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5.6 Case Study

5.6.3 System Implementation

Al igual que, para comprar bienes de consumo, los consumidores acuden a los mercados correspondientes o, para comprar factores productivos, las empresas hacen lo propio, para poder obtener más dinero del que tienen disponible con la intención de utilizarlo para el consumo o la inversión, ambos deben acudir al mercado de crédito. En el mercado de crédito (también

llamado mercado de dinero o mercado monetario), los prestamistas ofrecen

dinero a cambio de un interés a los prestatarios. Todo ello se hace con la

participación de los bancos que, como intermediarios financieros, actúan como prestamistas y como prestatarios con dinero ajeno.

Sin embargo, debe quedar claro que el dinero, en realidad, ni se vende ni se compra, sino que se presta. Esto significa que, en este mercado, el dinero no cambia de propietario a cambio de un precio, sino que se cede su utilización temporal a cambio de una contraprestación a través de una operación de crédito. Por ello, el mercado de dinero tiene, obviamente, una oferta, una demanda y un “precio” que vamos a ver a continuación.

V.6.1 Oferta monetaria y los agregados monetarios

La oferta de dinero u oferta monetaria está compuesta por los dos tipos de dinero que conocemos:

― Por un lado, estará formada por el dinero legal (billetes y monedas) que los

bancos centrales decidan fabricar y distribuir en la economía.

― Y, además, por el dinero bancario (depósitos) que los ciudadanos y las

empresas tienen en los bancos como depositantes.

Estos tipos básicos de dinero pueden desglosarse en varias categorías distintas llamadas agregados monetarios según la mayor o menor facilidad o rapidez con la que sus propietarios pueden utilizarlo, es decir, según su grado de

liquidez:

― El agregado monetario estrecho (M1) está compuesto por el efectivo en manos del público (EMP), que es el dinero legal (es decir, los billetes y monedas en circulación), y los depósitos a la vista (es decir, las cuentas corrientes manejables a través de tarjetas bancarias y cheques).

― El agregado monetario intermedio (M2) está formado por M1 más los depósitos de ahorro, que son similares a los depósitos a la vista, si bien no admiten cheques.

M2 = M1 + Depósitos de ahorro

― El agregado monetario amplio (M3), también llamado

“disponibilidades líquidas”, está formado por M2 más los depósitos a plazo, que son aquéllos que no permiten la retirada de fondos hasta una fecha determinada.

M3 = M2 + Depósitos a plazo

― El agregado monetario ALP (Activos Líquidos en manos del

Público) está compuesto por las disponibilidades líquidas (M3) más Otros

Activos Líquidos (OAL), que son activos distintos a los depósitos, sin riesgo y recuperables en un plazo corto.

ALP = M3 + OAL

La oferta de dinero, en cualquiera de sus categorías, depende de tres

factores fundamentales:

― El interés. Cuanto mayor sea la remuneración que puedan percibir por el dinero que prestan, más dispuestos estarán los bancos a prestarlo.

― La coyuntura económica. Cuanto mayor sea la confianza en la evolución de la acumulación y los beneficios, más fácilmente podrán devolverse los préstamos y, por lo tanto, más dispuestos estarán los bancos a concederlos. ― La política monetaria. El Banco Central tiene el control total de la oferta

de dinero legal, puesto que es el único que puede fabricarlo, y, además, como veremos en la unidad dedicada al estudio del Estado (Ud. 6), puede influir sobre la oferta de dinero bancario mediante las diversas herramientas que constituyen la llamada política monetaria. Una política monetaria expansiva aumenta la oferta de dinero, mientras que una política monetaria restrictiva produce el efecto contrario.

V.6.2 Demanda monetaria

La demanda de dinero o demanda monetaria estará formada por el dinero (ya sea en legal o bancario) que necesitan o desean utilizar las empresas o los ciudadanos y que deben o prefieren pedir prestado a cambio de un interés.

La demanda monetaria depende de tres factores:

― El interés. Obviamente, cuanto mayor sea el interés, mayor coste le supondrá al prestatario conseguir dinero y, consecuentemente, menos dispuesto estará a pedirlo prestado.

― Los ingresos de los ciudadanos, el capital de las empresas y la

coyuntura económica. Cuanto más altos sean los salarios, las ganancias y

las rentas o mayor confianza haya en su crecimiento futuro, más cantidad de dinero manejarán sus beneficiarios y, probablemente, más elevados sean los préstamos que soliciten.

― Los precios. Cuanto más altos sean los precios, más cantidad de dinero será necesaria para comprar mercancías, sean del tipo que sean.

