Como se argumentó en el primer capítulo del trabajo, la utilidad de la perspectiva de regímenes tecnológicos reside en la posibilidad de distinguir patrones
112 Las visiones teóricas fundamentales de ambas visiones se plantean en los apartados 2.2.1 y 2.2.2 del primer capítulo de este trabajo.
298 de abordaje de la innovación en diversos sectores, y conductas tecnológicas adoptadas por distintos tipos de empresas. En particular, fue destacada la importancia de la posibilidad de caracterizar conductas generales de los sistemas de innovación (a nivel macro), y las consecuencias que de ellas se derivan sobre los niveles meso y micro de análisis.
La visión general derivada del análisis de las redes de transferencia en el estudio de caso en México, mostró en primer lugar la participación mayoritaria en los Consorcios de empresas basadas en tecnologías no maduras. Las que por tanto, se insertan en un marco tecnológico sectorial que las diferencia de las experiencias analizadas en EE.UU. y Canadá, ubicadas en sectores tecnológicos mas avanzados.
Como se aclaró en el primer capítulo113, el eje articulador de esta investigación es la coordinación institucional y organizacional. Esto con el fin de evitar las comparaciones forzosas que soslayen la dimensión tecnológica sectorial; lo cual no obsta que se planteen ciertas relaciones causales que explican la preferencia de un determinado patrón de especialización productivo sobre otro.
En este sentido, y tal vez no casualmente, las propuestas de Consorcios se situaron en empresas relacionados con un sector tecnológico maduro114, más proclive a la innovaciones incrementales, los secretos industriales, y el escaso desarrollo de redes de transferencia basadas en la comercialización de resultados de investigación.
La estrategia tecnológica general del sistema productivo en México apoyada institucionalmente en los últimos años, refleja el intento por construir una industria bajo un modelo de una planta moderna de ensamblaje. Dicha orientación, generó un marco caracterizado por las bajas oportunidades tecnológicas, los pobres esfuerzos de i+d empresariales, la globalización de la producción, la baja contribución a los esfuerzos locales de i+d, y fundamentalmente, una inhibición a las actividades locales
113 Ver apartado 2.2.1.2 de dicho capítulo.
114 Ocho de los diez Consorcios CONACYT estuvieron ligados al desarrollo de procesos de transferencia en sectores tecnológicos maduros. De los diez Consorcios formados, en siete participaron empresas: el analizado del Grupo Xignux (industria de transformadores eléctricos); Imsalum (empresa dedicada a la fabricación de perfiles y escaleras de aluminio); Helvex (artículos sanitarios); Bimbo y Sigma (industrias de alimentos); Mabe (electrodomésticos); Comex (pìnturas). En el marco de este sector, también un Consorcio se vinculó a desarrollos de la industria azucarera. Las dos iniciativas de sectores tecnológicos más avanzados fue la inconclusa del Consorcio con el hospital privado Medica Sur (en telemedicina, farmacología y enseñanza virtual); y la de otro Consorcio en torno a proyectos de nano-tecnología (FCCyT, 2005).
299 de construcción de redes (Cimoli, 2000: 278-285). En ese marco, las redes ciencia- industria para la transferencia en México son casuales, espontaneas y escasas.
Esto confirma la fuerte inter-relación entre las especialización de las empresas y sectores en ciertos tipos de productos, mercados y etapas asociadas a los ciclos de vida de productos, con las demandas de interacción al sector científico. Más allá de la creciente importancia del conocimiento en las economías actuales, el patrón industrial predominante en México refiere a industrias que derivan sus ventajas comparativas de contactos cercanos al mercado, innovaciones incrementales, rápida adopción de nuevas tecnologías introducidas por otras empresas, producción flexible y estrategias de marketing en nichos de mercado, y/o la adquisición de insumos (trabajo, capital, productos iniciales) a precios favorables.
Para este tipo de empresas predominantes en México, las posibilidades de adquirir nuevo conocimiento tecnológico es sólo una entre otras posibilidades, como bases de datos tecnológicos, desarrollos de i+d internos o en colaboración (UE, 2001: 316 y 317), y preferentemente, en tecnologías producidas fuera del país, en las casas filiales de las empresas (Cimoli, 2000: 284).
En contrapartida, el modelo tecnológico de EE.UU. se distinguió por privilegiar las vinculaciones y aprendizajes de los actores, el capital humano y los conocimientos producidos por las complementariedades de los agentes de todo el sistema de innovación. Lo anterior desde un modelo de gestión de conocimiento con múltiples y complejas estrategias de protección para la mayor apropiación de los agentes de las rentas derivadas de la comercialización de los conocimientos producidos: la compra y absorción de start-ups por parte de las grandes empresas, la capitalización vía fondos y capitales de riesgo, y la venta de patentes y licencias.
La orientación industrial nacional en EE.UU. se da principalmente en tecnologías altamente especializadas, con una importante presencia de industrias de base científica, y condiciones de mercado favorables para innovaciones en tecnologías de vanguardia. El modelo demanda mucho conocimiento científico, a un sector público con gran capacidad de oferta (UE, 2001: 343). También, y como sostiene la visión de sistemas sectoriales de innovación, las instituciones financieras y de intermediación, y el gobierno en estos esquemas, asumen un rol distinto del adoptado en otros países para sectores tecnológicos más tradicionales; en donde se da mayor
300 importancia a la financiación bancaria tradicional, las asociaciones empresariales y el rol activo del gobierno (Hall y Sockice, 2001).
Ese modelo sectorial basado en tecnologías maduras, es similar al observado en el caso de Canadá. Allí se pudo ver un fuerte énfasis hacia la interacción de agentes para la innovación, la formación de capital humano y el entrenamiento de estudiantes. Los procesos de construcción de un entorno favorable a la comercialización de la i+d, son aún modestos en comparación con EE.UU., y refieren a nuevos sectores tecnológicos emergentes que no son los predominantes en la estructura industrial nacional.
La orientación hacia las tecnologías de vanguardias es menor en la industria canadiense, la que se encuentra más orientada hacia un sendero de desarrollo cercano a trayectorias tradicionales; con un mercado local menos orientado hacia nuevos descubrimientos tecnológicos radicales (UE, 2001: 391); pero con una orientación política que busca paulatinamente revertir la tendencia de baja participación industrial en actividades de innovación e i+d.
Esos rasgos estructurales técnico-económicos de los sistemas de innovación en que se insertan las experiencias de redes ciencia-industria de transferencia observadas en los tres estudios de caso, influyen de forma gravitante sobre esas redes, principalmente al determinar un perfil de especialización productiva distintivo del sector industrial nacional.