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Identifying, procuring and managing provision

4 Delivery of the Learning Agreement Pilots (LAP) Key findings

4.3 Identifying, procuring and managing provision

Desde la independencia de Colombia y Venezuela en el siglo XIX, las relaciones binacionales estuvieron marcadas por los conflictos diplomáticos. Las delimitaciones fronterizas, los asuntos comerciales, y el Diferendo por el Golfo de Venezuela y el archipiélago de los Monjes, fueron temas que primaron en la agenda binacional durante todo el siglo XX. Sin embargo, tras la llamada desgolfización de las relaciones que comenzó a impulsarse en los gobiernos de Virgilio Barco y Carlos Andrés Pérez, para 1999 se había alcanzado un grado de cooperación política y militar y de buen entendimiento sin precedentes, “que explica que Colombia se haya convertido en el principal cliente comercial de Venezuela (después de EE.UU) y que en suelo venezolano se llevaran a cabo importantes negociaciones de paz y canje humanitario entre representantes del Estado y las guerrillas colombianas” 40. Sin embargo, desde el comienzo del gobierno de Hugo Chávez, las relaciones entre ambos países entrarían en un periodo de progresivo deterioro, explicado en parte por la divergencia del proyecto nacional que Chávez defendía, y que se distanciaba e incluso se enfrentaba con el modelo político colombiano de democracia representativa. Deterioro que, sin embargo, ha cedido también hacia periodos de relativo entendimiento y de pragmatismo político en los últimos años, sustentado sobre todo en la relación comercial de los dos países, y en la importancia geopolítica mutua. Así, a pesar de los constantes impasses diplomáticos que han tenido lugar durante el periodo en cuestión, es importante señalar que también han existido largos e importantes periodos de cooperación y entendimiento político, y que el comercio binacional ha crecido significativamente, al punto

40 Tras la reunión de San Pedro Alejandrino se da un proceso que se ha llamado

desgolfización de las relaciones, pues se abordaron otros temas de igual relevancia con el fin de ampliar los espacios de cooperación en áreas que habían sido descuidadas durante las décadas anteriores y que requerían atención. María Teresa Romero, “El frágil y pendular entendimiento entre Colombia y Venezuela”. Work Paper, Real Instituto Elcano ARI No. 40, septiembre de 2008.

de haber alcanzado hacia finales de 2007 el aproximado de 6,000 millones de dólares anuales.

2.1 1999-2002: La definición de la agenda binacional

Esta dinámica pendular, afirma María Teresa Romero, comenzó a conformarse ya durante los tres primeros años del gobierno de Chávez en Venezuela, periodo durante el cual Andrés Pastrana Arango era presidente de Colombia (1998-2002). Ya desde entonces, e incluso antes de su posesión, Chávez comenzó a asumir un papel protagónico en los asuntos de su vecino país. Asistió antes de su posesión, por ejemplo, a la reunión que se llevó a cabo el 18 de enero de 1999 en La Habana entre Fidel Castro y Andrés Pastrana, con el fin de guiar las conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC, y se mostró firmemente a favor de las concesiones hechas a ese movimiento guerrillero, particularmente la desmilitarización de un territorio al sur del país.

Pero, de la misma manera como en un principio las relaciones binacionales parecieron ser prometedoras, pronto comenzaron a surgir discrepancias entre los presidentes de ambas naciones. El Plan Colombia fue el detonante de los primeros desencuentros entre ambos gobiernos. Venezuela mostró un abierto recelo frente a las implicaciones regionales de un paquete económico de más de 7,500 millones de dólares para intervenir política y militarmente en Colombia. Es a partir de entonces, que tiene inicio una etapa en que la mutua desconfianza y el temor han acompañado las relaciones entre ambas naciones, como señalan algunos autores41.

Una primera manifestación de lo que en adelante sería el rasgo común de las relaciones, tuvo lugar el 19 de marzo de 2001, cuando José María Ballestas, presunto guerrillero del ELN requerido por el secuestro en 1999 de un avión de la aerolínea Avianca con 41 pasajeros, fue capturado en Caracas tras una

41 Socorro Ramírez,

Las relaciones exteriores de Colombia y Venezuela desde una perspectiva hemisférica. Op. Cit.

operación conjunta entre las policías de ambos países, luego de meses de búsqueda. Según los medios de prensa consultados, poco antes de ser extraditado a Colombia, el Ministerio del Interior Venezolano revocó la medida basado en consideraciones humanitarias42. A pesar de que Ballestas sería finalmente deportado meses después, el caso sería el primero de una serie de episodios relacionados con el manejo de la seguridad que han marcado los puntos críticos de las relaciones entre ambas naciones.

