SECTION 2: IMPRECISE BAYESIANISM AND THE WEIGHT OF ARGUMENT
2.2 Imprecise Bayesianism and Weight
La producción de forraje en el NEA es estacional, en cantidad y calidad, con un gran crecimiento en la época primavero-otoñal (dependiendo de la zona). Cuando los servicios se concentran en la primavera, las vacas enfrentan un gran desafío en el invierno. La baja tasa de crecimiento del pasto, así como los pobres niveles de proteína bruta de este (5-6%), afectan directamente el consumo, por lo que los vientres pierden peso en este momento del año. Además, esa región presenta, en distintas zonas, carencias minerales que pueden ser muy graves. Deficiencias dietarias de fósforo, selenio, cobre, manganeso y cobalto, como también el exceso de molibdeno, han sido descriptos como causantes de infertilidad. El mecanismo por el que afectan la reproducción puede explicarse por tres formas (Swecker y Kasimanickam, 2007):
Disminución de la actividad de las bacterias del rumen, con la consecuente disminución de la digestibilidad del alimento.
Alteración de la acción enzimática que involucra el metabolismo energético- proteico de la síntesis de hormonas.
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Requerimientos nutricionales de la vaca de cría
Como es denominado corrientemente, la reproducción es una actividad de lujo, por lo que las hembras priorizan su propia preservación o la producción de leche antes que la reproducción. Como resultado, la incorrecta provisión de energía, proteína y minerales impactan directamente sobre la reanudación de la actividad ovárica.
La energía ejerce un importante control que permite o bloquea la liberación de las hormonas relacionadas con la reanudación del estro. La reducción del consumo de energía en el último tercio de la gestación incrementa la duración del anestro posparto. Si bien la proteína es muy importante en la reproducción, los niveles presentes en los pastizales son suficientes para cubrir los requerimientos de vacas multíparas, excepto en el invierno. Las características de los pastizales, altos en fibra y de baja digestibilidad, hacen que la tasa de pasaje sea lenta, provocando una disminución del consumo y produciendo pérdida de peso. Este hecho influye sobre el metabolismo energético y si no se realiza algún manejo correctivo en la alimentación, la eficiencia reproductiva de los animales será muy baja.
Si bien la energía y la proteína son extremadamente importantes para una correcta nutrición de los vientres, no es frecuente observar que se suplemente con proteína o energía durante el invierno a vacas adultas. Esto se debe a que existe una herramienta que permite almacenar energía sobre el mismo animal aprovechando los momentos del año en que el forraje provee cantidad y calidad de nutrientes: el manejo de la condición corporal a lo largo del ciclo productivo.
En los sistemas de cría con servicio estacionado de primavera, el vientre ingresa al invierno con una preñez avanzada sobre pastizales de baja calidad. La oferta de energía en este momento es limitante pero se puede subsanar en gran medida con el manejo estratégico de la condición corporal. Esto se logra realizando el destete iniciando el otoño, momento de crecimiento forrajero, para dar oportunidad a la vaca para que mejore su condición (reservas corporales) desde este momento y hasta la llegada del invierno. Así, con este plus de reservas, se puede perder condición de manera controlada en el invierno y llegar a la primavera con un estado corporal que no perjudique la preñez futura.
Lo señalado anteriormente no es nuevo y es una tecnología difundida por la EEA INTA Mercedes desde hace varios años para el centro sur de Corrientes. La base teórica de este comportamiento se basa en que el músculo y grasa son reservas de energía que modulan el anestro posparto. Es aceptado que la condición corporal al parto e inicio del servicio tienen fuerte influencia en la eficiencia reproductiva. Con este manejo se aprovecha la mayor producción y calidad del pastizal para transferir energía desde la época de crecimiento (otoño) al invierno.
Cuando se desea mantener altos porcentajes de preñez y destete, el manejo de la condición corporal y la utilización de herramientas de la lactancia, como el destete precoz, se vuelven imprescindibles para cambiar el flujo de energía, ya que queda disponible para la reanudación del ciclo estral la energía que iba a producción de leche.
