1.3 RESEARCH ORIENTATION
3.1.3 Methodological Approach
3.5.4.1.1 Initial Volunteering Motivators
Vamos a comenzar especificando las características del psiquismo del hombre y la mujer occidental promedio, esto con el fin de sistematizar para su completa comprensión, está parte que consideramos que es sumamente esencial con miras a nuestro objetivo, inducir una comprensión meta-ética.
Podemos sintetizar en una sola palabra el estado psicológico del hombre occidental: CONFUSIÓN. Veamos:
1. Confusión metaconceptual entre entidades diferenciadas; Es decir, se confunde alma con espíritu, esencia con forma, cerebro con mente, afecto con segregación de hormonas, efecto con causa, etc.; Esto se refleja en un error gnoseológico fundamental de naturaleza conceptual cultural, que lleva a confundir al EGO con la PERSONALIDAD PSICOLÓGICA.
2. En la gran mayoría de los sujetos individuales que conforman al sujeto colectivo, no hay nociones metaconceptuales; Nos referimos mas concretamente, al escaso desarrollo de las inteligencias; Esto se debe preponderantemente, al bajo nivel pedagógico que existe en los círculos tanto familiares, como sociales, por lo tanto, como consecuencia, tenemos INSUFICIENCIA CULTURAL; Principalmente por esto, tanto alma como espíritu carecen de contraparte conceptual.
3. Percepción sensible atrofiada por barreras culturales. Es decir, PUESTA DE SENTIDO en argumentos racionales que impiden toda aproximación a una metafísica. En otras palabras, dogmatismos existencialistas propiciados por una cultura formalista, es decir, cuantitativa más que cualitativa, superficial, no esencial.
4. LA VOLICIÓN ESTA DETERMINADA POR EL DESEO. En otras palabras, solo la finalidad es causa motivante para la personalidad psicológica, en tanto
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que el EGO no participa del deseo, solo busca; La BÚSQUEDA, que es acto volitivo puro a priori de cualquier finalidad teleológica, esta subordinada a la personalidad psicológica, que capitaliza esta potencia en su provecho.
5. Represión, y por consiguiente, incapacidad cognitiva de significaciones de sentido, que es el lenguaje en el que se expresa la esfera inconsciente. Es decir, nulo entendimiento comprensivo de realidades afectivas, irracionales. 6. Predominio de la esfera afectiva, es decir, desbordante afectividad, soslayada por la sensibilidad formal y material; En otras palabras escaso poder volitivo para realizar inversiones simbólicas. Solo se aprecia la forma del simbolismo, no así su significación polisémica y potencial.
7. Perdida de la noción del sentido de individualidad; En contrapartida, necesidad gregaria, dependencia del sujeto colectivo.
8. Sugestión manifiesta y dependencia psicológica a determinados símbolos, por lo tanto, disgregación de las esferas psíquicas con la consiguiente PÉRDIDA DE ENERGÍA, que ocasiona vulnerabilidad física y mental.
Bien, estas pautas nos servirán para explicar con ayuda de conceptualizaciones de psicología junguiana, en que consiste el proceso de individuación.
En cuanto a la confusión metaconceptual, un sujeto en proceso de individuación aplicará la lectura comprensiva de los agregados, complejos, entidades, asociaciones, objetos, cosas, hechos, DESPOJADO DE TODA CONVICCIÓN COGNITIVA SOSTENIDA POR LA CULTURA COLECTIVA. Podemos llamar a esta actitud, PROCESO DE RE-SIGNACIÓN. Entendamos el término resignación como re-asignación. Esta actitud debe inducirse poniendo a disposición del sujeto significaciones oblicuas de símbolos arquetípicos. Justamente eso es lo que hemos procurado a lo largo de todo este tratado.
