Los primeros estudios sobre fuentes de obsidiana
En la década de 1990 la Dra. Escola y otros investigadores (1992-1993) llevaron a cabo prospecciones en la cuenca del Salar de Antofalla (Departamento de Antofagasta de la Sierra) que abarcaron un recorrido de 200 km. Estas tareas permitieron la localización de fuentes potenciales de aprovisionamiento de basalto en el trayecto recorrido entre la Quebrada del Diablo y Las Quinoas. Se señala la colada basáltica del Volcán Quebrada del Diablo, en donde se observaron nódulos globulosos transportables de basalto negro dispersos; en segundo lugar se mencionan nódulos tabulares transportables junto a bloques de basalto en Alto de Calalaste y por último, se deja constancia de que durante el cruce del salar se observaron nódulos transportables de basalto (Escola et al. 1992-1993).
Por otro lado, en la vega de Ona se localizó una fuente de aprovisionamiento de obsidiana, junto a artefactos correspondientes a las primeras tareas de reducción, a partir de la cual los autores han planteado la posibilidad de visitas de grupos agro-pastoriles formativos, con el objeto de obtener dicho recurso (Escola et al. 1992-1993).
Los análisis de procedencia de obsidiana comenzaron a desarrollarse en el noroeste argentino en la década de 1990; al respecto Yacobaccio y colaboradores (2004) presentaron el primer programa de investigación realizado en el área. Diferentes investigadores aportaron muestras de los afloramientos de la región correspondientes a Ona, Las Cuevas, Cueros de Purulla, Chascón y Ramadas -afloramientos localizados en la provincia de Catamarca y muestras tomadas por P. Escola-; Caldera Vilama 1 y 2 - afloramientos de la provincia de Jujuy y muestras tomadas por M. Lazzari-; Zapaleri - fuente localizada en Bolivia y muestra aportada por A. Nielsen; Valle Ancho -fuente ubicada en la provincia de Catamarca y muestra brindada por N. Ratto-; Alto Tocomar y Quirón -afloramientos en la provincia de Salta y muestra aportadas por Viramonte (Yacobaccio et al. 2004). Dichas muestras fueron analizadas en el Missouri University Research Reactor (MURR) por el Dr. M. Glascock. Una vez obtenidas las huellas químicas de la variabilidad interna de cada fuente, se llevó a cabo un análisis de
superficie como de excavación, correspondientes a 38 sitios arqueológicos localizados en diferentes ambientes (puna, valles, selvas) del noroeste argentino. Las fuentes determinadas y caracterizadas fueron datadas por medio de K-Ar, pudiendo asignarlas cronológicamente con distintas pulsaciones de la Orogenia Andina (Escola 2007; Yacobaccio et al. 2004).
Ubicación y caracterización de las fuentes de obsidiana en el Área Andina Meridional
En el año 2004 se publicó la identificación y caracterización de diez fuentes de obsidiana para el NOA: Quirón, Ramadas, Alto Tocomar (Salta), Ona-Las Cuevas, Valle Ancho, Cueros de Purulla, Chascón (Catamarca), Zapaleri (Bolivia) y Caldera Vilama 1 y 2 (Jujuy) y la evidencia de diez fuentes más, aún desconocidas (A, B, C, E, F, G, H, J, K y M) (Yacobaccio et al. 2004) (figura 1).
Las fuentes de obsidiana identificadas en la provincia de Catamarca se encuentran localizadas mayoritariamente dentro de la microrregión de Antofagasta de la Sierra, en la Puna Meridional Argentina.
Una de las fuentes identificadas es Ona, que se encuentra a 3700 m.s.n.m., a aproximadamente 80-90 km de la localidad de Antofagasta de la Sierra, conformando varios afloramientos y sectores de gran densidad de nódulos. En las adyacencias de la fuente también se presentan rodados de obsidiana, que habrían sido desplazados por la acción de la gravedad y otros procesos geológicos. Este vidrio volcánico se presenta mayoritariamente en color negro traslúcido y gris-negro, aunque se lo puede encontrar en otros colores, tales como gris claro, plateado y marrón rojizo; es de buena calidad para la talla y aparece bajo la forma de nódulos de hasta 30 cm de diámetro (Escola 2004; Yacobaccio et al. 2004).
A una distancia de 2 km de Ona, en dirección sur y a 3900 msnm se encuentra la fuente de obsidiana Las Cuevas. Se trata de un depósito bastante limitado, con presencia de nódulos similares a los presentes en aquélla, tanto en tamaño como en colores, existiendo la probabilidad de que ambos afloramientos, según los análisis geoquímicos, correspondan al mismo evento magmático (Yacobaccio et al. 2004).
