• No results found

Three Kinds of Disembodied Actions

El ser humano es un ser cultural, como individuos desde antes de nacer, incluso, desde antes de ser concebidos, ya pertenecemos a una cultura, venimos al mundo siendo parte de un

34

lugar, una familia, que tiene consigo todo un arraigo cultural el cual nos da ingreso y nos permite convertirnos en humanos.

De acuerdo a la afirmación de Bother (2016) “no existe hombre sin cultura porque esta funda su humanidad, su singularidad y su universalidad al igual que el lenguaje y el funcionamiento psíquico”. A partir de allí, es posible afirmar que somos el resultado de lo que la cultura ha hecho en nosotros, es ella quien nos humaniza para así poder convivir con los sujetos otros que conforman una sociedad. Al respecto, Bruner nos ofrece lo siguiente:

La vida en la cultura, entonces, es un juego mutuo entre las versiones del mundo que la gente forma bajo su oscilación institucional, y las versiones que son producto de sus historias individuales. Raramente se adapta a cualquier cosa algo como a un libro de recetas o fórmulas de cocina, ya que el contener intereses partidistas o institucionales es un principio universal de todas las culturas (Brunner, 1999, p.34). Como se mencionó anteriormente la cultura es la que nos construye como seres humanos, no obstante, también permea cada construcción que tenemos de las cosas: Moro (como se citó en Bother, 2016) afirma que “Un sistema cultural está constituido de una lengua, de un sistema de parentesco, de un conjunto de técnicas y de maneras de hacer como por ejemplo cocinar, criar niños, vivir la maternidad, entre otros” de manera que lo que realizamos en nuestro diario vivir es toda una construcción cultural que hemos practicado intergeneracionalmente.

Al mismo tiempo es importante reconocer que la cultura teje relaciones entre los sujetos y los diferentes espacios donde se establece la sociedad. “La cultura es la que crea conexiones y también límites entre los espacios” (Bother, 2016) del mismo modo, forma al sujeto que se encuentra en ella y lo trasmite de generación en generación, los sujetos que se encuentran en ella tendrán “Una anticipación del sentido de lo que puede pasar” (Bother, 2016) esto lo podemos ver reflejado por ejemplo, en afirmaciones como “una niña no debe jugar de manera brusca con los niños porque está mal visto” culturalmente, esto es un imaginario del cual nos hemos apropiado hasta el punto de pensarlo como una verdad, la cual a su vez ha sido aprendida al encontrarnos inmersos en esta cultura.

El pertenecer a una sociedad y poder desenvolverse en ella, lo vamos aprendiendo desde que nacemos ya que dependemos de cada contexto específico donde nos desarrollemos para ocupar un lugar en el mundo “Las culturas no son sencillamente colecciones de gente que comparte un lenguaje y tradición histórica común. Se componen de instituciones que

35

especifican de forma más concreta que funciones tiene la gente y que estatus y respeto se les otorga” (Brunner, 1999, p.47).

En este punto, vale la pena preguntarnos por ¿Qué lugar de la sociedad ocupan los niños y las niñas con discapacidad? ¿Qué consecuencias trae la presión que ejerce la cultura a los niños y niñas con discapacidad? “evidentemente, la belleza, el orden y la limpieza ocupan una posición particular entre las exigencias culturales” (Freud, 1929). De acuerdo con lo anterior la belleza es un factor importante en la cultura, pero en ese concepto de belleza que también, podríamos interpretarlo como perfección o sin defecto, no accederán tan fácilmente los niños y niñas con alguna discapacidad.

Lamentablemente esto no es una hipótesis, es la realidad que viven día a día los niños y las niñas que tienen alguna discapacidad ya que la cultura les exige encajar en un modelo donde la diferencia no tiene cabida, culturalmente pensamos en el otro en términos de “normalidad” y “anormalidad” esto nos hace pensar que todo aquello que esta fuera de la norma no es correcto, es malo y necesita ser corregido, arreglado, normalizado.

La idea de la normalidad se instauro en la cultura en un principio desde las mismas leyes, en donde se castigaba a aquellos que no encajaran en los estándares de la sociedad, aquellos llamados por Foucault (1975) como “el monstruo humano” es decir, aquellos que “no sólo es violación de las leyes de la sociedad, sino también de las leyes de la naturaleza. Es, en un doble registro, infracción a las leyes en su misma existencia.” (p.61) Así pues, estos “monstruos humanos”, representados por los ladrones, los enfermos mentales, los deficientes, entre otros, eran considerados parte de las anomalías que se presentan en la sociedad “La deficiencia no es una cuestión biológica sino un retorica cultural. La deficiencia no es un problema de los deficientes y/o de sus familias y/o de los especialistas. La deficiencia está relacionada con la idea misma de la normalidad.” (Skliar, 2002, p. 126)

Esta “doble calificación” denominada así por Foucault para referirse a los nuevos discursos que se instauraron en la sociedad a partir de la mitad del siglo XIX, en donde se manifestaban los discursos del miedo y de la moralización, el primero “cuya función será detectar el peligro y oponerse a él” y el segundo, un discurso “infantil” (p. 43) permitió que se abriera paso a aquellos ejercicios de poder donde el acusado es visto como aquel que no sabe, que tiene miedo, mientras que el acusador es juez, el gran conocedor y por consiguiente la verdad. A partir de allí “los monstruos humanos” siempre serían atravesados por el discurso de miedo, de la perversión, de la anormalidad de la cual es necesario proteger a la sociedad.

36

Sin embargo, poco a poco se ha abierto paso al reconocimiento de la diversidad, de otros saberes y otras formas de relacionarnos, generando nuevos discursos con posturas más incluyentes, los cuales, consideramos hace parte de nuestra responsabilidad hacerlos reiterativos para contribuir con la transformación de la cultura.

Teniendo en cuenta los diferentes conceptos y apreciaciones de cultura dados por los autores retomados, consideramos que, a partir de nuestra propia vivencia en la sociedad, cultura son todas las creencias, costumbres, rituales, modas que permean la visión de cada persona que se mueve en un contexto social, y tiene el poder de controlar cada etapa de desarrollo en el ser humano usando como herramienta la religión, la educación, la familia, entre otras instituciones veneradas por las personas. Es la cultura quien nos hace humanos, por esta razón es que todo nuestro acervo cultural es el que debería permitirnos aprender a vivir en sociedad, juntos, a pesar de las diferencias.

Related documents