2. LITERATURE REVIEW
2.3. IMPACT OF BIG DATA ON CONTROLLER’S ROLE
2.3.3. Impact of big data on controller’s role in strategic decision making
La expresión final de DV 10, «cada uno a su modo», por lo que respecta a la unidad de Escritura, Tradición y Magisterio, apunta al carácter sinfónico y realmente católico de la verdad cristiana. «El depósito de la Iglesia», ha dicho Hans Urs von Balthasar, «es la «profundidad de las riquezas de Dios» en Jesucristo, que se halla instalado en medio de ella. Ella deja a este cau- dal expandirse en una realidad inagotable, que fluye inconteniblemente de su unidad» (La verdad es sinfónica, 10). La imagen de la sinfonía va en la dirección contraria a la de una armonía superficial y edulcorada que tema los conflictos y las tensiones; más bien se trata de una armonía dramática — como en la música profunda—, que los resuelve en un nivel más elevado.
Max Seckler ha sido uno de los teólogos que más han hecho por re- cuperar el potencial de fecundidad teológica del antiguo sistema De locis
theologicis, tal y como fue elaborado por el dominico español Melchor
Cano (1509-1560) [cfr. Die ekklesiologische Bedeutung, 37-65). Lo interesan- te de la aproximación del teólogo fundamental de Tubinga, con respecto a esbozos como el de Karl Lehmann, por ejemplo, que intenta sacar todo el partido de la topología para los problemas y aporías del desarrollo dog- mático, con vistas a una interpretación diferenciada de los dogmas y su
Sitz-im-Leben (cfr. Dogmengeschichte als Topologie des Glaubens, 513-528),
reside en haber visto expresada en dicho sistema «una ley de construcción de la Iglesia (Baugesetzes der Kirche) […] que es comprobable en el con- cepto de catolicidad en el conocimiento y en la praxis, y de ello se sigue el concepto de «sabiduría estructural», enraizado eclesiológicamente y fijado institucionalmente» (Die ekklesiologische Bedeutung, 38). Lo que este autor ha puesto de manifiesto, frente a otros acercamientos a la obra de Cano más históricos o de simple método de la teología, ha sido precisamente algo mucho más profundo, donde todo ello se inscribe: se trata «más en general del suceder de la Tradición en la Iglesia y de la vida espiritual de la Iglesia» (ibid., 43), de su «sabiduría estructural» y de su «catolicidad epistemológica», dos importantes conceptos que Seckler observa detrás del sistema de los lugares teológicos y que hace posible los diversos campos de inmanencia del cristianismo.
Lo verdaderamente interesante de esta ley estructural y dinámica del desarrollo de la Tradición, está no sólo en el concepto mismo de lugar (locus), por otro lado importantísimo para no confundirlo con un testigo mudo de ella, a modo de una carpeta donde se encuentran los datos que el teólogo utiliza en su argumentación y que saca de un archivo lleno de polvo, cuanto en la interacción de unos con otros y en las leyes espirituales que la rigen y que posibilitan a cada lugar hacerlo «cada uno a su modo» (DV 10), conservando sus características específicas y generales, pero que no se entenderían si no fuera en las combinaciones e interacciones estruc- turales con respecto a la totalidad del sistema sinfónico de los otros loci. Frente a cualquier tentación de aislar y absolutizar alguno de ellos: la sola
scriptura de la tradición protestante; la sola ratio de la Ilustración, o el so- lum magisterium de algunas formas de neoescolástica tardía, el concepto
de catolicidad epistemológica funciona como un ámbito de holgura que evita la monopolización del testimonio por parte de un lugar concreto de los diez que pensó Melchor Cano. Lo cual no quiere decir, como ahora se verá, que estén todos en el mismo nivel. El famoso dominico habló de siete lugares propios (propii) y de tres ajenos (alienii), como tomados de préstamo (razón natural, filósofos, historia). Entre los siete primeros, sólo el 1º y el 2º (Sagrada Escritura y tradiciones de Cristo y de los apóstoles) son constituyentes.
