Algo que es innegable cuando se habla de la cinematografía, es que la premisa básica de la que hace gala esta, es que tiene como fin el ser representado ante el espectador, donde existen pocas excepciones, es decir, la naturaleza primaria de la cinematografía es que debe su origen a una idea, es sabido que las ideas constituyen una pieza fundamental presente en un proceso creativo, ya que en una disciplina como es la cinematografía, todo producto nace de una idea, fundamentado a grandes rasgos en este esquema: se origina la idea de hacer un metraje, se piensa en una temática, se escribe un guion, se rueda, y finalmente, se elabora un producto consumible por la audiencia. Ese resulta ser el fin último de
una idea, materializarla. Esto quedará condicionado en función de la disciplina que ocupe, y en caso de que se hable de un medio alcanzable por las bellas artes, para que sea posible la materialización de la idea en cuestión, se acude a una forma de representación, que es en lo que se fundamentan las artes, en representar aquello que se desea, ergo el arte, es un sistema de representación, un lenguaje, que posibilita numerosas combinaciones, porque en caso contrario, una idea por si sola es improductiva, y esto es fácilmente comprobable si se revierte el proceso, esto ofrecería como resultado un proceso creativo que se iniciase desde lo material, y su fin último fuese una idea, esto, resulta impracticable, deriva en una incoherencia, por tanto cuando se habla de la cinematografía y de las artes en general, se habla de algo que tiene como fin materializar una idea, y es en esto en lo que radica principalmente la esencia del cine, tal es su naturaleza.
Y esto se propone como su principal rasgo en lo que respecta a su naturaleza, no como algo seleccionado de manera arbitraria, sino como resultado de la reflexión lógica, que surge fruto de su revisión histórica, y es que, en lo que atañe a la actualidad, la cinematografía responde a una industria resultado de la progresión histórica sufrida a lo largo del siglo XX, esta progresión logró situar al cine como el séptimo arte en el ámbito de las bellas artes.
En este sentido, como ya se ha mencionado, la cinematografía, experimentó una evolución, debido a que, a lo largo del siglo XX, esta pasó a ser un mero sistema de reproducción, a usarse como recurso, utilizado para la narración de historias, es decir, se le dotó de un sentido, se le confirió un discurso, un trasfondo. Y es esto, lo que lo anexionó a la posibilidad de crítica, al reconocimiento y al hecho de que merezca la pena su valoración, de la misma forma en que se tiene en consideración al resto de las bellas artes, siendo capaz de crear su propia industria, y generar escuela, añadiendo a esto la conformación que conllevan sus diferentes vertientes, como puede verse a la hora impartir enseñanzas como son, la música cinematográfica, el guion cinematográfico, la estructura de montaje, y un largo etcétera.
Siguiendo en este orden de ideas, se llega a la conclusión de que la cinematografía en la actualidad, tiene como máxima común el contar historias, o suscitar
reflexiones a través de ellas, pero siempre será necesario un contexto narrativo a pesar de ello. Entonces podríamos concurrir que el cine obedece, o debe su naturaleza a la narración de sucesos o historias, es decir, a la expresión de una idea, concepto que se enlaza perfectamente con lo comentado anteriormente. Es entonces cuando podemos plantear, que la cinematografía obedece a una naturaleza fundamental que resulta ser tanto representativa como narrativa, sin embargo pesar de que el cine cumple con ambas premisas, puede verse que una prima sobre la otra, como es el hecho querer representar antes que narrar, esto convierte al cine en un medio representativo antes que narrativo, y es que como se ha mencionado con anterioridad, esto no es el resultado de una concepción arbitraria, sino de un ejercicio de lógica procedente de la revisión histórica de esta disciplina, ya que primeramente, se busca la materialización de una idea, y posteriormente emerge la narrativa, algo fácilmente comprobable si se recurre a la elaboración de un guion, o a un estudio que documente esta práctica, como un
making of, ya que si se acude a esto, lo primero a lo que se recurre para la
elaboración de un guion, es a una lluvia de ideas o brainstorming. Y si se acude a los antecedentes históricos, puede comprobarse que antes de obedecer a una intención narrativa, primeramente, se documentaban sucesos de forma representativa con intención plasmar una idea y que quedase registrada, ejemplo de ello son metrajes históricos como El regador regado (1895) o Salvamento en
un incendio (1902), algo que a día de hoy se sigue practicando con la realización
de documentales, vertiente que debe su origen a la cinematografía.
Es entonces para finalizar que podemos concluir con lo siguiente, como es que, en primer lugar, el cine debe su naturaleza a la materialización de una idea como fundamento principal, y posteriormente, a una construcción narrativa, y que esto lo convierte en un sistema de representación, dándole un discurso, que lo convierte en una disciplina artística, siendo capaz de reflejar la personalidad de sus creadores, como hacen el resto de las artes, haciendo posible la creación de un estilo, tanto interpretativo con actores como Johnny Depp, como directivo con directores como Tim Burton, sin dejar de lado disciplinas como la música, el guion, el montaje etc. Ya que estos ámbitos también son capaces de mostrar el estilo de quien los elabora, y esto da como resultado que la cinematografía tenga
la capacidad de mostrar una cualidad inherente en la totalidad de las bellas artes, la estética.