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Para el Führer la formación de los jóvenes alemanes era una de las piedras angulares del Tercer Reich, buscando un adoctrinamiento sistemático y eficaz. La educación nacionalsocialista tenía varias etapas. Una común a todos en la sociedad a través del fuerte sistema de propaganda, que no abordaremos en profundidad, siendo su máximo representante Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda. Simplemente señalar que se utilizaron juegos de mesa y juguetes para difundir la propaganda racial y política entre los jóvenes alemanes, inculcando el militarismo en los niños. Algunos de estos juegos fueron:

¾ Juden Raus (en español, Judíos fuera) aparentemente era sólo un juego de

mesa para toda la familia de dos a seis jugadores. Se jugaba en un tablero, con dados, unos peones y unos cuantos sombreros acabados en punta. El juego tenía por objetivo capturar a los judíos (representados por los sombreros que llevaban en la Edad Media) y expulsarlos de la ciudad, que estaba marcada en el tablero mediante una muralla. En el tablero se lee “Wenn sie es schaffen, zu vertreiben sechs juden sie einen klaren sieg haben“ (En español, “Si te las arreglas para

expulsar a seis judíos habrás conseguido una clara victoria.”)

¾ “Bomber über England” (En español, “Bombas sobre Inglaterra”) de 1940 fue

mucho más popular. Al estilo del Risk, invitaba a idear estrategias para "aniquilar" al enemigo. El juego iba acompañado con la música popular alemana de la época del mismo nombre, “Wie schön ist es, bomben auf England zu sehen und wissen, dass wir gewinnen werden” (En español, "qué bello es ver caer bombas sobre Inglaterra y saber que venceremos").

Un segundo adoctrinamiento muy básico se recibía dentro de la escuela, basado principalmente en el sentimiento nacional alemán. El adoctrinamiento no se hacía a la ligera, se partía de unos conocimientos pedagógicos bastante avanzados. La liga de profesores nacionalsocialista recibió, a su vez, una serie de cursos para que educaran a los niños de una determinada manera. El objetivo principal era que los niños creyeran a pies juntillas en el Führer, al que veían como un ser superior e infalible. Esta familia ideológica se superponía a la familia biológica.

Mientras los censores eliminaban algunos libros de las aulas, los educadores alemanes introducían nuevos libros de texto que enseñaban a los estudiantes el amor a Hitler, la obediencia a la autoridad del Estado, el militarismo, el racismo y el antisemitismo.

Señalamos algunos problemas de matemáticas de textos educativos alemanes citados por Gamm, Kult, Hamburg, y Loening (1962):

Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un aprendiz 2 marcos.

1. Haced un gráfico con estas cifras.

2. Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado?

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Desde el primer día de clases se infundía a los niños alemanes el culto a Adolf Hitler. Su retrato estaba presente en todas las aulas. Los libros de texto con frecuencia describían la emoción que sentía un niño al ver al líder alemán por primera vez.

Y un tercer adoctrinamiento, se recibía a través de las organizaciones juveniles. A partir de 1920 el partido nazi resaltaba que el “Partido” era un movimiento de jóvenes identificando esta juventud a características como dinamismo, fortaleza o progresión. Millones de jóvenes alemanes convencidos de ello por el nazismo en las aulas y a través de actividades extraescolares. Desde enero de 1933 de 50 mil miembros pasan a más de dos millones, a finales de año. En 1936 se alcanzaron los 5,4 millones, y en 1939 fue obligatoria la pertenencia al partido, prohibiendo o disolviendo cualquier organización juvenil rival.

En las Juventudes Hitlerianas ya había más contenido político, pero difícil de entender. En el fondo, el corpus ideológico del nazismo era muy complejo. Muchos nazis leían “Mi lucha” una y otra vez, sin lograr comprender cabálmente sus enseñanzas. Se les inculcaban muchos valores propios del nazismo y se les introducía en una burbuja subjetiva de la que era muy difícil salir.

Los líderes de la juventud utilizaban actividades grupales muy controladas y montajes de propaganda, como grandes concentraciones en las que abundaban rituales y espectáculos, para crear la ilusión de una comunidad nacional que se extendía a través de las divisiones religiosas y de clases sociales que caracterizaban a Alemania antes de 1933.

El propósito original era entrenar a los niños para el ingreso a las SA (Tropas de Asalto), una formación paramilitar del Partido Nazi. Sin embargo, después de 1933, los líderes de la juventud buscaron integrar a los niños en la comunidad nacional nazi y prepararlos para servir como soldados en las Fuerzas Armadas o, posteriormente, en las SS.

