• No results found

Chapter 3: HSE CHALLENGES IN LIBYAN OIL AND GAS INDUSTIRES

3.5 HSE Performance in Libya

3.5.5 HSE knowledge sharing in Libya

Hasta ahora le hemos echado un vistazo a tres posiciones para la investigación y la comprensión de existencias pasadas: la psíquica de médium, la parapsicológica y la religiosa. ¿Pero cómo se diferencia la posición psicoterapéutica de las perspectivas antes mencionadas y dónde coincide con ellas?

En primer término, la labor obvia del psicoterapeuta es naturalmente ayudar al paciente y no demostrar la exactitud de teorías o propagar una determinada ideología. Como ya he dicho en otras partes, yo le aclaro a todos mis pacientes, que para la efectividad de la terapia de preexistencia, es complemente indiferente si ellos creen en la reencarnación o no. Sin embargo, les exijo a mis clientes que crean en otra cosa, es decir, en un factor que es de principal importancia para todas las escuelas psicoterapéuticas que se derivan de Freud y de la hipnosis del siglo diecinueve: el poder curativo del subconsciente.

Cuando una persona con aptitudes paranormales me relata en trance, cómo ve mis existencias anteriores, haciendo uso de sus capacidades clarividentes, yo adquiero probablemente por medio de eso, valiosos conocimientos de capas de mi personalidad hasta ahora desconocidas, pero ese conocimiento es de naturaleza puramente psicológica. Exactamente como con un test psicológico bien organizado o con la consulta de un astrólogo, queda a mi disposición lo que hago con las informaciones respectivas. En el trabajo psicoterapéutico, tales evaluaciones pueden facilitar y enriquecer el procedimiento siguiente. Pero al fin y al cabo, el valor de los "mensajes" astrológicos o psicológicos depende de cómo reacciona el subconsciente del cliente en el trabajo terapéutico posterior.

Aunque no tengo ningún tipo de pretensión de disponer de facultades paranormales, me resulta bastante fácil reconocer sueños en los que existencias anteriores representan un papel. Así por ejemplo, una de mis clientes, a la que llamaré Peggy, se encontró una vez en un sueño, en un oscuro dormitorio donde había una cama de fierro. Ella soñó, además, con esclavos y máquinas de coser y vio una parte de una Biblia. Hasta ahí no había surgido nunca el asunto de existencias anteriores durante toda la terapia de Peggy. De hecho, efectuábamos más bien un análisis junguiano tradicional y nos ocupábamos muy intensivamente con los sueños de Peggy. Como no logramos establecer ninguna conexión personal con esclavitud o con dormitorios oscuros,

máquinas de coser o Biblias, yo dije: "Casi tengo la impresión de que un elemento preexistencia! representa algún papel en su sueño". En ningún caso deseo presentar esa intuición como paranormal, pero a mi juicio se trataba de una interpretación completamente aceptable.

Peggy reaccionó a mi comentario con un simple "quizás". Pero ya en la sesión siguiente me relató el siguiente sueño:

"Un amigo me dice que un hombre de Irving Trust está aquí. Dice que es hora de despertar. El Banco está enfurecido porque cientos de personas están involucradas en la historia”.

Peggy se dio cuenta de inmediato de la referencia simbólica de Irving Trust a Rip Van Winkle de Washington Irving. Ambos teníamos la impresión de cómo si una persona de otra época estuviera a punto de salir de su banco de memoria, donde se llevan las "cuentas" de cientos de personas. Y de hecho ella tuvo en la semana siguiente este sueño:

"Yo me encuentro en el siglo dieciséis. Soy un sacerdote viajero. Alguien ha muerto de lepra y yo estoy en su casa durante el ritual de limpieza y después le lavo a alguien las manos y los pies con la misma agua. Una voz dice: 'Ese ha sido tal vez el suceso decisivo para la extinción del reino'. Yo entiendo eso como si yo fuera responsable, aunque inocente, de la propagación de la lepra”.

