Ya se dijo que el hexagram a adivinatorio puede ser "generado" p o r m edio de las varillas. Ahora veremos otro m étodo, no m enos tradicional, que consiste en obtenerlo p o r el sistema no ta n complejo de las m onedas. Por su sencillez y conveniencia es actualm ente el m étodo preferido. En realidad, la obtención del hexagram a se basa en una serie de m anipulaciones que dan como resultado final una serie de núm eros. Esta serie de núm eros indicará el valor de los trazos que se dibujarán, seis en total, que así delinearán el hexagram a. Es d e d r que, tina vez que se hayan develado los núm eros requeridos, se dibujarán las líneas correspondientes y ante el consultante crecerá, de abajo h a d a arriba, la figura del hexagram a sagrado, surgido como respuesta a la m an ip u la a ó n de tres m onedas.
E n p rim er térm ino se p rocurará seleccionar con esm ero las m onedas apropiadas. Si bien es cierto que es posible obtener las tres m onedas chinas de bronce que señala la tradición, no serán menos efectivas tres simples m onedas, de u n mismo tam año y de u n m ismo peso; son preferibles tres m onedas similares, de u n tam año interm edio que perm ita u n m anejo m ás fácil y en las que se p u ed a discernir fácilmente las características de su cara y de su ceca. U na vez seleccionadas las monedas, será oportuno lim piarlas con cuidado, cepillar las e incluso lustrarlas prolijam ente, frotándolas con u n a cera ligeram ente p erfum ada, p a ra finalm ente guardarlas en una caja destinada exclusivamente a ese propósito. N unca seránpocas las recom endaciones que se p u e d a n a p u n ta r acerca del cuidado y respeto con que hay que tra tar no sólo al texto del I Ching sino tam bién a las m onedas elegidas para el uso adivinatorio. Lo que tam bién significa que al haberlas separado p a ra u n uso adivinatorio exclusivo y personal, no conviene que cambien de m ano, es decir, deben ser m anipuladas únicam ente p o r su cuidador.
Como se explicará con más detalle algo más adelante, el m om ento y el lu g ar escogidos p a ra la tirada de las m onedas deben ser convenientem ente apropiados. La calma, la serenidad que reine en el am biente circundante, es especialm ente determ inante del resultado que se obtendrá. C ontribuirán a este espíritu de reverente recogim iento y de paz interna u n a ilum inación difusa, levem ente coloreada de tonalidades apacibles, así como tam bién unos suaves sahum erios, que con sus arom as dispersarán apaciguadoras vibraciones. Ade más es aconsejable contar con u n tapete de u n m aterial relativam ente pesado y de tonalidades apagadas, con el que se cubrirá u n a m esa de preferencia redonda.
Si la consulta se lleva a cabo con u n espíritu de entretenim iento o juego , las respuestas no escaparán a esta característica y reflejarán p o r lo tanto dicho espíritu. Si p o r el contrario, el espíritu está recogido y pronto p a ra recibir con respeto la palabra de una tradición m ilenaria, la consulta alcanzará el nivel de contacto deseado con el flujo de fuerzas puestas en acción p o r el mismo acto de la consulta. Por o tra parte, la com prensión de las complejas respuestas que da el I Ching estará en u n todo de acuerdo con el tipo de acercam iento que se logre con esas fuerzas. Por lo tanto, no es necesario, ni requisito indispensable, poseer una predisposición de carácter psíquico p ara llevar a cabo u n a consulta. La consulta está siem pre al alcance de todos. La única condición es saber que la capacidad de acercarse a los m últiples sentidos de la respuesta reside en la propia actitud anímica.
A su vez las respuestas serán el resultado de las preguntas que se form ulen. C uando las preguntas surgen de u n estado anímico de confusión, están nubladas p o r algún intenso anhelo o se encuentran teñidas de u n inconfundible egocentrismo, las respuestas indefectiblem ente reflejarán ese condicionam ien to y no serán del todo claras. Para que una respuesta resulte orientadora, deberá contestar a u n a pregun ta que incluya, si es posible, circunstancias específicas y no deje de lado la relación con el tiempo. E n razón de que las respuestas del I Ching están relacionadas con las líneas de fuerza circundantes, si se las quiere lim itar a u n simple "sí", o tal vez a u n "no”, se estará obstacu lizando su desplazam iento y en consecuencia no se recibirán más que ad verten cias difusas y difíciles de correlacionar con las inquietudes que m otivan la consulta.
