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Identifying and Calculating Relevant Variables

3. Methodology

3.1 Identifying and Calculating Relevant Variables

Los múltiples incentivos a la actividad comercial comenzaron a mostrar resultados en la década de 1840.68 Un indicador sugerente es el comportamiento del sector externo; entre 1845 y 1849 -primer quinquenio en que se sistematizó la estadística- el valor del comercio exterior creció a una tasa media acumulativa anual de 7,8 por ciento, a pesar de que ése no fue un período exento de dificultades.69

El “motor” del crecimiento era Valparaíso, que en un par de décadas se había convertido en una atractiva y activa plaza comercial internacional. De allí que en cuanto a la composición social del sector, no constituyese sorpresa el que, en 1849, el 45 por ciento de un total de 215 establecimientos comerciales -mayoristas y

68

. Una estimación sugerente en el artículo Lüders, que sugiere una tasa de crecimiento del producto geográfico bruto de 3,8 por ciento para la década de 1840.

69

. Cálculo con datos de Dirección General de Contabilidad, La Hacienda Pública de Chile desde la

minoristas- registrados en Valparaíso, eran de propiedad de extranjeros, especialmente británicos.70

Se ha argumentado, sin embargo, que en aquellos años los mercados sudamericanos eran demasiado pequeños como para atraer un flujo comercial considerable desde Gran Bretaña y que su importancia para el comercio internacional de ese país fue mínima.71 Sería ingenuo esperar de las nuevas repúblicas latinoamericanas, caracterizadas por atrasos productivos seculares, con mercados de limitado desarrollo, severamente castigadas por las guerras de emancipación, que emergían fuertemente convulsionadas por los rigores de ellas en la forma de numerosas guerras civiles o “revoluciones”, y que enfrentaban problemas tan agudos como el de la organización del Estado- condiciones que las convirtiesen en forma automática en importantes consumidores de productos manufacturados. Además, ni los medios de transporte y comunicación existentes hasta la década de 1840 hacían posible que se hubiese generado un proceso de integración fluida de sus economías con las más desarrolladas de Europa noroccidental, como tampoco entre ellas. De otra parte, resulta importante señalar que por muy débil que haya sido la demanda americana, la saturación y el copamiento de esos mercados fueron determinantes, a pesar de los reducidos volúmenes remitidos, para reorientar desde entonces la producción local básicamente en función de los requerimientos del mercado internacional. En otras palabras, al saturarse rápidamente los reducidos mercados domésticos quedó cerrada la posibilidad de que se generara la producción orientada a ese mercado, dejando como única alternativa la producción para el mercado internacional, con toda la vulnerabilidad asociada a ese proceso.72

Desde la perspectiva de las nuevas repúblicas, el comercio europeo que se expandió por el área a partir de la década de 1820 fue en algunos casos de crucial importancia, pues constituyó el único factor dinámico para economías en que la estabilidad constituyó, en la práctica, constituía un factor de estancamiento. En ese contexto, el caso de Valparaíso constituye un buen ejemplo de factor de estímulo

70

. Bauer, Tables 4 & 5, pp. 38-39.

71

. Platt, especialmente capítulo I.

72

. Heraclio Bonilla, “Las consecuencias económicas de la independencia en Hispanoamérica”, en Economía, vol. XI, Nº 22, 1988, pp. 133-143.

para una economía que enfrentaba serias dificultades. Más aún, si se acepta que el crecimiento económico del país hasta mediados de la década de 1870 fue notable, y que ello se explica por su creciente articulación con la economía mundial, entonces el rol del puerto se convierte en determinante de la fortuna del conjunto de la economía.

