Chapter 4 Methodology
4.8 Diagnostic of VAR and VEC models
4.8.4 Impulse response function
En la TABLA 1: Factores maternos del recién nacido prematuro, con respecto a la edad se observa que el 70% de las madres tienen entre 20-
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años. Estos resultados son semejantes con lo reportado por Melgarejo, (2012), quien realizó un estudio en Lima denominado “Efectividad de un programa educativo en el incremento de conocimientos de la madre sobre su participación en el cuidado prematuro“, encontró que la edad entre 20- 35 años tienen mayor porcentaje de nacimientos prematuros.
En promedio, a los 30 años las mujeres se encuentran más seguras
de vivir la maternidad, ya que una vez que han tenido logros profesionales,
pueden asumir el rol materno con plenitud en tiempo y afectividad. Desde
el inicio del embarazo hasta el final del primer año del bebé (Jiménez,
2012). En esta etapa de la vida el individuo alcanza la plenitud de su
desarrollo biológico y psíquico. Su personalidad y su carácter se presentan
firmes y seguros, con todas las diferencias individuales que pueden darse
en la realidad (Barradas, 2012).
En cuanto al estado conyugal se encontró que del 100% de la población
el 43% tienen pareja, y un 7% no cuentan con pareja. Los resultados son
semejantes a lo reportado por Huamán, (2010), quien en su estudio “Relación entre las características sociodemográficas y el nivel de conocimiento que tienen las madres sobre el cuidado del recién nacido, Hospital Rezola, Cañete”; encontró que del 100% de la población
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atendida, el 69% son convivientes, el 19%, madres solteras y el 12%
madres casadas. Así mismo este autor menciona que es importante que
la madre y el recién nacido cuenten con una familia bien constituida, ya
que todo el proceso de cuidado que se brinda al recién nacido, al ser
compartido con el padre, fortalece aún más los vínculos familiares y la
responsabilidad de su nuevo rol de padres, lo que tiene una gran
repercusión en el crecimiento y desarrollo del futuro niño.
La tenencia de pareja, puede influir en las prácticas de salud que la
madre brinda a su hijo; debido a que una relación estable influye
positivamente en el bienestar psicológico de la madre brindando de esa
manera un mejor cuidado hacia su hijo. En este sentido Mercer incluyó la
importancia del padre en la adopción del rol materno que ninguna otra
persona puede ejercer, ya que esta ayuda a difuminar la tensión en la
dualidad madre- niño; asimismo observó que un gran número de factores
pueden tener una influencia directa o indirecta sobre el rol materno (Raile,
2014).
En cuanto al grado de instrucción se encontró que el 64% de madres
tienen secundaria, el 14% tienen superior y un 22% solamente cuentan
solo con primaria. Estos resultados son semejantes a Ureña, (2014); quien
en su estudio realizado en un hospital de Cúcuta en Norte de Santand referente a “Conocimientos de los padres para brindar cuidado en casa al
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recién nacido prematuro y/o de bajo peso”, encontró que del 100% de madres entrevistadas la mayoría contaba con secundaria completa.
El grado de instrucción materno en la medida que es mayor,
favorece la búsqueda de información, siendo capaces de aprender y poner
en práctica lo aprendido con mayor facilidad; aspectos de salud entre ellos
el cuidado integral del niño prematuro, permitiendo actitudes favorables y
así poder afrontar situaciones más complejas que puedan representar
toma de decisiones de mayor importancia; ya que el conocimiento es
reconocido como un factor determinante en el cambio de actitud de las
personas. Por el contrario a las madres que tienen bajo nivel de instrucción
se les presenta una barrera fuertemente limitante para captar y poner en
práctica los conocimientos impartidos por los educadores (Molina, 2000).
En cuanto a la ocupación se encontró que el 84% son amas de
casa, el 10% estudian y un 6% trabajan fuera de su casa. Los resultados
son semejantes con lo reportado por Melgarejo, (2012) en la ciudad de
Lima; quien en su estudio denominado “Efectividad de un programa educativo en el incremento de conocimientos de la madre sobre su
participación en el cuidado prematuro “, encontró el 60% eran ama de casa, 13% empleada y estudiante. Muchas veces ante la llegada de un
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labores, optando por brindar un mejor cuidado a su recién nacido
prematuro, lo cual va fortaleciendo su rol materno; dedicando parte de su
tiempo en la búsqueda de información y conocimientos que le ayuden a
mejorar la práctica en el cuidado del prematuro con mayor
responsabilidad.