Tras la normalización de las relaciones luego de deportación del presunto subversivo a Colombia un nuevo incidente vino a gestarse a comienzos del año siguiente, cuando el 31 de enero la prensa venezolana publica un video que muestra un encuentro entre oficiales de ese país con guerrilleros de las FARC, con el supuesto objetivo de negociar la libertad de un secuestrado. Aunque el general en jefe de las Fuerzas Armadas Venezolanas, Lucas Rincón, afirmó que se trataba de una "operación del año 2000, (…) con una misión netamente humanitaria, (…) de la entrega de un venezolano, a quien no se le encontró pruebas de colaboración ni con las FARC ni con los paramilitares", el hecho generó inconformidad en sectores políticos colombianos, sobre todo cuando Ramón Rodríguez Chacín, comenzó a ser enviado a Colombia con el fin de realizar negociaciones similares, hecho que fue interpretado como un claro indicio de la intención venezolana de otorgar un estatus de beligerancia a aquellos grupos, ya considerados terroristas. El hecho se vio agravado y confirmado en mayo del mismo año cuando, durante la Cumbre entre la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe, en Madrid, Hugo Chávez Frías fue el único mandatario que se opuso a la solicitud de Colombia a la Unión Europea de que incluyera a las FARC en su lista de organizaciones terroristas.

Tras el golpe de Estado que mantuvo fuera del poder a Chávez en Venezuela, afirma Romero que el gobierno bolivariano emprendió un giro

diplomático notorio, en busca de “lograr apoyo internacional y buscar oxígeno político y económico para neutralizar el debilitamiento del gobierno chavista tras el golpe de Estado”43, Así, incluso a pesar de que Colombia había otorgado el asilo político a Guillermo Carmona Estanga, presidente interino de Venezuela durante el mencionado golpe, las relaciones entre los dos países se mantuvieron relativamente cordiales.

2.2 2002-2006: Las relaciones binacionales durante el primer mandato de Uribe: Indicios de una polarización crítica que se avecina.

Rápidamente surgieron de nuevo los choques político-diplomáticos entre los dos gobiernos. Sin duda, la actitud del nuevo presidente de Colombia tenía rasgos decididamente más radicales que la de Pastrana, sobre todo en temas tan sensibles para la agenda binacional como eran los grupos armados ilegales y la posición frente a los Estados Unidos. Uribe apoyó la invasión a Irak, el incremento del Plan Colombia, y la defensa del modelo neoliberal de apertura económica; manifestaciones elocuentes y abiertamente contrarias al modelo que venía impulsando Chávez en su país y en los vecinos: el llamado Socialismo del Siglo XXI.

Por su parte, la prensa y el gobierno de Colombia comenzaron a hacer manifiestas sus denuncias sobre la supuesta relación entre el presidente Chávez y los grupos subversivos colombianos, a lo que este respondía airadamente alegando “conspiraciones” de la oligarquía colombiana y la oposición venezolana para desestabilizar su gobierno. Las acusaciones de Chávez se agudizaron cuando, en mayo de 2004, la Policía Metropolitana de Caracas capturó a más de 50 supuestos mercenarios colombianos a quienes acusó de planear atacar el palacio de Miraflores e instalaciones militares de ese país como parte de la referida conspiración.

43 Romero, Op. Cit.

Sin duda, el hecho que marcaría la más profunda crisis diplomática entre los gobiernos durante el periodo en cuestión, y que de alguna forma también daría pie a un estrecho acercamiento entre los dos gobiernos una vez superado, lo constituyó la captura de Rodrigo Granda, el llamado “Canciller de las FARC”. El operativo, ejecutado en territorio venezolano, fue denunciado pocos días después por el presidente Chávez afirmando que se había tratado, más que de una aprehensión ordinaria en Cúcuta –como había sido presentada por la policía colombiana–, de un secuestro ilegal llevado a cabo en Caracas, pagando recompensas a efectivos de sus fuerzas armadas y sin el previo consentimiento del gobierno de ese país, en lo que constituía una clara violación de su soberanía44. En un comunicado de enero de 2005, Colombia anuncia “su mayor disposición para revisar los hechos (...) a fin de que si han resultado inconvenientes ante el examen de la República Bolivariana de Venezuela, no se repitan".

Una vez superada la crisis y restablecidas las relaciones, el año 2005 transcurrió en medio de un pragmático buen entendimiento entre los mandatarios y sus gobiernos. Aparte de declaraciones aisladas que no tuvieron mayores repercusiones, se dio un acercamiento político paulatino que acompañaba el buen desarrollo de las relaciones económicas y sociales, basado en el mutuo compromiso de no repetir incidentes como los anteriormente mencionados45. Gozando de los más altos índices de popularidad entre los presidentes de la región46, Chávez y Uribe se reunieron el 24 de noviembre en el Estado Falcon, Venezuela con el fin de discutir

44Gobierno De Caracas Arremete Contra Colombia Por Caso Granda. En: El Tiempo, 14 de enero de 2005.