Esa vez se trataba muy evidentemente de un sueño preexistencial, que acarreó otras investigaciones que no comentaré aquí. Lo importante es que en el momento en que se presentaron los sueños, no realizábamos una terapia formal de preexistencia. Pero un solo comentario de mi parte había bastado, para causar el recuerdo que hasta ese instante había estado adormecido en el subconsciente de Peggy. Las informaciones de un astrólogo o de un médium tienen a veces un efecto parecido.

Incluso ese breve ejemplo ya muestra muy claramente que la terapia de preexistencia le da importancia principalmente a la experiencia subjetiva del cliente y no le presta atención en absoluto a la autenticidad histórica o al significado de esas experiencias. Jamás les pido a mis clientes que inspeccionen el fondo histórico de un recuerdo, ya que eso podría ir en perjuicio de la intensidad inmediata de la imagen o de la historia que el cliente ve ante sus ojos interiores. Si en el transcurso de la terapia se cita o aparece espontáneamente un recuerdo preexistencial, entonces no lo considero como un fin, sino como un medio que puede ayudar a causar una catarsis emocional, una profundización del autoconocimiento o una sanación, y esos son por fin, según mi opinión, los propósitos principales de una psicoterapia.

En ese punto me diferencio, como psicoterapeuta, de mis colegas académicos los parapsicólogos, que en primer lugar están interesados en que si esas experiencias pueden servir como evidencia.

Como para el parapsicólogo todo gira en torno a un potencial material de comprobación, durante el trabajo se distancia en lo posible de la persona de prueba respectiva, para no "manipularla". Mientras el terapeuta trata de crear una atmósfera que ayude al paciente y confía en que el subconsciente de éste, de hecho va a producir aquellas imágenes y sensaciones que hacen posible un crecimiento emocional y una percepción de sí mismo que se ajusta a la realidad, el investigador no quiere tener que ver en ningún caso con fantasías, hipnosis o sugestiones.

Pero en los casos en que los parapsicólogos llegan a efectuar una regresión hipnótica, la mayoría de las veces están interesados en detalles externos, culturales e históricos, que se pueden verificar objetivamente. Para algunos investigadores, esos cuentos históricos de detectives tienen tal importancia, que a través de ellos desatienden en forma imperdonable los sentimientos de la

persona de prueba. Así se encuentra también en las conocidas grabaciones Bloxham, en las que se puede escuchar la historia de un tal Graham Huxtable, que con ayuda del hipnoterapeuta Arnall Bloxham recapituló la existencia de un marino del siglo dieciocho; un pasaje chocante. Huxtable vuelve a experimentar en profundo trance, un combate naval en el que recibe un disparo en una pierna; por eso él está como fuera de juicio por el dolor y grita a más no poder. Bloxham lo golpea abiertamente con la palma de la mano en la cara para despertarlo del trance, y le asegura que su pierna está intacta. Como se deduce del libro de Jeffrey Iverson Lives Than One?, en el que se documenta el trabajo de Bloxham, los dos hombres estaban profundamente sobresaltados por esa experiencia.

En una sesión terapéutica jamás se trae de vuelta al cliente tan rápidamente de su estado y nunca se le deja solo con una experiencia no superada así de dolorosa. Más bien es necesario un trabajo catártico muy minucioso, para que la persona afectada pueda aclarar el trauma en todos los planos y finalmente soltarlo, física, emocional y mentalmente. En el centro del interés está la persona y no cualquier suceso. Y en forma análoga, las grabaciones Bloxham contienen un rico material histórico, pero muy poco que tenga valor personal o psicológico, considerado desde el punto de vista terapéutico.