En cuanto a la procedencia el 76% de madres proceden de la Costa,
22% de la Sierra y un 2% de la Selva. Estos resultados son semejantes a
Ureña, (2014); quien en su estudio denominado “Conocimientos de los padres para brindar cuidado en casa al recién nacido prematuro y/o de bajo peso”, este estudio fue realizado en un hospital de Cúcuta en Norte de Santand encontró que el 77% residían en el área urbana y el 22% en
el área rural; sólo el 1% pertenecía a una comunidad indígena
La procedencia de la madre es un factor clave para identificar las
prácticas adecuadas en el cuidado del recién nacido ya que las personas
que viven en zonas alejadas tienen menos acceso a los centros de salud
por las distancias existentes entre dichos lugares y la poca confianza en
la realización de estas actividades, debido a sus costumbres y creencias,
en cambio las madres que residen en zonas urbanas, tienen mayor acceso
a los centros de salud y estar informadas sobre los cuidados que deben
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En cuanto al número de hijos se observa que para el 38% de
madres es su primer hijo, el 30% tienen 2 hijos, el 18% tienen más de 4
hijos y el 14% tienen 3 hijos. Estos resultados son similares con lo
expuesto por Esteban, (2016); quien en su estudio denominado “Nivel de conocimiento de puérperas en el cuidado del recién nacido en el Instituto Nacional Materno perinatal” encontró que, el 75,7% de madres tienen un hijo, el 17.3% tienen 2 hijos, el 4,2% tienen 3 hijos, y el 2,8% tienen más
de 3 hijos. Las madres con mayor número de hijos son las que menos
tiempo tienen para dedicarse en el cuidado integral de cada uno de ellos,
pero asimismo tienen más experiencia en el cuidado de su recién nacido.
En cuanto a la fuente de información se encontró que el 30% obtiene
información del personal de salud, el 24% de sus familiares, un 22% del
internet, el 12% mediante alguna revista o libro, un 8% se informa
mediante la televisión y un 4% se mediante radio.
Los resultados son similares a lo reportado por Gonzales, (2010), en la
Ciudad de Lima quien llegó a la conclusión que la familia en especialmente
la abuela del recién nacido, las entidades de salud y el internet, fueron las
fuentes de información más consultadas para resolver inquietudes
relacionadas con la crianza, especialmente la relacionada con la lactancia.
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las madres y padres acuden a las páginas web, le sigue la televisión 75%,
la radio 42% y los blogs 40% (Cirera, 2010). De estos resultados se deduce
que se requiere mayor atención para educar a las madres sobre el cuidado
del recién nacido prematuro por parte del personal de salud y en especial
la enfermera especialista en Neonatología.
En la TABLA 2: Nivel de conocimiento materno sobre cuidados del recién nacido prematuro, se observa que un 84% de madres presenta un nivel de
conocimiento alto sobre cuidados del recién nacido prematuro y solamente
un 16% presenta un nivel de conocimiento medio.
Los resultados son similares a lo reportado por Ureña (2014); quien en su estudio denominado “Conocimientos de los padres para brindar cuidado en casa al recién nacido prematuro y/o de bajo peso”; este estudio fue realizado en hospital de Cúcuta en Norte de Santand en la cual
encontró que un 79% de padres presentan conocimientos aceptables
referente a cuidados del recién nacido, un 14% presenta conocimientos
adecuados y un 7% presenta conocimiento deficientes. Esteban, (2016); en su estudio denominado “Nivel de conocimiento de puérperas en el cuidado del recién nacido en el Instituto Nacional Materno perinatal”, encontró que el 54,3% de puérperas obtuvo un nivel de conocimiento
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La maternidad de por sí implica mucha responsabilidad para la madre
como el compromiso de que asuma el cuidado del recién nacido, el cual
se encuentra en un proceso de adaptación al ambiente extrauterino, y
requiere de muchos cuidados especiales a fin de evitar y/o prevenir
complicaciones en el recién nacido (Chapilliquen, 2007).
De ello se deriva la necesidad que la madre tenga conocimientos y
conductas adecuadas respecto al cuidado del recién nacido y de esta
manera contribuir a que el proceso de adaptación madre hijo se logre
satisfactoriamente. Estos cuidados que brinda la madre se deben
manifestar en atención integral, ya que de ello dependerá el buen estado
de salud del neonato y más aún cuando este es prematuro (Dickason,
1999). El nivel de conocimiento alto permite a las madres informarse
mostrando interés en proporcionar al niño cuidados de calidad,
previniendo riesgos y enfermedades, estimulando al recién nacido
prematuro para que logre el desarrollo máximo de sus capacidades.
En la TABLA 3: Factores maternos y nivel de conocimiento sobre cuidados del recién nacido prematuro; se encontró que:
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En relación a la edad, el 60% de madres que tienen entre 20 a 35 años
obtuvo un nivel de conocimiento alto referente a cuidados del recién nacido
prematuro y el 10% un nivel de conocimiento medio; el 18% de madres
adolescentes un nivel de conocimiento alto y el 4% nivel de conocimiento
medio. En madres mayores de 36 años el 6% obtuvo un nivel de
conocimiento alto y el 2% un nivel de conocimiento medio. Al aplicar la
prueba de independencia de criterios no se encontró relación significativa
entre la edad y nivel de conocimiento.
