La teoría del discurso se encargaba de estudiar las maneras en que las ideas o las significaciones afectan a las actividades de los individuos que conforman el mundo social. Es a través del lenguaje y sus relaciones con la ideología que se ha reconocido que las ideas como señala Thompson,
No circulan en el mundo social como las nubes en un cielo de verano, volcando ocasionalmente su contenido con el estallido de un trueno o el resplandor de un relámpago. Las ideas circulan en el mundo social más bien como enunciados, como expresiones, como palabras que se hablan o se escriben. (1993)
En otras palabras, al estudiar la ideología se busca poner en evidencia las maneras en que las relaciones de poder son mantenidas y reproducidas en un conjunto de expresiones que movilizan el sentido en el mundo social. Por ello, es válido reconocer que, aunque la ideología se manifiesta de diversas maneras, el lugar donde ejerce directamente su función, es el lenguaje.
Por otra parte, la ideología se manifiesta en ciertas prácticas sociales, una de ellas es el discurso, no solo como medio de acción o intervención sino como medio de presión y de violencia simbólica que se ejerce sobre un público. De ahí que este poder que ejerce el discurso en la sociedad moderna ponga de relieve su importancia política y, por tanto, ideológica, en la elaboración y organización de cualquier tipo de mensajes.
El poder que tiene el discurso se debe a la fuerza argumentativa que en él existe, por lo que resulta importante analizar la manera en que el emisor organiza su discurso.
Como señala Serrano (1986),
La eficacia operativa del discurso no depende sólo del poder o de la autoridad de quien lo enuncia sino, también, del poder inherente al discurso mismo y es ésta eficacia operativa la que pone de relieve su importancia política. El discurso se presenta, así como un conjunto de argumentos y pruebas destinados a esquematizar y «teatralizar de
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una cierta manera el ser y el deber ser políticos ante un público determinado y con vistas a intervenir sobre ese público.
Existen diferentes propuestas que pueden ser útiles para el análisis de las producciones discursivas como construcciones lingüísticas y para el examen de sus características ideológicas, sacando a la luz no solo la legitimación sino la disimulación por parte del emisor del discurso.
La relación entre ideología y discurso, no resulta definitiva, pues el tema de reproducción ideológica por parte del discurso parece estar sujeto a variaciones en cada una de sus valoraciones y concepciones. En correspondencia con este planteamiento varios autores como Thompson y Van Dijk han estudiado el tema, valorando la ideología como mediadora de la interpretación que hacen los sujetos de la realidad, y la participación de la misma en la confección e interpretación del discurso.
1.2.1 Ideología y discurso desde Van Dijk
Por su parte Van Dijk, construye una aproximación al concepto de ideología, donde la visión de un grupo adquiere protagonismo, sobre una práctica discursiva y de prácticas sociales.
Este autor no comparte la idea de que las ideologías se manifiesten directamente mediante el texto y el habla, sino que muchas de las actitudes grupales son organizadas y establecidas por las ideologías, pudiendo intervenir en la formación de opiniones personales para después ser expresadas en el texto y el habla.
Este autor holandés propone sostener el término como sistema de ideas o creencias, pero añade que:
las ideologías consisten en representaciones sociales que definen la identidad social de un grupo, es decir, sus creencias compartidas acerca de sus condiciones fundamentales y sus modos de existencia y reproducción, y cuyas representaciones son a su vez, la base del discurso y de otras prácticas sociales como la dominación, el empoderamiento, la discriminación, la opresión, la exclusión, la resistencia, la oposición, el disentimiento, y así sucesivamente. (Dijk, 2005)
De ahí que este autor considere como una de las prácticas sociales más importantes: el uso del lenguaje y el discurso, elementos que repercuten directamente en el uso y modificación de las ideologías.
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Van Dijk reconoce que las ideologías pueden ser aprehendidas por la socialización de un grupo mediante prácticas sociales y considera como fuentes primarias del aprendizaje ideológico al texto y el habla, pues las ideologías son principalmente expresadas y adquiridas a través del discurso.
En correspondencia con lo anterior las ideologías tienen, a decir de Van Dijk (2005),
Muchas funciones cognoscitivas y sociales. En primer lugar, son las bases de los discursos y otras prácticas sociales de los integrantes de un grupo. Segundo, permiten a los miembros organizar y coordinar sus acciones e interacciones con miras a las metas e intereses del grupo en su conjunto. Y finalmente, actúan como parte de la interfaz socio-cognitiva entre las estructuras y condiciones sociales de grupos, por un lado y sus discursos y prácticas sociales por el otro.
Las estructuras ideológicas del discurso se organizan dentro del contexto y en función de las estructuras de las ideologías y las representaciones y los modelos controlados por ellas, así según Van Dijk (2005) "la organización del discurso ideológico parte de una estrategia de auto-presentación positiva (alarde) y presentación negativa del otro (detracción)".
De ahí que el discurso no es siempre ideológicamente transparente, pues depende sobre todo de la interpretación que hagan los sujetos del hecho comunicativo en sí y del ámbito en que este se desarrolle, además del contexto histórico especifico.
El hecho de que los discursos mediáticos son elaborados en contextos históricos específicos, enmarcando el acontecer diario, es un factor fundamental para los estudiosos del análisis del discurso, ya que en dependencia de las variaciones de los contextos y situaciones los medios modifican los contextos donde se desarrollan.
