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Después de la segunda luna de sangre y antes de la tercera, habrá un eclipse solar total el 20 de marzo de 2015.
¿Cuál es el significado profético de estas cuatro lunas de sangre?
Para poder contestar esta pregunta tan importante tenemos que repasar el camino que recorrimos desde el principio de este libro.
Pocas veces la Biblia, la ciencia y los hechos históricos se alinean, pero en las últimas tres series de cuatro lunas de sangre o tétradas, es eso exactamente lo que sucedió. Recordemos que ha habido varias tétradas en los últimos quinientos años y que solamente tres se correspondieron con las fiestas judías, además de estar vinculadas con hechos históricos de importancia para Israel. En el siglo veintiuno habrá siete tétradas más, pero solamente una de estas siete, la tétrada de 2014-2015, estará alineada con las fiestas del Señor.
¿Qué denominadores comunes hubo en 1492, 1949 y 1967? En cada uno de esos casos, hubo hechos significativos en relación con Israel y el pueblo judío, y las lunas de sangre se dieron en las
fiestas del Señor. Pero, ¿qué hay del futuro?
El pueblo judío sigue siendo la niña de los ojos de Dios. Siguen siendo el pueblo escogido y amado por Dios. Siguen siendo el pueblo del pacto, un pacto que Dios prometió guardar por toda la eternidad. Por eso, podemos concluir con razón que la próxima serie de cuatro lunas de sangre de 2014 y 2015 también tendrá significado e importancia para Israel y el pueblo judío.
Cada una de las tres series anteriores de cuatro lunas de sangre comenzó con lágrimas y terminó con triunfo para el pueblo judío.
Los profetas del Antiguo Testamento declaran con claridad que cuando el pueblo judío regrese de su segundo exilio nunca más dejará su tierra del pacto. Por eso, China, Irán, Rusia o los de la primavera árabe, ¡NO expulsará al pueblo de su tierra, ni podrán borrar a Israel!
Dios mismo va a defender a Israel ¡e Israel prevalecerá por sobre toda adversidad y sus adversarios!
Como vimos en el capítulo 1, el profeta Joel envía un mensaje claro y potente, al mundo y a Israel:
Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
(2.30-31) El apóstol Pedro repite la declaración de Joel durante su sermón del día de Pentecostés, en el libro de los Hechos (2.19-20).
El profeta Joel y el apóstol Pedro están dando exactamente el mismo mensaje. Lucas nos advierte para cuando veamos esas señales (Lucas 21.25), «levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca» (Lucas 21.28).
Como dije antes, creo que los cielos son el cartel en alta definición de Dios. Creo que ha estado enviando señales y hablándole al planeta tierra en los cielos desde la creación. Lo que pasa es que no tomamos en cuenta el significado de las señales.
Vale la pena repetir que el rey David reconoció que los cielos eran la gran pizarra de Dios, cuando escribió:
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
(SALMOS 19.1-4)
D
A EN EL BLANCOEn Texas, aprender a disparar con un rifle es como un ritual de iniciación a la vida. Mi padre me dio mi primer rifle cuando yo tenía seis años. Era un Marlin calibre 22 y yo me sentía como Wyatt Earp cuando entró en una pelea de titanes.
pinos de Texas. Era una aventura de cacería que hacía que las hazañas de Tom Sawyer se vieran como juego de niños.
Cuando tenía trece años me invitaron a cazar venados por primera vez. Fuimos con uno de los miembros de nuestra iglesia. Cambié mi rifle calibre 22 por un 30.06 con mira cuádruple, y me preparé para mi disparo del siglo.
Papá me llevó a practicar tiro, para que conociera la diferencia entre el modesto Pop de mi calibre 22 y el estruendoso Buuuummmm del 30.06. La primera vez que disparé fue como si una mula me hubiera pateado el hombro derecho.
Lo más importante fue que aprendí a usar la mirilla del 30.06. Después de que se me adormeciera el hombro derecho de tanto disparar, y que mis oídos quedaran sordos casi como en la noche de Año Nuevo, aprendí a ver con claridad el objetivo, a cien metros.
Papá me gritó: «Ubica la cruz de la mira sobre el blanco y lentamente hala el gatillo. ¡No lo hagas de repente! Porque si no das en el blanco, de nada servirán todos tus esfuerzos».
Si te enfocas en estas próximas cuatro lunas de sangre recordando lo que sucedió en las fechas anteriores, y si ubicas las señales de la última generación y te concentras en el concepto del año de la Shemitá, entonces verás tu objetivo con claridad y podrás halar el gatillo ¡y dar en el blanco! Recuerda lo que Jesús les dijo a sus discípulos en el monte de los Olivos:
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca [mi venida], a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
(MATEO 24.33-34)
Fíjate en la palabra «generación». Cuando Dios le habló a Abraham en Génesis 15, Describió una generación como cien años. Algunos interpretan que la palabra «generación» en ese pasaje significa «raza», en relación al pueblo judío.
Jesús, en su conferencia profética para sus doce discípulos, sabía que esperaban literalmente el reino de Dios en la tierra mientras ellos estuvieran vivos.
Jesús les estaba diciendo que después del engaño… después de las guerras y rumores de guerra… después de las hambrunas, las pestes, y los terremotos en distintos lugares… después de que les odiaran todas las naciones por su nombre… después de la anarquía y los falsos profetas… después de la abominación desoladora en el monte del templo… después de que les dispersaran entre las naciones (año 70 D.C.), y después de que renaciera Israel (mayo de 1948) esa generación vería su venida en las nubes desde el cielo. ¡Y nosotros somos esa generación!