Este estudio difiere con lo reportado por Cabrera, R. (2013); quien
en su estudio realizado en el Hospital Belén de Trujillo denominado “Relación entre los Factores Socioculturales y Prácticas Maternas sobre el Cuidado del Prematuro en el Hogar”, encontró que el 80% de madres menores de 20 años realizan prácticas maternas inadecuadas y el 55.6%
de las madres mayores de 20 años realizan prácticas adecuadas.
La edad de la madre es un factor ligado a la vida de los niños, ya
que las madres jóvenes no siempre están identificadas con su rol. Aun no
tienen la capacidad adecuada para la crianza de un recién nacido mucho
menos de un prematuro. Por otro lado, las madres adultas cuya edad
cronológica refleja maduración emocional estable, adquiere mayor
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que les permiten adoptar mejores actitudes y decisiones en la práctica
llevando a cabo el cuidado del recién nacido de una manera adecuada
atendiendo eficazmente las necesidades del recién nacido prematuro
(Reeder,1995).
En este estudio notamos que todas las madres poseen un nivel de
conocimiento de medio a alto; por lo tanto cuando se trate de madres
adolescentes, estas necesitan ser orientadas, guiadas por el profesional
de enfermería, para brindar cuidados a sus recién nacidos y de esta
manera garantizar el bienestar del nuevo ser, motivo por el cual es
necesario realizar un seguimiento, con la finalidad de reducir la
morbimortalidad neonatal.
En relación al estado conyugal el 78% de madres que tienen pareja obtuvo
un nivel de conocimiento alto y el 8% un nivel de conocimiento medio;
asimismo el 6% de madres sin pareja obtuvo un conocimiento alto y un 8%
un nivel de conocimiento medio. Al aplicar la prueba de independencia de
criterios se demostró que existe relación altamente significativa entre el
estado conyugal y el nivel de conocimiento materno sobre cuidados del
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Estos estudios son similares a lo reportado por Huamán (2010), quien en su estudio denominado “Relación entre las características sociodemográficas y el nivel de conocimiento que tienen las madres sobre el cuidado del recién nacido”, realizado en el Hospital Rezola, Cañete obtuvo que el 81% de madres tenían pareja y el 19% eran madres eran
solteras, la mayoría de las madres que tienen pareja tienen un
conocimiento adecuado sobre cuidados del recién nacido prematuro.
Castiblanco y Muñoz (2010), en su investigación establecieron que
el camino hacia la adaptación materna para cuidar al recién nacido
prematuro, incluye los cuidados maternos, donde el estar acompañada
representa confiar en las abuelas, creer en las experiencias de las
hermanas, recibir el apoyo institucional y principalmente el apoyo del
compañero. Por lo cual es importante que la madre y el recién nacido
cuenten con una familia bien constituida, ya que todo el proceso de
cuidados que se le brinda al recién nacido prematuro, al ser compartido
con el padre, fortalece aún más los vínculos familiares y la responsabilidad
de su nuevo rol de padres, lo que tiene una gran repercusión en el
crecimiento y desarrollo del futuro niño.
Una familia constituida representa un factor protector para el recién
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no brindar cuidados necesarios a su recién nacido prematuro, ya que ella
sola enfrenta el papel de madre y padre, y no cuenta con el apoyo
emocional y recursos económicos; por lo que ella tienen que trabajar y
dejar al cuidado de otras personas a su recién nacido.
Ramona Mercer destaca la importancia del padre en la adopción del rol, ya que este ayuda a “difuminar la tensión en la dualidad madre-niño”. La adopción del rol maternal se consigue en el microsistema por medio de
las interacciones con el padre, la madre y recién nacido; favoreciendo de
esta manera asumir el rol materno y mucho más siendo un niño con factor
de riesgo (Raile, 2014).
En el presente estudio se observa que la mayoría de madres
cuentan con una pareja, por lo tanto poseen una mayor y mejor estabilidad
emocional que van proyectando en sus hijos, permitiendo crear un
verdadero vínculo con ellos, ayudando a los pequeños a salir adelante con
el cariño y apoyo de su familia, tal cual lo menciona Ramona Mercer en su
teoría, Adopción del rol maternal. El estar casada le permite a la mujer
tener la posibilidad de compartir sus emociones, vivencias y mejorar el
comportamiento con su hijo, gracias a las fuerzas y estabilidad que le
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En relación al grado de instrucción el 60% de madres con secundaria
tienen un nivel de conocimiento alto referente a cuidados del recién nacido
prematuro, y el 8% de madres que tienen solo primaria tienen un nivel de
conocimientos medio. Al aplicar la prueba de independencia de criterios
se ha demostrado que existe relación significativa entre el grado de
instrucción y el nivel de conocimiento materno sobre cuidados del recién
nacido prematuro.