Van Dijk sugirió algunas formas para llevar a cabo el análisis ideológico del discurso de acuerdo a sus estudios acerca del mismo, no sin antes concluir que este análisis no es esquemático. En su propuesta metodológica, contempla como primera vía el análisis de los antecedentes. Según este autor no es posible analizar llevar a cabo un análisis ideológico sin estudiar primero el contexto histórico en el cual se desarrolla el discurso, así como los factores económicos, políticos y sociales en torno a su desarrollo.
Un segundo momento de este análisis sería la profundización contextual en la que el emisor del discurso se desentraña, propósito ligado con lo que quiere transmitir el autor, el medio por el que llega a las masas y las características de la audiencia.
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Van Dijk señala como tercer mecanismo, el estudio de categorías ideológicas, puesto que, según él, en el discurso pueden encontrarse marcas de objetivos, criterios de pertenencia, valores y recursos del grupo, que caracterizan al autor y definen sus intereses, identidad, compromiso e identificación con determinados grupos.
El cuarto momentos es la polarización, explicando así el estilo a recrear de forma positiva a los grupos que representamos mientras arremetemos contra los ajenos, describiéndolos en forma negativa.
El quinto mecanismo consiste en describir y analizar las opiniones ideológicas implícitas en el discurso. Para el teórico francés es necesario estudiar las estructuras semánticas del discurso para así reconocer las diversas formas de inferencia, negaciones o expresiones indirectas pues en muchos casos las opiniones se encuentran camufladas, ocultas o negadas. Esta estrategia puede operar en distintos ámbitos, entre grupos sociales donde existan intereses en conflicto fundamentalmente. Y este análisis lo concibe Van Dijk fundamentalmente para el discurso que construyen los medios de comunicación, en tanto, las noticias, o sea, el discurso periodístico, devela a las claras el uso de las estrategias para la reproducción ideológica.
1.2.2 De discurso y discurso periodístico
El discurso periodístico constituye una esquematización de la realidad social, que se expresa mediante el lenguaje cotidiano para comunicar noticias, un lenguaje que resulta común adecuados a los acontecimientos diarios y a las exigencias sociales de la vida misma con el objetivo de hacer saber. Constituye un recurso importante en la construcción de la realidad en su relación con la ideología y las relaciones existentes entre el emisor del discurso y la sociedad.
Varios autores han estudiado el tema (Alsina, 1989; Dijk, 1997), siendo definido desde múltiples visiones, que van más allá de las voluntades individuales por parte de los dueños de la información, está sujeto a una lógica compleja y flexible, atendiendo a las formas y al poder simbólico, y a su relación con la ideología para el logro de los objetivos por parte del emisor del discurso.
Según el teórico español Miguel Rodrigo Alsina, el discurso periodístico “se autodefine como el transmisor de un saber muy específico: la actualidad, refiriéndose únicamente a esa pequeña parte de los acontecimientos de última hora que pueden cubrir los medios y
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transformar en noticia” (Alsina, 1989). Según este autor, también se concibe como un discurso social inserto en un sistema productivo y resultado de un proceso de tres fases: la producción, la circulación y el consumo.
Los medios de comunicación masiva se valen de diversos tipos de discurso en relación con la información que producen y distribuyen, y con características y estructuras particulares. Para Van Dijk (1997)
El estilo periodístico está sujeto al medio de comunicación, al espacio que ocupa, a las exigencias de producción, al género, al tema que controla los significados locales y la elección del léxico, y está regido, por el contexto comunicativo. El modo como un periodista informa, interpreta u opina sobre los acontecimientos depende, en buena medida, de los modelos expresivos y las normas de estilo correspondientes.
Por tanto, el discurso periodístico “es un discurso social generado por la actividad productiva de los medios de comunicación” (Alsina, 1989) y parte según María Dolores Montero (1989) de sus propios principios expresados en su independencia, objetividad e imparcialidad de información y de los principios de empresa.
El discurso periodístico está conformado por un conjunto de estructuras lógicas y gramaticales diferentes, y no es resultado de la imposición de información, ni de individualidades, sino más bien de procesos sociales que surgen a partir de la construcción de la noticia.
En correspondencia con Van Dijk y Alsina el discurso periodístico no es un espejo/reflejo de la realidad, sino “un marco a través del cual se construye rutinariamente el mundo social”. Y en esa construcción, según lo expuesto anteriormente, se reproducen las relaciones que existen en la sociedad, e relación con la ideología y la subjetividad del sujeto emisor.
Se coincide, asimismo en que los discursos periodísticos son una parte estructural de sus contextos, y sus estructuras respectivas se influyen mutua y continuamente. Es decir, el contexto puede determinar en la estructura, elaboración e interpretación del discurso periodístico y este último define y modifica diferentes contextos sociales, políticos, culturales y económicos.
La línea teórico metodológica que desarrolla el análisis del discurso, para Van Dijk, será el eje de posicionamiento central para lograr este estudio comunicológico, pues se asume una postura crítica para estudiar el discurso periodístico y se fija particularmente en la relación
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del discurso y sociedad para descifrar los modos en que la dominación se expresa o representa en la prensa.
El principal objetivo que señala Van Dijk, en “La noticia como discurso “consiste en producir descripciones explícitas y sistemáticas de unidades del uso del lenguaje al que hemos denominado discurso y que estas descripciones tienen dos dimensiones principales a las que podemos denominar simplemente textual y contextual. Las dimensiones textuales dan cuenta de las estructuras del discurso en diferentes niveles de descripción. Las dimensiones contextuales relacionan estas descripciones estructurales con diferentes propiedades del contexto, como los procesos cognitivos y las representaciones o factores socioculturales.
1.3Rompiendo las normas ideológicas: Triunfo de la Revolución Cubana