2.5 Fundamental Algorithms
2.5.3 Immix
El esquema del mismo Spinoza es claro. Cuando experimentamos una afección
pasiva alegre somos inducidos a formar la idea de lo que es común a ese cuerpo y al
nuestro. En el libro V de la Ethica189, Proposición X, leemos: «Mientras no nos dominen afectos contrarios a nuestra naturaleza, tenemos la potestad de ordenar y concatenar las afecciones del cuerpo según el orden propio del entendimiento». Spinoza nos señala que es suficiente con que se impida el asalto de las afecciones pasivas para entrar en posesión de nuestra potencia de actuar. No basta con acumular pasiones alegres para devenir alegre. Es preciso un esfuerzo más.
Sólo entonces, y solamente entonces, merced a este segundo esfuerzo, comprendemos y actuamos, somos razonables y salimos de la ignorancia. Pero ¿cómo lo tematiza Deleuze?, ¿por medio de qué movimiento superamos el encadenamiento imaginativo de las ideas? Pues por medio de un salto.
«[…] non pas par l’accumulation des passions joyeuses en tant que passions, mais par un véritable “saut”, qui nous met en possession d’une idée adéquate, à la faveur de cette accumulation.» (S, 262)
Por un salto es como llegamos a poseer las nociones comunes. Un salto porque entre el primer y segundo género de conocimiento se establece una ruptura, un hiato190.
¿Por qué llegamos a ser activos en la medida en que formamos una noción común o tenemos una idea adecuada? Mientras somos determinados por un sentimiento de alegría pasiva nuestros deseos aún son irracionales porque nacen de una idea inadecuada. Pues bien, a la alegría pasiva ahora se agrega una alegría activa que se distingue de ella solamente por la causa: tiene por causa ya no la idea inadecuada de un objeto que conviene con nosotros sino la idea necesariamente adecuada de aquello que es común a ese objeto y a nosotros mismos.
«Il faut donc que, à la faveur des passions joyeuses, nous formions l’idée de ce qui est commun entre le corps extérieur et le nôtre. Car cette idée seule, cette notion commune, est adéquate. Tel est le deuxième moment de la raison […].» (S, 262)
Según Deleuze el conjunto de la operación descrita por Spinoza presenta cuatro momentos191:
189 Spinoza (1987: 351).
190 Para la ruptura (rupture) cf. S, 269 y para el hiato (hiatus) cf. S, 272 y 273. Incluso en el texto de 1993 “Spinoza et les trois «Ethiques»” Deleuze sigue hablando de una inmensa falla (faille), intervalo (intervalle), hiato (hiatus). Lo que sucede es que en este texto la distancia es “salvada” recurriendo a unos conceptos que en el punto de la obra deleuziana que estamos analizando aún no han aparecido (el sobrevuelo y la velocidad absoluta): «L’intervalle, l’hiatus ont pour fonction de rapprocher au maximum des termes distants comme tels, et d’assurer ainsi une vitesse de survol absolu.» (CC, 186- 187).
1º) presencia de una alegría pasiva que aumenta nuestra potencia de actuar, de donde se derivan deseos o pasiones, en función de una idea aún inadecuada;
2º) gracias a esas pasiones alegres, formación por salto de una noción común (idea adecuada);
3º) alegría activa que se colige de esa noción común y que se explica por nuestra potencia de actuar;
4º) esta alegría activa se agrega a la alegría pasiva pero reemplaza a los deseos- pasiones que nacen de ésta por deseos que pertenecen a la razón y son verdaderas acciones.
«Ainsi se réalise le programme de Spinoza : non pas supprimer toute passion, mais à la faveur de la passion joyeuse, faire que les passions n’occupent plus que la petite partie de nous-mêmes et que notre pouvoir d’être affecté soit rempli par un maximum d’affections actives.» (S, 264)
Deleuze explica cómo para Spinoza un sentimiento deja de ser una pasión apenas nos formamos de él una idea adecuada. Y nos formamos una idea adecuada en el momento en que lo reunimos a una noción común como a su causa.
De todas formas, Spinoza no reserva esta tesis al sentimiento de alegría, sino que afirma su validez para todo sentimiento puesto que no hay ninguna afección del cuerpo de la que no podamos formar algún concepto claro y distinto. Según Deleuze, Spinoza quiere decir que incluso en el caso de un cuerpo que no conviniera con el nuestro y nos afectase de tristeza, podemos formar la idea de aquello que es común a ese cuerpo y al nuestro. Simplemente esta noción común sería muy universal e implicaría un punto de vista mucho más general que el de los cuerpos presentes, aunque no por ello dejaría de tener su función práctica: nos hace comprender porqué los dos cuerpos no convienen desde su propio punto de vista. Cuando una noción común muy universal nos hace comprender una no-conveniencia podemos decir que se origina un sentimiento de alegría activa: siempre una alegría activa se colige de lo
que comprendemos (Spinoza afirma que en la medida en que comprendemos las
causas de la tristeza, deja de ser una pasión, es decir, deja de ser una tristeza)192. Parece entonces que si partimos de una pasión triste se encuentra lo esencial del esquema precedente: 1º) tristeza; 2º) formación de una noción común; 3º) dicha
192 En el “Préface” de 1982 a la edición francesa del libro de Negri: L’Anomalie sauvage: puissance et pouvoir chez Spinoza, Deleuze seguirá subrayando la importancia de las nociones comunes pero esta vez relacionándola con la potencia de la imaginación. Las nociones comunes son aquí entendidas como el punto en el que el ejercicio más desarrollado de la imaginación inspira (inspire) al entendimiento a realizar encuentros de los que se sigan relaciones que puedan componer un nuevo cuerpo:
activa que de ella se origina. La función práctica de las nociones comunes está clara: ser causa de una alegría activa.