Los líderes de la juventud utilizaban actividades grupales muy controladas y montajes de propaganda, como grandes concentraciones en las que abundaban rituales y espectáculos, para crear la ilusión de una comunidad nacional que se extendía a través de las divisiones religiosas y de clases sociales.

La Juventud Hitleriana combinaba deportes y actividades al aire libre con la ideología. Del mismo modo, la Liga de Jóvenes Alemanas hacía hincapié en el atletismo colectivo y la gimnasia rítmica, ya que las autoridades de salud alemanas consideraban menos agotadora para el cuerpo de la mujer y mejor orientada para prepararles para la maternidad. Las exhibiciones públicas de estos valores alentaban a hombres y mujeres jóvenes a abandonar su individualidad en favor de los objetivos del colectivo ario. Al cumplir los dieciocho años los varones debían alistarse de inmediato en las Fuerzas Armadas o en el Servicio de Trabajo del Reich. Aproximandose la derrota, se reclutó a jóvenes alemanes menores de dieciséis años para defender al Reich, junto con adultos de más de 60 años, en las unidades de “Volkssturm” (En español, “Tropas de Asalto Populares”).

Después de la rendición incondicional en mayo de 1945, algunos menores alemanes continuaron peleando en grupos de guerrilla conocidos como “Hombres lobo”. Durante el año siguiente, se exigio a los alemanes jóvenes someterse al proceso de “desnazificación” y formación para la democracia destinado a contrarrestar los efectos de doce años de propaganda nazi.

Sin embargo, no toda la juventud alemana apoyo el nazismo. Destaca el movimiento cristiano de resistencia no violenta, la Rosa Blanca (en alemán: Die weiße Rose). Fundado en junio de 1942 y existió hasta febrero de 1943. Sus miembros redactaron, imprimieron y distribuyeron hojas en las que se animaba a la resistencia contra el nacionalsocialismo, además de pintar eslóganes antinazis.

Frente al holocausto se definen tres grupos: - Los ejecutores o perpretadores - Las victimas

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- Los observadores o espectadores

Este último grupo es difícil de definir, ya que hasta que punto una persona es responsable o no de los hechos que suceden a su alrededor. Esto es aún más complicado cuando se trata de menores que sólo conocieron como “única verdad” el nazismo. Ejemplo de esta situación es la descrita por Melita Maschmann (1918- 2010) en su libro de memorias escrito en 1964 "Cuenta rendida" (en alemán Fazit) describe como con quince años se unió a las Juventudes Hitlerianas. Antes y durante la Segunda Guerra Mundial, Maschmann trabajó en las altas esferas de prensa y propaganda del Bund Deutscher Mädel, sección de la organización juvenil nazi de las niñas, y, más tarde supervisó el desalojo de los agricultores polacos y el reasentamiento de las minorías étnicas alemanes en sus fincas. Arrestada en 1945 a la edad de veintisiete años, completó un curso de desnazificación obligatoria y se convirtió en una periodista independiente. Estas memorias se incluyen en la lista de lectura de la escuela secundaria en algunos distritos escolares alemanes. Maschmann parte del concepto elaborado por Hannah Arendt en el libro “Eichmann en Jerusalén”, con el subtítulo “Un informe sobre la banalidad del mal” (1963). La banalidad del mal inicialmente se refiere al comportamiento de Eichmann en el juicio, no mostrando ni culpa ni odio. Eichmann buscaba mejorar en su puesto laboral y alega que él no tenía ninguna responsabilidad porque estaba simplemente "haciendo su trabajo". En palabras de Arendt (1963:135) “Él cumplió con su deber...; no sólo obedeció las órdenes, que también obedeció a la ley.”

Paralelamente, a los niños y niñas judíos se les prohibió tener animales domésticos, ir a nadar o cantar y fueron arrancados de sus escuelas. Algunos de los testimonios de lo que significo para ellos se recogen en sus diarios. Jana Hershkowitz, superviviente del holocausto, recoge en su libro “Quería volar como una mariposa” el sentir de todos:

Cumplí seis años. Llegó el día de inicio del año escolar. Marisha, mi amiga polaca, me ofreció ir con ella a la escuela con otros niños de la ciudad. Marisha entró por la puerta, y detrás de ella yo.

“Buenos días”, saludó el portero. “¿A dónde vas?”, preguntó. “A la escuela, a primer grado”, contesté con orgullo.

El hombre se cruzó en mi camino.“Tú no puedes”, me dijo agresivamente. “Pero tengo seis años…’’

“¡Tú eres judía!”: dijo, “Los judíos no tienen derecho a estudiar. En esta escuela no hay lugar para los judíos”.

Vi a Marisha alejarse, hasta entrar a la escuela. “¡No lloré! Soy judía y este no es mi lugar. El año escolar comenzó sin mí." (p.13)

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