El concepto de lugar no indica sólo archivos de dónde el teólogo extrae datos. Cano habla de algo así «como domicilios (domicilia) de todos los ar- gumentos teológicos» (De locis theologicis, I, 3 [BAC 85, 9]). Y un domicilio es un hogar donde se puede habitar y ser acogido y transformado por esa hospitalidad. Como portadores de la Revelación recibida en fe, como tes- tigos de la Tradición, hacen brotar de ellos la fe que el teólogo debe com- prender. Al ser todo lo contrario de las vitrinas de un museo arqueológico, donde yacen restos de un pasado remoto, los domicilia funcionan como campos que despiertan en el que se introduce en ellos, el movimiento de la fe que busca entender, de modo que si se sitúa en ellos el creyente y el teólogo, la Revelación recibida y portada en fe le será experiencia al donar- le precisamente la inteligencia de esa fe; es decir, la posibilidad radical de comprenderla como ella es, evitando toda tentación reductora y de dominio por parte del sujeto. Seckler habla con razón de «sabiduría estructural» y de vida espiritual de la Iglesia porque, ni más ni menos, de ello se trata: los
loci estructuran el ser del sujeto a modo como de habitus por el cual éste
se abre libremente a un ámbito de la realidad al que ahora pertenece, como espacio de estimación y amor, conocimiento y praxis determinada por él.
Si estamos ante la expresión de una figura estructural de la Iglesia, y no meramente ante los aspectos metodológicos de la teología como ciencia de la fe, entonces tendrá cabida aquí, con todo derecho, la instancia eclesial
que tiene como misión ejercer la autoridad magisterial. Algunos han critica- do a Cano porque en su sistema de los lugares, el Magisterio de los pastores parece estar un poco nivelado en los loci 3-7. Seckler ha argumentado co- rrectamente que no es así. Cano reconoce, bajo todos los aspectos, que la potestad jurisdiccional del Magisterio corresponde sólo a los apóstoles y a sus sucesores, con el sucesor de Pedro a la cabeza. El Magisterio se presenta como lugar específico con las funciones y competencias propias de él, sin perder dicha especificidad al integrarse en el conjunto del testimonio de los demás loci. Dice Seckler que su validez en el plano teológico no proviene de una autoqualificación (Selbstqualifikation), sino del testimonio de todos los otros loci; testimonio que encuentra su interpretación en la doctrina de los principios teológicos (theologischen Principienlehre) [cfr. Die ekklesiolo-
gische Bedeutung, 62].
Lo realmente importante del asunto es que el auténtico testimonio de la fe cristiana no viene sólo a partir de un principio teológico, lugar, con- dición, oficio, campo de acción de la Iglesia, etc., cuanto de varios lugares referidos al todo, pero con sus propias leyes y una relativa independencia entre ellos. Cada uno mira al testimonio de la totalidad desde la pluralidad de sus testimonios, de modo que la veritas catholica no se presenta cada vez en cada lugar de forma aislada, sino —mucho más amplia y grande, verdaderamente «católica»— en la interacción múltiple de las diferentes ins- tancias de testimonio de la Tradición. Visto así, algunas de las críticas fáciles a la tópica de Cano se desvanecen rápidamente. Por ejemplo, el hecho de que sean necesariamente diez. Lo que ha llevado a muchos a proponer «nuevos» lugares teológicos hasta dispararse la bibliografía con propuestas a veces poco matizadas. Al menos dos de las más señaladas llaman la aten- ción por lo poco que se ha visto la precisión de Melchor Cano. Se señalan la liturgia y la actualidad como dos de tales «nuevos» lugares. Pero la liturgia no constituye un lugar teológico propio al lado del topos Iglesia, sino «un momento parcial intraespecífico del testimonio de la Iglesia y, respectiva- mente, de los otros loci» (Ibid., 44, nota 11 [importantísima]). Y lo mismo sucede, en opinión de Seckler, con la actualidad, por ejemplo, que es una instancia que se dirige a la función testimonial de todos los lugares (cfr. GS 4, 44 y 62).
Recientes expresiones del Magisterio suponen un ejercicio del mismo que va en la dirección señalada por las reflexiones anteriores. Al presentar la Instrucción Donum veritatis, sobre la vocación eclesial del teólogo, el en- tonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Jose- ph Ratzinger —actual Pontífice emérito—, afirmó: «La teología no es simple y exclusivamente una función auxiliar del Magisterio; no debe limitarse a recoger los argumentos que le dicta el Magisterio. En tal caso, Magisterio y teología se acercarían a la ideología, para la cual sólo importa la conquista
y el mantenimiento del poder» (Introducción, 20). Por ello, el documento comienza hablando en primer lugar de la verdad como don de Dios a su pueblo, después de la vocación del teólogo para, finalmente, tratar del ma- gisterio de los pastores y de las relaciones entre magisterio y teología.