Por eso partimos siempre del revisionismo, para luego penetrar en los contextos más problemáticos, ya que los mismos producen tozudez, antagonismo, polarización, rechazo; esto porqué cuestionamos dogmas de fé, impuestos por la cultura en lo colectivo y cuyas significaciones se han mantenido inalterables por el celo con que las corrientes antropológicas del sistema y sus acólitos, las han preservado exentas de ulterior revisión. Como ejemplo tomemos a la “democracia”, paradigma cultural por excelencia, cuasi sacrosanto, que impide cualquier acercamiento gnoseológico que pretenda desvirtuarla culturalmente. Quién ose semejante herejía, puede provocar el rechazo del sujeto colectivo que gasta ingentes cantidades de energía para sostener la “democracia universal” en el horizonte cultural del ser humano promedio.
Un proceso de individuación se va manifestando cuando el sujeto logra establecer la diferenciación por sí mismo, entre su personalidad psicológica y el rasgo diferencial egoíco. Cuando el sujeto cobra conciencia de su animismo, va
perfilando su personalidad psicológica, asumiendo los complejos y desvirtuando los defectos. Es posible en este momento de dilucidación, entrever la debilidad del sujeto psicológico, y por ende, remontar la memoria en secuencias anamnésicas que permitirán redescubrir el rasgo volitivo, absolutamente diferenciado de todo ámbito psicológico. Es un momento volitivo de REASIGNACIÓN DE VALORES. En otras palabras, es mejor jugarse por el rasgo espiritual trascendente, que por un mero personaje dramático.
Como el colectivo social sostiene el personaje dramático asignándole un rol en la vida, el individuo en proceso de individuación, comenzara a afirmar su individualidad en desmedro del sujeto colectivo. Esta fase de desestructuración es absolutamente necesaria, y aunque dolorosa, permite extrapolar las verdaderas importancias de las urgencias vanas.
Recordemos lo que decíamos al principio del capítulo segundo del libro: “EL HOMBRE OCCIDENTAL HA SIDO AMPUTADO DE SU VECTOR DE BÚSQUEDA EXISTENCIAL TRASCENDENTE POR UNA INVERSIÓN DE BÚSQUEDA CULTURAL INMANENTE.” Significa que un proceso de individuación se afirma en la búsqueda interior, REORIENTANDO el vector de búsqueda y la puesta de sentido que estaba dirigida hacia el colectivo social y sus valores culturales, entes, estructuras y superestructuras, a los VALORES CARDINALES reencontrados en el mundo subjetivo interno, al margen de toda entidad desplazada en el tiempo trascendente o tiempo del sujeto colectivo; Afirmemos entonces que el proceso de individuación faculta a su gestor de un TIEMPO PROPIO O INMANENCIA. Solo en ese contexto axiológico de valor cardinal individual, el sujeto puede notar la diferenciación esencial entre lo álmico y el rasgo espiritual. Establezcamos entonces que lo álmico es
gregario, es decir, el alma, es grupal. En metafísica este tipo de entidad se llama egregore, y su “rostro”, siempre colectivo, es sobrenatural, omnisciente, omnipotente, omnipresente, razón por la cual las sociedades han llamado a este sujeto multifacético, “Dios”; Claro que esta es una concepción ético psicológica de Dios, y por lo tanto, no trascendente.
Esta in-versión, poner sentido únicamente a los valores de un colectivo social y cultural, produce la completa RE-VERSIÓN, o perdida del centro metafísico individuado. Por ello, dejar de poner sentido al mundo con una clara diferenciación de lo álmico y lo espiritual, reorientándolo hacia el Yo, significa asumir la individuación, el estado ORIGINAL. Un sujeto así, capaz de sobreponerse a la esfera afectiva, tiene mayor posibilidad de sustraerse al magnetismo del sujeto colectivo y sus arquetipos estructurantes.