Incluso para un considerable número de comerciantes ingleses, la atracción ejercida por ese puerto fue considerable, tal cual se constató a comienzos de la década de 1850; y los resultados fueron más que satisfactorios en muchos casos. A partir de mediados de siglo, la actividad comercial se intensificó como producto de una nueva expansión de las economías europeas y de la demanda y flujo naviero que generó el descubrimiento de oro en California; pero la forma de operar de las casas comerciales, aún la de aquellas que recién se instalaban no se alteró de manera fundamental. Así, Williamson, Duncan & Co. definió su actividad y la de su matriz en Gran Bretaña en los siguientes términos

...el principal deber que recae sobre la casa de Liverpool [es] el procurar, a través de compra o en consignación, los bienes para ser enviados a la dirección de la casa de Valparaíso; y el principal deber de la casa de Valparaíso será el efectuar las ventas, como también procurará a través de compras o en consignación los productos de la costa oeste de Sud América para ser enviados a la dirección de la casa de Liverpool.73

La "casa de Valparaíso", que veinte años más tarde llegó a ser una de las principales mayoristas de la plaza y de la "West Coast", obtuvo importantes ganancias desde el comienzo de sus operaciones en 1852 y ellas fueron un importante factor en la consolidación de la "Liverpool House". Los informes quincenales de Valparaíso a Liverpool durante los primeros años de operaciones de la firma, que contenían detalles sobre las ventas y recomendaciones sobre envíos de mercancías, registran también numerosas notas marginales con comentarios tales como: "hemos vendido a mejor precio de lo que esperábamos" o "nos hemos sobrevendido". En 1858, en medio de la primera recesión externamente inducida que afectó al país, Stephen Williamson, el socio residente en Valparaíso, escribió:

73

“...nuestro negocio aquí es muy bueno, aunque derivado de su extensión geográfica, hay fuertes sumas que nos son adeudadas”.74

En ese mismo año las operaciones y el estado de la casa matriz eran bastante precarios debido a “la guerra de Crimea y el motín de la India [que] deprimieron los mercados”. Nada podía hacerse en Liverpool para corregir esa situación, pues las ganancias, que en 1853 habían llegado a £1.400 (alrededor de $7.000), a contar de ese año se habían reducido y hasta 1862 no excedieron las £1.000. Más aún, en 1856 pérdidas en operaciones comerciales eliminaron las exiguas ganancias acumuladas en los años anteriores y redujeron el capital de la firma.75 Tan crítico llegó a ser el estado de los negocios de la casa matriz, que en 1858 el propio Stephen Williamson se trasladó a Liverpool para intervenir en su reorganización; para ello, los socios echaron mano a las ganancias acumuladas en los años anteriores en Chile, de manera tal que hacia fines de 1859 la “casa de Valparaíso” había puesto a disposición de Balfour, Williamson & Co. (“la casa de Liverpool”) £61.000. Un año más tarde los aportes de la “casa de Valparaíso” habían aumentado a £85.000. Las remesas de la “casa de Valparaíso” fueron el factor decisivo, y en 1862 Liverpool registró sus primeras ganancias sustanciales después de muchos años: £5.000. En 1863 la cuenta de crédito de Williamson, Duncan &

Co. de Valparaíso, por un valor de £130.000 (unos $650.000) fue transferida a Balfour, Williamson & Co. de Liverpool. Todos los stocks deficitarios fueron

eliminados y la hoja de balance se tornó, por fin, positiva.76

La importancia de Valparaíso para las grandes casas comerciales inglesas quedó confirmada durante los años de la crisis comercial (1858-1861). Nuevamente el caso de Williamson, Duncan & Co. es ilustrativo pues en los años 1858-1859 acumuló ganancias por cerca de £45.000, lo que explica su rol en el rescate de la firma de Liverpool y la calidad de la plaza en que operaba.77 Los propios socios residentes en Gran Bretaña declararon que “no creían necesario describir el alivio que representó el envío” de Valparaíso y agregaban que se encontraban

74

. BW, Williamson to Balfour, Valparaíso 12.II.1858; Stephen Williamson's Letter-book Nº 1.

75

. Wallis Hunt, Heirs of Great Adventure. The History of Balfour, Williamson and Company Limited (2 vols, London, 1951), vol. I, pp. 34-35.

