Un sueño es una aspiración, algo que valoramos, algo por lo que luchamos para alcanzar. Una expectativa se relaciona más con nuestra forma de pensar y con lo que creemos merecer. A menudo nuestros sueños y expectativas están entrelazados y es difícil separarlos. A veces nuestras expectativas son sensatas y a veces poco realistas. Por ejemplo, podemos esperar de manera sensata cuando salga el sol por la mañana y la puesta del mismo por la noche. Si nuestro horno funciona bien, podemos esperar que alcance la temperatura deseada. En una relación sana, podemos esperar con sensatez que seamos tratados con la misma dignidad, consideración y respeto con que tratamos a otros. Cuando vivimos en el caos y la incertidumbre del alcoholismo, aun nuestras expectativas más sensatas a menudo se frustran.
39 Abramos el corazón, transformemos nuestras pérdidas
Lógicamente, a lo mejor sabemos muy bien que es poco realista esperar que una persona ebria nos trate con respeto o consideración. No obstante, emocionalmente, puede ser que nos sintamos sorprendidos y constantemente heridos cuando nos decepcionan. Si nos hemos acostumbrado a un comportamiento alcohólico, a lo mejor empecemos a pensar que no nos merecemos nada mejor. Y hasta podemos comenzar a humillarnos a nosotros mismos o a tolerar maltratos de otros familiares, amigos o compañeros de trabajo.
El hecho de que alguien no pueda tratarnos con respeto no quiere decir que no lo merezcamos. En Al-Anón descubrimos que somos los más capacitados para ocuparnos de nosotros mismos, lo que puede ser una revelación estremecedora para los que creíamos o nos habían enseñado algo diferente. Poco a poco comenzamos a recuperar la dignidad. Con el tiempo percibimos que somos más fuertes y más resistentes de lo que nos habíamos imaginado. Al asumir la responsabilidad por nuestras propias vidas, empezamos a aceptar que nuestra felicidad no depende de lo que otros hagan o dejen de hacer. Cuando comenzamos a recuperar la autoestima, tendremos mayor probabilidad de impulsar relaciones más sanas basadas en el respeto y la consideración mutuos. "Al-Anón me dio los instrumentos para vivir la vida
comprendiendo a fondo las muchas cuestiones ante las cuales soy incapaz. Me reveló también una verdad simple: yo estoy a cargo de mi propia felicidad".
Cuando aplicamos el lema "Que empiece por mí", dejamos de esperar que otros satisfagan nuestras necesidades y recurrimos a nosotros mismos, lo que no significa que tengamos que "hacerlo todo", o que no podamos contar con otra gente. Lo que ocurre es que dejamos de esperar que alguien que no es capaz de hacerlo se encargue de satisfacer nuestras necesidades. Podemos sentirnos decepcionados sin que todo se derrumbe a nuestro alrededor.
\ "5/ alguien no puede acompañar mi tristeza con afecto, puedo aprenderá aceptarlo sin resentimiento. El Tercer Paso me ayuda a hacerlo. Cuando creo que hay algo que
La pérdida de los sueños 40
no funciona en mi mundo, me recuerdo que confié mi voluntad y mi vida al cuidado de un Poder Superior bondadoso esta mañana. Aun si mis expectativas no se concretan, me sentiré seguro".
En algún momento tendremos que saber si nuestras expectativas nos están controlando. Podemos preguntarnos: "¿Nos aferramos acaso a un resultado particular? ¿Nos sentimos irritados y engañados si las cosas no salen como lo habíamos previsto? ¿Estamos demasiado apegados a nuestros planes o podemos mantener la flexibilidad, dispuestos a tener en cuenta nueva información que pueda llegarnos? Podemos exagerar pequeñas decepciones, como una cancelación de último momento o un plantón del alcohólico. Estas decepciones pueden ser muy perturbadoras porque nos recuerdan otras mayores.
El contacto diario con nuestro Poder Superior es importante mientras aprendemos a ajustar nuestras expectativas. El Undécimo Paso se refiere a la oración tan sólo para reconocer la voluntad de Dios y la capacidad para cumplirla. La palabra "sólo" nos recuerda que nuestra voluntad está fuera de la ecuación. Imponer nuestra voluntad ha tenido como resultado decepciones repetidas para muchos de nosotros. ¡Qué alivio confiar en que recibiremos la fuerza y los recursos necesarios para cumplir la voluntad de nuestro Poder Superior! El Undécimo Paso, no obstante, no promete una solución rápida. A lo largo del día, tal vez tengamos que entregar nuestra voluntad de manera repetida, lo que puede ser particularmente cierto cuando bregamos por des- hacernos de las expectativas.
¿Cómo reconocemos la voluntad de nuestro Poder Superior? Muchos tomamos consciencia de nuestro Poder Superior en esos momentos tranquilos de paz durante la oración o la meditación sin distracciones que ofusquen nuestras mentes. Algunos la experimentamos como intuición, una sensación tranquila pero firme de conocimiento. Otros la describen como paz interior y determinación.
El contacto diario con un Poder Superior puede ser distinto para cada uno de nosotros. Si pertenecemos a una religión particular, podemos pronunciar una plegaria tradicional. Si nos relacionamos con nuestro
41 Abramos el corazón, transformemos nuestras pérdidas
Poder Superior mediante la naturaleza, nos damos tiempo para un paseo por el bosque, por la playa o por nuestro vecindario. Podemos repetir la Oración de la Serenidad a lo largo del día o leer nuestra literatura. Dedicarle tiempo a la oración y la meditación por las mañanas o las noches nos ayuda a sosegar la mente. Podemos seleccionar lo que más nos convenga para relacionarnos mejor con nuestro Poder Superior. No es necesario hacerlo de forma perfecta. Estar dispuestos es lo único que se necesita.