45 A principios de noviembre de ese año, por ejemplo, Chávez acuso al DAS de “fabricar

conspiraciones contra su gobierno y de actuar junto con las Fuerzas Armadas colombianas

como organismos autónomos o independientes de los presidentes de Colombia”, a lo que el

presidente Uribe respondió solicitándole pruebas. El hecho no tuvo mayores desarrollos posteriores.

46 Según datos de la encuesta: Democracia América Latina, Uribe tenía un índice de

popularidad de 69 puntos mientras que Chávez alcanzaba 65, sólo superados por el entonces presidente de Uruguay Tabaré Vásquez, quien ostentaba 75 puntos de favorabilidad.

temas energéticos; y se reencontraron menos de un mes después en Santa Marta, Colombia, con el objetivo principal de “revisar el avance de los acuerdos comerciales y energéticos entre los dos países”47. Para muchos analistas, este encuentro marcado por las ambiciones reeleccionistas de ambos gobernantes, terminó de aliviar las tensiones generadas por la captura de Rodrigo Granda y daría inicio de un prolongado periodo de distensión y cooperación que se extendió durante casi dos años48.

Un hecho que fue, acaso, minimizado por una actitud prudente del gobierno de Colombia, fue la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones en abril de 2006, basada, según Chávez, en la insistencia de Colombia y Perú por firmar el un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, hecho que fracturaba gravemente la normatividad andina, y ponía en grave peligro la continuidad del bloque.

El hecho que marcaría el final del periodo sería la visita, en junio de 2006, de la Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Carolina Barco, a territorio venezolano con el fin de celebrar con su homólogo, Alí Rodríguez Araque, la Segunda Reunión de la Comisión Binacional de Alto Nivel Venezuela – Colombia (COBAN).

2.3 2006-2008: De la cordialidad al borde de la confrontación

Aunque con algunos periodos de tensión, durante los siete años precedentes se había mantenido una cierta cordialidad en la relación entre los dos

47Uribe y Chávez revisarán avances de acuerdos” en: El Tiempo, Diciembre 17 de 2005. 48 A partir de este encuentro, lograron alcanzarse importantes acuerdos comerciales. A pesar

de que el objetivo simbólico de la visita era la conmemoración del 175 aniversario de la muerte de Simón Bolívar, el encuentro sirvió para cerrar la venta de la venta de Monómeros Colombo-venezolanos al Gobierno de Chávez, así como para pactar la venta de gasolina venezolana a las comunidades colombianas de la frontera a un precio mucho menor que el oficial en Colombia. Igualmente se reforzaron los compromisos para la construcción del gasoducto entre Paraguaná y La Guajira, y el poliducto entre Maracaibo y el pacífico colombiano, y se comenzó a explorar la posibilidad de construir una represa de manera conjunta en territorio colombiano, aprovechando el río Zulia para surtir de agua y de energía a las comunidades de la frontera. Tomado de: Militares intentaron conspirar contra el presidente Chávez desde Colombia en: El Tiempo, 18 de diciembre de 2005.

gobiernos. Frente a la discursiva a menudo incendiaria del presidente Chávez contra el gobierno de Colombia, Uribe había mantenido una posición prudente, evadiendo las confrontaciones directas en la medida de lo posible. Incluso se llegaron a fomentar, desde el gobierno de Colombia, espacios de cooperación y diálogo que tuvieron su máxima manifestación en el voto de confianza que Uribe dio a Chávez en agosto de 2007 para llevar a cabo, junto a la senadora liberal Piedad Córdoba, los procesos de mediación en el llamado Intercambio Humanitario con las FARC, tendiente a facilitar la liberación de cerca de 50 secuestrados cautivos por esa guerrilla a cambio de la excarcelación de unos 700 insurgentes, incluidos los extraditados alias “Simón Trinidad” y “Sonia”.

Una mediación, afirma Romero, “que resultó para el presidente Chávez un excelente balón de oxígeno para su política exterior y doméstica, ya que ese papel no sólo le colocó en una situación protagónica en momentos en que su imagen se encontraba fuertemente cuestionada por su radicalización política y la toma de medidas impopulares, como el cierre del canal Globovisión y la propuesta de una reforma constitucional para perpetuarse indefinidamente en el poder y legalizar su modelo socialista… (y le sirvió también para) minimizar el impacto adverso de varios escándalos de corrupción nacional e internacional…”

A pesar del clima de reserva que se tenía frente a las actuaciones de Chávez como promotor del intercambio, las gestiones se mantuvieron hasta noviembre de ese año cuando, alegando una violación del protocolo de la operación, el gobierno de Colombia decidió retirar a Chávez de su papel como mediador y asumir el proceso a través de la Oficina del Alto Comisionado de Paz49. En respuesta a la decisión colombiana, Chávez decidió congelar las relaciones diplomáticas, seguir en las negociaciones con las FARC para la liberación de secuestrados sin la autorización del gobierno

colombiano, y hacer una serie de pronunciamientos públicos cargados de ataques personales contra Uribe y su gobierno acusándolo de mafioso, mentiroso y de “triste peón del imperio”.