Otra de las fuentes catamarqueñas es Cueros de Purulla, que se encuentra a 4380 m.s.n.m., aproximadamente a 60-70 km al sureste de la localidad de Antofagasta de la
Sierra y presenta excelente calidad para la talla. La misma se manifiesta bajo la forma de grandes bloques y nódulos de hasta 25 cm de lado y en varios colores tales como gris oscuro opaco, negro rojizo opaco y negro opaco, siendo este último el más frecuente. Según Yacobaccio y colaboradores (2004) se trataría de una fuente de menor envergadura, que habría funcionado paralelamente a la fuente Ona.
También a unos 60-70 km de Antofagasta de la Sierra se localizó la fuente Chascón; se halla a 4290 m.s.n.m, bajo la forma de nódulos de color negro traslúcido, de más de 10 cm de diámetro; se trata de un vitrófiro con abundantes fenocristales.
En Tinogasta, en la fuente de Valle Ancho, se reconocieron depósitos secundarios de obsidianas de color negro traslúcido, que se encontraron bajo la forma de de nódulos de más de 8 cm de diámetro; consiste en un vitrófiro con abundantes fenocristales, de dimensiones mayores a 1 mm de diámetro.
En Laguna Cavi, situada al sur-suroeste del volcán Galán, se encuentra un depósito secundario de obsidiana integrado por nódulos de tamaño pequeño. Las obsidianas aparecen dispersas en los sedimentos de las paleocostas y paleoabanicos del extremo sureste de la laguna. Se trata de un material semi traslúcido de color gris oscuro. Escola y colaboradores (2009) señalan que los análisis geoquímicos realizados sobre muestras de esta materia prima mostraron una gran coincidencia con la denominada fuente desconocida B (Escola et al. 2009; Yacobaccio et al. 2004).
Elías y Escola (2010) dan cuenta de la localización de otra fuente de obsidiana antes desconocida, situada en el Salar del Hombre Muerto. Las investigadoras informan, además, que se identificaron dos variedades de obsidiana -1 y 2- y que una de ellas -la variedad 2-, se corresponde con la denominada fuente desconocida A (Yacobaccio et al.
2004).
En la provincia de Salta se han identificado hasta el momento tres fuentes de obsidiana. La fuente Ramadas se encuentra a 3690 m.s.n.m. y a 20 km al norte de San Antonio de los Cobres. Los materiales se presentan en nódulos de tamaño pequeño de 3- 4 cm de diámetro, de color negro con bordes traslúcidos; se trata de vidrios casi transparentes y amarillentos. También cercana a San Antonio de los Cobres, se localiza la fuente Alto Tocomar. Por último, la fuente Quirón, ubicada a 15 km al este de la localidad Estación Salar de Pocitos, presenta vidrios casi transparentes de colores marrones y amarillentos.
y gris oscuro, que constituyen los dos tipos químicos correspondientes a las fuentes identificadas como Caldera Vilama 1 y 2.
En la margen sudoeste de Laguna Blanca, en Bolivia, se encuentra la fuente Zapaleri. La misma presenta obsidiana en forma de nódulos de entre 5 y 10 cm de diámetro, aunque hay algunos de más de 20 cm. Se trata de una obsidiana negra brillante, aunque a veces se presenta de color rojo oscuro y es de excelente calidad para la talla.
Figura 1. Localización de fuentes de obsidiana en el NOA (tomado de Escola 2007).
Circulación de obsidiana en los Andes Meridionales
La circulación de bienes en los Andes del sur ha sido considerada como uno de los principales aspectos del desarrollo económico y social de los pobladores pasados. Los estudios sobre esta problemática se basaron en la distribución de materias primas y objetos que pueden ser relacionados con lugares concretos, tales como plumas, metales, piedras semi preciosas, textiles y/o cerámica, entre otros (Dillehay y Núñez 1988, Núñez 1991).
Dada la gran importancia alcanzada por los estudios de procedencia de obsidiana, como mencionamos anteriormente, esta materia prima se convirtió en otra vía de evidencia en este aspecto. Yacobaccio y colaboradores (2004) dan cuenta de este asunto, haciendo alusión al carácter inorgánico del material que posibilita su supervivencia a lo largo del tiempo y a su lugar de procedencia acotado.
En los últimos años, la presencia de obsidiana en diversos sitios ha sido interpretada más allá de la esfera material o puramente económica, considerándose una evidencia de interacción social que contempla un rango amplio de relaciones humanas (Escola 2007) y como una expresión de comunicación entre personas. Para dar cuenta del rol social de estos materiales, la Dra. Escola (2007) señala que los estudios de procedencia deben ser complementados con información concerniente a la producción que precede el intercambio, así como a su consumo dentro del sitio al cual arriba el recurso. Esto se hace posible a través del desarrollo de análisis tecnológicos líticos, tanto en las fuentes de aprovisionamiento como en los sitios a donde llega el material, con la finalidad de generar conocimientos sobre estrategias de aprovisionamiento del recurso; del modo en que es aprovechado; de los procesos productivos e instrumentos a los cuales se encuentra vinculado; de su uso y de la intensidad del tráfico del material a través del tiempo. En la misma línea Elías y colaboradores (2009) también destacan la importancia de este tipo de estudio, con la posibilidad que brinda de relacionar distintos lugares y abordar los diferentes medios de relación establecidos para su obtención, tales como intercambio, reciprocidad, complementariedad y caravaneo y/o identificación de posibles interacciones entre diferentes grupos humanos.
