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2.1.9.1 El compromiso con la escucha efectiva

Esta nueva mirada de cómo funciona la comunicación entre las personas nos abre posibilidades de un accionar más efectivo en nuestras conversaciones y en la construcción de nuestras relaciones, pero a su vez nos plantea nuevos compromisos, tanto desde el hablar como desde el escuchar. En la medida que asumimos el postulado de que la comunicación efectiva depende de la escucha efectiva, nos vemos en la responsabilidad de desarrollar nuestra competencia en la escucha. Esto implica ser conscientes de la asignación de sentido que le conferimos a lo que oímos, como también verificar nuestra escucha, indagar para entender en profundidad, e interactuar desde una actitud de apertura y respeto hacia el otro.

También cuando nos situamos en el rol del hablar podemos influir en la escucha de nuestro interlocutor, ya que la forma de decir condiciona la manera de escuchar. Nuestro modo de hablar influye en la otra persona, a que se abra o se cierre a lo que le estamos diciendo. Y esto está relacionado a la emocionalidad que generemos a través de nuestra conversación. Si hablamos desde el lugar de poseer la verdad absoluta, si adoptamos una posición de superioridad, si no respetamos las diferencias y descalificamos e invalidamos la opinión del otro, lo más seguro es que generemos una reacción defensiva y la otra persona cierre su escucha a cualquier cosa que podamos decirle.

Si, por el contrario, generamos una emocionalidad de apertura a través de una conversación constructiva, si fundamentamos nuestras opiniones y no las expresamos como si fuesen una descripción de la realidad, si demostramos una actitud de respeto e interés por la posición del otro, si no tratamos de someter o descalificar al que piensa distinto, es muy posible que generemos un modo similar de encarnar la conversación que implique una escucha abierta y atenta a lo que decimos. (Anzorena, O. 2012, pp. 138-140)

La comunicación efectiva depende de la escucha efectiva.

El resultado del proceso de la comunicación no surge sólo desde lo que se emite sino desde cómo es escuchado.

2.1.9.2 Claves para una comunicación efectiva

1. Nuestras conversaciones construyen nuestro mundo. Nuestra realidad del presente es en gran parte el resultado de nuestras acciones del pasado. Somos constructores cotidianos de nuestra vida. En tal sentido, podemos reflexionar que una de las acciones fundamentales que construyeron este devenir fueron nuestras conversaciones. Las que tuvimos y las que dejamos de tener.

2. La comunicación es mucho más que hablar y escuchar. Es por esto que es tan importante lo que decimos como la forma en que lo expresamos. Es tan trascendente el contenido de lo que enunciamos

como la relación que establecemos, ya que es esta “dimensión

relacional” de la conversación la que condiciona fuertemente el significado de lo “que se dice” e influye en el vínculo que se

establece, en el clima comunicacional que se construye y en la emocionalidad que se genera.

3. Recuerde que toda percepción es una construcción. En toda interacción comunicacional tenga siempre presente que todo lo que observa y lo que escucha implica una activa construcción de sentido por parte suya. Que la observación no es neutra sino que introduce un orden en lo que observa y que por lo tanto su percepción es tan dependiente de los hechos y acontecimientos, como de su estructura cognitiva, psicológica y emocional que le permite y a su vez condiciona, la atribución de significado a lo observado.

4. Hágase cargo de sus opiniones. Recuerde que las opiniones son interpretaciones y no etiquetas descriptivas, y la utilización en forma inconsciente de nuestros juicios valorativos como si fuesen una descripción de la realidad, es una de las principales causas de malos entendidos, confrontaciones y deterioro en nuestras relaciones.

5. Escuche con el corazón. Escuchar en forma efectiva implica no sólo entrenar y desarrollar esta competencia, sino también adoptar una disposición de aceptación y apertura hacia el otro. Aceptar formas de ser, de pensar y de opinar diferentes a la nuestra, implica estar dispuestos a abrir nuestra mente y nuestro corazón.

6. Sea asertivo en sus pedidos y ofrecimientos. La asertividad es la característica del decir claro y preciso, sin vueltas, rodeos ni ambigüedades. Las personas asertivas se sienten con la libertad de expresarse en forma directa y de hacerle entender al otro aquello que quieren transmitir.

7. Recuerde que el cuerpo también habla. Tenga en cuenta que cuando conversamos nos expresamos con nuestros lenguajes verbal y no verbal, y también escuchamos ambos lenguajes de nuestro interlocutor.

8. Genere vínculos de mutua confianza. La emocionalidad de la confianza es imprescindible para que las relaciones puedan desarrollarse en forma efectiva.

9. Tenga presente que las preguntas son tan importantes como las respuestas. Tenga en cuenta que saber hacer preguntas sirve tanto para obtener mayor información y mejorar nuestra escucha, como para guiar el proceso de pensamiento de nuestro interlocutor.

10.Establezca sintonía en sus conversaciones. Cuando esto sucede las personas tienen la sensación de estar ligadas por una profunda conexión, de tal modo que se crea un clima de cordialidad, afinidad y armonía, posibilita que aunque los participantes de la misma no estén de acuerdo, sientan que el otro entiende su forma de observar e interpretar las cosas, y respeta su punto de vista.

11.Contagie emociones positivas y presérvese de las negativas. Tenga presente que en las diversas conversaciones que mantiene cotidianamente se produce una mutua influencia emocional. Todos estamos expuestos a la emocionalidad de las personas con las que interactuamos. Nadie es inmune al mutuo “contagio emocional”.

12.Tenga una actitud constructiva en sus conversaciones. Decimos que una conversación es constructiva cuando las personas que participan en la misma, a partir de una actitud de mutuo respeto y aceptación, exponen e intercambian sus opiniones explicitando los fundamentos que las respaldan.

13.Sea consciente de que todo vínculo es un “sistema”. Pensar a los

vínculos como un “sistema” es entender que todo comportamiento,

palabra, gesto o posición corporal será interpretado en un determinado sentido, y este significado impactará en la emocionalidad y en el comportamiento del interlocutor, generando así una continua dinámica relacional.

14.Sea impecable en el cumplimiento de sus compromisos. Cuando tomamos conciencia del efecto multiplicador que tienen para nosotros y nuestro entorno los compromisos que asumimos, nos damos cuenta que la impecabilidad en el cumplimiento de los mismos impacta no sólo en nuestra efectividad, sino también en nuestra imagen pública, en la construcción de confianza y en la calidad de nuestros vínculos.

15.Cuando sea necesario, establezca “metacomunicación”. Llamamos

“metacomunicación” a la acción de establecer una conversación

acerca del tipo de comunicación que tenemos con otra persona. Cualquiera sea el vínculo de que se trate, cuando consideramos que la relación no es satisfactoria, siempre podemos comunicarnos acerca de nuestra comunicación. (Anzorena, O. 2012, pp. 235-247)