Después de que Aznar eligiera a Mariano Rajoy como su sucesor, de la terna compuesta además por Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato, aquél había iniciado su andadura como nuevo líder de cara a la campaña electoral de las elecciones generales convocadas para el 14 de marzo de 2004201. Todos los sondeos daban
199 “El resultado de la elección no es dudoso precisamente: el PP venció en toda la línea y mantiene el cuasi monopolio del poder institucional con que contaba anteriormente. Salvo el ayuntamiento de Elx todo el poder en las instituciones que gobiernan más de cien mil habitantes se halla en manos del Partido Popular. Como en 1999”. Martínez Sospedra, 2005:27.
200 “ A lo largo de la legislatura se había registrado un progresivo incremento del clima de conflictividad política, debido a la reacción social al ‘decretazo’ que flexibilizaba el mercado laboral, y la consiguiente huelga general, las movilizaciones provocadas por la oposición a la Ley Orgánica de Universidades, el rechazo en algunas Comunidades Autónomas al Plan Hidrológico Nacional, la crítica a la gestión de la crisis por el hundimiento del petrolero ‘Prestige’ frente a las costas de Galicia, la respuesta de buena parte de la ciudadanía a la política del Gobierno de Aznar en relación con el conflicto de Irak, etcétera. En los comicios autonómicos y municipales de mayo de 2003 el electorado no pareció utilizar las urnas para castigar al PP (movilizándose en mayor medida a favor del PSOE), como buena parte de los analistas y líderes políticos esperaban que ocurriera. El PP –y el Presidente del Gobierno en nombre propio- sintió revalidadas sus políticas por el voto de los ciudadanos, pese a las expectativas que la conflictividad y el clima de descontento hacia el Gobierno habían generado entre los dirigentes de los partidos de la oposición.” Ocaña y Oñate, 2006:24. 201 “Una campaña que podemos calificar como de perfiles tenues parecía estabilizar un margen de diferencias algo amortiguadas, que según los estudios demoscópicos realizados a lo largo del periodo preelectoral preludiaban un cierto mantenimiento del mapa político preexistente (aunque, en todo caso, sin una clara mayoría absoluta del Partido Popular); sin que fuera posible detectar en los sondeos de opinión un impulso sustancial de trasvase de voto ni de cambio drástico en las posiciones generales de la opinión pública[...] No es fácil, pues, ninguna tendencia dinámica que reflejara la lenta
vencedor al PP. El de Ipsos-Eco Consulting pronosticaba una ventaja de 3,9 puntos del PP sobre el PSOE, aunque auguraba también la pérdida de la mayoría absoluta. El PP podría obtener el 41,3% de los votos y entre 170 y 174 escaños, mientras que el PSOE –con un Zapatero subiendo en las encuestas- se situaba en un 37,4% y entre 131-135 escaños. Con la particularidad ya entonces de que, con una valoración similar, los encuestados prefieren a Zapatero como presidente con un 41% frente a Rajoy con un 37,5%; paradójicamente al mismo tiempo que una mayoría aprobaba la gestión del Gobierno Aznar202. En la Comunidad Valenciana el PP continuaba con
el mismo apoyo electoral. Pero el 11 de marzo, a punto ya de cerrarse la campaña electoral, se produciría el decisivo atentado terrorista de Atocha203, tras el que se
desarrolla una cadena de hechos bien conocida: desde el Gobierno se atribuye la autoría a ETA; las sospechas y las pruebas de su ejecución por el terrorismo islamista no tardan en contradecir esa versión; la polémica sobre la autoría enreda al gobierno; y las manifestaciones y debates en los medios de comunicación acaban de enrarecer los últimos compases de la campaña
Finalizada la jornada electoral del 14 de marzo, los resultados provocarían un vuelco en las encuestas, en no poca medida a causa del atentado y las discutibles actuaciones posteriores del ejecutivo en su esclarecimiento204. Por ello, creemos
que los datos que señalan Ocaña y Oñate 205 son lo suficientemente contundentes
para afirmar que el atentando y lo sucedido después influyó en los resultados:
formación de un cambio sustancial en la opinión pública, ni un proceso de trasvase de votos tan masivo como el finalmente producido.” Porras, 2004: 30.
202 “ Los preliminares de la campaña no parecían preludiar en principio un cambio sustancial de tendencias en la opinión pública ni reflejaban una particular intensificación de la competitividad política. Por parte del partido gobernante, los efectos del lógico desgaste tras ocho años de gobierno (con sus hitos fundamentales en torno a los conflictos sociales tras el denominado ‘decretazo’, la crisis medioambiental por el vertido del buque ‘Prestige’ y las intensas movilizaciones contra la participación en el conflicto de Iraq), se compensaban con la percepción de una buena situación económica y el efecto renovador que imponía su nuevo candidato Mariano Rajoy. Por parte del principal partido de la oposición, el PSOE, los posibles efectos generados por el caso de ‘transfuguismo en la Asamblea de Madrid o algunos acontecimientos conectados con el pacto tripartito en Cataluña (‘caso Carod Rovira’), se compensaban igualmente con una percepción positiva de su nuevo candidato José Luís Rodríguez Zapatero.” Porras, 2004: 29-30.