Sobre la base de los estudios de procedencia mencionados anteriormente y realizados por Yacobaccio y colaboradores (2004), se arribó a aspectos relacionados con
origen. Se logró identificar dos esferas de distribución principales y mutuamente excluyentes en el noroeste argentino desde el 2200 AP en adelante (figura 2). La primera, que engloba la parte norte del área estudiada, está representada por la obsidiana Zapaleri, con un rango de dispersión estimado de 350 km. La recuperación de esta misma obsidiana en Tiwanaku, ha aumentando su distribución a un rango de 650 km (Escola 2007). La segunda esfera de distribución está representada por la obsidiana Ona-Las Cuevas, en el sector sur del área estudiada y con un rango de distribución estimado de 340 km. Sin embargo, se han registrado en forma conjunta obsidianas pertenecientes a las fuentes Zapaleri y Ona-Las Cuevas en la provincia de Salta. Se trata de los hallazgos realizados en el sitio formativo Las Cuevas y los sitios inkaicos- Cortadera Derecha y Potrero Payogasta. En el primer caso la presencia de obsidianas de ambas fuentes es asociada tanto a la localización particular del sitio, como a su papel en las redes de distribución de aquel momento; mientras que esta asociación de fuentes para tiempos inkaicos está vinculada a un cambio en las esferas de distribución (Yacobaccio et al. 2004).
Figura 2. Mapa que muestra la distribución de la obsidiana de distintas fuentes del Noroeste argentino (tomado de Yacobaccio et al. 2004)
Las demás fuentes presentan una dispersión menor, en relación con las anteriores (Yacobaccio et al. 2004). Es interesante destacar, en relación a esta cuestión, la distribución de la obsidiana Cueros de Purulla. La misma, cuando aparece, lo hace acompañando recurrentemente a la obsidiana procedente de Ona, aunque siempre en menor porcentaje. Las mismas han sido atribuidas a redes de circulación diferentes, en cuanto a diferencias observadas en la distribución y la frecuencia de aparición. A pesar de que la obsidiana procedente de Cueros de Purulla es, como se señala, de mejor calidad que la de Ona, la mayor distribución y consumo de ésta última podrían estar vinculados con un valor social asignado, posiblemente más relevante en consideración al de la otra fuente de obsidiana (Escola 2007). En ambos casos, la obsidiana habría circulado como núcleos y/o formas base lascas, registrándose evidencia de manufactura local de instrumentos, estando especialmente relacionada con la manufactura de puntas de proyectil. La circulación de núcleos y/o formas base lascas de obsidiana Ona no sólo ha sido vislumbrada a partir de los hallazgos recuperados en los distintos sitios en que se encontró, sino que fue observado en la misma fuente, donde los artefactos estudiados permiten sostener la realización de testeos y selección de nódulos, descortezamiento y preparación de núcleos y también, extracción de formas-base (Escola et al. 1992-1993; Escola 2007).
Como se ha comentado, la obsidiana representa un recurso relevante para estos pueblos, no obstante y tal como ha sido señalado por otros investigadores (Elías y Escola 2010), para abordar la dinámica y complejidad del intercambio en los momentos que nos competen, la circulación de la obsidiana constituye una parte de esta dinámica, que debe ser complementada con información obtenida a través del estudio de otros tipos de evidencia tales como arte rupestre, cerámica, restos minerales, vegetales, arqueofauna, etc.
Es importante, por último señalar que para el Período de Desarrollos Regionales, dentro del contexto conflictivo en que se enmarca este momento, las redes locales de intercambio habrían continuado funcionando. Nielsen (2007a) ha señalado un cambio en las redes de tráfico interregional, en el marco de las transformaciones profundas generadas en el seno de las sociedades de los Andes Circumpuneños durante el paso del Período Formativo al de Desarrollos Regionales. Sin embargo, plantea que las redes de intercambio locales no se habrían visto interrumpidas, dado el difícil control efectivo -
sobre los llameros, viajes, rutas, bienes transportados- por parte de las nuevas autoridades.
En este capítulo se presentan las diferentes consideraciones teóricas y metodológicas en el marco de las cuales se realiza el análisis e interpretación de los resultados de este trabajo. Primero, se introducen varios enfoques -cadena operativa, dimensiones sociales de la tecnología, el papel activo de individuos y objetos, representaciones, percepciones y sensorialidad- que integrados y articulados permiten construir una metodología adecuada para dilucidar aspectos de la organización social de los grupos que vivieron en el valle de Hualfín durante el Período de Desarrollos Regionales/Inka. En segundo lugar, se presenta la metodología a seguir para los diferentes análisis considerados.