En esta ocasión deseo todavía hablar acerca de otra diferencia importante entre el interés principal del terapeuta y el del parapsicólogo. Quien hojea los ejemplos presentados en este libro, podría fácilmente obtener la impresión de que todos los recuerdos solamente sacan a la luz historias desconsoladas y traumáticas. ¿No hay entonces absolutamente ninguna (pre) existencia feliz o exitosa?, se pregunta quizás el lector imparcial. Por cierto las hay, pero no son el punto de interés para una terapia. Las personas se someten a una psicoterapia, porque están confundidas emocionalmente, depresivas, agotadas, etcétera. Por consiguiente, los recuerdos que aparecen al principio reflejan directamente los síntomas correspondientes y contribuyen a su aclaración. Para alguien que sufre emocionalmente, le sería más o menos igual de útil dirigir su atención hacia recuerdos felices, que lo conveniente que sería para un médico, iniciar un tratamiento de una pierna izquierda gravemente herida, a través de una revisión minuciosa de la pierna derecha.

Visto así, la investigación parapsicológica constituye un sano contrapeso a la orientación terapéutica sobre síntomas patológicos. Hay actualmente cada vez más documentaciones de recuerdos en los que los problemas emocionales no son la parte principal. Esos informes proporcionan una impresión promedio de los logros bastante confiable. Fracasos, alegrías y penas de casi todas las épocas históricas. La doctora Helen Wambach habla en sus libros sobre varios miles de personas que ella ha regresado a un estado preexistencial, sin referencia sobre ámbitos de problemas o puntos de vista terapéuticos. Ella solamente le pide a la persona de prueba que ha sido puesta en trance, ir mentalmente de siglo en siglo. Sus resultados nos proporcionan una imagen esencialmente equilibrada de existencias anteriores y ponen en su lugar a la impresión que podría imponerse levemente al ocuparse con recuerdos puramente terapéuticos. A causa de los resultados de sus investigaciones, ella ha llegado incluso a tener la opinión, de que en el transcurso de la historia, un setenta por ciento de las personas ha muerto en la cama y que la causa más frecuente de muerte ha sido la pulmonía.

No obstante, yo dirijo naturalmente primero la atención como terapeuta, a aquellos recuerdos más o menos traumáticos que yacen directamente bajo el umbral de la consciencia y no intento en absoluto "mejorar" el estado de un paciente, buscando activar historias felices en él, que tal vez pudieran compensar su dolor. El dolor, ya sea corporal o emocional, siempre indica que el organismo tiene, de alguna manera, una perturbación. Por eso, en lo posible hay que atacar el dolor directamente. Mientras algunos terapeutas son de la opinión de que para el mejoramiento del estado emocional, basta con activar imágenes hermosas o mejor dicho trascendentales; como figuras de guías espirituales, gurúes, ángeles o imágenes del Yo supremo, etc.; tengo que confesar que no comparto esa opinión. Ese procedimiento me parece como si se enviara la

caballería espiritual a la batalla, para salvar al Ego acosado. Sin embargo, de vez en cuando la muerte del antiguo Ego es exactamente lo que hace falta para que pueda aparecer un nuevo Yo.

Para los antiguos griegos, lo trágico tenía la función, según Esquilo, de producir "una transformación por medio del sufrimiento", y exactamente por esa razón, la peculiar interpretación de ese pueblo, de la tragedia y del suceso dramático como proceso de curación, es lo que más se acerca a mi concepto personal. También Jung recalcaba reiteradamente en sus escritos el lado positivo del sufrimiento e interpretaba su filosofía de la difícil tarea terapéutica, con las considerables palabras: "No encontramos la iluminación imaginándonos figuras de luz, sino llevando la oscuridad a la luz de la conciencia". Eso no significa, sin embargo, que recuerdos de existencias anteriores felices y satisfechas, no tengan importancia en la terapia de preexistencia, como veremos todavía en otra parte de este libro, sino solamente que no deberíamos despertarlas prematuramente o a costa de aquello que en forma muy sensata se ha denominado "crisis de curación".

Regresión hipnótica, imaginación activa