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Los minerales, un factor limitante: el fósforo y el sodio
Como fue señalado, los minerales pueden ser una limitante en la producción animal. El elemento que en el NEA puede condicionar la respuesta reproductiva dependerá de las particularidades de los suelos de cada zona, ya que deficiencias primarias o secundarias han sido descriptas en varios lugares dentro de la región. En este artículo se tratan dos: fósforo (P) y sodio (Na).
El P se encuentra involucrado en una gran cantidad de procesos fisiológicos, probablemente más que cualquier otro mineral, incluyendo los reproductivos. En las condiciones en que se desarrolla la cría en la Mesopotamia Argentina, con una gran deficiencia de P en los suelos, el pastizal natural o las pasturas no contienen suficiente cantidad del elemento para cubrir los requerimientos de los animales en pastoreo (Mufarreje, 2005). Esto es particularmente marcado en los vientres de cría en el pico de lactancia, donde además de amamantar deben preñarse en un período acotado de tiempo. El P presente en el campo natural es deficitario y si bien varía estacionalmente, en el invierno se dan los valores más bajos (0,07-0,08 g P/100g MS). Este mineral está en mayor concentración en el tejido vegetal en activo crecimiento (primavera-verano: 0,15g P/100g MS).
Ante esta situación, la cantidad de P que consumen los animales compromete no sólo la eficiencia reproductiva, sino que también los expone a una enfermedad carencial denominada afosforosis, y que es conocida en el centro sur de Corrientes como “chichaca”. Esta carencia produce modificaciones en el comportamiento ingestivo de los animales, que en busca del mineral faltante ingieren huesos presentes en el campo. Esta aberración en el apetito (pica) puede desembocar en la ingestión de Clostridium
botulinum, provocando que los animales padezcan de botulismo (mal del Agupey).
Además, la carencia prolongada produce disminución del apetito, las vacas con cría al pie no vuelven a preñarse y, en consecuencia, los porcentajes de preñez y destete son bajos, con pérdida de peso y de condición corporal durante la lactancia.
El Na cumple una variedad de funciones en los tejidos, entre ellas: mantener la presión osmótica, regular el equilibrio acido base y controlar el metabolismo del agua. Este es otro elemento que limita la producción animal, presentando el NEA importantes deficiencias. Mufarrege (2005) describió que el 69% de los pastizales del NEA evaluados eran deficientes en Na, acentuándose este hecho en la provincia de Corrientes donde se halló que la deficiencia alcanzaba al 85% de ellos. La carencia prolongada de Na produce pérdida de apetito, rápida disminución de peso y de la producción de leche. La deficiencia produce alteraciones del apetito y, a diferencia del P, los animales consumen cualquier material que pueda proveer el mineral: tierra, madera y huesos.
Como medida para subsanar estas carencias, en aquellas zonas donde existe una marcada deficiencia de P y Na se recomienda desde hace muchos años la suplementación con estos minerales con mezclas comerciales que contienen P y NaCl. Uno de los impactos que se observa con esta práctica es una importante mejora en la fertilidad de las vacas.
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Suplementación con energía y proteína
Como fue mencionado, manejando la condición corporal se puede lograr un estado adecuado de los vientres al inicio del servicio, lo que asegura altos índices de preñez. Sin embargo, muchas veces ese manejo no es posible y las vacas tienen en el preparto una condición corporal inferior a la necesaria para llegar al inicio del servicio en óptimo estado. La consecuencia de la pobre condición corporal es un anestro posparto prolongado y bajos índices de preñez. Esto puede revertirse si se realiza algún tipo de manejo de la lactancia que cambie el plano energético en los vientres. Otra posibilidad para incrementar la eficiencia reproductiva es a través de la suplementación proteica y energético-proteica de las vacas con baja condición corporal antes del parto, para mejorar el plano nutricional sin incurrir al destete precoz (Vogel et al., 2011), (Figura 1).
Figura 1: Efecto de la suplementación sobre la condición corporal y el porcentaje de
preñez en vacas de cría.
La Figura 1 muestra que las dos suplementaciones atenuaron la pérdida de condición corporal en el invierno. Como resultado de la mejora nutricional, los animales suplementados presentaron mejores porcentajes de preñez (86 y 89%) los testigos (74%).