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Helping to Establish Supply Chains for Current and Emerging Technologies

5 How Multilateral Banks Can Support Renewable Energy Development in

5.4 Helping to Establish Supply Chains for Current and Emerging Technologies

El Programa Especial de Investigaciones, Desarrollo y Formación de Investigadores sobre Reproducción Humana (en adelante HRP), creado en 1972 y patrocinado por el PNUD, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), el Banco Mundial y la OMS, es el “[…] principal instrumento del sistema de las Naciones Unidas para la investigación sobre reproducción humana. El Programa reúne a planificadores de políticas, científicos, dispensadores de atención de salud, médicos prácticos, consumidores y representantes de las comunidades con objeto de determinar y atender las prioridades de investigación para mejorar la salud sexual y reproductiva. Su presupuesto actual es de unos US$ 23,7 millones” (Organización Mundial de la Salud, et ál. 2006:71).

El HRP ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo y el fomento de dispensarios de planificación familiar, la prevención de abortos peligrosos, la mejora de la salud materna y perinatal y el control de las infecciones de transmisión sexual y las infecciones del aparato reproductor. El papel del HRP también ha sido fundamental para el desarrollo de anticonceptivos inyectables de aplicación mensual y la utilización del levonorgestrel como anticonceptivo de emergencia.

Una cuarta parte de los productos procede exclusivamente de la industria farmacéutica, otra cuarta parte era fruto de la colaboración entre empresas del

sector y alianzas público-privadas y el resto corresponde a alianzas publico- privadas que colaboran con muy diversas empresas pequeñas, empresas de países en desarrollo, el sector académico y el sector público (Organización Mundial de la Salud, et ál. 2006:71).

Como bien lo ha señalado la Organización Mundial de la Salud una cuestión fundamental relacionada con las actividades de las alianzas público-privadas es la sostenibilidad de la financiación. Las actividades entrañan un proceso a largo plazo, por lo que: “[…] todos los participantes necesitan cierto grado de seguridad y protección contra los riesgos. Las grandes empresas farmacéuticas aceptan esos riesgos porque cuentan con la probabilidad de que, de toda su cartera de proyectos de investigación, una parte de los productos reportará grandes beneficios o al menos ingresos de diverso tipo, que compensarán con creces el costo de los productos que fracasen [La cursiva es nuestra]” (Organización Mundial de la Salud, et ál. 2006:71).

Asimismo indica que se encontraron 24 alianzas público-privadas dedicadas al desarrollo de estos productos. “Esas alianzas han recibido hasta la fecha más de US$ 1000 millones, de los cuales más de US$ 900 millones han sido aportados por fundaciones privadas, US$ 244 millones, por gobiernos y organismos gubernamentales y US$ 36 millones, por entidades privadas” (Organización Mundial de la Salud, et ál. 2006:71).

Entre los financiadores gubernamentales se cuentan Irlanda, los Países Bajos, el Reino Unido y Suiza. Existe un marco de financiación diversificado, los gobiernos cumplen una función insignificante, el mayor peso lo tiene el financiador.

No obstante, unas dos terceras partes de los fondos destinados a la financiación de esta red, que actualmente ascienden a más de US$ 400 millones anuales, las aportan gobiernos de países desarrollados. Además, el Banco Mundial, que acoge a la secretaría de la red, aporta US$ 50 millones. Otros financiadores, entre los que se incluyen fundaciones y organismos de las Naciones Unidas como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desempeñan un papel secundario, aunque muy valioso, en

este marco de financiación tan diversificado. (Organización Mundial de la Salud, et ál. 2006:71)

Es más la Fundación Bill y Melinda Gates, a la que corresponde más del 60% de la financiación total, es el mayor contribuyente individual. En su conjunto, la contribución de las fundaciones representa un 75% del total. “La Fundación Bill y Melinda Gates aporta fondos a 17 de las 24 alianzas publico-privadas y es el único financiador de nueve organizaciones. Los gobiernos y organismos gubernamentales han aportado sólo la quinta parte de los fondos, un 35% de los cuales proceden de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional” (Organización Mundial de la Salud, et ál. 2006:71). Se evidencia como grandes inversores, con intereses lucrativos, invierten millones en la industria farmacéutica.

Pero ¿porque la industria farmacéutica es tan atrayente? La respuesta es que es muy rentable.

En efecto, el ganador del Premio Nobel de Medicina, Richard J. Roberts, en una entrevista originalmente publicada por el diario español La Vanguardia realizada en julio de 2008, denunció la forma en la que operan las grandes empresas farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades (La Vanguardia - Lluís Amiguet 2008)

De igual forma, comprobó como en algunos casos, los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces

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El citado Premio Nobel refirió en dicha entrevista que grandes compañías farmacéuticas en Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a doctores para que éstos promuevan sus medicamentos, aclarando que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas, que en cambio si desarrollan medicamentos cronificadores para que sean consumidos de forma serializada. Esto también, refiere, hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no sean investigados.

que hubieran acabado por completo con una enfermedad, pero, como expresamente señala el citado premio Nobel: “[…] las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento” (La Vanguardia - Lluís Amiguet 2008).

Indica que es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación, no para curar sino, sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre, expresando que no se tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica para comprobarlo.

Coincidimos plenamente con Roberts al señalar que la salud no puede ser un mercado más, ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Con justa razón afirma: “Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas […] Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos” (La Vanguardia - Lluís Amiguet 2008).

2.1.5. LA ANTICONCEPCION ORAL DE EMERGENCIA COMO MERCADO