«[…] cette fonction consiste en ceci que la notion est cause d’une idée adéquate d’affection, c’est-à-dire d’une joie active. Cette thèse es valable pour les notions communes les plus universelles comme pour les moins universelles : on peut donc considérer toutes les notions communes prises ensemble, dans l’unité de leur fonction pratique.» (S, 265)
Pero seguimos preguntando: ¿cómo llegamos a formar una noción común, nosotros que parecemos condenados a las ideas inadecuadas y a las pasiones? Según Deleuze el proceso de formación se puede entender, desde el triple esfuerzo de la razón193, en la siguiente secuencia:
1º) evitación de las pasiones tristes y los malos encuentros a la que vez que búsqueda y acumulación del máximo de pasiones alegres;
2º) utilización de las pasiones alegres en vistas a la formación de la noción común correspondiente (de esta noción común derivan las alegrías activas); tal noción común está entre las menos universales ya que sólo se aplica a mi cuerpo y a los cuerpos que le convienen pero es muy útil a efectos prácticos porque nos torna capaces, primero, de entrar en posesión de nuestra potencia de actuar y, segundo, de evitar los malos encuentros;
3º) devenimos capaces de formar nociones comunes más universales que se aplican a todos los casos, incluso a los cuerpos que nos son contrarios. En suma, merced a este tercer esfuerzo :
«[…] nous sommes devenus capables de comprendre même nos tristesses et de tirer de cette compréhension une joie active. Nous sommes capables de faire face aux mauvaises rencontres que nous ne pouvons pas éviter, de réduire les tristesses qui subsistent nécessairement en nous. Mais, on n’oubliera pas que, malgré l’identité générale de leur fonction pratique (produire des joies actives), les notions communes sont d’autant plus utiles, d’autant plus efficaces qu’elles procèdent de passions joyeuses et sont moins universelles.» (S, 266)
Según Deleuze todas las nociones comunes tienen un mismo contenido
especulativo: implican una cierta generalidad sin abstracción. Y tienen una misma función práctica: ideas necesariamente adecuadas, son tales que implican una
alegría activa que se origina en ellas.
Pero el papel especulativo y práctico de las nociones comunes en absoluto es el mismo si consideramos las condiciones de su formación. Como ya vimos, las
primeras nociones comunes que formamos son las menos universales porque encuentran en nuestras pasiones alegres un principio inductor eficaz.
«C’est au niveau du “moins universel” que nous conquérons notre puissance d’agir : nous accumulons les joies passives, nous y trouvons l’occasion de former des notions communes, d’où découlent des joies actives. En ce sens, l’augmentation de notre puissance d’agir nous donne l’occasion de conquérir cette puissance, ou de devenir actif effectivement. Ayant conquis notre activité sur certains points, nous devenons capables de former des notions communes, même dans les cas moins favorables.» (S, 267)
Si consideramos el orden de formación de las nociones comunes las primeras que formamos son las menos universales, es decir, las que se aplican a nuestro cuerpo y a otro cuerpo, que conviene con el nuestro y que lo afecta de dicha194. Según este orden debemos partir de las menos universales, puesto que las más universales, aplicándose a cuerpos que son contrarios al nuestro, no encuentran principio
inductor alguno en las afecciones que experimentamos. Por “inducir” hay que
entender causa ocasional: nuestra potencia de actuar o de comprender necesita la
ocasión favorable para poder ser activada195. La búsqueda de la ocasión no es un “saber absoluto” o una “práctica inercial” sino que es un proceso de aprendizaje. Saber cuál es la ocasión adecuada se aprende buscándola.
«Il y a tout un apprentissage des notions communes, ou du devenir-actif : on ne doit pas négliger dans le Spinozisme l’importance du problème d’un processus de formation ; il faut partir des notions communes les moins universelles, les premières que nous ayons l’occasion de former.» (S, 267)
Nosotros que no tenemos en un comienzo sino ideas inadecuadas y afecciones pasivas, no podemos conquistar nuestra potencia de comprender y de actuar más que formando nociones comunes. Todo nuestro conocimiento pasa por esas nociones196. Pero ¿es posible un conocimiento pleno en y por las nociones comunes?, ¿qué tipo de
plenitud nos pueden proporcionar a nosotros, modos finitos?, ¿acaso una plenitud restringida?
194 Sobre la importante diferencia entre el orden de formación de las nociones comunes frente al orden de su exposición teórica en la ética spinoziana también puede verse Sp, 160-161.
195 Sobre el principio inductor como causa ocasional cf. S, 261.