3 Data and methods
3.2 Section 1: Data
3.2.1 Human Mortality Database life tables
En el año 1990, diez años después de la aparición de su versión original en el artículo Minds, Brains and Programs, Searle publica el CRA en una versión más resumida y estructurada con el título “Is the Brain´s Mind a Computer Program?” en la revista Scientific American.
En este segundo artículo Searle formula y organiza el CRA como un argumento con axiomas y conclusiones claramente estructuradas que nos pueden servir ahora para clarificar de una manera más sistemática y acotada el CRA.
v Axioma 1: Los programas computacionales son formales (sintácticos).
Este primer axioma parece simplemente establecer el hecho de que los programas computacionales manipulan símbolos que son puramente formales o sintácticos19. Tal como lo vimos en el capítulo 1, un computador, en su definición más fundamental, es un dispositivo que procesa símbolos o representaciones de manera sistemática de acuerdo a ciertas reglas. Estas reglas que manipulan los símbolos son justamente el programa computacional. Y tal como Searle (1990) lo nota
“cualquier información que pueda ser expresada en un lenguaje puede ser codificada [simbolizada] en este sistema [programa computacional], y cualquier tarea de procesamiento de información que pueda ser resuelta por reglas explícitas puede ser programado” (p. 27).
Estas características fundamentales de los programas computacionales, resumidas en el axioma1, implican dos puntos importantes en el CRA:
19 La distinción entre sintáctica y semántica es entendida aquí de la siguiente manera general: “Decir que un sistema de representación es un lenguaje, es decir que sus elementos (oraciones y palabras) tienen una estructura sintáctica y semántica (…) Esencialmente, las características sintácticas de las palabras y las oraciones en el lenguaje son aquellas relacionadas a su forma en vez de su significado. Una teoría de la sintaxis para un lenguaje nos diría cuáles son las clases básicas de expresión en ese lenguaje, y qué combinaciones de expresiones son legítimas en ese lenguaje – esto es qué combinaciones de expresiones son gramaticales o están bien formadas (…) La tarea de una teoría sintáctica es decir qué categorías sintácticas fundamentales hay, y cuáles reglas gobiernan la producción de expresiones gramaticales completas desde la combinación de expresiones simples (…) Las características semánticas de las palabras y las operaciones son aquellas que están relacionadas con su significado. Una teoría del significado para el lenguaje es llamada “teoría semántica” (…) En efecto, es porque los símbolos tienen características semánticas que ellos son símbolos. Está en la naturaleza misma de los símbolos que ellos están en lugar de, o representan algo; estar por y representar son relaciones semánticas. (Crane, 2008. P. 137-138).
[Abstracción] En primer lugar, que la noción de símbolo y de programa computacional que manipula símbolos son nociones abstractas: “ellas [estas nociones] no tienen ninguna propiedad física esencial para definirlas y pueden ser implementadas en cualquier medio físico” (Searle, 1990, p. 27). Esta primera implicación, como veíamos en el capítulo anterior, está directamente relacionada con la realizabilidad múltiple que, en principio, posee cualquier programa computacional con respecto al hardware físico que la realiza.
[Ausencia de significado] Y, en segundo lugar, la formalidad que distingue a los programas computacionales implica que los símbolos que manipula el programa son manipulados sin referencia a ningún significado: “Los símbolos del programa pueden estar en el lugar de cualquier cosa que el programador o usuario quiera” (Searle, 1990, p.27). Es en este sentido que el axioma 1 afirma que los programas computacionales son sólo formales: los símbolos que manipulan poseen una sintáctica (forma), pero no una referencia semántica intrínseca al símbolo manipulado.
v Axioma 2: Las mentes humanas tienen contenido mental (semántica)
Este segundo axioma, de acuerdo con Searle, es sólo un recordatorio de que los estados mentales tienen contenido mental20. Es decir
20 En términos generales, la concepción de Searle sobre la intencionalidad de los estados mentales es presentada por medio de una analogía con el lenguaje: “Los estados intencionales representan objetos y estados de cosas exactamente de la misma manera que los actos de habla representan objetos y estados de cosas” (1979, p.75). Para Searle, las características fundamentales de un estado intencional, que tienen un análogo en el caso del lenguaje, son básicamente dos: (i) distinción entre contenido representativo y modo psicológico; (ii) distinción
“Es en virtud de su contenido que ellos pueden ser acerca de objetos y estados de cosas en el mundo. Si el contenido implica lenguaje, debe haber sintaxis en adición a la semántica, pero la comprensión lingüística requiere al menos un marco semántico. Si, por ejemplo, yo estoy pensando acerca de la última elección presidencial, ciertas palabras irán atreves de mi mente, pero las palabras son acerca de la elección sólo porque yo le adjunto significados específicos a esas palabras, de acuerdo a mi conocimiento del inglés” (1990, p.27)
Este último caso de “pensar acerca de la última elección presidencial” sería completamente distinto a lo que parece que Searle estaría haciendo en la habitación china. En efecto, los símbolos chinos que está manipulando dentro de la habitación no parecen tener adjunto un significado para el propio Searle que los está manipulando. v Axioma 3: La sintáctica por sí misma no es ni constitutiva ni suficiente para la
semántica.
Este tercer axioma parece ser justamente aquel que ha intentado justificar Searle con el experimento de la habitación china:
entre diferentes direcciones de ajuste (mente-mundo, mundo-mente o dirección nula) que determinan las condiciones de satisfacción del estado intencional. Así, todo estado intencional consistiría en un contenido representativo que es expresado en un cierto modo psicológico que representa objetos y estados de cosas de una manera análoga a lo que ocurre con el lenguaje. (Ver más en Searle 1979 “What is an Intentional State?”)