En la parte final se aporta una regla hermenéutica para que el teólogo interprete correctamente los textos magisteriales; otro verdadero campo de inmanencia: «el principio según el cual la enseñanza del Magisterio, gracias a la asistencia divina, vale más que la argumentación de la que se sirve, en ocasiones deducida de una teología particular», para afirmar a conti- nuación que el pluralismo teológico es legítimo «en la medida en que se salvaguarde la unidad de la fe en su significado objetivo». Dicha pluralidad tiene su razón última «en el insondable misterio de Cristo que trasciende toda sistematización objetiva». Lo que no supone aceptar conclusiones que le sean contrarias o que «se pueda poner en tela de juicio la verdad de las afirmaciones por medio de las cuales el Magisterio se ha pronunciado» (Donum Veritatis, 34). De nuevo una autorregulación interna mediante la cual se crea un espacio, una holgura que matiza las cosas. En este caso, la distinción entre enseñanza y verdad de las afirmaciones, por un parte, y
argumentación de la que el magisterio se sirve, por otra.
Si se tiene presente la condición católica del conocimiento teológico, tal como se desprende del sistema de los lugares teológicos, así como la eclesialidad intrínseca al ejercicio de la teología, no podrán pensarse los resultados de la teología como una especie de «magisterio paralelo» al de los pastores —no lo pensaba así Tomás de Aquino con su famosa distin- ción entre magisterium cathedrae pastoralis y magisterium cathedrae ma-
gisterialis—, cuanto de mutua colaboración y de leal sentire cum Ecclesia.
Como dijo Juan Pablo II en su importante discurso en el convento de los Capuchinos de Sank Konrad en Altötting, el 18 de noviembre de 1980, el amor a la Iglesia concreta —que supone también la fidelidad al Magisterio eclesial— no distancia ni aliena al teólogo de su trabajo científico y no quita nada a su «irrenunciable autonomía (unverzichtbaren Eigenständigkeit)». Esta colaboración de todas las instancias para el bien del todo, no depende de los intereses personales de cada una, sino que pertenece a la naturaleza misma de la verdad sinfónica.
B
IBLIOGRAFÍATRATADOS: C. BÖTTIGHEIMER, Lehrbuch der Fundamentaltheologie. Die Rationalität der
Gottes-, Offenbarungs- und Kirchenfrage, Herder, Freiburg-Basel-Wien 2009. R. FISI- CHELLA, Itroducción a la teología fundamental, Verbo Divino, Estella 1993. H. FRIES,
damental de la revelación y de la fe, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2010.
W. KERN-H. J. POTTMEYER-M. SECKLER, Handbuch der Fundamentaltheologie, Francke
Verlag, Tübingen-Basel 22000, 4 vols (= HdFTh). M. KNAPP, Die Vernunft des Glau-
bens. Einführung in die Fundamentaltheologie, Herder, Freiburg-Basel-Wien 2009.
M. NEUSCH, Les traces de Dieu. Éléments de Théologie fondamentale, Cerf, Paris 2004.
R. LATOURELLE-R. FISICHELLA-S. PIÉ-NINOT (EDS.), Diccionario de teología fundamental,
Paulinas, Madrid 1992. G. LORIZIO (A CURA DI), Teologia fondamentale, Città Nuova,
Roma 2004, 4 vols. G. O’COLLINS, Fundamental Theology, Paulist Press, New York-
Mahwah 1981. S. PIÉ-NINOT, La teología fundamental, Secretariado Trinitario, Sala-
manca 62006. P. SEQUERI, Teología fundamental. La idea de la fe, Sígueme, Salamanca
2007. A. TONIOLO, Cristianesimo e verità. Corso di teologia fondamentale, Edizioni
Messaggero Padova-Facoltà Teologica del Triveneto, Padova 22008. H. VERWEYEN,
Gottes letztes Wort. Grundriss der Fundamentaltheologie, Friedrich Pustet, Regens-
burg 42000. ID., Einführung in die Fundamentaltheologie, WBG, Darmstadt 2008. H.
WALDENFELS, Teología fundamental contextual, Sígueme, Salamanca 1994. J. WERBICK,
Den Glauben Verantworten. Eine Fundamentaltheologie, Herder, Freiburg-Basel-
Wien 2000.
OTRAS OBRAS: H. ARENDT, La condición humana, Círculo de Lectores, Barcelona 1999.
