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participación social, en el que se consideran aspectos tales como: la participación ciudadana, el sentimiento de apropiación y las redes de actores; es por ello que el análisis comparativo de Barcelona, Montreal y Curitiba se lleva a cabo considerando estos aspectos.

Figura 3.10. Barcelona, Montreal y Curitiba: Aspectos Relevantes del Ámbito de Participación Social

Fuente: Elaboración propia.

con interés turístico; 5) estén insertados en el área de influencia de las actividades con impacto ambiental significativo para la región (Estatuto da Cidade, 2001).

El Modelo Barcelona reconoce la importancia de: la participación ciudadana, el consenso entre agentes sociales, el equilibrio social, así como del crecimiento sostenible y subsidiario. A mediados de los ochenta el Gobierno local reconoció que la Administración Pública debía ganarse el apoyo y participación de la clase media. Por lo que la necesidad de cooperación entre líderes políticos y los sectores económicos clave de la ciudad, dieron lugar al inicio de una base de cooperación y reciprocidad mutua. El modelo de colaboración público- privado iniciado en el marco de los Juegos Olímpicos, se ha repetido y consolidado en los diferentes proyectos urbanísticos de la ciudad.

Se generaron plataformas ciudadanas caracterizadas por un fuerte dinamismo y capital humano; las cuales se consolidaron en los noventas, al tener un papel más activo y relevante en la gestión pública.

Barcelona (AMB) Montreal (RMM) Curitiba (AMC)

El Modelo Urbano de Montreal se distingue por la posición significativa que tienen los movimientos sociales dentro del modelo; así como por la fuerte presencia del actor civil . La reconversión urbana fue el resultado de una coalición social que se construyó a través de un proceso de tensiones y de negociaciones, en el cual los actores sociales jugaron un papel fundamental. En la Visión 2025 se constata la participación activa de los actores sociales, a partir de ejercicios de democracia deliberativa.

Se crearon las Corporaciones de Desarrollo Económico Comunitario, enfocadas en promover el diálogo de los actores socio-económicos y en propiciar su asociación para la aplicación de esta estrategia metropolitana.

Los inmigrantes de diferentes países del mundo, constituyeron una clase media desarrollada, capaz de ahorrar e invertir, que con el tiempo se transformó en la élite empresarial que jugaría un papel fundamental en el proceso de urbanización de la metrópoli.

En la primera década del proceso de planeación de Curitiba, el incluir a la sociedad y legitimar lo que estaba haciendo el gobierno no era un tema prioritario. Sin embargo, con el paso de los años la participación ciudadana se fue dando poco a poco; hasta ser un elemento fundamental en el Modelo de Curitiba.

En los años ochenta, la ciudad reorganizó la implementación de un equipo social en las áreas periféricas y propició la administración compartida, a través de la creación de mecanismos de participación ciudadana.

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A mediados de los años ochenta, el gobierno local de Barcelona reconocía que para poder llevar a cabo las transformaciones urbanas deseadas, la Administración Pública debía ganarse el apoyo y participación de la clase media; así como de aquellos sectores económicos, tradicionalmente alejados de la política. Por lo que la necesidad de cooperación entre líderes políticos y los sectores económicos clave de la ciudad, dio lugar al inicio de una base de cooperación y reciprocidad mutua, al contar con un objetivo común: la construcción de infraestructura planificada vinculada a los Juegos Olímpicos (Casellas, 2006).

La participación público-privada en Barcelona se consolidó en la década de los noventas, en donde las agencias de la sociedad privada municipal fueron tomando más relevancia y la importancia de la gestión bajo criterios de eficacia empezó a ser significativa. El Primer Plan Económico y Social Barcelona 2000, resultado del esfuerzo compartido para crear un esquema de consenso social y cooperación público-privada; contó con una amplia comisión ejecutiva que incluía representantes de diferentes ámbitos de la cultura, la economía y la sociedad de Barcelona.

Para que hubiera una buena colaboración público-privada en Barcelona, fue necesario que existieran intereses convergentes, así como que cada una de las partes percibiera que los intereses propios se consiguen mejor con la colaboración del otro; ya que la cooperación entre agentes es una de las formas básicas sobre cómo se consigue la gobernabilidad. En el caso de Barcelona el modelo de colaboración público-privada iniciado en el marco de los Juegos Olímpicos, se ha repetido y consolidado en los diferentes proyectos urbanísticos de la ciudad (Casellas, 2006).

