4 DYNAMIC TESTING OF MATERIALS
4.1 Split Hopkinson bar
4.1.1 High temperature split Hopkinson bar tests
Para escribir un texto partimos de una serie de conocimientos relevantes que tenemos almacenados en nuestra memoria y que constituyen nuestro propósito inicial. Si obligamos a nuestros alumnos a escribir sobre un tema determinado, conviene que nos aseguremos de que es un tema del que tienen el suficiente conocimiento como para poder expresarse, de lo contrario, es preferible dejar la elección del tema al alumno.
De la misma manera que utilizamos la activación del conocimiento previo, antes de una lectura, para contribuir a la mejora de la comprensión de un texto. Es éste un recurso válido para enriquecer la memoria de nuestros alumnos antes de establecer un tópico común de escritura para un grupo-clase. La facilitación de materiales y fuentes de documentación son otro accesorio
aconsejable cuando deseemos que los alumnos escriban sobre un tema del que no poseen grandes conocimientos.
El contexto concreto de producción del texto viene determinado por los objetivos de la escritura e incluye los aspectos motivacionales del que escribe, las características de la audiencia y la interpretación que de la tarea hace el que escribe. Tradicionalmente, hemos utilizado la redacción como ejercicio básico para el desarrollo de la composición escrita, cayendo en tópicos tan manidos como el de empezar cada trimestre con la realización de una redacción sobre las vacaciones previas. Así, hemos estado años, escribiendo sobre el verano a principio de curso; sobre las navidades a principio de año y sobre la Semana Santa a principio del último trimestre.
Una alternativa plausible apostaría por una alternancia didáctica que conjugue las redacciones con los textos comunicativos. La función comunicativa y la consecución de propósitos reales de estos últimos facilitan la intervención y motivación de nuestros alumnos; tienen, a su vez, una estructura más versátil, junto a un destinatario concreto. En cambio, las redacciones son un vehículo de reflexión que encuentran siempre al maestro como único destinatario, requieren, además, un mayor nivel de abstracción de nuestros alumnos.
Los textos comunicativos podrían tener la mayor funcionalidad posible en función del contexto en el que se encuentre ubicado el establecimiento educativo. ¿No vendría bien para cualquier establecimiento una dotación extraordinaria de libros de lectura?, ¿Cuántas veces tenemos que solicitar a un Patronato de Deportes que nos pinte las pistas o nos cambie un tablero de baloncesto?... ¿Cuántos temas podríamos sugerir?.
Las redacciones, a su vez, las podríamos dotar de una mayor fantasía, intentando, simplemente, salirnos de la cruel monotonía. Gianni Rodari, un famoso autor italiano, de profesión inventor de historias, en su famoso libro gramática de la fantasía (1979) nos aporta numerosas sugerencias para facilitar el arte de contar historias. Citaremos algunas que nos parecen especialmente atractivas:
- Qué pasaría si... Esta técnica conocida como la hipótesis fantástica es muy sencilla, para formular la pregunta se escogen al azar un sujeto y un predicado. La unión de ambos nos proporcionará la hipótesis con la que trabajaremos. ¿Qué pasaría si un hombre se despertara transformado en un inmundo escarabajo?. No es que Frank Kafka haya dado respuesta a esta pregunta con su maravilloso libro Metamorfosis, pero su forma podría haber seguido perfectamente esta secuencia: desarrollar una hipótesis completamente fantástica hasta sus consecuencias más trágicas.
- El binomio fantástico. Técnica que pretende provocar una chispa al unir dos palabras que no suelen tener relación. Es necesario que la aproximación de las dos palabras seleccionadas resulte insólita para que la imaginación se vea obligada a establecer un parentesco fantástico en que puedan convivir los dos elementos extraños. El procedimiento más simple para establecer una relación entre ellas es unirlas mediante una preposición. Así, podemos obtener diversas imágenes de un mismo par de palabras (perro-armario):
- El perro con el armario. - El armario del perro. - El perro sobre el armario.
- La piedra en el estanque. Esta técnica compara el efecto que provoca una piedra arrojada a un estanque con el efecto que puede provocar una palabra lanzada al azar en la mente,
buscando una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente.