H. U. VON BALTHASAR, Gloria. Una estética teológica. I. La percepción de la forma,
Encuentro, Madrid 1985 (Herrlichkeit. Eine Theologische Ästhetik. 1. Schau der Ges-
talt, Johannes Verlag, Einsideln 1961). ID., Gloria. Una estética teológica. III. Estilos
laicales, Encuentro, Madrid 1995. ID., La verdad es sinfónica. Aspectos del plura-
lismo cristiano, Encuentro, Madrid 1979. M. BLONDEL, La acción (1893). Ensayo de
una crítica de la vida y de una ciencia de la práctica, BAC, Madrid 1996 (L’action [1893]. Essai d’une critique de la vie et d’une science de la practique, PUF, Paris
1973). ID., Carta sobre las exigencias del pensamiento contemporáneo en materia
de apologética, Universidad de Deusto, Bilbao 1990. ID., Carnets intimes (1883-
1894), Cerf, Paris 1961 (= CI, I). N. BROX, La primera carta de Pedro, Sígueme,
Salamanca 1994. H. COHEN, La religión de la razón desde las fuentes del judaísmo,
Anthropos, Barcelona 2004. J. L. CHRÉTIEN, La mirada del amor, Sígueme, Salaman-
ca 2005. W. DILTHEY, Die Entstehung der Hermeneutik, en ID., Dos escritos sobre
hermenéutica: El surgimiento de la hermenéutica y Esbozos para una crítica de la razón histórica, edición bilingüe, Istmo, Madrid 2000. J. S. DREY, Kurze Einleitung
in das Studium der Theologie, Minerva, Frankfurt/Main 1966 (orig.: 1819). A. DULLES,
Models of Revelation, Gill and Macmillan, Dublin 1983. G. EBELING, Dogmatik des
christlichen Glaubens, J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), Tübingen 1982, vol. I. C. M.
EDSMANN, «Offenbarung. I. Religionsgeschichtlich»: Die Religion in Geschichte und
Gegenwart, J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), Tübingen 31960, 1597-1599. P. EICHER,
Offenbarung. Prinzip neuzeitlicher Theologie,Kösel, München 1977. M. ELIADE, Mi-
tos, sueños y misterios, Grupo Libro, Madrid1991. B. FORTE, Teología de la historia.
Ensayo sobre la revelación, protología y escatología, Sígueme, Salamanca 1995. S.
GABURRO, La Voce della Rivelazione. Fenomenologia della Voce per una Teologia
della Rivelazione, Cinisello Balsamo (Milano) 2005. M. GAUCHET, La condición histó-
GEERLINGS, «Apologetik und Fundamentaltheologie in der Väterzeit»: HdFTh 4 (22000)
217-230. A. GESCHÉ, El destino. Dios para pensar V, Sígueme, Salamanca 2007. ID.,
Jesucristo. Dios para pensar VI, Sígueme, Salamanca 2002. O. GONZÁLEZDE CARDEDAL,
Cristología, BAC, Madrid 2001. ID., El quehacer de la teología. Génesis, estructura,
misión, Sígueme, Salamanca 2008. GREGORIO NACIANCENO, Los cinco discursos teológi-
cos, Ciudad Nueva, Madrid 1995 (= BPa). R. GUARDINI, Offenbarung. Ihr Wesen und
ihre Formen,Werkburg, Würzburg 1940. C. E. GUNTON, Revelation and Reason. Pro-
legomena to Systematic Theology, T & T Clark, London 2008. R. L. HART, Unfinished
Man and the Imagination. Toward an Ontology and a Rhetoric of Revelation, The
Seabury Press, New York 1968. M. HENRY, Ver lo invisible. Acerca de Kandinsky,
Siruela, Madrid 2008. D. HERCSIK, «Rivelazione e Tradizione», en G. LORIZIO (A CURA DI), Teologia fondamentale, Città Nuova, Roma 2004, vol. 2, 235-281. W. KASPER,
Teología e Iglesia, Herder, Barcelona 1989. S. KIERKEGAARD, Las obras del amor. Medi-
taciones cristianas en forma de discursos, Sígueme, Salamanca 2006. L. F. LADARIA, El
Dios vivo y verdadero. El misterio de la Trinidad, Secretariado Trinitario, Salamanca