203 “El azar, juntamente con lo accidental y la buena suerte, desempeña así un gran papel en la guerra.” Von Clausewitz, 2004: 45.
204 “..la encuesta postelectoral del CIS detecta nada menos que a un 21,5 por 100 de votantes que confiesan que el atentado terrorista de 11 de marzo les influyó mucho o bastante en su decisión de voto: en total, un 21,9 por 100 afirma que les animó a votar (por tratarse pues de potenciales abstencionistas), mientras que un 13,5 por 100 afirma haber cambiado el sentido de su voto. Nada menos que un 10,6 por 100 de los electores encuestados afirman haber decidido el sentido de su voto después del atentado. Lo que significa pues que las claves del sustancial cambio de tendencia se sitúan en los efectos y consecuencias del atentado de 11 de marzo”. Porras, 2004: 31.
“Las consecuencias del atentado se hicieron notar en la jornada electoral, a juzgar por los resultados del estudio postelectoral realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas: las respuestas a la pregunta 6 de este estudio manifestaron que el atentado influyó personalmente a la hora de decidir el voto al 28,5% de los encuestados, bien animándoles a ir a votar (al 21,9% de los que reconocieron que el atentado les había influido en la decisión del voto), bien cambiando su voto y otorgándoselo a un partido distinto de aquel por el que pensaban votar antes del atentado (13,5%) o reafirmándoles en la intención de votar al partido porque pensaban hacerlo (53,8%). Ello significa que de un censo electoral de aproximadamente 33,5 millones de electores, el atentado afectó a la hora de decidir su voto a 9,5 millones de ellos, de los que 1.282.500 cambiaron su voto, como consecuencia del mismo, optando por un partido distinto de aquel al que pensaban votar antes del atentado.”
La participación fue del 77,23%, ocho puntos más que en los anteriores comicios. A la postre el PSOE con 11.026.163 (el 43,27% de los votos), aventajó en casi un millón cuatrocientos mil votos al PP, que obtiene 9.635.491 votos y el 37,81%. Ello se tradujo en 164 escaños para el PSOE, 39 más que en las anteriores elecciones, y en 146 para el PP, que pierde 37206. El PSOE supera en 18 escaños al PP, ganando
algo más de tres millones de votos; pero el PP apenas pierde 700.000 votos; lo que significa que el PP mantuvo dignamente su apoyo electoral y no trasvasó muchos de sus votos al PSOE.
Es el voto movilizado y los jóvenes el que ha permitido esa subida espectacular al PSOE. IU-Iniciativa baja de nueve a cuatro escaños207; CiU baja de 15 a 10 escaños, y
ERC experimenta una subida espectacular al pasar de uno a ocho escaños208. Pero
206 “Esa diferencia de cinco puntos porcentuales de voto a favor del PSOE no había sido registrada por las encuestas ni siquiera en los momentos más agudos de la conflictividad por la gestión del hundimiento del ‘Prestige’ y el apoyo español a la coalición liderada por Estados Unidos en la guerra de Irak. La clave bien podría haber estado en la capacidad de movilización del PSOE, más que en la derrota del PP.” Ocaña y Oñate, 2006: 25.
207 “..Izquierda Unida mantiene prácticamente invariables sus cerca de 1,3 millones de votos obtenidos en todo el territorio nacional, dando la impresión de que parte de su electorado potencial ha podido atender a la llamada del voto útil a favor del PSOE” Porras, 2004: 37. Este voto útil que se produce también en la Comunidad Valenciana, afecta también al potencial electorado del Bloc; y es el que lleva a conclusiones equivocadas al PSPV-PSOE al extrapolar estos resultados a las elecciones autonómicas. Tanto en lo que respecta a los resultados de estas elecciones generales como al resto de esta categoría.
208 “La ya moderada fragmentación del sistema de partidos se ha reducido, si bien ligeramente respecto de la anterior convocatoria, igual que ha ocurrido con el número efectivo de partidos, registrándose los valores más bajos de todas las elecciones celebradas desde 1977. [...] También en cuanto a la concentración del voto o los escaños entre los dos primeros partidos se han registrado los valores más altos de nuestra reciente historia electoral, la concentración ha superado el 80 y el 90%
en el Senado, aunque el PSOE aumenta en 28 escaños, el PP roza la mayoría absoluta. En las elecciones al Parlamento de Andalucía el PSOE recupera la mayoría absoluta, pasando de 52 a 60 escaños, y el PP baja de 46 a 37 escaños. De todo lo señalado con anterioridad, la conflictividad de la legislatura y los atentados, podría llevar a calificar las elecciones generales de 2004 de excepcionales, aunque Ocaña y Oñate opinan que más bien apuntan a la continuidad respecto de anteriores elecciones209.