V.6.3 El “precio” del dinero: el interés

Cuando una empresa o un ciudadano recibe prestado dinero que es propiedad de otros durante un determinado periodo de tiempo, ocurren dos hechos fundamentales:

― Por un lado, el prestatario adquirirá el derecho a utilizarlo como si fuera suyo durante el tiempo estipulado, de modo que podrá financiar con él las actividades productivas o de consumo que considere oportunas y, consecuentemente, a apropiarse del rendimiento o a disfrutar de la satisfacción que dicho dinero le permita alcanzar.

― Por otro, el prestamista cederá el derecho de utilización de su dinero durante el periodo acordado, aunque no su propiedad, por lo que deberá serle devuelto tras el tiempo establecido. Esta cesión temporal del uso

supone la renuncia al dinero prestado, por lo cual deberá ser compensado, ya que dicha renuncia le impedirá obtener el rendimiento o la satisfacción que su utilización le permitiría.

La compensación que recibirá el acreedor por la cesión del derecho de uso de su dinero deberá ser pagada, obviamente, por el deudor, que se obliga a ello en el momento de acordar el préstamo. Dicha compensación recibe el nombre de interés y conforma, para el prestamista, el rendimiento procedente de la inversión realizada y, para el prestatario, el coste de la financiación obtenida.

Durante mucho tiempo se ha considerado el cobro de intereses como una actividad inmoral o incluso delictiva, por lo que se le dio el nombre de usura, ya que permite a quien posee riqueza aprovecharse de la pobreza o la necesidad de otros para incrementar aún más su opulencia, algo que, evidentemente, agrava las desigualdades económicas. Sin embargo, en la sociedad capitalista avanzada, se considera un derecho tan arraigado como el de propiedad privada o el de libertad de empresa.

“Hay fundado motivo para execrar la usura, porque es un modo de adquisición nacido del dinero mismo, al cual no se da el destino para que fue creado. El dinero sólo debía servir para el cambio, y el interés, que de él se saca, lo multiplica. […] El interés es dinero producido por el dinero mismo; y de todas las adquisiciones es ésta la más contraria a la naturaleza.”

Aristóteles (384-322 a.C.). Política.

El interés se calcula siempre en términos relativos, de modo que su cuantía depende directamente del importe prestado. Así, se establece un porcentaje que, al aplicarse al dinero prestado, determina la remuneración para el acreedor y, complementariamente, el coste para el deudor. A este porcentaje se le llama

tipo de interés y constituye la pieza clave del mercado de dinero, puesto que

actúa como un precio y determina, como tal, la cantidad de dinero ofrecida o demandada.

El mercado de dinero funcionará, por lo tanto, de forma similar a un mercado de bienes. Cuando el tipo de interés se encuentre por encima del punto

de equilibrio, la oferta de dinero superará a la demanda y esto provocará una situación de exceso de oferta de dinero en el mercado, lo que empujará a la baja el interés. Inversamente, cuando el tipo sea inferior al de equilibrio, la demanda de capital estará por encima de la oferta, provocando un exceso de

demanda de dinero que hará que el interés se incremente.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el mercado de crédito no es un mercado convencional, puesto que tipo de interés no es exactamente un precio libre, sino que está determinado en gran medida por el Banco Central, como veremos en la unidad dedicada al Estado.

V.6.4 Instrumentos básicos del mercado de crédito: préstamos y

empréstitos

El mercado de crédito funciona mediante dos instrumentos básicos gracias a los cuales se intercambia el dinero entre acreedores y deudores:

― Préstamos. Son contratos por los que los bancos, como prestamistas, ceden temporalmente dinero a los prestatarios a cambio de una devolución futura con intereses. En la mayor parte de los casos, la devolución se realiza a

plazos, es decir, en varias cuotas periódicas Algunos ejemplos habituales

son los préstamos al consumo, que suelen ser cantidades relativamente pequeñas de dinero a devolver en un plazo corto y con tipos de interés fijos con los que los ciudadanos compran bienes de consumo (coches, electrodomésticos); los préstamos hipotecarios (o, simplemente, hipotecas), de cuantía y plazo mucho mayores y tipos de interés variables con los que los ciudadanos compran una vivienda que constituye la garantía del propio préstamo; y los préstamos de empresa, que suponen grandes importes, plazos diversos, tipos de interés variables y se emplean para la actividad productiva. Un tipo especial de préstamos son las tarjetas de

crédito, contratos por los que un banco pone a disposición de un ciudadano

o una empresa una cantidad de dinero mediante una tarjeta electrónica para que la utilicen en la cuantía y el momento que consideren oportuno.

― Empréstitos. Son títulos de crédito que emiten las empresas directamente o a través de los bancos y que son comprados por los ciudadanos, por otras empresas o por otros bancos a cambio de un interés. El emisor recibe como financiación el importe de la venta de los títulos a cambio de comprometerse al pago de intereses periódicos y a la devolución del importe pagado por el comprador al cabo del plazo estipulado. Están disponibles en distintas modalidades según el plazo de devolución (bonos, letras, obligaciones).

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