76

. Ibid., p. 36

77

“sorprendidos de constatar el sorprendente nivel de buenos negocios que hemos estado haciendo con Uds., cuyos retornos son de una escala mucho mayor de lo que alguna vez habíamos soñado”.78

Williamson, Duncan & Co. no constituían una excepción entre las grandes

casas comerciales instaladas en el puerto, y la importancia del tráfico desarrollado en él quedó ratificado por la consolidación de muchas otras, sobre la base de procedimientos similares. No sin razón, al comentar en 1851 sobre las actividades de los comerciantes ingleses, el teniente Gillis afirmó que "sus negocios [eran] tan rentables, que los socios [estaban] en situación de retirarse con hermosas fortunas después de doce o quince años". En efecto, al retirarse de la firma David Duncan, recibió alrededor de £25.000 por su participación en la firma, después de exactamente veinte años de labor en Chile.79

Detrás de todo ello existía un mercado que creció lenta pero sostenidamente en las décadas de 1830 y 1840 y que, a partir de los primeros años del siguiente decenio no sólo comenzó a crecer en forma más acelerada, sino que se diversificó, se hizo más complejo, y mejoró en calidad. Como informaba The Times años más tarde, "el país está tranquilo y próspero y como dice El Mercurio la apatía y silencio que aflora del orden público es mucho más preferible a la febril actividad producida por las conmociones políticas. Chile ha adoptado la educación como remedio contra la revolución y, aunque lentamente, con seguridad funcionará. V”. En cuanto al panorama comercial, señalaba: “durante la última quincena ha tenido lugar una mejoría en los negocios, principalmente como consecuencia de ventas para el consumo local y para el interior. Una rebaja en los fletes ha dado también origen a un incremento en las transacciones en el comercio de exportación, principalmente en minerales, cueros y harina. El algodón ha estado activo y nuevamente los británicos y americanos han quedado sin stocks. En lanas han tenido lugar algunas importantes transacciones. La cerveza en alta demanda, el lino activo, sedas de buena calidad requerida. Aceite de oliva avanzando y el azúcar ha estado activo y

78

. Ibid., Balfour to Williamson, 23.VIII.1859; Stephen Williamson's Letter-book No. 1.

79

se han efectuado ventas especulativas”.80 Dos meses más tarde el mismo periódico informaba que

... los negocios en Valparaíso en la quincena que finalizó el 30 de marzo han estado muy animados y las llegadas de puertos extranjeros fueron numerosas. En manufacturas de algodón de todo tipo, especialmente doméstica y de ropa de damas la demanda fue buena y el stock a la mano demasiado pequeño para los requerimientos del mercado. Las lanas estuvieron muy activas. En la mayor parte de las mercancías el mercado estuvo plenamente abastecido, frazadas grandes en gran venta, alfombras escasas, sedas plenamente abastecido. Linos deprimidos, metales de todo tipo con demanda limitada. Aceite y alcoholes abundantes. Cerveza escasa y en demanda. Vino en stock y con fuerte pero limitada demanda. Azúcar mejorando. Jabón escaso y requerido.81

El comentario de junio de 1860 se refería al progreso del comercio, a la producción en el país y al tráfico marítimo- comercial en Valparaíso en el primer cuarto del año; respecto de lo último, se informaba de 518 recaladas y 476 zarpes.82 A fines de septiembre, El Mercurio informaba que en dos días habían entrado al puerto 31 navíos mercantes, la mayoría de ellos con puerto de origen en Europa, que habían generado una gran actividad en el mercado. Por un lado, las numerosas recaladas de naves se habían traducido en una buena y variada oferta de todo tipo de mercancías; por otro, la presencia de compradores de todas las provincias, que habían venido a “reabastecer sus existencias para la próxima temporada, que comenzó con las festividades cívicas de Septiembre”, había producido una gran animación. En el rubro exportación, las transacciones habían sido limitadas debido a la escasez de algunos productos como minerales de cobre, cueros y lana, y a que otros eran ofrecidos en cantidades insuficientes. Pero abundaba el “dinero para transacciones al por mayor”, con la consiguiente baja en las tasas de interés. Dos semanas más tarde la misma publicación señalaba que de los 19 navíos llegados en

80

. Loc. cit., 17.III.1860. El informe está referido a la situación cuarenta y cinco días antes de su publicación.