El derrotero que sigue el sujeto colectivo (egregore), su necesidad creciente de energía, absorbe a los sujetos individuales, a fin de capitalizar su SENTIDO, que se manifiesta como SUFRIMIENTO. Por eso la cultura, el sujeto colectivo, pregona el “SACRIFICIO POR AMOR, EN BENEFICIO DEL SUJETO COLECTIVO. Vistas así las cosas, al individuo solo le quedaría elegir entre adecuarse a las necesidades del sujeto colectivo, o tratar de lograr la individuación para liberarse del proceso que significa poner sentido al mundo. El dilema aparentemente sencillo, sugiere la inexistencia del “libre albedrío”. El sujeto colectivo, ese monstruo metafísico de miles de millones de rostros
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esperanzados, animosos, sedientos de felicidad, nos impone, vivir siguiendo las pautas del sistema, o soportar la ira colectiva que supone una posible rebelión, que situaría al audaz al margen de todo, rechazado por las superestructuras, y sin posibilidad de conseguir la realización de una vida mundana.
Pero este chantaje que busca imponernos la globalización, que no es otra cosa que aceptar los caprichos de este dios colectivo, y buscar la realización de sus fines entelequiales, puede ser objeto de OPOSICIÓN, y lo ha sido desde el principio de la historia; he ahí la causa del conflicto y las permanentes guerras. Solo los hombres y mujeres que intuyen esta verdad, pueden manifestar su voluntad de ser LIBRES. Por eso INDIVIDUACIÓN ES SINÓNIMO DE LIBERTAD ONTOLÓGICA Y AXIOLÓGICA, sin dependencias, sin rangos secundarios de existencia como un tercer mundo, mero subconsciente colectivo.
Un Estado Nacional es un colectivo social en busca de identidad ORIGINAL, es decir, en busca de una individuación macro, justamente para diferenciarse de los demás Estados Nacionales y asumir su derecho a la libertad existencial. Pero el sujeto colectivo de un Estado esta conformado por millones de sujetos individuales. Ergo, si el sujeto individual no esta individuado, será engullido por el sujeto colectivo del Estado Nacional, y un sujeto colectivo o Estado Nacional conformado por sujetos disgregados, reflejará un colectivo también disgregado, que finalmente será absorbido por el supersujeto colectivo planetario; Y el Gobierno Mundial será una realidad, nefasto y catastrófico mañana para quienes luchamos por el derecho a la existencia independiente, autónoma y original, la verdadera y única libertad original.
Vayamos más lejos en nuestra analogía, a fin de brindar todas las pautas que el estudiante de meta-ética requiera para comprender estas significaciones. La psicología junguiana nos dice que la individuación consiste en la reintegración de las esferas consciente e inconsciente.26 “El hombre natural no es una individualidad, sino una partícula de masa, un ente colectivo hasta un punto que no esta siquiera seguro de su Yo. Por ello necesita ya, desde tiempos antiquísimos, de los misterios de la transformación, que le convierten en “algo”, y le arrancan con ello de la psique colectiva, similar a lo animal, que
es un simple muchas cosas”; Esto se manifiesta en un ESTADO DE PLENITUD
ABARCANTE, y la comprensión de bastas significaciones simbólicas solo apercibibles en inmanencia temporal. Esto quiere decir que la fuerza volitiva robustece al individuo para soportar la apercepción paradojal, y este proceso lo sustrae del tiempo trascendente, individuando al sujeto individual con respecto al sujeto colectivo. Este ESTADO le permite desestructurarse completamente de los procesos colectivos, pues el resultado es una expansión de conciencia jamás imaginada.
Si solo un individuo con esta capacidad meta-cognitiva es capaz de trastornar la realidad de un sujeto colectivo, y aquí nos referimos a grandes líderes y
caudillos, imagínese lo que podría lograr una élite DESPIERTA facultada para concebir y aplicar estrategias psicosociales que posibiliten una individuación del sujeto colectivo.
Las posibilidades que se nos abren como colectivo social, en este sentido, son infinitas, correspondiendo a la capacidad infinita abarcante que se lograría con un proceso de individuación concreto de individuos.
Un sujeto individuado capitaliza su energía psíquica concentrándola, al contrario de lo que sucede con el hombre y la mujer occidental de nuestros días, que dispersa esta energía sosteniendo a cualquiera de las entidades culturales y sistémicas.
Profundicemos en este contexto analizando la relación entre la energía psíquica y la facultad de recuperación de rangos metacognitivos.