Las orientaciones didácticas que hemos mencionado, específicamente, para la enseñanza de la expresión/composición escrita no debería hacer que olvidemos, otras de carácter general que tienen su aplicación en este ámbito del aprendizaje como son:
1) Los textos que confeccionen o trabajen los alumnos deberán ser en todos los casos, referidos a realidades muy cercanas a ellos, tanto vivencialmente como desde el punto de vista de sus intereses. Esta recomendación se convierte en necesidad cuanto menor sea el niño o cuanto mayores sean sus errores en la composición escrita.
2) El nivel de ayuda que debe prestar el profesor a un alumno que presenta errores en la composición escrita estará en relación directa con la gravedad de los mismos y, al menos al principio del refuerzo o tratamiento, deberá tener suficiente amplitud como para asegurarse de que el alumno alcanzará el éxito con su actividad. Con posterioridad, una vez el alumno haya comprendido el proceso, esta ayuda deberá ir disminuyendo poco a poco y lo importante será el trabajo autónomo del alumno, sin olvidar las situaciones de corrección y control del profesor.
3) En ningún caso debemos pensar que es suficiente “explicar” a los alumnos este programa. El refuerzo o desarrollo de la composición escrita, como casi todos los programas de este tipo, exige que los aprendizajes sean practicados de forma sistemática y con la continua supervisión del profesor durante un periodo de tiempo más o menos largo, con corrección del profesor de manera continuada.
4) Contrariamente a la opinión generalizada, según la cual la ordenación y pulcritud en la escritura son cuestiones de poca importancia, entendemos que estos aspectos no sólo tienen que ver con la “imagen” que ofrecemos mediante la escritura, sino que se relacionan con la claridad y el orden de las ideas, y ayudan de modo considerable a otros aspectos de la composición escrita como son los citados, la disposición interna de la escritura y el estilo.
5) Dado el carácter de los aprendizajes que tratan estos programas y las características de los alumnos y alumnas a los que, previsiblemente, se le aplicaría, es necesario que se dé en el profesor una actitud comprensiva respecto a los errores que cometen sus alumnos, así como una reconducción “amable” de los mismos (asociar la composición a estímulos tan “gratos” como “broncas”, burlas, desprecio, juicios negativos, etc. no es el mejor modo de animar a persistir en ella). También ha de ser una corrección “orientadora”, una ayuda para mejorar lo hecho, antes que una reconversión.
4.3.3. PROGRAMA DE REFUERZO DE LAS TÉCNICAS DE EXPRESIÓN ESCRITA Suele decirse con bastante frecuencia que “una imagen vale más que mil palabras”, y que vivimos en un mundo audio-visual en donde la escritura ha pasado a un segundo plano, sin embargo, las técnicas de expresión escrita siguen siendo uno de los objetivos básicos de la enseñanza obligatoria, a partir de los primeros años de la educación obligatoria. A los alumnos y alumnas se les exige expresarse correctamente por escrito, sin que exista un espacio y un tiempo suficiente, en la escuela, para el aprendizaje de dichas técnicas de expresión escrita. Expresarse correctamente por escrito no sólo es necesario para poder comunicar nuestros pensamientos y sentimientos, sino que -más sencillamente- la composición escrita es el recurso que con más fre- cuencia deben poner en juego nuestros alumnos cuando se trata de exponer aquello que han aprendido. En nuestras aulas, decir “examen”, es decir “examen escrito”.
En ese dominio de la composición escrita, un primer paso necesario es el dominio de las técnicas básicas de expresión, como son la narración y la descripción, a las que dedicaremos este programa de actividades. Por tanto, este programa va dirigido a alumnos y alumnas que presentan las siguientes características:
a) Poseen cierto dominio de la mecánica escribana, pero no realizan composiciones adecuadas a su nivel de enseñanza.
b) En sus composiciones escritas aparecen de forma persistente y continuada de orden en las ideas, de uso incorrecto de palabras, etc.
Cuando los alumnos a los que se destinan estos programas de desarrollo presenten errores de lectura y escritura propios del nivel de iniciación lecto-escritora, será necesario recurrir a los programas y actividades que hemos trabajado con anterioridad en este mismo volumen.
A. OBJETIVOS. Los objetivos que podemos plantearnos en un programa de desarrollo de la