Estos resultados son similares a lo reportado por Esteban, (2016); quien en su estudio denominado “Nivel de conocimiento de puérperas en el cuidado del recién nacido en el Instituto Nacional Materno Perinatal “, encontró que el 45,7% de madres con secundaria presentan un nivel de
conocimiento adecuado. Asimismo Huamán, (2010), en su estudio denominado “Relación entre las características sociodemográficas y el nivel de conocimiento que tienen las madres sobre el cuidado del recién nacido”, encontró que el 61% de las madres tienen secundaria completa e incompleta en porcentajes muy similares las cuales presentan un nivel de
conocimiento adecuado.
La educación básica aumenta la capacidad para poder asimilar y
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lo referente a salud. La escolarización de los padres, es muy importante
para el bienestar de sus familias y en especial para el de sus hijos e hijas.
La educación les permite supervisar adecuadamente la salud de sus hijos,
pues gracias a que han aprendido a leer son capaces de entender y aplicar
cualquier información referente a salud (León, 2000).
Según la OMS (2010); refiere que las mujeres con mayor nivel
educativo tienen menos hijos y los tienen más tarde. Además son mejores
madres. Asimismo, las mujeres alfabetizadas tienen muchas más
probabilidades de tener mejores conocimientos sobre la salud
La educación de la madre influye en la salud del niño de cinco
maneras principales: (i) conlleva una mejor combinación de los insumos
relacionados con la búsqueda de la mejor salud de los niños; (ii) las
madres más educadas son más eficientes en la producción de bienes para
la salud de sus hijos, dada su restricción presupuestaria; (iii) puede
generar cambios en sus preferencias ; (iv) implica un mayor ingreso para
el hogar; y, por otro lado, (v) al aumentar el costo de oportunidad de las
madres de criar a sus hijos, puede tener un efecto adverso para la salud
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Por lo tanto en el presente estudio se muestra que a mayor nivel
educativo de la madre, presenta un mejor nivel de conocimiento y
comprensión sobre cuidados del recién nacido; situación que contribuye a
brindar cuidados de calidad favoreciendo su crecimiento y desarrollo
dentro de los parámetros normales, hecho que a su vez tiene repercusión
en la vida futura de este niño.
En relación a la Ocupación el 74% de madres que son amas de casa tienen
un nivel de conocimiento alto referente a cuidados del recién nacido y el
4% de madres que trabajan fuera de casa tienen un nivel de conocimiento
alto. Al aplicar la prueba de independencia de criterios no existe relación
significativa entre la ocupación y nivel de conocimiento.
Este estudio difiere un poco con lo reportado por Esteban, (2016); quien en su estudio denominado “Nivel de conocimiento de puérperas en el cuidado del recién nacido en el Instituto Nacional Materno perinatal”, encontró que el 48,7% de madres que son amas de casa poseen un nivel
de conocimiento adecuado y el 41,4% poseen un conocimiento no
adecuado.
La participación de la madre desempeña un papel crucial en el
desarrollo saludable del prematuro, el cual requiere de una atención
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apropiadamente, el hecho de tener un prematuro es un desafío tanto físico
como, emocional para los padres debido a las complicaciones que puedan
presentar, de acuerdo a los conocimientos que posee tiene un impacto
importante en la salud del prematuro, influyendo favorablemente en su
crecimiento y desarrollo (Melgarejo,2012)
Asimismo la disponibilidad de tiempo de la madre es un factor
importante en la vida del recién nacido en el presente estudio las madres
tienen la oportunidad de dedicar las 24 horas del día a sus hijos,
desarrollando un comportamiento y estableciendo un vínculo con sus hijos
de acuerdo al rol materno que asuma.
En la actualidad la participación femenina en los diferentes campos
laborales es más amplia, la mujer se ha comprometido a no depender o
ayudar en la estabilidad del hogar, para dar una seguridad económica a
su familia, principal estímulo para salir adelante, ya que su ingreso se ha
vuelto imprescindible para la supervivencia de los hogares (Arroyo y
Correa, 2005). Para miles de mujeres formar una familia y trabajar al
mismo tiempo significa tener que enfrentar una gran cantidad de
dificultades relacionadas con la incompatibilidad entre las exigencias de
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La nueva etapa de la mujer la ha llevado a afectar su vida personal
principalmente en el ámbito familiar, descuidado a sus hijos y minimizando
el tiempo y dedicación que estos necesitan, esto ha llevado a que la
calidad de educación en los niños de estos tiempos no sea la misma, tal
vez la economía en el hogar ha mejorado pero la desatención que sufren