En la Comunidad Valenciana las listas electorales estuvieron encabezadas en la provincia de Valencia por Eduardo Zaplana en el PP y Carmen Alborch en el PSOE; en Alicante el ministro de Defensa, Federico Trillo, abrió la lista del PP y Leire Pajín la del PSOE, y en Castellón fueron cabezas de lista el ministro Juan Costa por el PP y el futuro ministro Jordi Sevilla por el PSOE. Aunque se produjo la subida del voto socialista y una participación del 77,7% -décimas por encima de la media nacional-, el partido ganador fue una vez más el PP. Los socialistas quedaron a cuatro puntos del PP (unos 100.000 votos), recuperando ocho puntos y ganando 300.000 votos respecto a las generales del 2000. El PP, con 1.242.800 votos que representa el 47,5%, obtuvo 17 diputados, dos menos que en las anteriores elecciones; y mantuvo además sus nueve senadores –entre ellos el ex líder de UV, José María Chiquillo-. El PSOE, con 1.127.700 votos que representaba el 43,1%, obtuvo 14 diputados; dos más que en las anteriores elecciones, atribuyéndose los dos que pierde el PP, uno por Valencia y otro por Alicante; y en Castellón quedó a tres mil votos de conseguir arrancarle al PP un diputado. EU mantuvo su diputado por Valencia, pero bajó del 5,9% al 4,7%; el Bloc bajó asimismo del 2,4% al 1,54% de las anteriores elecciones generales. Unión Valenciana, ya finiquitada, ni se presentó.
A la vista de estas cifras son de resaltar dos factores: la bajada de las dos citadas fuerzas progresistas –EU y Bloc- y la alta participación. Ello, unido a la apreciable subida del PSPV-PSOE, conduce a los socialistas a unas conclusiones erróneas, pues Pla en la euforia de los datos, afirma que el PSPV-PSOE está preparado para recuperar la Generalitat.
En la ciudad de Valencia el PPCV es el más votado, pero retrocede un 6,17% quedando en el 49,5%, y los socialistas aumentan en algo más de 10 puntos pasando del 29,3% de las anteriores elecciones generales al 39,7%. En el “cinturón rojo” el PSOE barre; en la ciudad de Alicante recorta la distancia con el PPCV, y gana al PPCV en la ciudad de Castellón por 28 votos.
(en la versión electoral y parlamentaria, respectivamente), continuando la tendencia creciente inaugurada en 1993”. Ocaña y Oñate, 2006: 56.
Antonio J. Porras, en el análisis territorial que realiza de estas elecciones, descubre una tendencia de voto regional que para él da la clave de la victoria socialista:
“En el análisis geográfico de los votos llama la atención la peculiar ubicación de las tendencias: si la diferencia total de votos entre PSOE y PP para toda España es de 1.279.175 votos, en realidad puede comprobarse que geográficamente las claves del cambio se ubican casi exclusivamente en Cataluña y Andalucía, Comunidades ambas gobernadas por el PSOE: en Cataluña, el PSOE saca una diferencia al PP de 956.982 votos; en Andalucía, la diferencia favorable del PSOE es de 855.053 votos. Es decir, en total, la ventaja favorable del PSOE en estas dos Comunidades sube hasta unos 1.812.035 votos. Las restantes diferencias favorables del PSOE se obtienen en el País Vasco, Aragón y Extremadura (con cifras relativamente ‘normales’), mientras el Partido Popular resulta ser ganador en las restantes 12 Comunidades. Siendo difícil y precaria –como venimos afirmando- la interpretación de los resultados, la singular proyección geográfica del voto contra el Partido Popular nos permite identificar como eje del cambio a dos Comunidades con una clara inercia de proyección anticentro, ambas gobernadas por el PSOE.”210
El tópico existente de que la Comunidad Valenciana era la que permitía al PSOE ganar las elecciones a nivel nacional, e incluso obtener mayorías absolutas, había quedado desmontado ya en anteriores elecciones y se confirmó claramente en éstas. No hay que esperar a las elecciones generales del 2008 para llegar a la conclusión, como algunos comentaristas hicieron con posterioridad, de que a los dirigentes socialistas en Madrid ya no les era necesario la Comunidad Valenciana para obtener victorias: son los votos y escaños que aportan los socialistas de Cataluña, Andalucía y Euskadi los que impulsan las victorias del PSOE, mientras que los de la Comunidad Valenciana constituyen, en cambio, una rémora. En estas elecciones del 2004 se desmonta definitivamente el tópico de la indispensabilidad del voto socialista valenciano para gobernar en “Madrid”.
4.2 LAS ELECCIONES CELEBRADAS EN EL PERIODO 2004 A 2011: GOBIERNO