6.2 Positioning within the symbolic field of naturalisation
6.2.1 Identity transformations: Between the ‘stranger’ and the ' homecomer’
Durante todo el proceso de creación ha estado la pregunta implícita frente a ¿cómo éste puede aportarnos en el camino de transitar por nuestros miedos, a partir de la palabra expuesta, la palabra-imagen y el sonido?
“siento que el video puede aportarles a las personas que están ahí desde ese lugar de construir con eso que parece tan oscuro algo muy bello, finalmente el arte está para eso, para hacer de nuestros lugares más oscuros, hacerlos más luminosos” (ver anexo 3 , pág.80)
Es este ensayo audiovisual un proceso de creación colectiva a partir del cual nos cuestionamos frente a cómo acceder a esos lugares más oscuros, siendo la oscuridad, en términos de Bauman (2007) “el hábitat natural de la incertidumbre y, por tanto, del miedo” (pág. 10). Entonces imaginamos la oscuridad, como el no-lugar, en el que se encuentran las zonas no reconocidas de nosotros, que deambulan como fantasmas sin nombre o monstruos sin identidad, los cuales tiene un inmenso poder sobre nosotros que es el miedo.
Y es allí que empezamos a buscar estrategias como la imagen para incitar la
develación y el reconocimiento del miedo, para que esos monstruos empiecen a recobrar identidad. La construcción de imágenes a partir de los relatos, se convierte en una
herramienta clave en este proceso, siendo un medio de comunicación que expresa ideas en un proceso que implica emisión, pero también interpretación.
En la semiótica, para el lingüista Saussure, la imagen es entendida como un signo, que incluye dos unidades mentales el significante y el significado; el primero, hace referencia a la
representación mental universal; el segundo, a la representación mental individualizada. Es así que a partir de las entrevistas realizadas se recogen varios elementos significativos a partir de las vivencias personales relacionados al miedo, conjugándolos entre sí y
otorgándoles una significación individual (Colorado 2013).
Es así como iniciamos la exploración de imágenes con las cuales podrían asociar sus
miedos. Si pudiéramos hacer una imagen del miedo “sería como una cosa caótica, sería
como un especie de imagen donde no habría un orden establecido, como si fuera un hoyo negro pero tiene distintos colores… y… depende de cómo se tome el miedo va a depender ese tipo de colores” (ver anexo 1, pág. 49-50).El miedo entonces nos arroja 2 imágenes
alternativas, puede verse con “colores oscuros, opacos” que representa el miedo que nos
paraliza y con “colores vivos” que representa el miedo que nos moviliza. Se puede
evidenciar en sus relatos la relación del miedo a partir de, un color, un olor, un objeto, un sonido, un espacio y un recuerdo; una construcción única de sus propios miedos en donde el
miedo empieza a cobrar una forma “y esa forma que cobra es …esa forma que quiero darle a
ese miedo, … esa forma empieza a ser … la personal que yo quiero ser” (ver anexo 1, pág. 50) y quizás que somos, porque dentro de las cosas que podemos observar, a través de los miedos, en nosotros mismos es que el miedo a veces distorsiona lo que verdaderamente somos y en consecuencia queremos para nuestras vidas.
Posterior a esta exploración elaboramos cuatro imágenes por cada participante, logradas a partir de sus relatos. En su elaboración, cada una tiene una intención
contexto y una etapa de su vida en relación a cómo ese miedo era experimentado (ver anexos 5, pág.98-100. 6, pág.100-103. 7, pág. 104-106. 8, pág. 107- 110)
La intención de la realización de estas imágenes, ha sido exponerlas ante cada uno de los cuatro personajes principales de este ensayo, para que ellos observen, analicen y escojan la que más evoca percepciones, sensaciones y sentimientos en relación al miedo.
Este paso fue muy importante en este proceso ya que, por un lado, estaba nuestras interpretaciones de sus palabras, jugar con todos los elementos identificados en varias situaciones y poder lograr hacer una composición que conectara con esa construcción de miedo. Y por otro lado está la expectativa e inquietud de cómo ellos recibirían estas
imágenes, en cuanto al manejo de este material, la forma como lo interpretamos y como lo representemos:
“ es también cómo mis miedos los lee los demás y cómo eso se plasman no desde mis ojos, o sea, no es mi perspectiva de miedo en realidad, … ustedes la van a
transformar creo yo ¿no? porque la van a mostrar y al momento de mostrar ese miedo se va a resignificar también desde la construcción que ustedes hagan como grupo”.“Es más como en la interpretación de los sueños (¿Cómo de Freud?) … si, es más como desde su interpretación de hecho es muy psicoanalítico el asunto también pues uno narra acá y también va desde la interpretación del otro…Pero en medio de esa elaboración tanto de ustedes saben de su disciplina de la psicología están interpretando lo que les estoy diciendo y eso también lo van a tener que mostrar desde la imagen entonces también es bueno”. (ver anexo 2, pág. 65)
Partiendo de una relación entre cámara, lente, observador, fotógrafo, recursos y otros elementos, se logran cuatro fotografías a partir de las imágenes elegidas. En ellas el cuerpo de cada persona está presente en una relación con el miedo. El miedo desde otra mirada, desde cómo el cuerpo expresa el miedo.
En este trabajo visual se mezclan unos instantes de la realidad donde ellos expresan posturas y sensaciones del miedo y como esto es tomado y representado a través de la imagen. Arnheim afirma que para que “ las fotografías cobren sentido, es preciso verlas como puntos de encuentro entre la realidad física y la mente creativa del hombre, no
simplemente como un reflejo de esa realidad en la mente, sino como un terreno intermedio en el cual los dos poderes formadores, hombre y mundo, se encuentran como antagonistas y compañeros de igual rango, aportando cada uno sus recursos particulares” (Pároli, 2013, pág. 15).