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Implementation of Transforming Policy-extended

3.4 Detailed Implementation Architecture

3.4.3 Implementation of Transforming Policy-extended

Con respecto al número de especies en los distintos cordones explorados (Tabla N° 3) se observa que la riqueza de especies es mayor en el sector oriental más árido (Cerro Pirque, con 114 especies y 1.000 mm de precipitación media anual) y menor en el sector occidental más húmedo (Cerro Aguja Sur, con 84 especies y 2.000 mm de precipitación media anual).

Este fenómeno, también fue citado por Ferreyra, Clayton, Ezcurra (1998b) para el Parque Nacional Nahuel Huapi, y por Moore (1983b) y Arroyo, Marticorena, Miranda, Matthei, Landero y Squeo (1989) para la región más austral de los Andes Patagónicos. Esto se explica por el hecho de que en la alta montaña las condiciones son más favorables en los cordones orientales porque: hay menor acumulación de nieve durante menos tiempo, por lo que las temporadas de crecimiento son más largas; hay mayor heterogeneidad ambiental, por diferenciarse ambientes muy contrastantes entre los sitios áridos y los anegadizos; porque estos cordones están más cerca de la estepa, que tiene plantas con adaptaciones similares; y porque el sector oriental quedó libre de hielo antes que el oriental, por la forma de retroceso de los glaciares, lo que permitió que el sustrato se disgregara más y que las plantas tuvieran más tiempo para colonizarlo. (Ferreyra, Ezcurra, Clayton, 1998b, 2006)

Al analizar la misma tabla se ve que el Cerro Plataforma escapa a esta regla. Esto se explicaría por el hecho de que el mismo es muy heterogéneo en cuanto a su formación geológica (ver anexo correspondiente), por lo que presenta una alta heterogeneidad ambiental, que ha permitido el asentamiento de plantas típicas de cerros muy húmedos, como las mencionadas para los mallines, pero también de especies típicas de cerros áridos y de la estepa, como Perezia lyrata, Adesmia corymbosa, Phacelia secunda, Galium richardianum, Viola maculata, Solenomelus segethii, Sisyrinchium aff. arenarium, Hordeum comosum y Trisetum sclerophyllum. Por esta razón, además de su riqueza geológica, habría que prestar especial atención en la conservación de este sitio.

La igualdad en el número de especies halladas entre el cordón Cuevas (con 1600 mm de precipitación) y el Aguja Sur (con aprox. 2000 mm) se explicaría por que el Aguja Sur es un cerro mucho más alto (2.300 m) y de mayores dimensiones que el primero, que en definitiva es el cordón proporcionalmente más bajo de todos los explorados.

Como se observa en la Tabla N° 2, hay familias botánicas que sólo se encuentran presentes en la zona oriental (cordones Pirque y Derrumbe), como son las: Pinaceae, Asclepiadaceae, Polygonaceae, Solanaceae y Liliaceae. Los géneros sólo al este son: Pinus, Cynanchum, Mulinum, Abrotanella, Rumex, Montiopsis, Arjona, Combera, Verbascum, Agrostis, Phleum, Tristagma y Rytidosperma. Y las especies sólo encontradas al oriente del área del estudio son: Pinus contorta, Mulinum echinus, Abrotanella trichoachaenia, Hypochoeris tenerifolia, Senecio miser, Erigeron gilliesii, Nassauvia lagascae var. lanata, Adesmia parvifolia, Oxalis adenophylla, Montiopsis gayana, Arjona patagonica, Verbascum thapsus, Tristagma nivale, Tristagma patagonica, Combera

paradoxa, Festuca pallescens y Rytidosperma sp. Si se analiza el hábitat y distribución geográfica de estas especies (Correa Maevia, ed. 1969 a 1999 y Ferreyra, Ezcurra, Clayton, 1998b), se puede observar que muchas de ellas son típicas de montañas áridas y de la estepa patagónica, con la excepción de

Pinus contorta que fue plantado con fines comerciales en toda la región.