Así, el gobierno de Venezuela, con apoyo de algunos sectores colombianos, particularmente de Piedad Córdoba y los familiares de los secuestrados, continuó adelantando las negociaciones con la guerrilla de las FARC con el fin de lograr la liberación de los secuestrados, a lo cual el gobierno de Colombia dio un apoyo reservado, que se limitó a la suspensión de los operativos militares en las zonas en que fueran a producirse las liberaciones. De esta manera, y a pesar de diversos inconvenientes que terminarían delatando las entregas anunciadas desde diciembre de 2007; en los días 10 de enero y 27 de febrero de 2008 seis de los secuestrados incluidos en la lista de “canjeables” fueron entregados a las comisiones enviadas por el presidente venezolano50.

Las relaciones entre las dos naciones no se normalizaron a pesar de las liberaciones. Por el contrario, Romero afirma que “esa nueva crisis fue realmente grave, pero todavía estaba por venir el conflicto diplomático que ha llevado las relaciones bilaterales a uno de los puntos más críticos de los últimos años”51. A principios de marzo, un día después de la incursión armada de las Fuerzas Armadas de Colombia en territorio ecuatoriano, que daría como resultado la muerte de más de 20 guerrilleros de las FARC entre

50 Las primeras liberaciones estaban anunciadas para los días finales de diciembre, para lo

cual Colombia había anunciado la suspensión de operaciones militares en el área con el fin de proteger la vida de los secuestrados. Según el gobierno de Venezuela, se había acordado que las FARC liberarían a Consuelo González, a Clara Rojas y al hijo de esta última, nacido en cautiverio. Tras un retraso en las entregas del cual fue responsabilizado el gobierno de Colombia por supuestamente incumplir su compromiso respecto a las acciones militares, el 31 de diciembre el presidente Uribe anunciaría públicamente que existía una alta probabilidad de que el niño no estuviera en realidad en poder de la guerrilla sino en un centro del Bienestar Familiar, en Bogotá, y que esa era en realidad la causa de la prolongación de las entregas. El hecho fue confirmado días después. En efecto, comenzando el 2008 serían finalmente liberadas la ex congresista Consuelo González y Clara Rojas, candidata a la vicepresidencia en 2002. Mes y medio después fueron entregados los ex congresistas Gloria Polanco de Lozada, Orlando Beltrán Cuéllar, Luis Eladio Pérez y Jorge Eduardo Géchem Turbay.

los cuales se encontraba el segundo comandante de esa organización y enlace internacional, alias “Raúl Reyes”. Tras el conflicto que generó la incursión armada entre el gobierno colombiano y de Rafael Correa, que acusó a aquél de haber violado su soberanía junto con las leyes y tratados internacionales en este respecto, el presidente Chávez tomó parte en el conflicto en solidaridad con el gobierno ecuatoriano ordenando cerrar su embajada en Bogotá, expulsando al embajador colombiano, y movilizando 10 batallones a la frontera con Colombia. Afirmó que la muerte de Reyes había sido un “asesinato cobarde” y le rindió homenaje en la Asamblea Nacional con un minuto de silencio. Como era de esperarse, los Estados Unidos manifestaron su apoyo a Colombia y Venezuela mantuvo su posición de respaldo a Ecuador.

Pero, tan desmedida como había sido la reacción venezolana ante la muerte de Reyes y sus consecuencias, fue inusitado e inesperado el papel que asumiría pocos días después a favor de la resolución del conflicto. En la reunión del Grupo de Rio llevado a cabo en la República Dominicana, Chávez adoptó una actitud moderada y conciliadora, intentó acercar a los presidentes Uribe y Correa (que minutos antes habían hecho intervenciones cargadas de acusaciones mutuas), suspendió las medidas bélicas y dio término al conflicto diplomático con Colombia, dando comienzo a un nuevo acercamiento entre los dos gobiernos que continua hasta hoy, y que se fortalecería con visitas oficiales mutuas y adelantos en temas de negociación y acuerdo.

3. EL CRECIENTE DETERIORO DE LA SEGURIDAD EN LA REGION