferente en cuanto a su desarrollo del pensamiento “El niño ciego va a tener un desarrollo cognitivo más lento y cualitativamente diferente al de un niño que ve” (La fuente de Frutos, 2011, p.33) esto debido a diferentes situaciones que rodean al (la) niño(a) ciego(a). Pero, ¿porque es más lento el desarrollo cognitivo del niño ciego? Esto se debe en gran parte a la dificultad que se establece de tener un pensamiento abstracto, es decir, para el niño o la niña que no puede ver le es difícil comprender que debe “imaginar” que tiene algo o que está ocurriendo algo si no tiene la posibilidad de palparlo o escucharlo. “Estudios del desarrollo cognitivo de niños ciegos han indicado una brecha en el pensamiento abstracto y en el uso significativo del lenguaje sin realizar operaciones concretas, o sin emplear material concreto” (Barraga, 1986).

Sin lugar a dudas la estimulación hace una labor indispensable en el desarrollo del niño con discapacidad ya que, de la calidad de las experiencias que se le brinden y la exploración que se le permita realizar, dependerá en gran medida el desarrollo cognitivo de la infancia que no puede ver, sin embargo, siempre será un tema difícil lograr realizar una representación mental de todo lo que le rodea y lo que significa cada palabra que se utiliza para denominar distintas cosas.

Finalmente, en línea con el enfoque de capacidades propuesto por Nussbaum, podemos evidenciar que los niños y niñas con discapacidad visual vivencian su desarrollo a través del uso de sus sentidos como receptores de lo que les ofrece el medio donde viven. Sin embargo, para que su desarrollo sea pleno no solo se debe estimular sus sentidos, sino que, también se debe velar para que cada capacidad sea alcanzada, pero ¿Qué sucede cuando los niños y niñas

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no gozan del desarrollo de la mayoría de estas capacidades? Lamentablemente, en gran medida los niños y niñas con y sin discapacidad deben sortear sus vidas sin conocer la plenitud del desarrollo de estas capacidades, generando así vacíos que se verán reflejados en la calidad de sus vidas.

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