4.2 DATA PRESENTATION AND ANALYSIS
4.2.3 The impact of the rural environment
El MDL es un sistema que se basa en proyectos. Los proyectos pueden ser considerados separados o agregados.42
Los proyectos del MDL deben utilizar una metodología aprobada previamente o propo- ner una nueva. Actualmente (septiembre de 2009), existen 124 metodologías aprobadas en el marco del MDL, cada una de las cuales ha sido aprobada separadamente por la junta ejecutiva del MDL.43 Éstas incluyen un amplio abanico de actividades, que abarcan des-
de la captura de gases de efecto invernadero hasta la producción de energía, pasado por iniciativas de mejora de la eficiencia energética. Con la excepción de la energía nuclear, el MDL es, oficialmente, neutral en cuanto a las tecnologías. Esto ha llevado a que en el sistema se incluyan varios proyectos de nuevos combustibles fósiles, como grandes cen- trales eléctricas ‘supercríticas’ que se alimentan con carbón (a pesar de que actualmente se excluye la ‘captura de carbono’).44
Cada uno de los proyectos que desea acogerse al programa debe empezar por rellenar un documento de proyecto (PDD) para demostrar cómo generará reducciones de emisio- nes que no hubieran sucedido de otra manera (lo que se conoce como ‘adicionalidad’). También debe mostrar que el proyecto no se limitará a trasladar la contaminación a otro lugar (leakage). Ambos conceptos exigen que se cree un ‘punto’ o ‘base de referencia’ hi- potético para explicar qué sucedería si no se realizara el proyecto. Como explica Lambert Schneider, del instituto alemán Oko Institute: ‘si sabes contar historias, te aprueban el proyecto. Si no sabes contar historias, te lo tumbarán’.45
Dado que la documentación del PDD es muy compleja, la tarea se debe encomendar a ‘consultores especialistas en diseños de proyectos’. La mayor de estas empresas es EcoSecurities, que, en septiembre de 2009, había desarrollado 309 de los proyectos que
77 Reestableciendo responsabilidades habían conseguido registrarse en el MDL. La misma empresa es también la principal compradora de créditos MDL, ya que sus intereses radican principalmente en el comer- cio de créditos y no tanto en los proyectos en sí.
A continuación, el proyecto debe recibir la aprobación de la autoridad nacional acre- ditada (DNA) del país anfitrión, que suele ser el Ministerio de Medio Ambiente o de Energía del país. Sólo después se puede presentar para su validación.46
El proceso de validación comienza cuando el PDD se envía al ente operativo acreditado (DOE) o validador, cuya tarea consiste en evaluar el proyecto. Al principio del proceso, hay un período de 30 días en que el proyecto propuesto está abierto a comentarios públicos. Estos comentarios deberían servir para informar las recomendaciones del validador del proyecto, pero normalmente se dejan de lado o no se les da respuesta. Esto no es de extrañar, ya que los validadores son empresas privadas que compiten por el negocio de desarrolladores de proyectos, lo cual abre las puertas a importantes conflictos de interés. En la práctica, un pequeño grupo de empresas y organismos estatales dominan el mer- cado de la validación. Las dos empresas más grandes, Det Norsk Veritas (DNV) y TÜV SÜD, contabilizan más de la mitad de los proyectos presentados hasta la fecha.47 DNV
fue temporalmente suspendida entre noviembre de 2008 y febrero de 2009 por designar personal sin la debida capacidad técnica para evaluar proyectos, por la falta de auditorías internas y por falta de documentación para respaldar sus decisiones.48 En septiembre
de 2009, el tercer mayor validador, SGS UK, fue también suspendido por las Naciones Unidas por motivos parecidos.49
Una vez evaluado el proyecto por parte del validador, se realiza una solicitud de registro. El PDD y el informe de validación se envían a la secretaría del MDL, un organismo administrativo adjunto a la CMNUCC. A continuación, pasan al equipo de registro y expedición de la CMNUCC, que revisa el proyecto y puede solicitar que se reformule o rechazarlo directamente.
El proyecto llega finalmente a la junta directiva del MDL, que decide, en última ins- tancia, si se aprobará el proyecto. Con 1.792 proyectos registrados y 2.605 todavía en fase de validación, está claro que al sistema actual se le está exigiendo una gran capacidad. Los promotores de proyectos y los agentes comerciales asociados hablan de un ‘cuello de botella’ y están presionando a las Naciones Unidas para que flexibilice las reglas. Hacer esto, sin embargo, supondría perder las razones fundamentales sobre las que se basa la creación de la burocracia laberíntica del MDL. Como afirman Michael Wara y David Victor en su estudio sobre las compensaciones de emisiones: ‘Al carecer de otras fuentes
de información sobre los proyectos individuales y al enfrentar la presión de los Gobier- nos, tanto de países en vías de desarrollo como de países desarrollados, la junta ejecutiva del MDL es proclive a aprobar proyectos’. Y añaden: ‘las asimetrías de información son endémicas; los incentivos se posicionan principalmente a favor de la aprobación’.50
Una vez registrado el proyecto, se deben enviar informes de seguimiento a la secretaría del MDL. Los informes son revisados por el equipo de registro y expedición de la CM- NUCC, con el consiguiente informe enviado a la junta ejecutiva del MDL, que debe aprobarlo. Sólo después de haber completado este proceso se emiten las reducciones certificadas de emisiones (RCE) aunque, en la práctica, muchas se han comercializado ya en un mercado de futuros.