42010. R. LATOURELLE, Teología de la revelación, Sígueme, Salamanca 112005. K. LEH- MANN, «Dogmengeschichte als Topologie des Glaubens. Programmskizze für einen
Neuansatz», en W. LÖSER-K. LEHMANN-M. LUTZ-BACHMANN (HRG.), Dogmengeschichte
und katholische Theologie, Echter, Würzburg 1985, 513-528. H. DE LUBAC, «Apologé-
tique et Théologie»: Nouvelle Revue Théologique 57 (1930) 361-378. ID., La fe cristia-
na. Ensayo sobre la estructura del Símbolo de los Apóstoles, Secretariado Trinitario,
Salamanca 21988. J. MARTÍN VELASCO, Introducción a la fenomenología de la religión,
Cristiandad, Madrid 41987. MELCHOR CANO, De locis theologicis, edición preparada por
J. Belda Plans, BAC, Madrid 2006. M. NUSSBAUM, Justicia poética. La imaginación
literaria y la vida pública, Andrés Bello, Santiago de Chile 1997. J. ORTEGAY GASSET,
Obras completas, Fundación José Ortega y Gasset-Taurus, Madrid 2004. W. PANNEN- BERG, Grundfragen Systematischer Theologie, Vandenhoeck & Ruprecht, Göttingen
1967. O. PAZ, El arco y la lira. El poema, la revelación poética, poesía e historia, FCE,
México 31982. G. PERRONE, Tratado de la verdadera religión contra los incrédulos y
los herejes, Librería de Rosa Bouret, Paris 1857. H. J. POTTMEYER, «Tradición», en R.
LATOURELLE-R. FISICHELLA-S. PIÉ-NINOT (EDS.), Diccionario de teología fundamental, o.c.,
1560-1568. K. RAHNER, «Problemas actuales de cristología», en ID., Escritos de teología,
Cristiandad, Madrid 52000, 157-205. ID., «Sobre la posibilidad de la fe hoy», en ID.,
Escritos de teología, Cristiandad, Madrid 22003, 15-33. ID., Curso fundamental sobre
la fe. Introducción al concepto de cristianismo, Herder, Barcelona 1984. J. RATZINGER,
Das Zweite Vatikanische Konzil. Konstitutionen, Dekrete und Erklärungen Kom- mentare. Teil II, Herder, Freiburg-Basel-Wien 1986 (= LThK II). ID., Fe, verdad y
tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, Sígueme, Salamanca 2005. ID.,
Introducción al cristianismo. Lecciones sobre el credo apostólico, Sígueme, Salaman-
ca 92001. ID., Teoría de los principios teológicos, Herder, Barcelona 1985. E. SÁNCHEZ
ROSILLO, Las cosas como fueron. Poesía completa (1974-2003), Tusquets, Barcelona
2004. G. SCHMID, Principles of Integral Science of Religion, Mouton Publishers, The
Hague-Paris-New York 1979. J. SCHMITZ, «Das Christentum als Offenbarungsreligion
im kirchlichen Bekenntnis»: HdFTh 2 (22000) 1-12. M. SECKLER, «¿Qué es la Palabra de
ID., «Die ekklesiologische Bedeutung des Systems der «loci theologici». Erkennt- nistheoretische Katholizität und strukturale Weisheit», en W. BAIER (HG.), Weisheit
Gottes-Weisheit der Welt (FS J. Ratzinger), St. Ottilien 1987, 37-65. ID., «Fundamen-
taltheologie: Aufgaben und Aufbau, Begriff und Namen»: HdFTh 4 (22000) 331-402.
B. SESBOÜÉ-C. THEOBALD, La Palabra de la salvación, Secretariado Trinitario, Salaman-
ca 1997, vol. IV. F. A. SULLIVAN, Il magistero nella Chiesa cattolica, Cittadella, Assisi 21993. F. TESTAFERRI, La parola viva. Commento teologico alla Dei Verbum, Cittadella
Editrice, Assisi 2009. P. TILLICH, Main Works. Hauptwerke, Walter de Gruter, Berlin-
New York 1987 (vol. 4) y 1988 (vol. 5). ID., Teología sistemática. I. La razón y la
revelación, el ser y Dios, Sígueme, Salamanca 31982. A. VANHOYE, Situation du Christ:
Hebreux 1-2, Cerf, Paris 1969. H. WALDENFELS, Offenbarung. Das Zweite Vatikanische
Konzil auf dem Hintergrund neueren Theologie, Max Hueber, München 1969. ID.,