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1.2 The Identity Discordance between the Descriptive and the Prescriptive

CHAPTER IV: RESULTS AND DISCUSSIONS

IV- 1.2 The Identity Discordance between the Descriptive and the Prescriptive

Rítmicamente el fandango de Lucena es más acelerado o lento en función de la motivación de sus coplas. Las hay folclóricas bailables, de aire más ligero, y otras, con más lírica flamenca, que son de ritmo más pausado para facilitar el lucimiento artístico del cante. Las primeras suelen estar más arropadas instrumentalmente, las más flamencas tienen suficiente con la guitarra.

Quintilla octosilábica. La devoción religiosa es tan lejana en el tiempo como la propia existencia del ser humano en la tierra. Con frecuencia vemos reflejadas estas expresiones de sentimiento en las letras de cantes folclóricos y flamencos, como es el caso del fandango de Lucena.

Te vi pasar a caballo “fandango de Lucena” Te vi pasar a caballo;

ibas por la vereita a la hora que canta el gallo, tan compuesta y tan bonita. Cuánto te quiero, Rosario.

11. Fandango abandolao de Juan Breva

“Es activa la vida en Vélez-Málaga. Transitan sus calles carros y coches tirados por borricos y

caballos, y es frecuente el paso de vendedores con productos naturales de la tierra.

Entusiasmadas las vecinas por oírle, esperan el paso de un chavalillo que, con voz prodigiosa,

canta un sonoro pregón: “¡Brevas de los montes, de Vélez-Málaga, son las más dulces. Las doy

pa probarlas!”

En Vélez-Málaga, a mediados del siglo XIX, nace otro genio del cante, Antonio Ortega, a quien la afición conocería con el apodo de Juan Breva. Tan pronto tuvo en su mano una guitarra la hizo inseparable compañera de su voz para cantar como nadie los fandangos verdiales de su tierra, a los que, pausando el ritmo, les imprimió sello propio con el nombre de “fandango abandolao de Juan Breva”. No hubo en toda Andalucía tablao flamenco, café cantante o fiesta flamenca donde los públicos más diversos no gozaran del placer de escuchar su bien timbrada voz laína, con asombro de ver salir una voz tan cultivada y fina de su corpulenta figura. Vivió la brillante época de los cafés de cante, siendo su nombre tan popular que era requerido por los principales cafés de Málaga, Cádiz, Jerez, Sevilla y Madrid. Con sus excelentes condiciones de voz creó el

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fandango abandolao, expresándose con una delicadeza poco común y con una voz niña como de él dijo García Lorca, aunque era un hombre de gran corpulencia y fuerza varonil.

Juan Breva, niño de diez años, recorre así las calles de su pueblo vendiendo las frutas que va pregonando.

Fandango abandolao de Juan Breva: cante propio del cantaor al que representa. El adjetivo “abandolao” tal vez procede con algún fundamento de “bandola”, y este término del latín pandura, que era una guitarra pequeña con la que el maestro se acompañaba en el inicio de sus actuaciones artísticas. Y de ahí surgiría el “fandango al aire de su bandola”, que terminaría por llamarse “fandango abandolao”.

Quintilla octosilábica. El carácter sentencioso, tan presente en las letras de muchos cantes flamencos, no necesariamente va cargado siempre de talante vengativo, pues muchas veces se expresa como mero avisador con el noble intento de evitarle a la persona querida un traspiés del que pueda salir mal parado y con difícil vuelta atrás en el amor perdido.

Qué sola te vas a ver “fandango abandolao de Juan Breva”

Por tu nombre pregunté y nadie me contestaba; ya lo estás viendo mujer; quien mal anda, mal acaba;

qué sola te vas a ver.

Malagueñas

El humo acaricia el umbral de la puerta que da acceso al Café de Chinitas, escapa lento acompañando el rasgueo agitado de las cuerdas que preparan el comenzar del cante por malagueñas. Al fondo se atisban las tablas de la escena y, sobre ellas, desvanecidas las sombras del cantaor y el guitarrista. A diestra y siniestra un rebullir de aplausos se confunde con espontáneos “olés”, y el cadencioso murmullo de los aficionados acompaña el rítmico entrechocar de las botellas y vasos que posan sobre las mesas.

Su origen etimológico deriva del nombre propio de la ciudad andaluza de Málaga.

Originaria de esta ciudad, diversos maestros del cante flamenco sellaron su estilo artístico personal. La guitarra flamenca acompaña al cante en cada tercio con un ritmo libre.

Las melodías de las malagueñas tienen mezcla del profundo sentimiento de las siguiriyas pasadas por el matiz de las soleares, con

recuerdos de la caña. Su origen melódico está en los fandangos malagueños abandolaos.

El ámbito es de 9ª (Mi-Fa3).

El ritmo es ternario, comprendiendo un espacio o ciclo de 12 tiempos. Se empieza a contar a partir de la segunda parte del primer compás.

FIG.37.TRANSCRIPCIÓN DE UNA MALAGUEÑA

Combinación armónica. Cadencia andaluza en las partes instrumentales para marcar el compás. Tonalidad mayor o menor en las secciones de las coplas cantadas o de falsetas

La estructura básica de la malagueña, tanto a compás como libre, es la siguiente: seis frases musicales que corresponden con los seis versos que se cantan. Cada una de estas frases consta de cuatro compases de 3/4. Se van intercalando dos líneas melódicas distintas: A (en naranja) y B

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(en verde), aunque se presentan siempre con pequeñas variaciones en los momentos cadenciales.

La malagueña toma de los fandangos verdiales su métrica literaria y, como ellos, sus coplas tienen cuatro o cinco versos octosílabos.

Cuartetas y quintetas octosilábicas

Claros como el cristal “malagueña chica de Chacón”

Claros como el cristal los metales de su voz, no hubo en el mundo dos pa cantar por malagueñas,

como cantaba Chacón.

Con la medida del fandango, descendiente directa de la de los verdiales, las malagueñas son creaciones personales enriquecidas que las grandes voces del cante hicieron para colmar el gusto de los más exigentes aficionados.

Con ritmo libre, cada uno de sus tercios busca el recreo musical de su melodía y la transmisión nítida de su mensaje poético.

No se agota aquí el rico caudal de estos estilos, pero los que aparecen a continuación son una clara representación de su diversidad de matices.

1. Malagueña de Juan Breva

“Del salón principal del Palacio de Oriente pende una lujosa lámpara araña de cristal. Sentado