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LAS PREGUNTAS QUE DEBE HACERSE LA EAE DEL PLAN EN ESTE MOMENTO RESPECTO AL MARCO INSTITUCIONAL DEL CC

¿Qué planes o políticas internacionales, nacionales o regionales del CC afectan al plan?, ¿Qué vínculos se pueden establecer entre las decisiones del plan y estos planes o políticas del CC?, ¿En qué aspectos comprometen al plan estos planes para el combatir los efectos del CC? ¿Establecen estos planes o políticas para el CC un marco legal que condiciona ambientalmente al plan?,

¿Se han considerado estos compromisos respecto al CC en el plan?

Fuente: Elaboración propia

4.5.1.b Objetivos ambientales fijados para el Cambio Climático

El plan debe considerar los objetivos ambientales fijados para el CC que le puedan afectar en base al actual marco de política ambiental del CC. De acuerdo a las recomendaciones de esta guía de EAE la incorporación de los objetivos ambientales para el CC en el plan debe realizarse al inicio del proceso, en la Fase del Marco Ambiental Estratégico, y posteriormente en la Fase de Análisis y Diagnóstico Ambiental, una vez elaborado el diagnóstico ambiental y la estrategia del plan, en la definición de los objetivos ambientales operativos.

Se identifican de forma ilustrativa algunos ejemplos de los principales objetivos ambientales establecidos para el CC.

Los objetivos del Protocolo de Kioto sólo son un primer paso hacia la consecución de las reducciones sustancialmente mayores de las emisiones mundiales que serán necesarias para alcanzar el objetivo a largo plazo de la CMCC: «estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera en un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático».

Las partes del Anexo B del Protocolo de Kioto han presentado recientemente al CMCC sus cuartas comunicaciones nacionales sobre proyecciones de emisión de GEI. También existen proyecciones de algunos países no incluidos en el Anexo B. Para cumplir el objetivo de Kioto —en el caso de la UE-15 hace falta una reducción adicional del 7,1 % o 303 millones de toneladas equivalentes de CO2—, se deberán aplicar nuevas políticas y medidas internas y mecanismos de Kioto como el mecanismo de desarrollo limpio (MDL), la aplicación conjunta (AC), el comercio de derechos de emisión y la absorción por sumideros.

Objetivos post-Kioto

El Protocolo de Kioto es tan sólo el primer paso para cumplir el objetivo de la CMCC, que es lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera en un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático dentro de un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible (CMCC, 1993).

Algunos países incluyen en sus comunicaciones nacionales proyecciones a largo plazo, hasta 2020. Con escasas excepciones, estas proyecciones reflejan incrementos de las emisiones después de 2010, lo que indica que los programas paliativos podrían haberse centrado hasta la fecha en los objetivos de Kioto y que será necesario aplicar medidas de mayor alcance para cumplir los objetivos a largo plazo.

Objetivos ambientales para reducir el CC

El objetivo ambiental general para actuar contra el CC es “reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)”.

Siendo necesarias acciones en diversos sectores de la economía, el energético es unos de los sectores clave. Ahorro energético, eficiencia energética y disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero son algunos de los temas que abordan los objetivos ambientales para reducir el cambio climático en las políticas energéticas. Por ejemplo, la Directiva europea 2006/32/ CE, sobre eficiencia del uso final de la energía y los servicios energéticos establece el objetivo para los Estados miembros de conseguir un ahorro del 9% para el 2016 con respecto al escenario tendencial que resultaría de considerar el consumo final de los últimos años.

De forma ilustrativa se exponen aquí los objetivos de la Estrategia Española para de Cambio Climático y Energía Limpia (EECCEL) Horizonte 2007-2012-2020, aprobada en octubre de 2007. La EECCEL recoge políticas y medidas que contribuyen al desarrollo sostenible en los ámbitos del cambio climático y la energía limpia, y en donde se define el marco de actuación que deben abordar las Administraciones Públicas en España para asegurar el cumplimiento de España de sus obligaciones en el Protocolo de Kioto, según lo previsto en el Real Decreto 1370/2006 (que empieza a operar el 1 de enero de 2008), por el que se aprueba el Plan Nacional de Asignación 2008-2012. En particular, la EECCL aborda el objetivo establecido para el quinquenio 2008-2012 de que las emisiones totales del GEI muestren un incremento no superior a +37% respecto al año base.

Los objetivos operativos de la EECCL son:

• Asegurar la reducción de las emisiones de GEI en España, dando especial importancia a las medidas relacionadas con el sector energético. Según el inventario nacional, siguiendo la clasificación IPCC, en el año 2005, el total de las emisiones relacionadas con el procesado de la energía fueron el 78,87% de las emisiones nacionales.

