No se ha prestado mucha atención por parte de los historiadores a la quí- mica práctica del Extremo Oriente (China e India), a pesar de que hay mani- festaciones de ella desde tiempos muy antiguos.
Así, en China se conocía la metalurgia, la pólvora y se elaboraba cerámi- ca desde tiempos muy remotos. Asimismo, los chinos eran muy diestros en la fabricación de porcelana, al igual que Japón. Por otra parte utilizaban muchos productos naturales, como sal marina, sal gema, azúcares, índigo, azufre, arsénico, alumbre, carbón... y sabían preparar muchos otros produc- tos y objetos que, en definitiva, implicaban procesos químicos (remedios medicinales, cal, aguardiente de grano, esencias, espejos, etc.).
En cuanto a la India, sobre todo en el valle del río Indo, existía una civili- zación bastante cultivada y se supone con bastante seguridad que habría acti- vidad química ya alrededor del 3000 a. C. Y también se sabe que en la filoso- fía budista había una teoría atómica desde hace muchísimo tiempo, aunque bastante primitiva (por lo que a veces se discute si, incluso, los griegos pudie- ron tomar esa idea de los hindúes o la desarrollaron de forma independien-
te). Sin embargo, es difícil encontrar indicios de la química práctica anterio- res a la época alejandrina (327 a. C.).
Y aunque en Extremo Oriente hubiera una filosofía natural, una quí- mica práctica e, incluso, una alquimia (como veremos en el Tema 4), el ori- gen de la química como ciencia, de la química actual, hay que buscarlo más al oeste. Por todo ello, resulta de mayor interés para nosotros conti- nuar con la química primitiva del Oriente Medio, sobre todo en Egipto y en Mesopotamia.
2.5. PRIMERAS TECNOLOGÍAS: CERÁMICA, VIDRIO
Y ESMALTES
Hay ciertos vestigios, aunque no demasiado claros, de cerámica fabrica- da en el Neolítico europeo (8000-6000 a. C.) mediante un proceso de coc- ción en un fuego sin llama, parecido al del proceso de obtención de carbón vegetal. Con algo de mayor seguridad en cuanto a su adjudicación, se han encontrado restos de cerámica al fuego —en esta caso a fuego «normal»— en Mesopotamia (4000-3000 a. C.) y en Palestina (aprox. 4500 a. C.). No obstante, lo que sí se puede dar como enteramente cierto es la fecha del 2500 a. C., cuando los ladrillos cocidos al fuego sustituyeron a aquéllos más primitivos en los que el barro se secaba simplemente al sol. Todo esto son señales inequívocas de utilización del fuego por el hombre en procesos ter-
moquímicos (aunque, como ya se ha dicho, se conociese el fuego desde
muchísimo antes).
También por esa época se empezaron a preparar morteros artificiales, el yeso cocido —también llamado yeso mate— y la caliza cocida —es decir, cal viva—, los cuales se añadían a los morteros naturales, arcilla y bitumen. Así, en el Egipto de épocas predinásticas se utilizaba el yeso, antes del 3400 a. C., y en Babilonia se preparaba la cal antes del 2500 a. C.
Sin embargo, la fabricación del vidrio es bastante posterior a la cerámica, ya que los restos más antiguos datan de aproximadamente el 2500 a. C. El vidrio más simple consistía en piedras naturales de carácter vítreo —cuarzo o esteatita, un tipo de talco tosco— que se «pintaban» con carbonato sódico o agua de cal y se calentaban después (se han encontrado cuentas de este tipo en Egipto y en Mesopotamia, de antes del 4000 a. C.). Siguiendo en compleji- dad aparece poco después la «faience», una especie de mayólica, cuyos pri- meros restos se hallaron en Egipto y que se preparaba mezclando cuarzo pul- verizado con carbonato sódico o agua de cal y calentando esa mezcla.
Tuvieron que transcurrir más de 1500 años para que el hombre fuera capaz de preparar el vidrio verdadero, mediante fusión de sílice (arena) con 1-2% de cal y 15-20% de carbonato sódico o «sosa» (natrón), según indican los restos más antiguos encontrados en Egipto y después en Mesopotamia (aprox. 2500 a. C.).
Interdisciplinaridad
La arqueología ha prestado un enorme servicio a la historia de la química con estos descubrimientos. Servicio que ha sido devuelto por la química mediante su apor- tación sobre el desarrollo de técnicas para datar la antigüedad de los restos arqueoló- gicos encontrados, así como los análisis para determinar su composición.
Una variante de la técnica del vidrio, aunque mucho más complicada, es la cerámica vidriada, que apareció unos mil años después: aplicaban esa mezcla de sosa-cal-arena a la superficie porosa del barro y calentaban hasta que se produjera su fusión, con lo que se formaba una superficie de vidrio, incolora, sobre el barro. Sin embargo, con anterioridad a esa fecha ya se había utilizado en Egipto una mezcla parecida en forma de frito, un pig- mento azul de composición química definida (CaO-CuO-4SiO2), con lo que se trataría del pigmento sintético más antiguo encontrado hasta el momen- to, ya que hasta entonces se habían empleado pigmentos naturales, ya fue- ran minerales o de origen orgánico. Otro interesante pigmento sintético de la antigüedad se halló en Asiria (aprox. 800 a. C.), en un esmalte amarillo constituido por antimoniato de plomo (conocido mucho después como «amarillo de Nápoles»). Se obtenía calentando una mezcla de óxido o de car- bonato de plomo y óxido de antimonio. Otros esmaltes parecidos muy importantes son los de los ladrillos vidriados y azulejos encontrados tam- bién en Asiria (época de Sargón II, aprox. 700 a. C.) y en Babilonia (aprox. 600 a. C., de la época de Nabucodonosor). Investigaciones bastante recientes dan a Mesopotamia mayor antigüedad que la de Egipto en esta tecnología química, aunque después Persia se convirtiera en una seria competidora. Comienza de esta forma una larga tradición en esmaltes, que naciendo en esa área geográfica se extiende después al mundo árabe (prueba de ello son bellísimos azulejos de color azul de las mezquitas de Isfahan, por ejemplo, aunque muy posteriores).