En la misma tabla, se observa que hay familias, géneros y especies que sólo se encuentran localizadas en el sector occidental del área de estudio (cordones Cuevas, Plataforma y Aguja). Entre las familias están las: Gentianaceae, Gunneraceae, Lentibulariaceae, Primulaceae y Rubiaceae. Entre los géneros se cuentan: Gamochaeta, Trifolium, Gentianela, Pingüicula, Anagalis y Tribeles. Las especies sólo al oeste del parque son: Baccharis nivalis, Erigeron cinereus, Gamochaeta neuquensis, Macrachaenium gracile, Leucheria glacialis, Nassauvia argyrophylla, Nassauvia planifolia, Trifolium repens, Gentianela magellanica, Gunnera magellanica, Pingüicula chilensis, Anagalis alternifolia, Galium richardianum, Tribeles australis, Ourisia alpina, Ourisia poeppigii y Solenomelus segethii. Todas estas especies están asociadas a ambientes muy húmedos o anegadizos, por lo que se supone que encuentran mejores condiciones en los cerros más húmedos, con la excepción de Galium richardianum y Solenomelus segethii que fueron encontradas en el pastizal del Cerro Plataforma. Resulta curiosa la localización de Trifolium repens, especie exótica sólo encontrada en el Cerro Plataforma. Las explicaciones podrían encontrarse en el hecho de que este trébol prefiere los sitios húmedos y que el área ha sido recorrida con caballos, quienes pudieron diseminar semillas con sus heces.

5.2. FAUNA

La fauna asociada al ambiente altoandino en la región es pobre, tanto en el número de ejemplares como en especies.

La capacidad de ocupar estacionalmente este ambiente favorece a los animales que poseen mayor movilidad con menor gasto energético, lo cual se ve reflejado en los resultados, donde la Clase Aves supera con creces a las demás (con 29 especies). La capacidad de traslación, inclusive diaria, entre ambientes altoandinos y de valle o estepa, permite a los integrantes de esta clase

adaptarse rápidamente a los cambios climáticos, sin tener que soportar los rigores altoandinos. A esto se agrega la condición de las migratorias (que representaron el 33% del total) de explotar este ambiente sólo

estacionalmente.

Los anfibios estuvieron representados por dos especies, rana palmada de arroyo (Alsodes gargola) y ranita de cuatro ojos (Pleurodema thaul), indicativo

del filtro que implica la altitud para esta clase, que en la zona de valle posee 13 especies aprox..

Los reptiles estuvieron representados por la lagartija Liolaemus elongatus, única especie pero relativamente común, lo que indicaría las oportunidades que brinda la fauna de artrópodos (no relevada). La misma indicación proviene de los hallazgos de la familia Tyrannidae, la más numerosa de la Clase Aves (con 4 especies), con reconocidos consumidores de artrópodos, como son los representantes del Género Muscisaxicola.

Se confirmó la presencia de las agachonas grande (Attagis gayi) y patagónica (Attagis malouinus) dentro del Parque Nacional, dos tinocóridos de biología escasamente conocida. Su presencia en el semidesierto de cumbres, de importante extensión, indicaría la capacidad de estas especies de forrajear en la mayoría del ambiente altoandino, a más de los mallines y cursos de agua, donde generalmente se las detecta, y por lo tanto serían especies

subobservadas.

Los aguiluchos común (Buteo polyosoma) y andino (Buteo albigula), de presencia constante en la zona altoandina, revelan una importante fauna de micromamíferos, que no fue relevada en esta oportunidad.

La exótica liebre europea (Lepus capense) está presente en casi toda el área altoandina estudiada, aunque aparentemente está más relacionada con la relativa cercanía de actividades humanas (ganadería), ya que en las localidades donde las mismas son inexistentes o muy alejadas (cerro Cuevas, nacientes del arroyo Melo), no se encontraron vestigios. Se desconoce qué efectos genera sobre la flora altoandina.