La operación con las m onedas es más bien sencilla y de u n a notable rap id ez. Sólo se requiere re tira r las m onedas de su caja, sostenerlas en el hueco de las m anos p o r unos buenos segundos m ientras se repite la preg u n ta que se tiene en la m ente, sacudirlas p o r u n buen p a r de segundos y luego dejarlas caer ju n ta s sobre la mesa. La lectura es inm ediata. Lo que se busca es u n a clave para la construcción de u n hexagram a, y los núm eros que se van obteniendo son la base de esa clave. O btenido el núm ero debe anotárselo o bien se puede iniciar en ese m om ento el dibujo del hexagram a. El hexagram a está form ado p o r seis líneas (de ah í el nom bre, del griego hexa,o sea "seis" y grama,o sea "trazo") y de cada tirad a de las m onedas se obtendrá u n núm ero, o sea la clave para escribir un a línea. De ahí la necesidad de las seis tiradas, un a p o r cada línea. A este efecto, las m onedas reciben entonces determ inados valores. Así la "cara" tiene u n valor nom inal de tres (B) y la "ceca" u n valor nom inal de dos (2). En este sistema, como en el de las varillas, los núm eros tres (3), que es el total de las m onedas, y cuatro (4), que es el total de los núm eros posibles, se rep iten en las operaciones de búsqueda de los núm eros clave. De la tirada de las m onedas sólo cuatro resultados son posibles: a) tres caras, b) dos caras y u na ceca, c) u n a cara y dos cecas y d) tres cecas. Al d a r u n valor de tres (3) a cada cara y de dos (2) a cada ceca, obtendrem os el cuadro siguiente, m uy sem ejante al de la figura 14:
3 cecas = 3 x 2 2 cecas + 1 cara = (2 x 2) + 3 1 cecas + 2 caras = 2 + (2 x 3) 3 caras = 3 x 3 = 6 = - — X — = yin viejo — yang joven = 8 = - — ---- = yin joven = 9 = - — e — = yang viejo
Este cuadro nos p erm itirá relacionar los núm eros obtenidos con los trazos correspondientes y de ese m odo podrem os construir el hexagram a. No creo que sea necesario re p e tir aquí u na vez más que los trazos se ano tan de abajo hacia arriba. Es decir que el segundo trazo se coloca p o r encima del prim ero que se escriba, el tercero p o r encim a del segundo y así sucesivamente.
Si bien el fenóm eno de la "mutación" quedará explicado más adelante, es necesario m encionar aquí que si el hexagram a obtenido surge de una rep e ti ción de los valores siete (7) y ocho (8), es decir líneas jóvenes yin y yang, perm anecerá inm utable y perm ite un a única lectura adivinatoria. En cambio, si en el hexagram a aparecen líneas "viejas" o "mutantes" que es lo mismo, es decir líneas surgidas de los valores seis (6) o nueve (9), se realiza un a p rim era lectura del hexagram a obtenido p ara luego cambiar las líneas m utantes po r líneas jóvenes correspondientes, es decir, a n "viejo" yangcambia a u n joven yin y viceversa, u n "viejo" yin a u n joven yang.Sé obtiene así u n segundo hexagram a com plem entario. El prim ero d ará las generalidades de la cuestión planteada, m ientras que el segundo com plem entará el panoram a de la respuesta con la orientación que señalará el camino propuesto po r las fuerzas consultadas.
O btenido el hexagram a, se procederá a buscar su significado en los com entarios que acom pañan cada figura. Debe procurarse no in te rru m p ir el estado de concentración. De ese modo descubrirá que le será m ás fácil asociar de m anera intuitiva sus pensam ientos, sus preocupaciones o su estado emotivo con la orientación que brin dan los comentarios. Precisamente la g ran sabiduría del IChing consiste en dirigirse de m anera directa a sus más íntim os pensam ien tos, ofreciéndole un panoram a de crecimiento espiritual y de u n contacto in te g rad o r con su m edio ambiente.
No olvide, sin em bargo, que en un hexagram a con líneas movibles o m utantes, son éstas las que habrá que leer con atención p a ra captar la p ro fu n d id ad del mensaje. Luego de esa prim era lectura, se form ará el siguiente hexag ram a para com pletar el mensaje.
C uando el consultante se encuentra ante problem as aparentem ente insolubles, resulta siem pre provechosa la form ulación de preguntas. Si bien fo rm u lar la p reg u n ta no significará encontrar la salida a la dificultad que se debe enfrentar, el h aberla form ulado perm itirá acercarse al nudo mismo del problem a. Y, p o r lo mismo, a la posibilidad de u na respuesta orientadora. Si se llega a esbozar m entalm ente uña pregunta, el efecto inm ediato será el de abrirse paso en m edio de la confusión reinante. Y si la m ente se aclara, se estará en inm ejorables condiciones p ara captar el mensaje de la m ilenaria sabiduría oriental.