81

. Ibid., 14.V.1860. Nótese que, como en la nota anterior, la oferta no es cualitativamente diferente a aquélla de fines de la década de 1820.

82

la primera semana de octubre, seis procedían de puertos británicos, cuatro de Francia, cuatro de los Estados Unidos, uno de Alemania y uno de Bélgica.83 Esas eran las conexiones comerciales de Chile al iniciarse una de las etapas más activas, desde el punto de vista de su evolución económica, a contar de la emancipación.

En efecto, desde ese año y hasta 1875, el crecimiento de la economía en general, y de los sectores directa o indirectamente vinculados al sector externo, fue notable. En lo que concierne a la actividad comercial de Valparaíso –“el motor que inyectó dinamismo al sistema”-, ella continuó desarrollándose en forma acelerada y permitió la ampliación del espectro de actividades emprendidas por los establecimientos comerciales.84

Nuevamente la correspondencia de Williamson, Balfour & Co. arroja luz acerca de esto. En 1864, Stephen Williamson -un hombre "as happy as the day is

long"-, escribió acerca de "las ventas récord en Chile" en el contexto de un informe

sobre el estado general de la firma; su auspicioso estado era el reflejo de la prosperidad lograda en Chile.85 En efecto, el nivel alcanzado por la "casa de Valparaíso" hacia mediados de la década era tal, que las ganancias netas en 1864 ascendieron a £32.000, Pero ello ahora era también el resultado de la expansión de sus actividades, las que desde 1861 incluían inversiones en la Compañía Chilena

de Seguros, en la Compañía de Ferrocarril de Coquimbo, en el ferrocarril de

Carrizal, en el Banco Nacional de Chile y en el Banco de la Alianza. La firma, llamada ahora Williamson, Balfour & Co., Valparaíso, no era la única en el rubro que había ampliado sus actividades más allá del plano puramente comercial para incursionar en otros sectores de la economía; también fue el caso, entre otras, de

William Gibbs & Co., Huth, Gruning & Co., Rowe & Co.86

Existían buenas razones entonces para que, al evaluar la actividad en Valparaíso, en 1865 Alexander Balfour escribiera que se sentía “muy feliz por la forma tan buena en que están desarrollando allá los negocios”. Estos crecían al

83 . El Mercurio, 28.IX y 14.X.1860. 84 . Cavieres, “Estructura”. 85

. BW, Williamson to Balfour, Liverpool, 31.XII.1864; Stephen Williamson's Letter-book Nº 2.

86

. BW, Williamson to Balfour, Liverpool, 13.XII.1864; Stephen Williamson's Letter-book No. 2. Ibid., Williamson to Balfour, 12.XII.1876; Stephen Williamson's Letter-book Nº 3; Cavieres, “Estructura”.

ritmo del comercio exterior del país, cuyo valor total pasó de £2.783.561 en 1844, a £5.349.497 en 1851, a £6.894.879 en 1861 y a £11.189.231 en 1865.87

Sin embargo, el funcionamiento del entrepot no estuvo exento de dificultades y de períodos complejos ocultos tras las series quinquenales y decenales. Entre las dificultades se destacaban tanto cuestiones ocasionales y otras de más arraigo en el tiempo como el contrabando, los robos y los continuos fraudes tanto por parte de los privados como por los empleados de la Aduana. Un hecho puntual que ocasionó cuantiosas pérdidas fue el incendio que el 15 de Marzo de 1843 afectó a “nueve de los almacenes de depósito correspondientes a la aduana”; ante ello las autoridades reaccionaron con presteza, y según el Ministro de Hacienda de entonces quedó demostrada la eficiencia y responsabilidad con que trabajaba la Aduana de Valparaíso, pues

