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4. Quantitative deformation analysis differentiates ischaemic

4.1.3. Image Analysis

Para entender otro autor clásico importante y su for-

política y el valor; dos, la renta las utilidades y el cre- cimiento económico; tres, los salarios; cuatro, los ci- clos la renta y el trabajo; cinco, la acumulación de capital y seis, Estado. Estos seis elementos al inte- grarse para su análisis, permiten dimensionar el ca- rácter central del enfoque clásico.

a- Los ejes de la economía política y el valor

Para ubicar este autor es necesario tener presente las bases de la economía política decimonónica, y su teoría del valor a partir del trabajo. Al afirmar cuales leyes rigen la distribución, y que es el “problema primordial de la economía política”. Ricardo, abre así su preám- bulo, y estructura el eje central de su trabajo: “En distintas formas de sociedad, las proporciones del producto total de la tierra que serán imputadas a cada una de estas tres clases,- el propietario de la tierra, el dueño del capital necesario para su cultivo y los trabajadores- bajo los nombres de renta, utilidad y salarios, serán esencialmente diferentes, dependien- do de la fertilidad real del suelo, de la acumulación de capital y de población, y de la habilidad, del ingenio de los instrumentos utilizados en la agricultura”62.

Con estas determinaciones se plantea las bases de la Economía Política cuyo eje de estudio principal es explicar cual es la distribución del producto en las condiciones, que la sociedad, la acumulación y la tec- nología del capitalismo lo permiten, entre terratenien- tes, capitalistas y obreros, y como estas clases se dis- tribuyen el producto, sin embargo, busca generalizar esta ley a las “distintas formas de sociedad”.

Smith ob. Cit. Pag 83 60

Entrar a determinar estas leyes significa que se consi- dere primero la forma como la economía genera va- lor, de allí que en su obra central el capítulo I lo inicia, explicando, “Sobre el Valor”, comenzando por su definición, “El valor de un artículo, o sea la cantidad de cualquier otro artículo por la cual puede cambiar- se, depende de la cantidad relativa de trabajo que se necesita para su producción, y no de la mayor o me- nor compensación que se paga por dicho trabajo”63,

con esta base de discusión sobre el valor, que parte de la cantidad relativa de trabajo y no de la mayor o menor compensación del intercambio, sienta los pi- lares para determinar la generación de excedentes, los cuales establecen los ejes del crecimiento de la actividad económica, al presentarse una relación in- versa entre salarios y beneficios.

Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 9 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 99 63

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b- Renta, utilidades y crecimiento económico Analizando las relaciones y los efectos que tienen el crecimiento de la riqueza y la población sobre la ren- ta, “donde la tierra tiene distintos poderes producti- vos”; sea por la cercanía al mercado o por la produc- tividad de cada tierra, entra a considerar que las relaciones, entre las dinámicas de inversión, con la dinámica económica general, pues al disminuir los fondos para demandar mano de obra estas dinámi- cas tienen unas consecuencias sobre la producción de cereales y por ende sobre la renta, dado que, en gran parte el crecimiento y la ampliación de la base

económica, depende del crecimiento de la inversión y su incremento esta en función de la mano de obra: “Cualquier reducción importante del capital de una nación, que disminuya materialmente los fondos des- tinados al mantenimiento de la mano de obra, ten- dría naturalmente dicho efecto. La población se re- gula por si sola, de acuerdo con los fondos que se emplean para sostenerla, y por consiguiente aumen- ta o disminuye cuando aumenta o disminuye el capi- tal. Por tanto, cualquier reducción del capital lleva como necesarias secuelas una menor demanda efec- tiva de cereales, una baja de precio y una disminu- ción del cultivo. Inversamente a como la acumula- ción de capital eleva la renta, su disminución la reduce”64.

Por consiguiente, es la lógica y la dirección de la acu- mulación la que permite que en cualquier momento, la sociedad y la economía, aumenten o disminuyan su riqueza y por ende su lógica de distribución, de acuerdo a cada clase, la cual tendrá la misma direc- ción de la acumulación.

Por otro lado, el conflicto distributivo entre utilida- des y salarios, representa para las primeras una posi- bilidad de disminución, particularmente por la vía del progreso técnico, en la medida, que este permite, una baja en la demanda de mano de obra, antes necesa- ria para el proceso de producción, en consecuencia: “Las utilidades tienden naturalmente siempre a de- crecer, puesto que al progresar la sociedad y la rique- za, la cantidad adicional de alimentos requerida solo se obtiene por el sacrificio de una cantidad creciente de mano de obra. Esta tendencia esta gravitación de las utilidades se ve afortunadamente contrarrestada

ria empleada para la producción de los artículos ne- cesarios, así como por los descubrimientos científi- cos registrados en el sector agrícola, lo cual nos permite prescindir de una gran cantidad de mano de obra que antes era necesaria, y en consecuencia, disminuir el precio de los artículos primarios que necesita el tra- bajador”65; en este sentido, el progreso técnico al

aumentar la productividad y disminuir los precios de los bienes salario permite incrementar las utilidades, por la vía de menores demandas de fuerza de traba- jo, lo cual implica que en el conflicto distributivo, las utilidades tienen mayores beneficios que los salarios. Para Ricardo, la dinámica de las utilidades, entra en contravía de la de la renta y los salarios, explicado por conflictos entre obreros, fabricantes y granjeros, en la medida que considera, que: “sea cual fuere la tasa de utilidades sobre el capital, dicha tasa dismi- nuiría como consecuencia de la acumulación de ca- pital en las tierras y el alza de los salarios que sin em- bargo aumentaría la cantidad total de las ganancias...No obstante, no puede existir acumula- ción de capital en tanto que este arroja ganancias, sin producir no solo un incremento en los productos, sino un aumento de su valor”66.

Para Ricardo, la anterior afirmación, es independien- te del país y del tiempo; “las utilidades dependen de la cantidad de mano de obra necesaria para proveer a los obreros de los artículos necesarios en aquella tierra o con el capital que no produce renta. En con- secuencia, los efectos de la acumulación serán dis- tintos en los diferentes países, y dependerán princi- palmente de la fertilidad de la tierra” 67, por lo tanto,

la distribución entre renta y utilidades esta en la base

de la demanda de mano de obra, cuyo centro de acu- 65 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag . 92

c- Salarios

Si el salario es el precio de la mano de obra, este tiene unas variables de manejo que parten de diferenciar entre, el precio natural y el de mercado, los cuales al interior del esquema ricardiano, permiten entender otras dinámicas del crecimiento económico y de la acumulación.

En la dinámica de reproducción de la mano de obra, el precio natural de esta, determina sus posibilidades reproductivas en la medida que permite las condicio- nes necesarias para “perpetuar su raza”, por lo tan- to: “El precio natural de la mano de obra es el precio necesario que permite a los trabajadores, uno con otro, subsistir y perpetuar su raza, sin incremento ni disminución. La aptitud del trabajador para sostener- se así mismo y a su familia, no depende de la canti- dad de dinero que pueda percibir por concepto de salarios, sino de la cantidad de alimentos, productos necesarios y comodidades de que por costumbre dis- fruta, adquiriéndola con dinero. Por tanto, el precio natural de la mano de obra depende del precio de los alimentos, de los productos necesarios y de las co- modidades para el sostén del trabajador y de su fami- lia”68.

Por otra parte, la dinámica del mercado laboral de- termina el pago en dinero que haría quien la utilice, así, “el precio de mercado de la mano de obra es el precio que realmente se paga por ella, debido al jue- go natural de la proporción que existe entre la oferta y la demanda; la mano de obra es costosa cuando escasea y barata cuando abunda”69, en esta direc-

ción es el mercado quien determina su precio. El crecimiento de la oferta de trabajo, estaría media- do en Ricardo, por el exceso del pago que permite que sea mayor el precio de mercado del precio natu- ral, lo que significa que hay otro tipo de vida para el trabajador, diferente de la sola reproducción física, ahora este también es un ser humano, goza, pero esta felicidad incrementa la mano de obra e incre- menta la oferta, lo que hace bajar nuevamente el precio a su nivel natural o mas debajo de este.

“Cuando el precio del mercado de la mano de obra excede su precio natural, la condición del trabajador es floreciente y dichosa, y puede disponer de una mayor proporción de los productos esenciales y de los goces de la vida y por ende, criar una familia sana y numerosa. Por el contrario, cuando los salarios ele- vados estimulan el crecimiento de la población, cre- ce el número de trabajadores, los salarios caen nue- vamente hasta su precio natural y a veces, debido a una reacción se sitúan a un nivel todavía inferior al mínimo.”70

Por consiguiente, la diferencia entre el precio natural y el precio de mercado, de la mano de obra, no ubi- ca, en función de lo que predomina por períodos, y diferencia las políticas a seguir en la dirección del de- sarrollo y del crecimiento.

d- Ciclos, renta y trabajo

Al integrar estas tres variables, con el desarrollo de la sociedad y de la economía, nos encontramos con un problema de fondo en la dinámica de crecimiento económico, y en como esta se ha presentado en nues- tros países, al demostrar una demanda especializada de mano de obra,

Por supuesto que las demandas de mano de obra, y la rapidez o lentitud de la misma, nos permite ver el momento histórico, o la etapa en que dicha sociedad y economía viven, de acuerdo a la lógica y dinámica de la acumulación de capital, la cual se encuentra vinculada a la capacidad de respuesta de la oferta de mano de obra. Por consiguiente, “en las diferentes etapas de la sociedad, la acumulación de capital o de los medios para emplear mano de obra, es más o menos rápida, y dependerá, en todos los casos, de la capacidad productiva de la mano de obra. La capaci- dad productiva de la mano de obra es generalmente mayor cuando existe abundancia de tierras fértiles: en tales períodos la acumulación se efectúa muchas veces con una rapidez tal, que no pueden proporcio- narse trabajadores con la misma rapidez con que pues suministrarse el capital”71. Punto álgido, en función

del diseño de políticas de desarrollo, en la medida, que articula dinámicas económicas, en capital y mano de obra, que permitan un incremento de la produc- ción.

En la discusión entre población y acumulación a par- tir del mercado de trabajo, y la dinámica de la de- manda de capital, la cual se considera, vinculada con la rotura de nuevas tierras, y por consiguiente, con la

Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 72 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 72 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 74 69

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ción entre la dinámica de las colonias y, la de los paí- ses más desarrollados, donde, en los primeros se han introducido los avances del conocimiento y las artes que se han desarrollado en los segundos, en conse- cuencia, considera que: “es probable que el capital tenga una tendencia a aumentar con mayor rapidez que la población. -Por tanto- es probable que bajo las circunstancias más favorables el poder de la pro- ducción sea todavía mayor que el de la población, no lo será por mucho tiempo, porque la tierra es limita- da en cantidad y, al diferir en calidad, con cada ma- yor porción de capital empleado en ella se registrará un índice menor de producción, en tanto que el po- der de la población continúa siendo siempre el mis- mo”72.

En el anterior comportamiento, el ciclo se encuentra en la base de las relaciones, y por tanto, la dimensión de Ricardo sobre las relaciones entre la población y la dinámica económica tecnológica y salarial, presenta un análisis diferencial para los países desarrollados y las colonias, donde debe “aplicarse un remedio com- pletamente diferente”; insiste nuevamente en que se deben conocer las condiciones en que se han de apli- car las recetas.

Con una mayor actividad, aumentada por el progre- so técnico, que tiene la capacidad de ampliar la de- manda de nueva población para el trabajo, exige en dicha medida, incrementar el uso de nuevas tierras, que se integran al mercado de tierras dispuestas a producir, las cuales explican el alza de la renta; así, “con cada nueva etapa en el progreso de la pobla- ción, que obliga a un país a recurrir a tierras de peor calidad para permitirle abastecerla con alimentos, la renta aumentará en la totalidad de las tierras fértiles”

lado con el progreso técnico, también, repercute so- bre la demanda laboral, que entonces, presenta un incremento salarial, por la dinámica que desarrolla la actividad productiva en la fase de crecimiento del ci- clo, en estas condiciones, “el aumento de los salarios se debe generalmente a que el aumento de las rique- zas y del capital ha causado una nueva demanda de mano de obra, la cual indefectiblemente estará em- parejada con un aumento en la producción de bie- nes”74.

En las dinámicas crecientes del ciclo, donde los lími- tes de la expansión no existen, el conflicto entre sala- rios y utilidades, se presenta de una manera inversa, que pondría un límite al incremento de la acumula- ción, en la medida que, Ricardo plantea: “que no hay límite para la demanda, que no hay límite al empleo del capital, mientras éste rinda algún beneficio, y que, no importa cuán abundante sea el capital, no existe ninguna otra razón suficiente para una baja de las utilidades, sino el alza de salarios, y todavía puede añadirse que la causa permanente y adecuada para el alza de salarios es la dificultad creciente de propor- cionar alimentos y artículos de primera necesidad al creciente número de trabajadores”75

e- La acumulación de capital

La forma y la orientación en que se desarrolla e im- pulsa la acumulación de capital, se relacionan direc- tamente, con la manera como se vincula el comercio exterior de un país, se utilizan las utilidades y se di- recciona la inversión en capital productivo.

Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 75 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 53 72

Los vínculos jugados por el comercio exterior, en la acumulación, son para Ricardo, una función del con- sumo, el ahorro, y las relaciones de liberar una parte del capital, por la vía de la provisión que se hace del comercio internacional, y de allí, la orientación que puede tomar la acumulación nacional, en función de sus ventajas frente al resto; por tanto, “el comercio exterior, aun cuando altamente beneficioso para un país, pues aumenta la cantidad y variedad de los ob- jetos en que puede gastarse el ingreso, y proporcio- na, por la abundancia y baratura de los bienes, in- centivos para ahorrar, no muestra ninguna tendencia a aumentar las utilidades del capital, a menos que los productos importados sean de la clase en que se gas- tan los salarios del trabajo”76. Lo cual implica, que el

beneficio nacional, esta en función del tipo de bienes que se importan y no de las importaciones realizadas de manera general. En cierto sentido allí tenemos, las sugerencias hacia ciertas políticas de desarrollo y cre- cimiento vinculados con el comercio internacional. En relación al papel de las utilidades en el proceso de acumulación la posición ricardiana es que: “ninguna acumulación de capital reducirá esas utilidades, a menos que haya alguna causa permanente para la elevación de los salarios”77, en consecuencia, la lógi-

ca de la acumulación esta vinculada de manera di- recta con la acumulación.

Por otra parte, la acumulación debe estar orientada en función del capital productivo, de tal manera, que como se ve en el párrafo anterior, la coyuntura de salarios crecientes por los incrementos de precios de los artículos de primera necesidad y que, conjugada por el empleo de capital no productivos, lo cual con- lleva a cesar la dinámica de acumulación, ”no puede, pues, acumularse en un país cantidad alguna de ca- pital que no este empleado productivamente, hasta que los salarios se eleven tanto, a consecuencia del alza en los artículos de primera necesidad, que, como

consecuencia, queden tan pocas ganancias al capi- tal, que cese el motivo de la acumulación”78.

f- Estado

Las acciones del Estado a través de la intervención en los procesos económicos, afectan de manera sig- nificativa las lógicas de acumulación, de acuerdo a las formas que se asumen durante cada acción de intervención, sea por los impuestos y sus efectos con- tinuos sobre el fondo de acumulación; “no existe im- puesto alguno que no tenga tendencia a disminuir el poder de la acumulación”79. En esta dirección, Ricar-

do, considera que: “Todos estos impuestos son con- tribuciones que aumentan las rentas del soberano, y que raras veces sostienen no es trabajadores impro- ductivos, a expensas del capital de la nación, que solo mantiene los que son productivos”80. Por consiguien-

te, la ingerencia directa del Estado a través de los impuestos afecta ampliamente la acumulación o el consumo y por esta vía la demanda.

Por otra parte con las leyes de salarios, se debería permitir que se manejen, “igual que los demás con- tratos, a la libre competencia en el mercado y nunca deberían ser controlados ni intervenidos por la legis- latura”. En esta misma dirección están las acciones del Estado en el terreno social, al considerar que hay una “tendencia clara y directa de las leyes de pobres están en directa contraposición a estos obvios prin- cipios: su intervención no será, como benévolamen- te intenta el legislador, corregir la situación de los pobres, sino empeorar tanto la condición del rico como la del pobre” 81.

Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 101 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 216 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 217 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 115 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 117 Ricardo D, Principios...ob. cit. Pag. 80 76 77 78 79 80 81

ra Ricardo que: “La naturaleza del mal indica su re- medio. Contrayendo la esfera de las leyes de pobres; haciendo hincapié ante éstos sobre el valor de la in- dependencia; enseñándoles que no deben confiarse en la caridad sistemática o eventual, sino en sus pro-

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