• Contribuir al desarrollo sostenible y al cumplimiento de nuestros compromisos de cambio climático fortaleciendo el uso de los mecanismos de flexibilidad basados en proyectos.

• Impulsar medidas adicionales de reducción en los sectores difusos.

• Aplicar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) promoviendo la integración de las medidas y estrategias de adaptación en las políticas sectoriales.

• Aumentar la concienciación y sensibilización publica en lo referente a energía limpia y cambio climático.

• Fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación en materia de cambio climático y energía limpia.

• Garantizar la seguridad del abastecimiento de energía fomentando la penetración de energías más limpias, principalmente de carácter renovable, obteniendo otros beneficios ambientales (por ejemplo, en relación a la calidad del aire) y limitando la tasa de crecimiento de la dependencia energética exterior.

• Impulsar el uso racional de la energía y el ahorro de recursos tanto para las empresas como para los consumidores finales.

RECUADRO 14

LAS PREGUNTAS QUE DEBE HACERSE LA EAE DEL PLAN EN ESTE MOMENTO RESPECTO A LOS OBJETIVOS AMBIENTALES DEL CC:

¿Cuáles son los objetivos ambientales para el CC vistos en el marco institucional del CC que pueden afectar al plan?,

¿Establecen estos planes o políticas del CC objetivos ambientales para el CC que debe asumir el plan?,

¿Cuáles son los objetivos ambientales generales para reducir el CC que establece el plan?

Fuente: Elaboración propia

4.5.1.c Identificación de las causas y los efectos globales y ambientales del Cambio Climático

La identificación de las causas y los efectos ambientales del CC debe servir para focalizar los temas clave respecto al CC en el diagnóstico ambiental que se realiza en la siguiente fase.

Se identifican a continuación de forma ilustrativa las causas y los principales y potenciales efectos ambientales del CC que podrán servir de referencia para la EAE.

Las causas

Los últimos datos del Panel Intergubernamental para el CC (IPCC) han mostrado que entre 1950 y 2007 se ha evidenciado un aumento en la temperatura promedio de la tierra de 0.7ºC (IPCC, 2007). Hoy se conoce que la fuerza motriz que está detrás del cambio climático es la emisión de gases de efecto invernadero. El último informe del IPCC (IPCC, 2007) determina que la actividad humana desde 1750 ha jugado un papel significativo sobrecargando la atmósfera con dióxido de carbono y por ende reteniendo el calor solar que de otra forma radiaría hacia afuera.

Los principales emisores de gases de efecto invernadero son el sector energético a la cabeza; los procesos industriales; el cambio de uso de suelo (deforestación); la agricultura y la descomposición de residuos orgánicos, incluyendo las plantas de tratamiento de aguas residuales y los rellenos sanitarios. Dentro del sector energético hay que mencionar la generación de electricidad, el transporte, el uso de combustibles fósiles en el sector manufacturero y en la industria de la construcción; los sectores comercial, residencial y agrícola, y las emisiones fugitivas de metano durante la conducción y distribución del gas natural.

En las ciudades las fuentes directas de las emisiones globales de gases de efecto invernadero son el uso de vehículos, los usos industriales de combustibles fósiles y la quema de biomasa. Las fuentes indirectas incluyen el uso de energía eléctrica para el consumo del alumbrado público, transporte, industria, comercio y el consumo doméstico (iluminación, calentamiento y enfriamiento, etc.) de las viviendas.

Si las políticas de los países de la OCDE no cambian, las previsiones apuntan a un aumento de las emisiones de CO2 —que representan el 72% de la las emisiones de gases de efecto invernadero— hasta una tercera parte en 2020 en lugar de haberse reducido en un 5%, como se aprobó en el protocolo de Kioto (IPCC, 2007b).

Interacción entre cambio climático y agotamiento de la capa de ozono

El cambio climático influye en el agotamiento de la capa de ozono y viceversa, tanto con respecto a las emisiones de compuestos como a las alteraciones físicas y químicas de la atmósfera, aunque no está claro cuáles son los efectos totales de esta interacción para la recuperación de la capa de ozono.

Las consecuencias del Cambio Climático

Los impactos del cambio climático —incluidos los que afectan a los ecosistemas naturales, la biodiversidad, la salud humana y los recursos hídricos, como las inundaciones y sequías— ya son visibles y se cree que serán todavía mayores. Los países menos desarrollados, están entre los más vulnerables, ya que son los que menor capacidad técnica y financiera tienen para adaptarse, por ejemplo, a las sequías o al aumento de las inundaciones.

Estos impactos pueden causar graves dificultades sociales y económicas. Temperaturas y precipitaciones extremas

El aumento de la temperatura planetaria, sobre todo en las últimas décadas, es uno de los indicios más claros de que el clima está cambiando.