5.3. VEGETACIÓN

Según los resultados obtenidos, se diferencian 4 grandes comunidades vegetales: Comunidad de mallines y cursos de agua; Comunidad de pedreros bajos y húmedos, o Estepa arbustiva baja de Gaultheria pumila (chaura) y

Empetrum rubrum (murtilla); Comunidad de pedreros bajos y áridos, o Pastizal de altura; y Comunidad de cumbres, filos y acarreos, o Semidesierto de

Nassauvia y Senecio.

Estas comunidades se distribuyen en los 4 grandes ambientes descriptos en resultados, respondiendo a diferentes condiciones de humedad y temperatura, en estrecha relación con la altitud y la exposición de las laderas. Vale recordar que: la temperatura disminuye aproximadamente 1 °C cada 180 m de altitud, por lo que los sectores de cumbres son los más fríos, al igual que las laderas expuestas al sur que son las más sombrías; las laderas bajas y expuestas al cuadrante norte y oeste son más templadas porque reciben el sol de la tarde, y son también más áridas por esta razón y por el efecto

deshidratante de los vientos, que en esta zona soplan predominantemente del cuadrante oeste-noroeste; las laderas bajas y orientadas hacia el este son las más húmedas y frescas, al recibir el sol de la mañana y estar protegidas del viento (Ferreyra, Cingolani, Ezcurra y Bran, 1998a).

De esta manera, en los sitios más bajos y anegadizos se desarrolla la comunidad denominada de Mallines y Cursos de agua, con especies típicamente asociadas al agua; en los faldeos bajos y húmedos, pero no anegadizos, y expuestos generalmente al este, se desarrolla la Estepa arbustiva baja de

Gaultheria pumila (chaura) y Empetrum rubrum (murtilla), que agrupa especies típicamente asociadas a lugares húmedos; en los faldeos bajos y expuestos al noroeste, que son los sitios de mayor temperatura y más áridos, se desarrollan los Pastizales de altura, con especies típicas de la estepa patagónica; y en los filos y cumbres, que son los sitios más fríos, se desarrolla el Semidesierto de

Nassauvia y Senecio, una comunidad típicamente altoandina, con especies que en su mayoría sólo pueden ser encontradas en las altas cumbres.

Una distribución similar de la vegetación fue descripta para el Parque Nacional Nahuel Huapi por Ferreyra, Cingolani, Ezcurra y Bran (1998a)

De la compararación de la riqueza de especies y cobertura vegetal de cada una de las comunidades descriptas (Tabla N° 4) se pueden realizar varias observaciones interesantes que se describen a continuación.

La comunidad denominada de Pastizales de altura resultó la más pobre en especies (61), aunque la de mayor cobertura vegetal (95%). Este hecho se explica porque este grupo de plantas incluye especies típicas de sectores áridos, y la zona explorada se caracteriza por las relativamente elevadas precipitaciones. Por esta razón, en algunos de los cordones explorados no se encontraron pastizales, y los presentes fueron de reducido tamaño. Sin embargo, no hay que perder de vista que esta comunidad alberga especies palatables para el huemul, por lo que resulta de importancia como sitios de alimentación de esta especie en la época estival. (Fotog. 17).

La comunidad de mallines y cursos de agua resultó la segunda en riqueza de especies (99) y en cobertura vegetal (92%). El hecho de que haya resultado segunda en cobertura vegetal se debe simplemente a que los fondos de los pozones de agua y los lechos de los arroyos, permanentemente anegados, no albergan plantas vasculares; el resto de la superficie del terreno se encuentra completamente cubierto de vegetación. Esta elevada biodiversidad, también fue descripta para el Parque Nacional Nahuel Huapi (Ferreyra, 2000) y para la zona de Copahue- Caviahue (Gandullo, 2001). Vale aclarar que los mallines en general, incluyendo los de estepa, son ambientes muy particulares, de elevada