“tener los símbolos por sí mismos – tener sólo la sintáctica- no es suficiente para tener semántica. Solamente manipular símbolos no es suficiente para garantizar el conocimiento de lo que ellos significan (…) A un nivel este principio es verdadero por definición21. Uno puede, por supuesto, definir los términos semántica y sintáctica de diferente manera. El punto aquí es que hay una distinción entre elementos formales, que no tienen un significado intrínseco o contenido, y aquellos fenómenos que tienen un contenido intrínseco” (Searle, 1990, p.27).
De estos tres axiomas Searle deriva su primera conclusión:
v Conclusión 1: Los programas no son ni constitutivos ni suficientes para las mentes. Esta conclusión es otra manera de afirmar que la IAF es falsa en cuanto justamente (la IAF) supone lo contrario a lo que esta conclusión afirma. Searle, junto con especificar esta conclusión, proporciona cuatro aclaraciones sobre esta conclusión que intentan mostrar aquello que muestra y no muestra el CRA:
I. Searle no intenta probar que un computador no puede pensar:
a. “Debido a que cualquier cosa puede ser simulada computacionalmente, puede ser descrita como computacional, y como nuestros cerebros pueden a ciertos niveles ser simulados, se sigue trivialmente que nuestros cerebros son computadores y ellos ciertamente pueden pensar. Pero, desde el hecho de que un sistema puede ser simulado por manipulación simbólica, y del hecho que está pensando, no se sigue que pensar es equivalente a manipulación simbólica formal” (Searle, 1990, p.27)
21 Ver pie de página Nº 3 sobre la distinción de Tim Crane entre semántica y sintáctica en la articulación de cualquier lenguaje. Parece que Searle, aunque no lo específica, tiene una distinción similar a la base de esta afirmación.
II. Searle no intentaba con el CRA mostrar que sólo sistemas biológicos como nuestros cerebros pueden pensar:
a. “Ahora mismo esos son los únicos sistemas que conocemos por hechos que pueden pensar, pero podríamos encontrar otros sistemas en el universo que puedan producir pensamientos conscientes, y podríamos incluso llegar a ser capaces de crear artificialmente sistemas pensantes” (Searle, 1990, p.27)
III. Searle supone una versión de la IAF que afirma que los programas computacionales deben pensar porque en ellos está todo lo que significa pensar: manipulación de símbolos de acuerdo a reglas.
IV. Con el CRA Searle ha intentado refutar a la IAF tal como está formulada en III: a. “el programa es solamente una cuestión de manipulación formal de símbolos – y sabemos, de manera independiente, que las manipulaciones simbólicas por si mismas no son suficientes para garantizar la presencia de los significados” (Searle, 1990., p.27).
v Axioma 4: el cerebro causa a la mente.
Con este cuarto axioma Searle aparece como un intento de respuesta a la siguiente pregunta: “Si los humanos son, al menos en un sentido trivial, computadores, y si los humanos tienen semántica, entonces (…) ¿cuál es, de hecho, la diferencia entre los cerebros de los animales y los sistemas computacionales que le permite al argumento de la habitación china trabajar en contra de los computadores, pero no de los cerebros?” (Searle, 1990, p.28)
Para llegar al axioma Nº 4, y responder a la última pregunta, Searle parece articular el siguiente argumento:
a) Los procesos computacionales, por definición, son completamente independientes de una referencia a un realizador físico.
b) En lo que respecta a los cerebros, a pesar del poco conocimiento de la ciencia actual en cómo producen estados mentales, parece estar claro que hay procesos neurobiológicos involucrados en la producción de fenómenos mentales por parte del cerebro.
c) El cerebro no sólo instancia patrones formales o programas, sino que también causa eventos mentales en virtud de procesos neurobiológicos con propiedades físico-químicas específicas.
d) Por lo tanto, los fenómenos mentales son causados por el cerebro y sus propiedades físico-químicas específicas (y no sólo por la activación de patrones formales). Desde esa afirmación, Searle deduce su siguiente conclusión fácilmente:
v Conclusión 2: Cualquier otro sistema capaz de causar mentes, tendría los poderes causales (al menos) equivalentes a los de los cerebros.
Searle ofrece un ejemplo claro para entender esta segunda conclusión: “Esto es como decir que, si un motor eléctrico es capaz de mover un automóvil tan rápido como uno a gasolina, debe tener (al menos) un poder de output equivalente” (Searle, 1990, p. 29). Según él, esta segunda conclusión no implica una selección de mecanismos específicos (y excluyentes) para causar lo mental, es decir, no implica afirmar que sólo los sistemas biológicos podrían causar fenómenos mentales, sino que, sea cual sea el sistema que sea capaz de hacerlo, debe tener capacidades causales equivalentes al de los cerebros que conocemos hoy sin importar que sus mecanismos sean distintos. Desde este punto las siguientes conclusiones parecen derivarse desde esta segunda conclusión sin añadir nada que no hayamos abordado antes:
v Conclusión 3: Cualquier artefacto que produjese fenómenos mentales, cualquier cerebro artificial, tendría que ser capaz de duplicar los poderes causales específicos de los cerebros, y no podría hacerlo sólo por medio de la ejecución de un programa.
v Conclusión 4: La manera en que los cerebros humanos realmente producen fenómenos mentales no puede ser solamente en virtud de ejecutar un programa computacional.