La temperatura media sigue subiendo. Se cree que la temperatura media del planeta subirá entre 1,8°C y 4,0°C a lo largo de este siglo. Algunos estudios apuntan a que el intervalo podría ser mayor, de entre 1,1°C y 6,4°C (IPCC, 2007b).

El cambio climático se nota más intensamente por los impactos de los episodios extremos que por los cambios graduales. Algunos de estos impactos consisten en avenidas, sequías, incendios forestales y problemas de salud humana causados por olas de calor. Incluso las zonas que se benefician con los cambios de las condiciones climáticas medias pueden sufrir extremos más intensos y frecuentes.

Las proyecciones de temperaturas y precipitaciones extremas encierran un alto grado de incertidumbre. No obstante, se cree que los períodos calurosos, incluidas las olas de calor, serán más intensos, frecuentes y duraderos.

Se espera en general, un aumento de las precipitaciones en latitudes altas y en zonas ecuatoriales, y que disminuyan en zonas subtropicales aunque aumenten las fuertes precipitaciones (IPCC, 2002).

El aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones pueden incrementar el riesgo de salinización, de degradación del suelo y de desertificación.

Aumento del nivel del mar

El nivel del mar está subiendo y la fusión de los glaciares se acelera. El nivel medio del mar en todo el planeta ha subido más de 1,7 mm al año durante el siglo XX y se cree que subirá de 0,18 a 0,59 m durante el siglo XXI (IPCC, 2007).

El aumento del nivel de mar tiene gran relevancia para los países costeros. El aumento del nivel del mar puede causar inundaciones y el desplazamiento de humedales, erosión costera, mayor salinidad y problemas de drenaje.

El aumento del nivel del mar que se registra por término medio a escala planetaria es diferente de la local o relativa, que depende de variaciones regionales de la temperatura y salinidad del agua oceánica (variaciones que pueden ser de hasta el 100 %) y de los movimientos verticales de la superficie terrestre (por ejemplo, de tipo tectónico o hundimientos del suelo causados por la extracción de agua).

Los glaciares y los hielos del Ártico

Los cambios que experimentan los glaciares de montaña constituyen una de las más claras señales de cambio climático (IPCC, 2001). Los efectos de la fusión e incluso desaparición de los glaciares son el aumento de peligros naturales como la caída de hielo y los deslizamientos de tierras, la menor disponibilidad de agua potable, el menoscabo de las instalaciones de riego y la reducción de la producción hidroeléctrica.

Recursos hídricos

El cambio climático suele ejercer una presión adicional sobre los recursos hídricos, los cuales se han identificado de forma unánime como sector de alta prioridad con relación a la adaptación al cambio climático en todos los países; su sensibilidad al cambio climático es muy elevada, y tiene implicaciones evidentes para otros sectores tales como la generación de energía, la agricultura, la salud, etc.

Se han observado aumentos significativos en los caudales de los ríos Amazonas, Uruguay, Paraná y Paraguay que, en ocasiones, han provocado inundaciones con serios impactos (RIOCC28).

Los cambios climáticos previstos para el siglo XXI podrían intensificar todavía más el ciclo hidrológico.

Agricultura y bosques

La producción agrícola, que es importante para las economías de muchos países es muy sensible al cambio climático. Sin embargo, los impactos del cambio climático deben considerarse a la luz del constante crecimiento de la producción en los últimos decenios, debido sobre todo al desarrollo tecnológico.

La variación de las precipitaciones también afectará a la producción vegetal, porque el saldo entre precipitación y evaporación es el principal factor que rige la producción. El ascenso de las temperaturas puede reducir las cosechas donde ya escasea el agua y esto podría agravarse si disminuyen las precipitaciones. A pesar de estimular el crecimiento, el aumento de temperatura y de los niveles de CO2 pueden tener impactos negativos sobre la calidad de los pastos, debido a su efecto sobre la composición de las especies, sustituyéndolas por plantas menos adecuadas (IPCC, 2007).

Una cuestión crucial es la variabilidad del clima, ya que este es uno de los principales factores determinantes de las variaciones interanuales de la productividad agraria.

Otra cuestión relacionada con la variabilidad climática es el riesgo de degradación del suelo, desertificación y salinización.

Respecto a los bosques las proyecciones de incremento de la temperatura y de las concentraciones de CO2 podrán favorecer a ciertas especies forestales en función de las variaciones regionales. Cambios en la distribución y en el ritmo estacional de los animales y de los polinizadores provocará cambios en los bosques. El incremento de la temperatura incrementará el peligro de los incendios forestales y el incremento de la superficie quemada (EEA, 2008).

Naturaleza y biodiversidad

El cambio climático es uno de los factores que amenazan a la biodiversidad. Su influencia ha aumentado en los últimos decenios y es previsible que sea la principal fuerza motriz de la pérdida de biodiversidad en el futuro (Thomas y cols., 2004).