biodiversidad, que albergan numerosas especies vegetales exclusivas de estos ambientes anegadizos, como así también animales especialmente adaptados, como las poblaciones de anfibios altoandinos, algunas endémicas. Un rasgo llamativo de las plantas que habitan estos sitios es que en general son pequeñas y tiernas, especialmente las que crecen en las zonas centrales de los mallines. Por esta razón es importante recalcar que los mallines constituyen la comunidad más frágil y vulnerable al pisoteo, especialmente si tienen abundancia de musgos como los relevados en la zona de estudio, especialmente los del cerro Plataforma. Efectos producidos por el paso de las personas sobre los mallines han sido descriptos por Ferreyra y Grigera (2002), Ferreyra, Grigera, Úbeda, (2005) para la zona del Cerro Catedral y por Hoffman, (1982) para sectores de alta montaña del centro de Chile. En estos trabajos se advierte que el paso de una sola persona, sobre vegetación herbácea en época de crecimiento, puede producir la muerte de las plantas o dejar huellas que tardan años en recuperarse. A riesgo de resultar redundante, vale advertir una vez más que es de suma importancia tener en cuenta la fragilidad de esta comunidad, en el caso de realizar algún plan de manejo de las zonas de alta montaña, como sitios de trekking abiertos al público en general. Ante una situación de este tipo se sugiere que el trazado de las picadas sea realizada por personal especializado y que los caminantes, especialmente los que concurran al cerro Plataforma, vayan acompañados de un guardaparque o un guía, a fin de controlar el uso de la zona, como asimismo evitar la extracción de fósiles.

La comunidad denominada estepa baja arbustiva de Gaultheria pumila

(chaura) y Empetrum rubrum (murtilla) resultó la de mayor diversidad (102), aunque se caracteriza por una cobertura vegetal relativamente baja (59%). La elevada diversidad podría deberse a que es una comunidad de amplia distribución espacial, ya que la zona de estudio en general es lluviosa y los cerros tienen extensos faldeos con altitudes intermedias y pendientes relativamente suaves, con la excepción del Cordón Pirque, donde esta comunidad está confinada a sectores limitados, como se explica en la sección correspondiente. Es importante resaltar que en esta comunidad proliferan numerosas especies acojinadas, como Azorella lycopodioides, Tribeles australis, Belloa chilensis, Empetrum rubrum, Gaultheria caespitosa, entre muchas más. Estas especies, que en general son de lento crecimiento y alcanzan elevadas edades, son muy importantes en la dinámica de las comunidades porque actúan de nodrizas para muchas especies altoandinas que crecen al instalarse entre sus ramas (Nuñez, Aisen, Ezcurra, 1999; Ferreyra, Grigera, 2002; Ferreyra, Grigera, Úbeda, 2005; Grigera, ferreyra, Úbeda, 2006). Existen estudios para formas de vida similares en los Alpes (Körner, 1999) que ponen en evidencia el efecto nocivo del pisoteo sobre estos cojines. Por otro lado, resulta fácil de observar en el campo la importante función de la murtilla

tanto de la chaura como de la murtilla, tan abundantes en este sector, constituyen una fuente de alimento importante para la fauna altoandina, como el huemul, las agachonas y los pequeños roedores, entre otros animales.

La comunidad denominada semidesierto de Nassauvia y Senecio resultó la de más baja cobertura vegetal (8%) y de una riqueza de especies realmente alta (96). El primer hecho coincide con lo publicado para el Parque Nacional Nahuel Huapi (Ferreyra, Cingolani, Ezcurra y Bran, 1998a), aunque no así la riqueza de especies, que la zona de estudio resultó inusualmente elevada. Quizás la explicación resida en que esta comunidad también está muy distribuida espacialmente, especialmente en el sector del Cordón Pirque, que es sumamente escarpado, y también a la particular y diversa formación geológica de la zona estudiada, que al tener picos con diferentes formaciones rocosas (sedimentarias, graníticas y volcánicas) permite la diferenciación de sub- ambientes muy particulares y el asentamiento de diferentes especies. Las plantas altoandinas que habitan en estos sitos, son generalmente de pequeño tamaño, por lo que son suceptibles de ser pisoteadas, enterradas y/o desenterradas, especialmente cuando se transita por los acarreos flojos. Por esta razón, esta comunidad también es muy sensible al pisoteo.

5.4. ESPECIES DE VALOR ESPECIAL