En los últimos años, como parte de la iniciativa 22@Barcelona, para propiciar el incremento tanto del sentimiento de comunidad, como del orgullo de vivir o trabajar en el distrito innovador, se desarrollaron diferentes estrategias dirigidas por un lado a los profesionales y por el otro a los vecinos. Dentro de las estrategias dirigidas a éstos últimos, sobresale el apoyo a iniciativas del barrio, en las cuales los vecinos debían tener un papel activo tanto en su diseño como

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en su implementación (Ayuntamiento de Barcelona, 2008). De igual manera, dentro de las Políticas Sociales que se llevaron a cabo en Barcelona en el periodo 2003-2007, se han considerado viejas y nuevas redes sociales, entre las que sobresalen: a) los Consejos participativos; b) los Planes Comunitarios; c) el Acuerdo Ciudadano por una Barcelona Inclusiva; así como, d) los convenios de prestación de servicios (Subirats, 2007).

Finalmente, cabe mencionar que los diferentes proyectos urbanos del AMB dieron lugar a la oposición popular, generándose a partir de ello plataformas ciudadanas caracterizadas por un fuerte dinamismo y capital humano que generó una sofisticada oposición, pero tuvo escasos resultados. Algunas de estas plataformas ciudadanas son: a) Cuidadanos en la Defensa de Barcelona Bella (Ciutadans en Defensa de la Barcelona Vella); b) Plataforma Vecinal contra la Especulación (Plataforma Veïnal contra l´Especulació); c) Arquitectos sin Fronteras (Arquitectes sense Fronteras); y, d) Foro de la Ribera de Besós

(Fòrum de la Ribera del Besòs), entre otros (Casellas, 2006).

Por otro lado, el Modelo de Montreal se distingue por la posición significativa que tienen los movimientos sociales dentro del modelo; así como por la fuerte presencia del actor civil. En el caso de Montreal, la reconversión urbana fue el resultado de una coalición social que se construyó a través de un proceso de tensiones y de negociaciones, en el cual los actores sociales jugaron un papel fundamental; dado que los movimientos sociales contribuyeron a formar un modo de gobernabilidad en el cual los actores sociales orientaban las opciones colectivas125.

Tal es el caso de los movimientos sociales, tanto del medio comunitario como sindical, que como respuesta a las estrategias planteadas en el Informe Picard, las cuales favorecían el liderazgo privado, la internacionalización y el desarrollo de los sectores de alta tecnología; establecieron una estrategia de desarrollo comunitario adaptada a las nuevas condiciones económicas, así como

125 Klein & Fontan (2004) analizaron la interrelación del actor civil, el actor público y el actor privado en el proceso de reconversión de la economía metropolitana de Montreal; identificando que ésta estuvo orientada por una presencia importante del actor civil en el modelo urbano.

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respetuosa de los intereses de la población social. Además, como resultado de dicha movilización, se crearon las Corporaciones de Desarrollo Económico Comunitario (CDED), enfocadas en promover el diálogo de los actores socio- económicos y en propiciar que éstos se asociaran para la aplicación de esta estrategia metropolitana de intervención (Klein y Fontan, 2004).

En el caso de Curitiba, en el siglo XIX sus habitantes eran principalmente inmigrantes de diferentes países del mundo, los cuales constituyeron una clase media desarrollada, capaz de ahorrar e invertir, que con el tiempo se transformó en la élite empresarial que jugaría un papel fundamental en el proceso de urbanización de la metrópoli. Una característica distintiva de los grupos de inmigrantes, es el asociacionismo; el cual se daba en función de las necesidades de la comunidad en áreas específicas tales como: asistencia médica y social, diversiones y deportes, así como en la instrucción y la vida religiosa. (Prefeitura Municipal de Curitiba, 2009).

En la primera década del proceso de planeación de Curitiba, el incluir a la sociedad y legitimar lo que estaba haciendo el gobierno no era un tema prioritario. Sin embargo, con el paso de los años la participación ciudadana se fue dando poco a poco; hasta ser un elemento fundamental en el Modelo de Curitiba. Y es que a partir del cierre de la calle XV de Noviembre (Rua XV de Novembro)126 a los automóviles, fue cuando los ciudadanos comenzaron a discutir sobre la ciudad y el plan, y a sentirse parte de su espacio colectivo de vida (Schwartz, 2009). En los años ochenta, bajo la influencia del proceso de apertura democrática que vivía el país, la ciudad reorganizó la implementación de un equipo social en las áreas periféricas y propició la administración compartida, a través de la creación de mecanismos de participación ciudadana; proceso que permitía que la sociedad se organizara en Asociaciones de Vecinos, las cuales en 1984 eran más de 100 (IPPUC, 2009).

126 Para un mayor detalle respecto al cierre de la calle XV de Noviembre y sus implicaciones, ver: Schwartz, 2004.

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3.3. Lecciones y Hallazgos del Análisis de la Experiencia Internacional.

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