Se han observado varios impactos de los cambios del clima en la naturaleza. Se han prolongado las temporadas de crecimiento, de manera que se han desincronizado las pautas

alimentarias; ha cambiado la composición de los ecosistemas; y ha aumentado la productividad de muchos ecosistemas, tanto en tierra como en el medio marino.

Se espera que el cambio climático afecte a todos los aspectos de la biodiversidad. Sin embargo, dichos cambios deben tener en cuenta los impactos de otras actividades humanas pasadas, presentes y futuras, incluyendo el aumento de las concentraciones atmosféricas de CO2.

Se espera que el CC afecte directamente a organismos individuales, a poblaciones, a la distribución de especies, y al funcionamiento de los ecosistemas (por ejemplo debido a un aumento de las temperaturas, cambios en las precipitaciones, y en el caso de ecosistemas marinos y costeros se esperan cambios en el nivel del mar y fuertes tormentas repentinas) e indirectamente (por ejemplo por el aumento de los incendios arrasadores). La pérdida, modificación y fragmentación del hábitat, y la introducción y extensión de especies no autóctonas van a afectar los impactos producidos por el CC. Por ello debe tenerse en cuenta de cara a la conservación de los ecosistemas las pautas de uso del suelo y del agua, las cuales van a afectar en gran medida a la capacidad de los organismos para responder a los cambios climáticos mediante la migración (IPCC, 2002).

El efecto general del CC estimado muestra que los hábitats de muchas especies se desplazarán hacia los polos o hacia altitudes mayores respecto a sus emplazamientos actuales.

Se han pronosticado todavía más impactos del futuro cambio climático sobre la naturaleza, pero no serán iguales en todas las regiones. Por ejemplo, en el caso europeo se prevé que la temporada de crecimiento se alargue en muchas partes de Europa, salvo en el sur (AEMA, 2006). Las proyecciones indican desplazamientos de muchas especies al norte y hacia arriba, que afectarán a las actuales especies endémicas.

Otro problema importante para plantas y animales es la frecuencia y extensión de los incendios forestales y cómo vayan a cambiar a consecuencia del cambio climático. Las proyecciones indican un considerable aumento de la extensión y frecuencia de los incendios. Esto puede alterar la composición de los ecosistemas, favoreciendo las especies de rápido crecimiento.

Las ciudades

El calentamiento global pondrá a las ciudades en riesgo. Con la trayectoria actual del cambio climático estamos entrando en una era de creciente vulnerabilidad urbana. El ritmo acelerado de urbanización en las ciudades aumentará significativamente la vulnerabilidad de las áreas urbanas a los peligros naturales y antrópicos de la urbanización. La frecuencia y la intensidad de los desastres crecerán muy rápidamente en el mundo, siendo los riesgos particularmente más severos en regiones de islas bajas y en regiones localizadas cerca de los océanos en general.

Cambio climático y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Las personas más afectadas por el cambio climático son los pobres, particularmente aquellos que habitan en asentamientos precarios. Las transformaciones urbanas, que representan el mayor reto para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio son inseparables del cambio climático y sus relaciones con la pobreza y la urbanización.

Todos estos temas deben ser enfatizados. El calentamiento global exacerba los problemas medioambientales, sociales y económicos existentes, al mismo tiempo que brinda nuevos desafíos y oportunidades.

Los impactos del CC afectan a muchos sectores económicos, como la silvicultura, la agricultura, el turismo, las infraestructuras, las ciudades o el sector de los seguros.

RECUADRO 15

LAS PREGUNTAS QUE DEBE HACERSE LA EAE DEL PLAN EN ESTE MOMENTO RESPECTO A LAS CAUSAS Y LOS EFECTOS AMBIENTALES DEL CC: ¿Es susceptible el plan de fomentar actividades que vayan a provocar CC?

¿Es responsable el sector objeto de la planificación de generar emisiones GEI o de incrementar el CC?.

¿Se han tomado en consideración estas emisiones en el plan?

¿Pueden verse afectadas las decisiones del plan por los efectos del CC, incluidos los que afectan a los

ecosistemas naturales, la biodiversidad, la salud humana, y los recursos hídricos?. ¿Se han considerado estos efectos en el plan?

Fuente: Elaboración propia.

Alternativas ambientales de política para disminuir el Cambio Climático

Se deben identificar las alternativas ambientales de política que la planificación ofrece para disminuir los efectos del CC.

A continuación se identifican de forma ilustrativa alternativas ambientales de política para la reducción de los efectos del cambio climático con el objetivo de ilustrar sobre la disponibilidad de estas alternativas, de tal manera que el plan pudiera considerarlas desde el inicio del proceso.