• No results found

Chapter 5 Results and Analysis

5.1 Quantitative Research Result

5.1.2 Hypotheses Testing

La preocupación por la seguridad del paciente no es nueva, situándose sus raíces en el conocido aforismo hipocrático de primum non nocere. Sin embargo, ya desde el estudio de Brennan (4) en 1991, pero sobre todo con la publicación en 1999 del informe “To err is

human” (5) elaborado por el Institute of Medicine de EEUU en el que se ponía de

manifiesto que entre 44.000 y 98.000 norteamericanos fallecían anualmente debido a fallos y errores cometidos en el sistema sanitario de EEUU, más que por accidentes de automóvil, el cáncer de mama o el SIDA, y que un 7-14% de las hospitalizaciones presentaban un evento adverso (EA) relacionado con la atención sanitaria, ésto supuso un aldabonazo y un punto de inflexión para el desarrollo de actividades orientadas hacia la mejora de la SP.

Este informe, además de evidenciar los problemas de seguridad debidos a la atención sanitaria, identificó que estos EA se producían por múltiples fallos en el complejo sistema sanitario actual y que un elevado porcentaje eran prevenibles.

Pero la importancia de la investigación se encontraba en que el IOM, al mismo tiempo que identificó los EA, planteó diversas estrategias para conseguir una reducción del 50% de los mismos en cinco años. La evaluación posterior de dicho objetivo se calificó como desalentadora, sin embargo, se produjo a consecuencia de la misma un movimiento por la seguridad de los pacientes a nivel mundial.

Así, las principales organizaciones con responsabilidad en cuestiones de salud y servicios sanitarios como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Pan Americana de la Salud (OPS), el Comité de Sanidad del Consejo de Europa, diversas agencias y organismos internacionales han desarrollado a lo largo de los últimos años estrategias para proponer planes, acciones y medidas legislativas que permitan desarrollar la SP y controlar los eventos adversos evitables en la práctica clínica (3).

Y si el estudio “To err is human” puso de manifiesto el riesgo sanitario, pocos años después una de las organizaciones pioneras en materia de SP, el National Quality Forum (NQF), en un informe del año 2003, identificó lo que podría considerarse como la primera respuesta a los problemas de SP, identificando “30 prácticas seguras” siendo la primera de ellas la promoción de una cultura de seguridad del paciente (CSP) en los servicios sanitarios.

En el año 2004, en el marco de la 57ª Asamblea de la OMS se creó la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente (AMSP) con el fin de coordinar y difundir las prácticas seguras en todo el mundo (6-8).

Dentro de las acciones que ha propuesto esta Alianza las cinco primeras fueron las siguientes: los “Retos Mundiales para la seguridad del paciente”, “Pacientes para la seguridad del paciente”, “Taxonomía para la seguridad del paciente”, “Investigación para la seguridad del paciente” y “Notificación y aprendizaje”.

En 2005 el Consejo de Europa en la “Declaración de Varsovia sobre la Seguridad de los pacientes” señaló la seguridad de los pacientes como un reto europeo. En sus conclusiones propuso como una estrategia común para los países miembros, mejorar la SP mediante tres acciones clave: a) el desarrollo de una cultura de la seguridad del paciente con un enfoque sistémico y sistemático; b) el establecimiento de sistemas de información que apoyen el aprendizaje y la toma de decisiones, y c) la implicación de los pacientes y de los ciudadanos en el proceso (9).

En este contexto, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI), responsable como establece la Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), de mejorar la calidad del sistema sanitario en su conjunto, ha situado la seguridad del paciente como uno de los elementos clave de la mejora de la calidad. Asimismo cabe destacar el papel que ha desempeñado la Agencia de Calidad del SNS, promoviendo el documento de consenso sobre Estrategias de Seguridad del Paciente

(10) (figura 2),y el Plan de Calidad del SNS (11, 12) que viene desarrollándose desde el año 2005 en coordinación con las distintas comunidades autónomas. La estrategia número 8 de dicho Plan tiene como finalidad mejorar la seguridad de los pacientes atendidos en los centros sanitarios del SNS y presenta seis objetivos específicos siendo el primero de ellos promover y desarrollar el conocimiento y la cultura de seguridad del paciente entre los profesionales y los pacientes en cualquier nivel de atención sanitaria.

Complementariamente, el resto de objetivos se centran en actuaciones dirigidas a: • Diseñar y establecer sistemas de información para evaluar la estrategia de SP -

indicadores de SP- y de notificación de incidentes relacionados con la seguridad del paciente (IRSP).

• Implantar prácticas seguras recomendadas en los centros del SNS tales como higiene de manos, cirugía segura, cuidados de enfermería, infecciones relacionadas con la atención sanitaria (IRAS), errores de medicación, identificación de pacientes, entre otras.

• Promover la investigación en seguridad del paciente como generadora de nuevos conocimientos sobre SP.

• Fomentar la participación de pacientes y ciudadanos en las políticas que se desarrollan en SP.

• Promover la participación de España y aumentar su presencia en foros internacionales sobre SP.

Asimismo, algunas Comunidades Autónomas tales como Andalucía (13), Madrid (14), Valencia (15), Extremadura (16), Baleares (17) y Cataluña (18) entre otras, alineadas con los objetivos del Plan de Calidad, también han desarrollado planes estratégicos autonómicos de seguridad conformes a sus necesidades y recursos.

Figura 2. Objetivos de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud