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Chapter 3 Design and Implement of Real-time Co-registered Ultrasound and Photoacoustic

4.2 Materials and Methods

4.2.5 Image Reconstruction and Data Processing

muy grandes fiestas hacía esse rey godo Rodrigo con su gran caballería, 5 y mucha gente estrangera

a la tal fiesta venía:

vienen duques y marqueses y reyes de gran valía: en España era entonces 10 la flor de caballería.

La duquesa de Loreyna a aquella corte venía, no para mirar los juegos, sino a ver si hallaría 15 quien se combata por ella

sobre un pleito que traía. Es el pleito desta suerte: que ella un marido tenía que la hacía heredera 20 de toda su señoría,

si de su muerte en dos años castidad le mantenía; y lo contrario haziendo que todo lo perdería.

25 Lembrot, hermano del duque, con codicia que tenía

de heredar el ducado, testigos falsos ponía que acusen a la duquesa 30 que con un varón dormía. Fuéronse al emperador, y cada uno dezía

de su razón y derecho según que mejor sabía. 35 La rezón que da Lembrot

desta manera dezía: que buscase la duquesa dentro de un año y día quien le combatiesse a él 40 y a dos tíos que tenía

la contienda del ducado sobre que era la porfía, y que si Lembrot venciesse suyo el ducado sería; 45 si venciesse la duquesa,

que firme le quedaría. Al emperador aplaze lo que Lembrot proponía. Firmaron ambos a dos, 50 que todo assí se haría,

con tal que fuesse obligado Lembot y su compañía de aceptar la batalla do ella señalaría. 55 De allí se va la duquesa

ya muy triste en demasía, porque en toda aquella corte tres caballeros no avía que osassen a combatirse 60 con los tres de la porfía:

assí partió para España y a Toledo se venía. Muy bien la recibe el rey, házele gran cortesía. 65 Como contó la duquesa

a qué fuera su venida, ofreciósele Sacarus, flor de la cavallería, ofreciósele Almeric, 70 lo mesmo Agresés hazía,

todos buenos cavalleros, que otros mejores no avía. Las fiestas se començaron, la duquesa bien las vía.

75 ¡Cuán bien que mostrava en ellas Sacarus su gran valía!

Bien se cree la duquesa que por él libre sería. Las fiestas son acabadas,

80 luego la duquesa envía a citar sus enemigos que vengan a cierto día a combatirse en España con quien por ella salía. 85 El término no es cumplido

cuando ya Lembrot venía con los dos tíos consigo. ¡O cuán bien que parecía!, porque era grande de cuerpo, 90 gentil hombre en demasía.

Señálanles la batalla, señaláronles el día; ya los meten en el campo y mucha gente los mira, 95 partido les han el sol

porque no haya mejoría. Como todos fueron dentro una trompeta se oía; corren unos para otros 100 con esfuerço y valentía.

Del encuentro de Sacarus Lembrot en tierra caía. Agresés y su contrario ambos a tierra venían; 105 lo mesmo haze Almeric,

y el contrario que tenía. Levántanse muy ligeros sin punta de covardía, y como Sacarus vido 110 que apearse le cumplía,

deciende de su caballo y contra Lembrot venía. Tantos se dan de los golpes, que gran espanto ponían; 115 pues los otros caballeros

tan sin duelo se herían que a los que los miravan a gran compassión movían. Hora y media se combaten 120 sin conoscer mejoría;

mas como el sol era grande, gran trabajo les ponía: apártanse por holgar, que bien menester lo avían; 125 como ovieron descansado

todos seis andan en campo que otra cosa no hazían sino dar y recibir 130 fuertes golpes a porfía.

Todos están espantados de cómo durar podía una tan fuerte batalla sin sentirse mejoría. 135 Tornaron a descansar

ya cerca de medio día; Lembrot está mal herido, mucha sangre de él salía; entre sí estava diziendo: 140 - ¡Válgame Sancta María!,

este hombre es infernal que destruírme quería, porque si él humano fuesse mis golpes él sintiría; 145 mas veo que cada hora

le recrece la osadía. Ya embraçava Sacarus con vergüença que tenía, y vase contra Lembrot, 150 el cual bien lo rescebía:

la batalla que comiençan nueva a todos parescía. Pues Almeric y Agresés ¡cuan bien que se combatían!, 155 tienen fuertes enemigos,

bien menester les hazía mostrar todo su ardimiento por salir con su porfía. Sacarus muy enojado, 160 que la ira le crescía,

tres golpes dio a Lembrot: de manos dar le hazía; mas Lembrot era ligero, levantose muy aína; 165 pero ya andava mirando

cómo se defendería. Almeric viendo a Sacarus cómo a Lembort maltraía; pensó en su coraçón 170 que retraído sería

si en librar su batalla él mucho se detenía. Agresés era mancebo,

ardimiento le crescía; 175 fué contra su enemigo

que cansado lo tenía, y hízole dar de manos, reziamente lo hería.

Gran plazer avían las damas 180 de lo que Agresés hazía.

Sacarus muy enojado a Lembrot del yelmo tira, las enlazaduras quiebra, la cara le descobría;

185 mas Lembrot, que assí se vido, con Sacarus remetía,

pensando que por ser grande que a lucha lo vencería, y cogéndolo debaxo 190 que luego lo mataría;

mas Sacarus con su espada la cabeça le hendía.

Los tíos que aquesto vieron cómo Lembrot muerto avía, 195 caen ambos en el suelo,

coraçon les fallecía; cortáronles las cabeças, en el campo las ponían. Luego preguntan al rey 200 si más que hazer avía;

dixo el rey que bien estava, que nada les fallecía.

Este romance no aparece en ningún pliego suelto, pero sí en el Cancionero s. a., fol.122v.,?. Éste fue tomado de algún pliego suelto anterior. Está así mismo incluido en los Romances de Miles, 1550 y en el Cancionero de 1555. Aparece posteriormente en los Romances nuevamente sacados... de Sepúlveda, fol. 254 v.

Este romance resume varios capítulos de la Crónica sarracina. Existía una leyenda que narraba las fiestas y torneos celebrados en Toledo con el motivo de la coronación de Rodrigo. Corral la amplió añadiéndole el episodio de la condesa Lorena: la joven viuda que vino a pedir justicia a la corte goda. Corral utiliza este episodio para resaltar la grandeza de la corte goda frente al desastre que causaría la entrada de los musulmanes, pero el romance no reflejó ni los adornos ni la ornamentación y sólo se centró el la crudeza del combate. El romance sigue la obra de Corral

casi por completo, únicamente se aparta de ella al introducir a Sacarus en el torneo, mientras que en

Crónicas sarracinas, el rey le prohíbe participar en él.

El tema principal de este romance es la batalla ofrecida en defensa del honor de la duquesa de Loreyna: Sacarus, Almeric y Agresés le devuelven su honor. Tema constante en esa época medieval.

Hablando de la unidad exterior, y en cuanto al tiempo, podríamos contemplar dos tiempos en este romance: uno ilimitado que, a su vez contiene dos tiempos; uno pasado y otro presente. El primero, narra retrospectivamente, la historia de la condesa de Loreyna. El segundo comprende: la llegada de la duquesa antes de las fiestas de Toledo y el transcurso de las fiestas. Aún así, ese tiempo ilimitado contiene algunas precisiones temporales como: “dos años”, “un año y día” y “ a cierto día”.

El segundo tiempo es limitado y cuenta los detalles del combate: “señaláronles el día”, “hora y media se combaten”, “tornaron a descansar ya cerca de medio día”, “cada hora le recrece la osadía”. En algunos lugares menciona intervalos de descanso en la batalla sin precisar el tiempo:

“apártanse por holgar,

que bien menester lo avían; 125 como ovieron descansado

a la batalla bolvían”.

Otras veces alude al tiempo ilimitado dentro de este tiempo limitado: “Todos están espantados

de cómo durar podía una tan fuerte batalla sin sentirse mejoría”.

Así como en el romance existen dos tiempos, observaremos igualmente dos espacios. El primero indeterminado, donde suceden los acontecimientos anteriores a la batalla (¿o digo q suponemos q es Francia?. El segundo espacio es Toledo.

Finalmente hablamos de la acción: es la batalla entre los defensores del honor de la duquesa de Loreyna, y sus calumniadores: el cuñado y sus tíos, culminada por el triunfo de los defensores de la duquesa.

El papel del rey Rodrigo en este romance es secundario, sirviendo como telón de fondo. Los personajes principales, en cambio son: la duquesa y los seis caballeros.

La línea narrativa se interrumpe, con interjecciones y exclamaciones, cuando el narrador interviene expresando su admiración por Sacarus, vv. 75 y 76, Lembrot, vv. 88-90 y finalmente,

Agresés y Almeric, v. 154. La grandeza de Lembrot y sus tíos resalta la supremacía de sus contrincantes, v. 88.

El romancista insiste sobre el esplendor de los godos y su rey Rodrigo: “en España era entonces / la flor de caballería”, hasta el punto de no encontrar en Francia tres caballeros que “osassen a combatirse / con los tres de la porfía”.

En el romance no falta el monólogo interior, vv. 140-147, cuando Lembrot alaba a Sacarus, así como el paralelismo entre los tres combatientes. Tampoco falta la dualidad, representada por el tiempo y el espacio, en los dos bandos, etc.

El contraste se puede considerar como eje principal de este romance: entre España y Francia, en uno abundan los caballeros valerosos y en el otro escasean; entre la bondad de la duquesa y la malicia de Lombrot: “codicia”, “testigos falsos”; entre los honrados propósitos de los caballeros españoles y los deshonrados de los franceses y entre la falta de apoyo del emperador francés a la duquesa y el apoyo de Rodrigo a la misma. En el romance predominan dichos contrastes: valentía- covardía, espanto-compassión, dar-recibir, etc.

Este contraste nos hace reparar en el esquema víctima-verdugo. La víctima es la duquesa que ha sido ultrajada y deshonrada por la acusación de su cuñado, el verdugo. Al igual que el romance anterior, no falta la “codicia” que requiere el castigo divino. Lembrot codiciaba el ducado de su cuñada, y empujado por ese sentimiento comete un pecado: acusarla “que con un varón dormía”, v. 30. Ese pecado acarreó el castigo, que sería la muerte, tanto para él como para su cómplices.

En este romance predomina el RD, donde aparecen las tres estructuras de este régimen: el antítesis sugerido mediante el contraste, spaltung (imágenes divididas: “cortároles”, “partido”) y la exageración de la fuerza de Sacarus:

“¡Válgame Sancta María!, este hombre es infernal que destruírme quería, porque si él humano fuesse mis golpes él sintiría”

Esta exageración, aparte de sugerir un contraste entre la “humanidad” de Lembrot y la “sobrehumanidad” de Sacarus, resalta un símbolo de este régimen: el héroe luchador. Pero existen otros símbolos del mismo como las armas, la espada, el sol, etc.

El esquema de caída, con su moralización en forma de castigo, está representado por la muerte de Lembrot y de sus tíos. Las regresiones psíquicas están acompañadas frecuentemente de imágenes de caídas bruscas.

En este romance advertiremos algunos ritos y pruebas iniciáticas a las que es sometido Lembrot, como los fuertes golpes, heridas de espada, su sangre vertida, su enfrentamiento a un “monstruo” (personificado en Sacarus), el mismo ambiente festivo en el que transcurren los hechos, etc. Pero Lembrot no supera la prueba y muere, por ser un pecador “no arrepentido”. De ahí que no goce de resurrección. Corral, de quién está tomado este romance, mantiene una postura totalmente opuesta al tratar el personaje de Rodrigo. El novelista, como le gusta a Pidal denominarle, se inventa una resurrección del rey para convertirle en iniciado, así su subida al cielo y su regreso al Paraíso están garantizados. Sabemos que Corral consideraba a Rodrigo como “el mejor ombre del mundo” 16.

En cuanto al lenguaje, notaremos que todo el vocabulario, sustantivos, adjetivos y verbos inducen a la escisión y separación, propios del RD: pleito, combate, porfía, quiebra, batalla, lucha,

ira, sangre, espada, enlazaduras, fuertes golpes, reziamente, enojado, partido, hendía, cortáronles, remetía, destruirme, sintiría, hería, etc. Los elementos de violencia encajan perfectamente en el

romance, ya que su tema principal es la batalla entre dos bandos. Por otro lado, el discurso es, generalmente, descriptivo. De ahí la ausencia de imágenes o escenas cargadas de simbolismo.

La única referencia a la música es el sonido de la trompeta, propio del ambiente bélico. No creo que añada ningún rasgo simbólico a la batalla.

El número tres aparece dos veces: tres hombres: Lembrot y sus dos tíos y sus contrincantes, otros tres: Sacarus, Almeric y Agresés. Sacarus dio a Lembrot tres golpes. (buscar simbolismo de nº 3).

En cuanto a elementos y enfermedades psicológicas, no tendríamos mucho que citar. Únicamente el sentimiento de terror de Lembrot ante Sacarus, expresado al final del romance. Esta ausencia está justificada por el carácter descriptivo de este romance y la falta de indagación interior en la psicología de los personajes.

3- Entrada de don Rodrigo en la Casa de Hércules17.