8 Data Quality: Three Examples of Consistency Across SHARE and SHARELIFE Data
8.1 The importance of data accuracy
Lograr detener los pensamientos puede ayudarle a vencer las dudas y preocupaciones cons- tantes que pueden interferir en la relajación. Esta técnica fue presentada por primera vez en 1928 por Bain, en El control del pensamiento en la vida cotidiana. Más tarde, a finales de los cincuenta, fue adaptada por Joseph Wolpe junto con otros terapeutas de la conducta para tratar los pensamientos obsesivos y fóbicos. Además, es especialmente útil para controlar una serie de pensamientos repetitivos y extraños que no se adaptan a la realidad, improduc- tivos y que, generalmente, producen ansiedad. Pueden tomar la forma de una duda referida a uno mismo: “Jamás seré capaz de delegar y confiar en la responsabilidad del otro”. Pueden tomar también la forma de miedo: “Me parece que a mi corazón le pasa algo”. Los pensa- mientos fóbicos también son generadores de ansiedad y preocupan al individuo afectado.
Esta técnica de detención permite que el paciente se concentre en los pensamientos no deseados y, después de un corto periodo, detenga y vacíe su mente. Por lo general, se uti- liza la orden de “stop” o bien algún ruido fuerte para interrumpir los pensamientos desagra- dables. Se pueden dar tres explicaciones del éxito de esta técnica:
1. La orden de “stop” sirve de castigo y la conducta que es sistemáticamente castigada acaba por desaparecer.
2. Dicha orden sirve de distracción, debido a lo cual el imperativo autoordenado resulta incompatible con los pensamientos obsesivos o fóbicos.
3. La detención del pensamiento es una respuesta positiva y puede seguirse de pensamien- tos sustitutivos, de tranquilización o bien de afirmaciones de autoaceptación. Por ejem- plo, puede decir: “Este tratamiento es eficaz”. Se ha comprobado que los pensamientos negativos y de miedo preceden invariablemente a emociones del mismo tipo. Si se pue- den controlar los pensamientos, los niveles de estrés, en general, se reducirán de forma importante.
Tiempo de entrenamiento
Para adquirir un buen dominio de la técnica, debe practicarse durante todo el día, tres días a lo largo de una semana.
Instrucciones
1. Haga una lista con sus pensamientos estresores, jerarquícela y ocúpese de interrumpir uno de ellos a la vez, de acuerdo con lo mencionado anteriormente.
Consideraciones especiales. Si falla en el primer intento de detener un pensamiento, es posible que haya elegido uno que sea, en verdad, muy difícil de extinguir. En este caso, elija otro pensamiento no deseado que le resulte menos angustiante o alarmante que el primero. Es útil dominar la técnica antes de abordar los temas más estresantes.
2. Si la vocalización interior del “stop” no surte efecto y le resulta embarazoso pronunciar la palabra en voz alta en público, puede utilizar una de las siguientes técnicas: coló- quese una goma elástica en la muñeca, de forma que no le apriete, y cuando aparez- DE T E N C I Ó N D E L P E N S A M I E N T O
ca el pensamiento displacentero tire de ella y suéltela para que haga un ruido caracte- rístico. También puede pellizcarse cada vez que aparezcan los pensamientos no deseados. Finalmente, intente detenerlos clavando las uñas de los dedos en la palma de la mano cada vez que surjan.
3. Se percatará de que detener un pensamiento lleva su tiempo. Éste aparecerá de nuevo y, de nuevo, tendrá que interrumpirlo. Lo más difícil es abortarlo justo cuando empie- za y luego concentrarse en otra cosa. En la mayoría de los casos, cada vez aparecerán con menor frecuencia y, poco a poco, dejarán de significar un problema.
Antecedentes
La historia de las adicciones va unida a la historia del hombre. Fumar cigarrillos, beber alco- hol, mascar hojas de coca, inhalar (“esnifar”) preparados psicoactivos, beber pócimas, fumar marihuana, utilizar el opio para el dolor, etc., son ejemplos bien conocidos de algunas de las conductas de consumo de sustancias que el hombre ha utilizado a lo largo de la historia o aún utiliza. Sin embargo, en la actualidad, junto con las anteriores y sus derivados industria- les o químicos, han surgido nuevas adicciones, unas derivadas de sustancias, como es el caso de la heroína, la cocaína, las drogas de diseño, el LSD, entre las más importantes, y otras comportamentales, sin sustancia, como resultado de nuestra sociedad tecnológica, como la adicción a Internet, a los juegos de azar, al teléfono móvil, a los teléfonos eróticos, al sexo, a las compras, etc., de conductas que pueden llegar a ser adictivas (Becoña, 1998b).
Por ello, en los últimos años se han incluido distintas conductas bajo la denominación genérica de adicciones o conductas adictivas. Basadas inicialmente en el concepto de depen- dencia (física y psíquica), y evolucionando a partir del mismo, se aplicaban inicialmente a sustancias psicoactivas que, ingeridas por un individuo, tenían la potencialidad de producir dependencia. Con el transcurrir de los años se observó que también existían conductas que, sin haber sustancia de por medio, tenían la capacidad de producir dependencia y las carac- terísticas que presentan las dependencias generadas por las sustancias psicoactivas.
Una característica central de las conductas adictivas es la pérdida de control. Quienes las padecen no tienen control sobre ellas, aparte de que éstas les producen dependencia, tolerancia, síndrome de abstinencia y una incidencia negativa muy importante en su vida, que va a ser en muchos casos la causa de que acudan en busca de tratamiento o les obliguen a buscarlo. Gossop (1989) definió como elementos característicos de una adicción: 1) un fuer- te deseo o un sentimiento de compulsión para realizar la conducta particular (especialmente cuando la oportunidad de llevarla a cabo no está disponible); 2) la capacidad deteriorada para controlarla (especialmente, en términos de controlar su comienzo, mantenimiento o nivel en el que ocurre); 3) malestar y estado de ánimo alterado cuando la conducta es impedida o reprimida, y 4) persistir en ella a pesar de la clara evidencia del grave daño que produce. En la misma línea, Echeburúa (1999) considera como características principales de las con-
C a p í t u l o
S e i s
Elisardo Becoña Iglesias
Uni ver si dad de Santiago de Compostela, España