El Gobierno proponiéndose prestar un servicio al comercio extranjero perjudicado por este infortunio, ha dispuesto se publique oficialmente una relación de las mercaderías quemadas. Según ella manifiesta, había en los expresados almacenes cuatro mil novecientos noventa y un bultos; de los cuales se salvaron dos mil trescientos tres y fueron consumidos por las llamas dos mil seiscientos ochenta y ocho, cuya pérdida, aforando los efectos a precio de avalúo, está calculada en trescientos setenta mil cuatrocientos treinta y cuatro pesos [£70.291,1]. La publicación del referido documento, no sólo va a servir para que las casas consignatarias salven su responsabilidad, sino también para dar cabal idea del arreglo y exactitud con que lleva los libros puestos a su cargo la alcaidía de Valparaíso88

La rápida respuesta de las autoridades demostró al alto comercio de Valparaíso dos cuestiones fundamentales para el desarrollo de sus actividades: un grado apreciable de organización de los servicios públicos y un marco de responsabilidad de acuerdo con reglas claras y estables.

87

. BW, Balfour to Williamson, Liverpool 1.IV.1865; Stephen Williamson's Letter-book Nº 2.

88

. MH 1843. Este informe fue entregado al Congreso Nacional por el Ministro Manuel Rengifo con fecha 20 de Octubre.

Los períodos más complejos estuvieron siempre vinculados a situaciones externas. Así por ejemplo, en la segunda mitad de la década de 1840 el entorno económico de la ribera americana del Pacífico se hizo cada vez más complejo: acontecimientos distantes como las convulsiones revolucionarias en Europa, pero en particular la guerra entre los Estados Unidos y México (1846-1848) y los numerosos conflictos en Centroamérica deterioraron el tráfico hacia esas zonas. En las áreas más cercanas también hubo deterioros significativos, pues se cerraron los mercados de las provincias transandinas y las tensiones entre Perú y Bolivia hicieron más difícil las ventas hacia esa zona.89 El resultado fue una caída en las transacciones y saldos negativos en la balanza de pagos lo cual fue motivo de profunda preocupación tanto para los comerciantes de la plaza, como para las autoridades y el pequeño mercado interno.

Pero lo que quedó al descubierto en esa ocasión fueron también cuestiones

fundamentales que comprometían al país y a Valparaíso como plaza comercial internacional. En primer lugar, quedó en evidencia la alta sensibilidad y vulnerabilidad de ambas entidades a las vicisitudes del comercio internacional en las que las autoridades chilenas y de los comerciantes establecidos en Valparaíso no tenían ninguna influencia, sino que respondían a intereses que estaban radicados allende los mares y para los cuales si bien importante, no era este un enclave comercial fundamental.90

En ese contexto, las características y forma de funcionamiento del sistema construido a partir de la función entrepot de Valparaíso pasaron a constituirse en un problema; un conflicto lejano, un desastre natural o cambios en el régimen aduanero en otros países introducían los peores factores deseables para la comunidad de operadores de la plaza: la incertidumbre, la inestabilidad y la inseguridad, las que pronto daban paso al deterioro de los intercambios. “Comenzaba entonces lo que los cónsules llamaban una ‘malaise’ en el mundo de los negocios”: caían las ventas, y los almacenes depósito y las tiendas se saturaban de mercancías que no encontraban salida.91 Un efecto adicional a corto

89

. Halperín, capítulo III, "La larga espera: 1825-1850".

90.

Guerraud, pp. 183-185.

91

plazo era la reducción de la masa monetaria, la disminución de los ingresos fiscales, la caída de la demanda y el comienzo de una recesión.

Sin embargo, no por primera ni tampoco por última vez, acontecimientos internacionales lejanos y fortuitos rescataron al comercio y a los comerciantes de Valparaíso del abismo de la crisis y de sus agobiantes consecuencias. En efecto, en

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